Resulta curiosa la atención prestada al 30 aniversario de la película Los Goonies. Casi mayor que la alcanzada por otro film del mismo año, Regreso al futuro, que podía provocar la misma notalgia. Ya se ve que en el subconsciente, quizá cierta generación tiene más impreso el deseo de regresar al pasado que al futuro, la época adolescente en que se forjó su gusto y personalidad. Incluso la muerte de una actriz más bien desconocida, Mary Ellen Trainor, se ha destacado porque se trataba de la muerte de “la madre de los Goonies”.
Las películas mencionadas fueron producidas por un Steven Spielberg que por entonces se identificaba bastante con Peter Pan, o sea, era un Goonie que se negaba a crecer y hacía el cine que le hubiera gustado ver cuando era chico. De algún modo este conflicto lo quiso exorcizar en Hook, con un Peter Pan adulto que no debería olvidar su alma infantil pese a todo y tener siempre pensamientos felices. El caso es que Spielberg, desde que hizo Parque Jurásico en 1993, me temo que se nos puso demasiado serio, el holocausto, la esclavitud y tal y cual, de hecho se nota que las cintas aventureras posteriores están hechas por un adulto, pienso en el Indy avejentado de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, y en su Tintín tridimensional.
Curiosamente, podríamos decir que a Goonie muerto, Goonie puesto. La nostalgia por los filmes de palomitas de antaño está más viva que nunca, ya hablé en un post anterior del revival de Star Wars y otras cintas. No en balde una producción spielbergeana, que originalmente tenía guión suyo, Poltergeist, acaba de tener un remake.
Pero me quería referir a Jurassic World, porque es una película cien por cien Spielberg-Goonie, sólo que no la dirige él, figura como productor ejecutivo, lo que imagino que significa que ha hecho poco más que darle su bendición. Aquí van los rasgos que la identifican con las películas que hacía el director hace 30 ó 40 años:
1) Los hermanos protagonistas proceden de un hogar donde los padres están en proceso de divorcio, y el mayor protege al menor, algo que retrotrae a Encuentros en la tercera fase y E.T., el extraterrestre.
2) Gray, el niño protagonista, tiene una capacidad de asombro y de quedar boquiabierto, típica de los personajes spielbergeanos, incluido el François Truffaut de la mentada encuentros.
3) El empeño en explotar comercialmente el parque temático como atracción turística, aun arriesgando vidas humanas, hace pensar en Tiburón y, por supuesto, en la cinta original de Parque Jurásico.
4) La tía Claire, hiperabsorbida por su trabajo, equivale a los padres ausentes de hogares rotos típicos de los filmes de Spielberg, incluido el Peter Banning de Hook.
5) Las persecuciones de velocirraptores, con las miradas a los retrovisores, remiten a los Parques Jurásicos de Spielberg.
6) Hay mucho sentido del humor que recuerda a las primeras películas de Indiana Jones, sobre todo cuando “rompe el saque” al espectador, la declaración de amor de un informático a una colega o la degustación de algún humano por parte de los dinosaurios resultan impagables.
