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Alfonso Cuarón, una odisea ingrávida en el espacio

Los superlativos están saludando la incursión espacial de Alfonso Cuarón en el espacio con “Gravity”, título calificado casi de hito, que habría entrado por derecho propio en la historia del cine. El mexicano es más comedido al hablar de la película, pero se encuentra sin duda más que satisfecho por haber hecho lo que quería hacer.

Alfonso Cuarón, una odisea ingrávida en el espacio

Gravity tiene mucho contenido metafórico premeditado. ¿Hasta dónde calculasteis para no caer en un exceso tal que atragantara al espectador?

En realidad nos preocupaba que ocurriera justamente lo contrario, porque mi hijo Jonás llegó al proyecto con la idea de despojar narrativamente todo, y que la experiencia a tiempo real produjera que los espectadores se involucraran por su propia experiencia emocional en el viaje que propone la película.

Para mí la preocupación era si el contenido metafórico se iba a entender. Hasta ahora, me he dado cuenta de que cuando me entrevista un hombre suele preguntarme por la tecnología, mientras que las mujeres son las que hablan de la parte metafórica [risas].

Jonás hablaba mucho de un viaje primordial, con una relación mucho más visceral y casi arquetípica. Aprendí mucho de Jonás en el proceso de preparación del film. Antes yo lo había intentado pero me quedó muy claro que el espectador no conectaba con eso. En Hijos de los hombres para mí era tan importante lo que le ocurría a los personajes como su trasfondo. Pero creo que quitando a algunos intelectuales, es algo que la gente no absorbió. Quizás es porque había demasiada distracción narrativa.

En este caso, despojar la narrativa permite que la gente se concentre más en el fondo metafórico.

Y ahora la pregunta de tecnología.

Los chicos son chicos [risas].

¿Qué aporta para usted el 3D? ¿Se habría podido rodar esta película de forma convencional?

No estoy seguro, porque fue concebida desde un principio en 3D. A mí este formato siempre me ha intrigado. Lo he rechazado alguna vez. Odio que el color, los blancos y los negros se degraden. Tampoco me gusta cómo se oscurece la pantalla en las secuencias de oscuridad. Y la verdad es que llevar gafas durante la proyección resulta incómodo.

Pero por otro lado, creo que ver Gravity en 2D proporcionaría el 20 por ciento de la experiencia que supone verla en 3D.

Siempre me ha apasionado el 3D como posibilidad, como una herramienta. La gente piensa que el formato se inventó en los 50 con Los crímenes del museo de cera. En realidad, el 3D se inventó en 1896, dos años después de la invención del cine. También fueron los Lumière. El cine estaba diseñado para ser en 3D porque así es como vemos. Por una cuestión financiera, los Lumière desecharon la idea, porque mandaban operadores con cámaras a todos los países para captar las imágenes, y les habría salido caro.

Pero el 3D de esa época es maravilloso. Te sumerge en una realidad más inmediata. Quitas la distancia con la pantalla, y estás más presente en la realidad.

Avatar fue diseñada en 3D y por eso funciona. El problema es que desde entonces la gran mayoría son películas en las que el 3D se limita a ser un cálculo comercial. No hay nada peor que una película reconvertida, porque el formato tiene sus reglas específicas. Sólo películas como La vida de Pi, Pina, La cueva de los sueños olvidados y quizás La invención de Hugo proporcionan la experiencia 3D. Algunos documentales de IMAX también funcionan.

El 3D es una herramienta, y como tal se debe utilizar cuando es necesaria.

gravityCuando vino a San Sebastián hace 7 años me habló de una foto de la Tierra vista desde el espacio, y le llamaba la atención que no se distinguían las divisiones entre países. Ahora ha rodado esa visión, no sé si ya entonces tenía la idea. Por otro lado parece que existen conexiones entre sus películas, también en el tema de la maternidad, pues en Hijos de la madre aparece una única madre sobre la Tierra, y aquí tenemos a una madre que perdió a su bebé.

Esa imagen de la Tierra es para mí una de las más bellas que existen. En los 60 salió la primera fotografía de la Tierra vista desde el espacio. Es tan fuerte que inspiró todos los movimientos ecologistas. Es la prueba de que una sola imagen puede cambiar las cosas.

A mí esa imagen de la Tierra me sorprende porque el planeta es una entidad viva, y nosotros somos muy pequeños. Gravity no se concibió hasta hace cuatro años y medio, pero aunque no fuera de forma consciente, sí estaba rondando la idea alrededor nuestro. Sí que quisimos que fuera un personaje más, del mismo modo que al otro lado está el vacío, lo que tiene un gran valor metafórico.

Nuestra Tierra combina fotografías de alta resolución muy detalladas. Llegamos a poner en marcha una misión espacial, o al menos pseudoespacial, con un globo meteorológico que enviamos hasta la estratosfera con cámaras para tomar fotos.

Yo en realidad no sé si mis películas tienen constantes en común, porque además no las revisito. En realidad, la única constante de mi carrera que yo tengo clara es que tengo que pagar la renta.

Tengo entendido que James Cameron colaboró en una parte temprana del proyecto como asesor técnico. ¿En qué consistió su aportación?

Fue un momento en el que muchas puertas se estaban cerrando porque no encontrábamos la manera de hacer la película. Mucha gente pensaba que no se podría hacer. David Fincher pensaba que se podría, pero que había que esperar 7 años para tener la tecnología adecuada. Sí que nos dio alguna clave, por lo que le hemos puesto en los agradecimientos.

En cuanto a Cameron, leyó el guión y vio algunas animaciones que habíamos hecho. Dijo que era muy complicado, pero que en este momento lo que se puede soñar, se puede hacer en cine. A lo mejor existe la tecnología apropiada o a lo mejor tienes que inventar tú tus propias herramientas. Quizás tengas que buscar tecnologías ajenas al cine y aplicarlas.

Pero él era de los entusiastas que me animaron a hacer la película. Habría sido mucho más cara si la hubiéramos rodado de la forma que él proponía. Yo pensaba que a mí no me dan tanto dinero como a él...

En realidad, James Cameron nos dio un regalo con Avatar, la posibilidad de usar narrativamente los efectos especiales sin miedo. Creo que películas como La vida de Pi o Gravity habrían sido impensables sin la puerta abierta por Avatar.

Aunque su objetivo es 'pagar la renta', toma usted demasiados riesgos. El film es en el fondo un drama intimista...

No lo sé. Es un problema. Sí que es cierto que yo podría hacerme a mí mismo la vida más fácil. Cuando me ofrecen películas 'grandotas', de superhéroes y demás, las personas de mi alrededor me decían: "Haz una de ésas". El problema de Gravity es que me llevó tres años y medio y no te pagan por horas. Quisiera poder hacer las cosas más fáciles. Quizás a partir de ahora...

Visualmente, Gravity es uno de los filmes más potentes vistos en mucho tiempo. ¿Cómo se llegan a configurar esas imágenes? ¿Cómo se construyen estos largos planos secuencia? ¿Son trucados?

Alfonso Cuarón y Jonás CuarónCasi todo viene del guión. Cuando lo escribí con Jonás, sabíamos cómo iba a ser todo desde el principio. Ya en el guión todo estaba descrito como un solo movimiento. El libreto no tiene indicaciones de movimientos de cámara, claro, pero eso sí que se especificaba.

El cine es un lenguaje que se acerca más a la música que a la literatura, al teatro o a la pintura. Es una cuestión de armonías y ritmos más que de narrativa. Siempre tenía la tentación de no cambiar de plano. Cuando cortaba, el montador Mark Sanger me daba opciones para no hacerlo. Intervenía en las discusiones "El Chivo", o sea el director de fotografía Emmanuel Lubezki, que explicaba que el objetivo último no era llamar la atención, sino crear la experiencia emocional. Yo añadía que no se trata de hacer cine de "mira, mamá, sin manos". Los planos deben durar lo que deben durar, lo mismo que las notas musicales. Muchas veces el contraste en el montaje –la yuxtaposición de planos– es una maravilla.

Yo no estoy peleado con el montaje. Me fascina. Muchas veces en el cine comercial se usa de una manera totalmente mediocre. Con El Chivo hemos trabajado desde Y tu mamá también el concepto de personaje contra contexto. Ambos deben tener el mismo peso. En realidad se trata de crear una ilusión –en el cine todo es una ilusión– que cargue con el contenido conceptual. ¿Contesta a la pregunta?

Sí, en cuanto a los planos secuencia. Pero quería saber también cómo se pasan las ideas a la pantalla.

Pues es justamente eso. Muchas están sugeridas en el guión. Yo tengo las ideas en la cabeza, luego buscamos localizaciones y generalmente rechazo algunas que pueden ser muy buenas porque no funciona con lo que tengo en mente. Sigo mirando con El Chivo hasta que encuentro el lugar perfecto. Lo que es realmente interesante es llegar con los actores, partir de cero y rehacer la puesta en escena. A veces se hace como lo tenías en la cabeza, pero en otras ocasiones descubres otras formas de rodar el plano. Muchas veces llegas a la conclusión de que es mejor cortar.

En esta película todo tenía que estar previsualizado. Había que planificarlo todo al milímetro desde un principio.

¿Está asustado con las excelentes reacciones que ha suscitado la película en Venecia y San Sebastián?

No, te asustas cuando 'la hacen mierda'. ¡Me ha pasado!

¿Se ve Alfonso Cuarón en los Oscar?

Ahora sólo me preocupa que la gente vea la película.

En el Festival de San Sebastián, el film consiguió que nadie hablara de la sección oficial. ¿Cree que Gravity podría perdurar en el tiempo como Blade Runner?

Me encanta que esto esté sucediendo. Pero por ahora todo es un misterio. Hay muchas películas que funcionan de maravilla en festivales, pero que luego no conectan con el público. Otras tienen suerte en festivales y con el público, y hasta ahí llegaron. A otras películas les va muy bien en festivales, con el público y luego tienen muchos premios. Por contra, a otras les va muy mal en festivales, les va muy mal de público, no tienen premios, pero al cabo de los años son pilares de la historia del cine. Todo esto es muy engañoso.

Tengo una experiencia así. Los hijos de los hombres no fue bien tratada cuando se lanzó. Y sin embargo es una película que años después sigue conectando con la gente. No sé si en el futuro desaparecerá, pero tiene vida años después del estreno. Eso es muy interesante. No se sabe cuándo y por qué las películas conectan. Existen muchos ejemplos a lo largo de la historia del cine de películas que han perdurado y fueron fracasos, y también los casos contrarios, grandes éxitos que si ahora le digo los títulos, ni los recuerda.

Dice usted que no necesita defender la interpretación de Sandra Bullock, porque se defiende sola. Pero a mí lo que me choca es que alguien pensara en Sandra Bullock para un papel así. ¿Cuándo fue escogida? ¿Es porque tener un gran estudio detrás implicaba tener a una estrella o porque había visualizado usted a la actriz? En internet se habló de otros intérpretes.

Muchas veces lo que se publica sobre mí en internet es un mito. Lo cierto es que durante los dos años y medio en los que estuvimos creando tecnología, hablé con muchos actores, casi siempre de forma informal, cuando me encontraba con algún conocido. De pronto, eso en internet se transforma en que tal tipo va a trabajar en la película.

Con quien sí estuve hablando en serio fue con Angelina [Angelina Jolie] para discutir las posibilidades. Eventualmente yo seguía desarrollando el proyecto, mientras ella rodó algún film como actriz y después como directora. Una vez que te separas, cada cual sigue su propio camino. También estuvo involucrado Robert Downey Jr., con el que trabajé tratando de esculpir el personaje con sus características. Cuando estábamos listos para rodar, quedó clarísimo que no era compatible con este trabajo. Iba a sufrir. Su gran virtud es improvisar y cambiar todo constantemente. Aquí le íbamos a encerrar con diálogos y tiempos muy específicos. No era un proyecto para ese actor.

Una vez listo todo para el rodaje, hicimos tests con desconocidas, hablé con algunas estrellas, y pensamos en Sandra Bullock. Hablando con Alejandro González Iñárritu sobre diferentes actrices me sugirió que escogiera a una gran estrella, pero que la sacara del contexto en que todo el mundo la sitúa. Por eso tenía que ser una buena actriz. Al sacarla de su zona de confort, casi se convierte en una desconocida. Le mandé el guión a Bullock, y justo estaba buscando salirse por completo de cualquier idea que todo el mundo tenga sobre ella. Hablé mucho con ella, más que de tecnología, de la parte emocional del guión. Me quedó muy claro que era una compañera de viaje.

Ahora, en retrospectiva, no sé si hay mucha gente que pudiera hacer lo mismo que ella, no sólo en la parte interpretativa, sino también en todo lo que tiene que ver con rigor y disciplina.

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