Decine21

Zona friki

Extremadamente aburrida e increíblemente interminable

Stephen Daldry me concedió una entrevista meses antes del 11-S, cuando era un consagrado director teatral al que no se le había dado

Stephen Daldry me concedió una entrevista meses antes del 11-S, cuando era un consagrado director teatral al que no se le había dado nada mal debutar en el cine con Billy Elliot (Quiero bailar). Se le veía lleno de ilusión, con muchos proyectos en mente, y después ha estado a la altura, pues dirigió Las horas y The Reader (El lector). Pero se ve que a todo Coppola le llega su Jardines de piedra, y su Jack, y el batacazo de Daldry ha sido morrocotudo.

A todo el mundo le ha pasado alguna que otra vez que mientras toma algo con los colegas, alguien ha sacado el tema de cuál es la peor película que cada uno ha visto en su vida. Pues yo tengo una estupenda para la próxima vez que se hable de eso.

Tan fuerte, tan cerca es muy fuerte. Un niño extremadamente sabiondo y gritón, cuyo padre ha perdido la vida en la tragedia de las Torres Gemelas entra en su cuarto un año después y encuentra una llave que le pertenecía, en un sobre con la anotación “Black”. Decide ir a visitar a los 200 y pico habitantes de los cinco distritos de Nueva York que se apellidan Black, lo que incluye a una Karen Black que no es la actriz protagonista de La trama, de Alfred Hitchcock, y si nos descuidamos también a Jack Black, a Black and Decker, y hasta a los miembros del grupo Black Sabbat.

Aquella iraní del niño que recorre todas las casas del pueblo para devolverle el cuaderno a su compañero, ¿Dónde está la casa de mi amigo?, tenía un ritmo trepidante comparada con la de Daldry.

La búsqueda no sólo es larguísima y aburrida, sino que para colmo de males, aumenta progresivamente el dramatismo (como si no fuera ya todo lo suficientemente triste desde el primer momento), así que por ejemplo a la primera señora a la que va a ver le está dejando el marido justo en ese momento... ¡si es que la vida es un valle de lágrimas!

Y por si fuera poco, a Daldry no se le ha ocurrido otra cosa que poner todo el rato una voz en off del repelente niño. Dan ganas de asesinarlo...

Como todo esto tiene tantísimo interés, cuando el chaval se encuentra con el personaje de Max Von Sydow, le explica todo lo que ha ocurrido hasta entonces, así que se nos cuenta otra vez toda la película. ¡Desesperante!

¿Y qué lío se ha hecho el guionista con el padre usando el teléfono?

Encima de tener la mala suerte de estar atrapado en una de las Torres el 11-S, Tom Hanks no logra que en la oficina de su mujer le coja nadie el teléfono (se habrían ido todos a la vez a tomar el café), así que insiste en llamarla a su casa porque según dice cree firmemente que estará allí... ¡Pero si es martes a primera hora de la mañana y la señora trabaja! Vale que por la situación no pueda pensar con claridad, pero es que hasta Forrest Gump era más avispado... Y todo para dejar unos efectistas y lacrimógenos mensajes en el contestador... Para que éstos resulten más dramáticos todavía, si cabe, tiene la mala fortuna (¡si es que cuando uno se levanta con el pie izquierdo!) de ser el único joyero de Manhattan que mantiene reuniones de negocios en el World Trade Center, en 2001, que todavía no tiene teléfono móvil. ¡Vaya por Dios! Así que aunque había cobertura, él debe hablar desde un teléfono público y claro, no puede entretenerse mucho porque otras personas también quieren contactar con sus familiares.

Su esposa, por desgracia, también debe ser alérgica a los celulares... No sé cómo es posible, si cuando pasó lo del 11-S tenía móvil hasta yo, que fui de los últimos, de ésos que se resistieron años y años asegurando a los cuatro vientos que jamás llevarían uno porque no les hacía falta para nada...

El hijo es el único de la familia que sí que lo usa, un año después, pero se ve que por desgracia todavía no se lo han comprado el fatídico día, por lo que su progenitor no logra comunicarse con él...

Supongo que en una película con fuerza, los espectadores no se ponen a pensar en móviles y detalles absurdos, pero en una tan aburrida acabas intentando recitar mentalmente el alfabeto al revés.

De verdad, uno ya está viejo y no puede con estas cosas...

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