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Biografía

Emmanuel Lubezki

Emmanuel Lubezki

Emmanuel Lubezki

Premios: 3 Oscar

Oscar
2016

Ganador de 1 premio

Oscar
2015

Ganador de 1 premio

Oscar
2014

Ganador de 1 premio

Filmografía
Song to Song

2017 | Song to Song

Dos triángulos amorosos interrelacionados, la de las parejas formadas por los compositores Faye y BV, y la del productor musical Cook y su novia camarera, persiguiendo todos el éxito mientras tropiezan con la obsesión y la traición en el mundo de la escena musical de Austin, Texas.

Últimos días en el desierto

2015 | Last Days in the Desert

Llevar la figura de Jesús a la pantalla es empresa harto complicada. Por supuesto, por lo que supone para millones de cristianos de todo el mundo, que le rezan y tienen una idea de Él que puede quedar defraudada. Una opción es no abordar su vida completa, sino una parte, como hizo Mel Gibson con éxito en La Pasión de Cristo, o con un resultado menos logrado Catherine Hardwick en Natividad. En este film, escrito y dirigido por el colombiano Rodrigo García, se toma pie de los 40 días de Jesús en el desierto antes de su vida pública, para trazar como una especie de parábola ficticia de la tentaciones, a partir de una familia a la que conoce cuando está a punto de terminar ese período de oración y penitencia. El resultado, a pesar de la magnífica localización del desierto rocoso en Estados Unidos de Anza-Borrego, muy bien fotografiado por el mexicano Emmanuel Lubezki, es irregular, con sabor a decepción. No resulta especial amable el Jesús compuesto por Ewan McGregor, muy serio a pesar de algunos momentos de risas forzadas, y la decisión de que el diablo sea el doble de Jesús, o sea, también McGregor, no ayuda a mejorar las cosas, no hay cercanía al yo de Jesús, presentado como un aprendiz de Rabí, cuyo Padre celestial resulta demasiado silencioso. Muchos pasajes se hacen interminables, y el conflicto de la familia con la madre gravemente enferma, y la falta de entendimiento y comunicación entre padre e hijo, no resulta especialmente memorable, además de que llama la atención la escasa capacidad conciliadora de Jesús, su laconismo a veces parece falta de personalidad, o pura impotencia. García se muestra sin duda respetuoso con su personalísima exploración espiritual, que presenta algún punto de interés, pero domina un tono anodino, no tiene capacidad de fascinación.

5/10
Knight of Cups

2015 | Knight of Cups

Rick trabaja en Hollywood y ha llegado a la cima del mundo. Tiene todo lo que un hombre puede desear y, sin embargo, se siente vacío. En su viaje de autodescubrimiento se encontrará con su padre y su hermano, con su ex esposa y su amante, y con varias mujeres que parecerán conocerle mucho más que él a sí mismo.

El renacido

2015 | The Revenant

Alejandro González Iñárritu aplazó el rodaje de El renacido para acometer primero Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), ganadora de cuatro Oscar, en las categorías de película, dirección, guión original y fotografía. Al mexicano no le ha afectado la supuesta maldición de los premios de la Academia, pues demuestra tener cuerda para rato. Aquí adapta la novela "The Revenant: A Novel of Revenge", de Michael Punke, que reconstruye la historia real de Hugh Glass, miembro junto con su hijo de una expedición de tramperos que en 1823 se interna en territorio de los arikara, entre las dos Dakotas, en busca de pieles. Cuando Glass sufre el ataque de un oso pardo queda malherido, y sus compañeros, acosados por los indios, no pueden llevarle consigo. El capitán de la expedición le deja bajo el cuidado de su retoño, otro de los miembros más jóvenes del grupo y el veterano John Fitzgerald. Pero este último resulta no ser de fiar. La veracidad de las imágenes se acentúa gracias a la cámara cercana de Emmanuel Lubezki, alias "El Chivo", colaborador habitual del realizador, tan integrada en cada escena que se vive en primera persona el acecho de los pieles rojas y el padecimiento de los personajes. A veces se nota que se trata del mismo operador de El árbol de la vida, sobre todo en algunas secuencias oníricas donde el protagonista evoca la felicidad de su familia, truncada por la muerte. Salvo algún plano metafórico donde un ave brota de heridas mortales, el grueso del film se aleja bastante de los detalles pretenciosos que daban un poco al traste con los altos vuelos de Birdman. Por primera vez, el autor de Amores perros se adentra en el puro cine de género, sin querer ofender con esta afirmación al cuate, pues esto no quiere decir que estemos ante un relato genérico o convencional ni mucho menos. Pero sí que mira a los westerns sucios de Sam Peckinpah y tiene elementos en común con Las aventuras de Jeremiah Johnson, filmada en 1973 por Sydney Pollack, y sobre todo con El hombre de una tierra salvaje, de Richard C. Sarafian, que reconstruye los mismos hechos históricos. Aunque El renacido resulta más cruda si cabe por el hiperrealismo del cine contemporáneo. El espectador siente la violencia en sus carnes, sobre todo en la impresionante secuencia del ataque del grizzly, que pasará con toda seguridad a la historia del cine, si bien no resulta apta para cardíacos. El conjunto tiene mucho del cine clásico de aventuras, sin que eso suponga una ruptura completa con su filmografía, ni un renacer de Iñárritu, sino más bien una evolución coherente. Aquí también se concibe la vida como un ‘via crucis’, donde los humanos tienen que soportar duras pruebas cada vez peores (como el protagonista de Biutiful), y seguir vivo muchas veces depende del azar. En su retrato de la lucha contra los elementos naturales, parece que el hombre acaba siendo lo más peligroso, pues la traición puede causar más daño que el ataque de una bestia salvaje. Pero la mirada del mexicano se ha vuelto un poco más luminosa, pues en la dura batalla por salir adelante a cada minuto, puede irrumpir un acto de solidaridad humana que devuelve la esperanza. Incluso se lanza una mirada a lo trascendente… "La venganza está en manos de Dios", asegura uno de los personajes. Casi sobrenatural resulta la composición del protagonista realizada por Leonardo DiCaprio, que lejos de acomodarse y vivir del cuento sigue buscando papeles complicados; algunos planos filmados en la nieve sin ropa no han debido resultar nada fáciles para la estrella. Pero sorprende casi más el gran Tom Hardy, que interpreta al barbudo antagonista sobre todo con los ojos, que le permiten mostrar la miseria del lado más oscuro de las personas.

8/10
Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

2014 | Birdman

Riggan Thomas, actor de cine que se convirtió en icono de masas años atrás al encarnar al famoso superhéroe Birdman, trata de reinventarse montando en Nueva York una obra teatral seria basada en un texto de Raymond Carver. La fecha del estreno en Broadway se aproxima, y las cosas se le complican cuando debe reemplazar a uno de los actores. A los nervios de los ensayos previos se suma una persistente voz interior que se burla de él por su patético plan. La del mexicano Alejandro González Iñárritu no es simplemente una incursión fílmica más a las bambalinas del mundo del teatro y el cine, un subgénero que ha dado títulos tan notables como Eva al desnudo o El juego de Hollywood, por citar sólo dos formidables películas. Su mirada es muy actual, y a la vez plenamente universal, a la hora de abordar el ego de los artistas y alrededores; y su ejecución, la idea de rodar en un solo plano al estilo de Alfred Hitchcock en La soga, con transiciones casi invisibles pues sería imposible hacer así una película de dos horas, resulta muy moderna y dota al relato de una enorme dosis de energía, muy adecuada a la zozobra interior de los agitados personajes. A este virtuosismo visual y coreográfico, suma el uso de una partitura musical con mucha percusión y conscientemente molesta, que intensifica la desazón de Riggan y compañía. Con un guión en que vuelven a colaborar con Iñárritu Nicolás Giacobone y Armando Bo –con ellos hizo Biutiful–, a los que se suma Alexander Dinelaris, se abordan cuestiones como el narcisismo y la petulancia de los actores, las dificultades para formar y mantener con solidez los vínculos familiares, el desgaste psicológico y la presión que supone sacar adelante una obra de teatro. Al precio personal que se paga en un proyecto de índole creativa en que uno pone el alma, que lleva a reacciones extremas y al desorden de los afectos o a la adicción a sustancias, se suma lo que rodea a su acogida, la reacción del público, a veces frívola y más hoy con el uso de las redes sociales, y la de la crítica, a veces ridículamente endiosada, otras siendo ella misma la que encarna la inesperada virtud de la ignorancia que atribuye a aquellos que juzga. La cinta que entrega el cineasta mexicano es descarnada, a veces con detalles innecesariamente zafios, pero destaca su enorme solidez, la sensación de que se atrapan los “superpoderes” de los actores, pero también la “kriptonita” que los debilita y los convierte en extremadamente vulnerables e indefensos. La metáfora de los superhéroes no es sólo un recurso para poner en solfa la saturación que de ellos sufren en la actualidad las pantallas, sino que sirve a la postre para hablar de la capacidad insospechada que tienen las obras representadas para tocar determinadas fibras inefables del espíritu humano. Y propicia un final muy hermoso. Resulta inteligente la elección de Michael Keaton para el papel protagonista –formidable su interpretación–, pues añade un subtexto a la trama ya que él mismo interpretó en el pasado a un superhéroe, el Batman de Tim Burton. Pero es que todo el reparto está escogido perfectamente, Edward Norton brilla como el actor prepotente y Naomi Watts como su novia y compañera en la obra, Emma Stone está muy bien como la hija de Riggan en proceso de desintoxicación, Zach Galifianakis es el representante perfecto; y también hacen bien su papel Amy Ryan, la ex de Riggan, y Andrea Riseborough, su actual pareja.

8/10
Gravity

2013 | Gravity

Una expedición en el espacio exterior. La misión, comandada por el experimentado Matt Kowalski, debe incorporar un nuevo sistema de escaneado al telescopio Hubble, tarea de la que se ocupa la doctora Ryan Stone. Pero la destrucción en otra zona de un satélite obsoleto provoca una acumulación de “basura espacial”, auténticos proyectiles que provocan un accidente. Kowalski deberá idear un plan para volver con Stone sanos y salvos a la Tierra, y las posibilidades son francamente escasas. Asombrosa película dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón, con guión coescrito junto a su hijo Jonás Cuarón. Gravity es de esos filmes que hacen buena la idea de que las películas permiten hacer vivir al espectador experiencias que nunca podrá tener en la vida real. Pues con un magnífico uso del 3D, y una recreación hiperrealista de las condiciones de los astronautas en el espacio, se tiene la auténtica sensación de estar en el espacio, contemplando la Tierra desde una óptica única, y la situación de riesgo extremo se hace propia. Cinematográficamente el film supone un verdadero alarde, momentos como el largo plano secuencia inicial que nos permite conocer el entorno de trabajo de los protagonistas resultan sencillamente alucinantes. Más allá de la pura situación de intriga y tensión -¿lograrán salvarse los protagonistas, estupendos George Clooney, y sobre todo, Sandra Bullock?-, desde la inmensidad del espacio, uno puede observar la belleza del universo, la pequeñez del ser humano, y a la vez su increíble grandeza. Quizá los problemas que uno arrastra desde la Tierra puedan cobrar entonces su verdadera dimensión, toca aceptar la existencia que nos ha tocado vivir, tejida entre la vida y la muerte, y plantearse pedir ayuda a Dios, aunque nunca se haya rezado, y confiar en esa mano que nos pueden echar desde fuera los otros.

8/10
To the Wonder

2012 | To the Wonder

Neil y Marina. Él americano, ella francesa, madre de una niña. Se quieren, se aman, conviven en un goce extático en Francia que parece no tener fin. Ella querría casarse -aunque un matrimonio previo le impide hacerlo por la Iglesia-, él no desea atarse mediante un compromiso. Los tres se mudan a Oklahoma, Estados Unidos, donde Neil trabaja en cuestiones medioambientales. Marina sigue tan enamorada como siempre, pero aspira a más, intuye al amor que ama, y acude a rezar a una iglesia católica, donde el padre Quintana se esfuerza en remover los corazones de sus feligreses y prestarles mil servicios de caridad, aunque su propio corazón se encuentre a veces gélido como el hielo. La incapacidad de Neil para tomar decisiones podría propiciar la separación de Marina, y el reencuentro con Jane, un antiguo amor. Terrence Malick, un cineasta siempre enigmático, a modo de J.D. Salinger peliculero que acometía sus filmes muy de vez en cuando -veinte años transcurrieron entre Días del cielo y La delgada línea roja- se diría de pronto acometido por un sentido de urgencia que le está llevando a encadenar trabajos que abordan los temas clave del ser humano, la sed de amor, felicidad y trascendencia. Ocurrió con El árbol de la vida, y pasa con To the Wonder, una obra claramente en la misma dirección. Sorprende la habilidad del director para ofrecer con enorme sensibilidad y, milagro, lejos de toda cursilería, el vértigo del “eros”, el amor de un hombre y una mujer que lleva a desear estar todo el tiempo con la amada, con el amado. Esos ratos compartidos, de contraste entre el “baile” sin fin de la luminosa Olga Kurylenko, y la alegría más contenida pero innegable del retraído Ben Affleck, tienen un curioso sencillo de autenticidad, se palpa el lirismo de un poeta de la imagen y el sonido. La línea entre lo que entrega un spot de perfume videoclipero es delgadísima -¿diremos 'roja'?- y Malick se las arregla para no traspasarla, de modo que bien podemos decir que 'No hay Malick malo', ni siquiera en este caso, donde los prolongados trazos impresiones del disfrute amoroso pueden llegar a ser reiterativos, y por tanto, cansar. La narración de To the Wonder, servida con elaborado montaje, viene acompañada de la certera voz en off de los personajes en distintos idiomas, subrayando la universalidad de lo propuesto, reflexiones interiores en el caso de Neil y Marina, oración angustiosa ante el silencio de Dios en el caso del padre Quintana, un acertado Javier Bardem, que evita cualquier exageración en el personaje. De modo que resulta atinada y sugerente la idea de que tras la fuerte atracción y el eros, se hace necesario la reflexión, la orientación de los otros, el respaldo de la fe y los sacramentos y la apertura a la trascendencia, la toma de decisiones y el compromiso y la caridad para con los otros. Malick ofrece cine espiritual y muy humano, y quizá la película más religiosa de su filmografía; y como es habitual en su obra, exige al espectador una actitud activa, no es el suyo decididamente simple cine 'de palomitas'.

7/10
El árbol de la vida

2011 | The Tree of Life

La historia de Jack O’Brien, el mayor de tres hermanos, que vive con sus padres. Pero enmarcada audazmente en el cosmos bajo la mirada divina, de modo que se convierte en sinfonía de belleza extraordinaria. Su existencia discurre en el seno materno, en su infancia a las puertas de la adolescencia en el Texas de los años 50, y en la actualidad. La existencia cotidiana, con muchos momentos felices por crecer en plena naturaleza, jugando con sus hermanos y amigos, y abrazado por el cariño materno, se ensombrece en parte por ese sufrimiento que forma parte de la vida, y al que no es ajeno un padre severo de modos autoritarios, al que no puede evitar juzgar y condenar. Resulta difícil expresar con palabras lo que significa este poema visual y sonoro que funciona a modo de plegaria, se trata de una auténtica profesión de fe, algo nada corriente en los tiempos que corren. La película se inicia con una cita bíblica del libro de Job, que alude a cómo Dios concede y quita los bienes providencialmente, en muchas ocasiones sin que el hombre pueda entender por qué ocurre así. Y realmente el grandísimo y esquivo cineasta Terrence Malick (Malas tierras, Días del cielo, La delgada línea roja, El nuevo mundo) no hace otra cosa que seguir a los miembros de una familia católica –sobre todo a los padres y al hijo mayor–, que siempre se han apoyado en Dios, pero cuya fe se ve puesta a prueba –como la cualquier otro hijo de vecino– por los acontecimientos de la vida diaria. Y lo hace centrado el tiro en momentos ordinarios, agradables y desagradables, y manejando con voz en off los conceptos básicos que ayudan a configurar una vida lograda, donde son básicos el amor y el perdón. No faltan los momentos de duda, la prueba del sufrimiento, la rebelión contra Dios, la tentación del pragmatismo, la constación de que, citando a san Pablo, uno hace lo que no quiere. Ésta es verdaderamente una obra en la que no debe haber un verso suelto, todas las piezas son importantes. Los actores adultos –Brad Pitt, Jessica Chastain, Sean Penn– y los niños –Hunter McCraken sobre todo, pero también Laramie Eppler– están estupendos, aun siendo conscientes todos de que ninguno puede autodenominarse protagonista principal. Ellos están al servicio de una trama que les sobrepasa, y que pretende hablar nada más –ni nada menos– que del sentido de la existencia, de dónde venimos y adónde vamos. Por eso no es caprichoso, para nada –aunque sí valiente– que Malick nos entregue imágenes de gran belleza –compuestas por magos de los efectos visuales como Douglas Trumbell y Dan Glass, con el director de fotografía Emmanuel Lubezki– para mostrarnos un mundo primigenio en el que nada –y cuando decimos nada, queremos decir nada– ocurre por casualidad. O la estudiada banda sonora de la película, donde aparte de la música original de Alexander Desplat hay una selección exquisita de temas maravillosos de Mahler, Berlioz, Brahms, Schumann, Bach, Mozart, Jovanovic, Preisner... El film ganó la Palma de Oro en Cannes con todo merecimiento.

9/10
Quemar después de leer

2008 | Burn After Reading

Farsa menor de Joel y Ethan Coen, tras su triunfo en los Oscar con No es país para viejos. Los hermanos se toman a broma el mundo del espionaje al situar su trama en Washington. La acción se inicia en el cuartel general de la CIA en Langley, donde el analista Osborne (John Malkovich) es puesto de patitas en la calle. Su esposa Katie (Tilda Swinton) no parece demasiado amargada por el tema, pues desprecia al marido, quien opta por holgazanear todo el día mientras escribe sus memorias e ingiere cantidades desmesuradas de alcohol; además le engaña con Harry (George Clooney), un agente del tesoro casado con una autora de libros infantiles, que a su vez sale con mujeres variadas. Una será Linda (Frances McDormand), que trabaja en un gimnasio, y está obsesionada por someterse a cirugía para mejorar su físico; el hallazgo casual de un cedé con las memorias de Osborne, de supuesto contenido sensible, anima a Linda y a Chad (Brad Pitt) a ofrecer su devolución a cambio de una importante suma de dinero. Las descripción del enredo urdido por los traviesos cineastas podría alargarse más, pero lo dicho en el párrafo anterior debería bastar. Los Coen retratan a un grupo de mediocres perdedores, con vidas amorosas insatisfactorias, obsesionados por el aspecto físico y el dinero, cierto bienestar o felicidad que ignoran cómo alcanzar. Lo que sirve para entregar un buen puñado de situaciones divertidas -la llamada telefónica a Osborne, la incursión en la embajada rusa, las surrealistas conversaciones en Langley...-, pero también algún pasaje zafio, de humor facilón. El reparto es estupendo, y los actores parecen habérselo pasado en grande haciendo el ganso, en una película sin demasiadas pretensiones, donde su crítica a ciertas actitudes contemporáneas, que miran demasiado a ras de suelo, resulta limitada por el propio planteamiento del film.

6/10
Shine a Light

2008 | Shine a Light

Que Martin Scorsese es un amante de la buena música de las bandas no se le escapa a nadie que haya estado atento al acompañamiento musical de sus filmes de ficción. Además esta afición la ha encauzado rodando documentales como El último vals, sobre el último concierto de The Band, No Direction Home, dedicado a Bob Dylan, e incluso respaldando una serie de títulos sobre el blues, de los que el dirigió The Blues: Nostalgia del hogar. Ahora le toca posar su cámara sobre los míticos Rolling Stones, con motivo de un concierto que dieron en el Beacon Theater de Nueva York, en otoño de 2006. Básicamente el film tiene un prólogo en blanco y negro, que habla de los preparativos de Scorsese para filmar el concierto, donde anticipa esa luz quemadora que surge, resplandeciente, de los focos, en el último tramo; y también presenta a unos espectadores de excepción, la familia del ex presidente Bill Clinton. Con un buen puñado de cámaras y su buen gusto por el encuadre y el montaje logra entregar con agilidad lo que dio de sí el vibrante concierto, donde Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood se muestran rebosantes de energía: quien tuvo, retuvo, a pesar del transcurso del tiempo. En los duetos participan Jack White, un momento muy emotivo, o la exitosa Christina Aguilera. Insertados a lo largo del metraje hay unos pocos clips que no pretenden ser el resumen de la carrera de los Rolling, pero que sí ayudan a entenderlos algo mejor, y a advertir que ni ellos daban un dólar por la permanencia de su grupo.

6/10
Hijos de los hombres

2006 | Children of Men

El director mexicano Alfonso Cuarón aceptó adaptar libremente la novela de P.D. James Hijos de los hombres, atraído por su premisa: un futuro próximo, el año 2027, con una humanidad en peligro de extinción, por la infertilidad de las mujeres. Con tan sugestiva idea traza una parábola de un porvenir nada halagüeño, que presenta inquietantes similitudes con el panorama actual, de flujos migratorios y cierres de fronteras, manifestaciones de radicales y movimientos antisistema, con la deshumanización del hombre como quid de la cuestión. El film arranca con un personaje gris y tristón, requerido por su ex esposa, activista de uno de esos grupos no gubernamentales que busca, de algún modo, un mundo mejor. A regañadientes se convertirá en escolta de una mujer que, de modo inesperado, ha quedado encinta. Y ese cometido no deseado le devolverá paulatinamente la esperanza perdida. Justamente puede definirse a Cuarón como contador de cuentos: La princesita, Grandes esperanzas, Harry Potter y el prisionero de Azkaban… Hasta el sobrevalorado relato iniciático Y tu mamá también encaja en el formato ‘cuento’. Hijos de los hombres es una historia sencilla con telón de fondo apocalíptico, de hombres cansados y sin referencias que les permitan seguir con ilusión el día a día. Las lágrimas silenciosas al inicio, por la muerte violenta del hombre más joven del planeta, es un perfecto resumen de la situación, de falta de amor y aprecio por la vida. A lo que sigue el vacío vital del protagonista, lacónico y eficaz Clive Owen, y esa mirada nostálgica al mundo hippy del personaje de Michael Caine, cultivador de marihuana que se lamenta por el mundo, aunque poco haga por transformarlo. Puede tacharse el film en algún momento de reiterativo, por las numerosas escenas de persecución o de caos, pero el poderío visual del director y su operador habitual Emmanuel Lubezki es tal, que la elemental trama se sostiene. Especial mención merecen la escena en que la visión de una criatura conmueve a quienes instantes antes estaban combatiendo, aunque se trate de un sentimiento efímero; o la de la barca en la niebla.

6/10
El nuevo mundo

2005 | The New World

Aproximación nada tópica a la exploración del nuevo mundo por los ingleses. El film arranca en 1607, cuando tres barcos avistan tierra tras una larga navegación atlántica. Les empuja el deseo de prosperar, la promesa que nadie garantiza de que se harán ricos en los lugares recién descubiertos. Pero la creación del asentamiento costero de Jamestown se hace penosa, y hay miedo de tratar con los nativos. Así que encomiendan la tarea al capitán John Smith, como mejor alternativa a la de su muerte en la horca por insubordinación. Cuando se adentra en el interior con sus hombres, son atacados y sólo él sobrevive. Contra pronóstico es aceptado en un poblado, donde aprende a apreciar las costumbres indias, al tiempo que surge el amor por la joven hija del jefe powhatan, la hermosa e inteligente Pocahontas. La promesa incumplida del regreso de la expedición a Inglaterra, y la ayuda prestada a Smith por Pocahontas, traerán consecuencias imprevisibles. Me atrevería a decir que este film tiene en su contra esa cursilada animada de la Disney titulada Pocahontas, el triste precedente de Colin Farrell en una película histórica (!), la olvidable Alejandro Magno, y lo que con mirada superficial –e injusta– podría describirse como un aire a El lago azul. Por favor, prejuicios fuera. Terrence Malick saca a pasear su alma de poeta, y recrea la historia de modo pausado, con extraordinaria delicadeza, y sin caer en extremismos no deseables. Ya sólo la belleza del plano en que los indios admiran las naves recién llegadas, que tendrá su correspondencia ulterior en Inglaterra, cuando Pocahontas descubre una catedral, hablan de que la hermosura de las tierras vírgenes tiene su contrapunto en los logros de la civilización. Ciertamente, la vida de los indios tiene algo de edénico, como de tranquila vida lograda, pero quizá su modo de desenvolverse no sea muy distinto al de los habitantes de la campiña inglesa. En cuanto al contraste de nativos y exploradores, son lógicas las diferencias entre quien buscaba algo mejor y encuentra mil y una penalidades, y quien se conforma con lo que tiene. Eso sí, la crueldad en la batalla es equiparable. Acierta Malick al trenzar la historia de amor y la transición gradual de Pocahontas a los modos occidentales. Un Farrell contenido, una sorprendente y bella Q'Orianka Kilcher que tenía quince años cuando hizo el film, y un reposado Christian Bale, constituyen los tres lados de un triángulo atípico, donde se entienden bien el entusiasmo adolescente transformado por el sufrimiento en amor por esposo e hijo, el abandono por satisfacer los anhelos exploratorios, o el amor redescubierto del bondadoso viudo.

8/10
El asesinato de Richard Nixon

2004 | The Assassination of Richard Nixon

Historia de perdedores, que supone el debut en la dirección de Niels Mueller, quien firma el guión junto a Kevin Kennedy. Sigue la pista a Samuel J. Bicke (estupendo Sean Penn, como casi siempre), auténtico sufridor nato, un personaje que en su ‘no-realización’ del sueño americano tiene mucho en común con el Willy Loman creado por Arthur Miller en Muerte de un viajante. Samuel tiene un trabajo de vendedor, continua causa de frustración, porque sus jefes le incitan a engañar a potenciales clientes. A ello se suma la dolorosa separación de su mujer Marie y dos hijos, una situación a la que no quiere resignarse, aunque ella (sobria, perfecta Naomi Watts) no ve futuro a la reanudación de la vida en común. Pero Samuel construye castillos en aire, sueña con la utopía de un posible negocio con su buen amigo Bonny, un mecánico negro (Don Cheadle, muy contenido). A medida que surgen los obstáculos, ese ‘enemigo invisible’ se personifica, para él, en los rasgos del presidente Richard Nixon, omnipresente en la televisión. El film, inspirado lejanamente en hechos reales, es profundamente pesimista. Viene a decir que el sistema está podrido, situación ante la cual caben pocas opciones: aprovecharse de él –es lo que hacen los políticos, o los jefes de Samuel–, aceptar que las cosas son como son –Marie, que trabaja de camarera, hace como que no se da cuenta de que los clientes la manosean; Bonny encaja las quejas injustas– o bien sumarse al movimiento antisistema, hacer ‘algo’, aunque ese ‘algo’ pueda causar muerte y destrucción, volviéndose contra uno mismo. Un ‘cul-de-sac’, donde la ‘tercera vía’ raya con la locura, el desquiciamiento total de un buen hombre, un pobre diablo. Para Mueller, ninguna de las opciones es digna. Pero cabe preguntarse si realmente cubre el espectro completo de las posibles respuestas.

7/10
Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket

2004 | Lemony Snicket's a Series of Unfortunate Events

Original adaptación de los cuentos de Lemony Snicket, acerca de los hermanos Baudelaire, Violet, Klaus y la bebé Sunny, que tras perder a sus padres en un extraño incendio, les toca vivir con su horrible tío, el conde Olaf. Este petulante personaje con ínfulas de actor, no desea otra cosa que la muerte de sus sobrinos, para así heredar la fortuna que a ellos les corresponde. Cuando se comprueba que Olaf no es el tutor ideal, los chicos irán a vivir con diversos parientes, entre los cuales resulta difícil adivinar quién es el más excéntrico. Brad Silberling es un director forjado en televisión, con un punto de sosería en filmes más o menos aceptables (Casper, City of Angels, El compromiso). Digámoslo claro: no es un tipo brillante. Pero aquí maneja una agradecida historia, repleta de pasajes delirantes, empezando con el arranque, transgresor de los cuentos tradicionales, al estilo Shrek. Tomando como narrador a Lemony Snicket, autor de los cuentos, desmonta los tópicos de los relatos infantiles con sutileza (nada de humor escatológico o similares), dotando así a la historia de un sólido anclaje. Sabe presentar además a una galería de estrafalarios personajes, que harían las delicias de un Tim Burton, con atinado buen humor. Y pone toda la carne en el asador de la imaginería, concibiendo un increíble mundo diferente: deslumbrante la fotografía de Emmanuel Lubezki (quien ya fotografiara un fascinante cuento, La princesita), pero también la dirección artística y el vestuario, y los increíbles maquillajes que luce un correcto Jim Carrey en sus distintas caracterizaciones. Como ocurría en la saga Harry Potter, da pena ver a grandes actores con pobres papeles: Dustin Hoffman como crítico teatral, se lleva la palma, pero tampoco Timothy Spall y Meryl Streep tienen mucho que hacer. Mientras que los chavales, Emily Browning y Liam Aiken, se limitan a cumplir.

5/10
¿Conoces a Joe Black?

2003 | Meet Joe Black

Se acerca el 65 cumpleaños de William Parrish. Hombre honesto, gran magnate de las telecomunicaciones, querido por sus dos hijas… No imagina que le espera la muerte. Una muerte que, personificada en el cuerpo de un joven apuesto que acaba de fallecer, le concede un "impasse": no le llevará al más allá mientras le sirva de guía en su deseo de conocer cómo es ser humano. Las cosas se complican cuando la muerte, que adopta el nombre de Joe Black, y Susan, la hija menor de William, se enamoran. Martin Brest (Huida a medianoche, Esencia de mujer) ofrece una nueva versión, de amor y lujo, y bastante libre, del viejo film de Mitchell Leisen La muerte de vacaciones. Y arriesga en alguno de sus planteamientos. El primero, la duración: tres horas de metraje. Puede parecer exagerado, pero hay una razón: la opción consciente de un "tempo" lento, como si el paso de los días y las horas se ralentizara por la graciosa concesión, a William, de una ración "gratis" de vida. De tal modo que la elaborada fiesta de cumpleaños que prepara Allison, la hija mayor, parece que no va a llegar nunca, a pesar de estar tan próxima. En su concepción de la muerte, Brest y sus guionistas mantienen las distancias. Presentan la vida de William (genial Anthony Hopkins, que borda siempre todo lo que le echen) como modelo de vida plena: un trabajo bien hecho, con responsabilidad y preocupación social; el amor feliz con su esposa, ya fallecida; dos hijas, que con sus mases y sus menos, le han dado muchas satisfacciones… Pero se obvia que, sobre esa vida, haya que rendir cuentas a alguien. Más bien parece que la recompensa de un buen comportamiento es la autosatisfacción del deber cumplido, la paz con uno mismo.

5/10
El gato

2003 | The Cat In The Hat

Adaptación al cine de un popular personaje infantil creado por el Dr. Seuss, de cuya imaginación salió también el famoso Grinch, que en las pantallas tuvo el rostro de Jim Carrey. En esta ocasión Mike Myers toma el relevo de Carrey, y da vida a un estrafalario gato parlante de más de dos metros, que va a revolucionar la vida de los hermanitos Conrad y Sally Walden: gracias al gato y su sombrero van a tener un buen rato de diversión, pero también van a sembrar el caos a su alrededor. Este alocado film de buenos sentimientos sobre ‘el gato garabato’ presenta un abigarrado y acaramelado mundo multicolor, que algunos han tachado de cursi. Pero es de justicia subrayar el enorme esfuerzo en la dirección artística, que se nota en cada fotograma. Alec Baldwin es el malo de la función.

4/10
Alí

2001 | Ali

Nueva exploración del mito viviente de Mohammed Ali, antes conocido como Cassius Clay. Michael Mann (El último mohicano, Heat, El dilema) ofrece un retrato impresionista del boxeador, en el que quizá se echan en falta sus repliegues internos. El director prefiere usar trazos suaves en su cuadro del boxeador, que al final dejan una imagen que evita la pura hagiografía, al señalar también el difícil carácter del protagonista. La idea era que la película acompañara al protagonista en la búsqueda de su propia identidad. El film se inicia en el momento en que Ali alcanza el campeonato mundial de los pesos pesados, y llega hasta el inolvidable combate que le enfrentó con George Foreman en Zaire en 1974. En el apasionante recorrido que entrega Mann, no faltan sus relaciones amorosas, que nunca acababan de cuajar, y su compromiso ideológico y religioso, incluida su asociación con Los Panteras Negras y Malcolm X. El actor Mario Van Peebles, que da vida a este personaje, compara a Ali con Gary Cooper nada menos: “No quería ser político necesariamente, pero se encontró ahí fuera, de pie, diciendo, ‘Eh, tíos, dejad de pisotearme’.” Los pasos de Ali son servidos con música e imágenes de enorme fuerza. A veces se suscitan muchos ‘por qué’ que no reciben respuesta, y que invitan a profundizar por libre en la vida del boxeador. Mann considera que Ali personificó conceptos tan importantes como el orgullo racial, el conocimiento propio, el sacrificio y la capacidad de desafiar al mundo entero. Pero como ya hiciera en El dilema, prefiere mostrar los hechos externos sin juzgarlos ni buscar motivaciones. Decisiones como hacerse musulmán o negarse a luchar en Vietnam, o los diversos fracasos sentimentales, están ahí, y son prueba de la fuerza (o debilidad) de su voluntad; pero nos faltan elementos para comprender. Eso sí, los combates están muy bien rodados (un paso adelante en el subgénero del cine de boxeo), y Will Smith compone un fantástico Ali. Resulta muy justa su nominación al Oscar; la que recibió Jon Voight por su personaje del periodista deportivo Howard Cossell quizá corresponde más al apartado de maquillaje, pues se logra un sorprendente parecido físico con el personaje real.

6/10
Cosas que diría con sólo mirarla

2000 | Things You Can Tell Just By Looking At Her

Rodrigo García, hijo del escritor Gabriel García Márquez, Premio Nobel de literatura, firma un debut extraordinario con un encadenado de pequeñas historias con protagonistas femeninas y un aura de realismo mágico. La doctora que busca al hombre ideal, la detective que vive con su hermana ciega, la madre soltera sorprendida por su nuevo vecino, la ejecutiva de un banco que descubre que está embarazada, la mujer enferma… Todos estos pequeños fragmentos de vida cotidiana, impregnados de elementos románticos y trágicos, se funden en el film con pasmosa facilidad. El reparto es de primera división.

7/10
Y tu mamá también

2000 | Y tu mamá también

Julio y Tenoch son dos adolescentes con las hormonas a pleno rendimiento. Separados temporalmente de sus novias, intentan ligar con Luisa, una joven española cuyo matrimonio no marcha bien. Y el caso es que la convencen para viajar a una supuesta playa, a la que llaman Boca del Cielo. Ambos jovencitos harán todo lo posible para acostarse con Luisa, lo que provoca su distanciamiento. Alfonso Cuarón firma un film de alto voltaje erótico, que demuestra de modo agridulce que no todo lo que llamamos amistad merece tal nombre.

4/10
Sleepy Hollow

1999 | Sleepy Hollow

A lo largo de su filmografía, Tim Burton ha plasmado en la pantalla personajes increíbles... Pee Wee, Eduardo Manostijeras, Jocker, Catwoman, Pingüino, Bitelchús, Ed Wood, Jack Skellington... son algunos de ellos. Una galería de tipos estrafalarios, marginales, que configuran su muy particular mundo fantástico. Sleepy Hollow cuenta también con un personaje, el del jinete sin cabeza, que encaja a la perfección en el universo burtoniano. Burton presenta poco a poco los elementos con que arranca la inquietante e intrigante película. Ichabod Crane es un investigador policial, que ha de resolver los crímenes que acontecen en Sleepy Hollow. Las fuerzas vivas de la villa no ayudan mucho en sus primeras indagaciones. Son pasajes tranquilos, hasta que se desata la tempestad. Uno de los conflictos más interesantes del film es el que se plantea el investigador Ichabod, entre el racionalismo a ultranza al que se apuntó tras un trauma infantil, y la fe necesaria para encarar el caso que le ocupa. El guión de Andrew Kevin Walker, quien trató este mismo tema en su libreto de Seven, sabe preparar la cuestión, sin sacar desde el principio los ases que guarda en su manga. Mención aparte merece el trepidante final de la historia, que funciona con la precisión de un mecanismo de relojería. Johnny Depp –que ya había trabajado con Burton en Eduardo Manostijeras y Ed Wood– da muestras otra vez de su buen hacer interpretativo, al dotar a su personaje de variados matices. Lo exagera cuando es necesario –véanse las autopsias con instrumentos de su invención–, muestra su determinación y, al tiempo, su fragilidad; su carácter frío en apariencia, y su ternura; su apego a la razón y su creciente espíritu romántico. Todo el reparto resulta muy ajustado pero Depp es, sin duda, la estrella.

7/10
Grandes esperanzas (1998)

1998 | Great Expectations

Adaptación libre de la novela de Charles Dickens, que ya conoció una excelente versión de David Lean,con el título de Cadenas rotas. Presenta la historia de Finn, un niño pobre que se cría con su tío. Cuando consigue trabajo para una excéntrica ricachona se enamora perdidamente de Estella, su sobrina. El mexicano Alfonso Cuarón (La princesita) apuesta por un tratamiento muy sensual de la historia de amor. Y cuida con mimo el diseño artístico. Atentos a la partitura musical de Patrick Doyle: hermosísima.

4/10
Una jaula de grillos

1996 | The Birdcage

Val es el hijo único de Armand, un gay que regenta un espectáculo de travestis. Val y su novia Barbara Keely van a casarse y deciden reunir a los padres de ambos para que se conozcan. El problema viene cuando el encuentro se convierte en un enredo para esconder la verdadera identidad de Armand, pues el Sr. Keely es un prestigioso político que promueve en su campaña los valores tradicionales de la familia. Mike Nichols firma esta desternillante comedia protagonizada por Robin Williams y Gene Hackman. Williams despilfarra humor por los cuatro costados pero Nathan Lane y Hank Azaria no se quedan cortos. La interpretación de homosexuales, algo 'locas' va dejando escenas divertidísimas como la comida con Hackman y familia. Aparece una discreta Calista Flockhart antes de convertirse en la letrada Ally McBeal.

5/10
Un paseo por las nubes

1995 | A Walk In The Clouds

La II Guerra Mundial ha terminado. Un soldado conoce a una joven embarazada y, todo galante, se hace pasar por su marido ante su familia viticultora. El film fue la aventura en Hollywood de Aitana Sánchez-Gijón.

6/10
La princesita

1995 | A Little Princess

Sara es una niña india que vive rodeada de felicidad junto a su padre, en su lejano país. Pero su vida cambia cuando su padre debe marcharse a la guerra y ella queda internada en un colegio de Nueva York. El colegio tiene una normas muy estrictas, que Sara, alegre y siempre dispuesta a la diversión, no puede aceptar. Es entonces cuando, acompañada de su inseparable amiga norteamericana, se sumerge en un universo de fantasía donde reina su imaginación. Una película encantadora, adaptación de la obra de Frances Hodgson Burnett, repleta de buenos sentimientos, en la que el mundo real se mezcla con el imaginario en el corazón de una niña. Para ello, la adorable Sara recuerda las palabras que le decía su querido padre: "Todas las niñas son princesas". Fue el primer film del mexicano Alfonso Cuarón en Hollywood, donde dio muestras de su enorme fuerza visual y de su capacidad para abordar mundos llenos de magia. Preciosas música y fotografía, que dan perfecto empaque al film.

7/10
Reality Bites (Bocados de realidad)

1994 | Reality Bites

Lelaina (Winona Ryder) es una joven periodista que sueña con ser directora de cine, y que rueda un vídeo sobre sus amigos en el día de su graduación, en el que plasman su visión de la vida. Lelaina trabaja en un programa de televisión, aunque la relación con su jefe es muy conflictiva. Un día, su vida cambia cuando conoce a un ejecutivo de éxito, que representa todo lo que sus amigos aborrecen, pero no puede evitar sentirse atraída por él. Extenso retrato social de los 'jóvenes de la generación X', es decir los de los años 90, de los que ofrece un panorama desgarrador. Su máxima caracteristica es el egoísmo y la falta de expectativas. Los intérpretes resultan excelentes, entre ellos Ben Stiller, que hace el papel de ejecutivo y fue el autor de la realización.

5/10
La cosecha (1993)

1993 | The Harvest

Un guionista cinematográfico llamado Charlie Pope se va a México a pasar unos días de tranquilidad para terminar el guión de su próxima película. En su retiro es secuestrado, pero lo peor viene cuando tras haber perdido la conciencia se despierta en un hospital con un riñón extirpado, y todo parece estar relacionado con una guapa mujer a la que ha conocido. Miguel Ferrer (Twin Peaks: El fuego camina conmigo) es el desdichado protagonista en esta película de David Marconi. A destacar, la fugaz aparición de George Clooney travestido.

3/10
Como agua para chocolate

1992 | Como agua para chocolate

Sobrevalorada película del mexicano Alfonso Arau, basada en la novela de Laura Esquivel guionizada por ella misma, cuya trama se sitúa a principio del siglo XX. Describe como si de un cuento se tratase, abonándose al realismo mágico, los obstáculos amorosos que padecen los jóvenes amantes Tita y Pedro, por el autoritarismo de Elena, la madre de ella. De modo que en un afán por afirmar los valores libertarios de su amor, Tita proyecta su pasión a través de su habilidad culinaria: en efecto, sus platos desatan en los comensales los sentimientos más variopintos. El film se aprovecha de la cálida y sensual fotografía de Emmanuel Lubezki y Steven Bernstein para tratar de fabricar una artificial atmósfera de alegría y libertad que se revelan falsas, al negar de modo radical que existan fronteras que no se pueden traspasar en el actuar personal, que no todo vale para satisfacer los egoísmos.

4/10
Sólo con tu pareja

1991 | Sólo con tu pareja

Debut en el largo del mexicano Alfonso Cuarón, que maneja un libreto de su hermano Alfonso Cuarón. Se trata de una comedia de enredo en torno a un incorregible mujeriego, Tomás Tomás, creativo de anuncios publicitarios, al que le cuesta dar el lema para una campaña de jalapeños. Lo que no le impide dar rienda suelta a su libido, con toda mujer que se pone a tiro. Lo que le lleva una noche a una situación rocambolesca de pasión a tres bandas, con una enfermera, su jefa, y una vecina azafata que podría ser su verdadero amor. La cosa se complica cuando la enfermera, despechada porque Tomás le engaña, falsifica un informe que señala que padece sida. Incapaz de soportarlo, Tomás planea su suicidio.Visualmente se detecta ya el talento de Alfonso Cuarón en este film, con una cuidada puesta en escena, visualmente atractiva, en la que es protagonista el director de fotografía Emmanuel Lubezki. En cambio se le va la mano en las abundantes escenas de sexo, que despojan a la trama de cualquier romanticismo, y que no tienen la gracia que pretenden. De acuerdo que una comedia alocada invita a la exageración, pero los hermanos Cuarón se pasan de rosca con los pasajes de alcoba, y pierden el ritmo en el último tramo del posible suicidio de Tomás y una de sus conquistas; el film anticipa lo que sería Y tu mamá también.

4/10

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