Decine21

Entrevistas

Hugh Jackman, animado con "Ratónpolis"

Lienciado en periodismo, Hugh Jackman no llegó a ejercer porque se dio cuenta de que lo suyo era la interpretación. Decidió que le traía más cuenta estudiar interpretación, lo que se le daba tan bien que rápidamente le reclutaron para protagonizar musicales y series en su Australia natal. Apenas había rodado un par de títulos en cine, cuando X-Men le convirtió en el actor de moda. Entre tanto rodaje con directores tan renombrados como Woody Allen, el actor encontró un huequito para venir a España a presentar la película en la que menos se le ve de toda su carrera, Ratónpolis, pues es una cinta de animación en la que presta su voz al protagonista, como en Happy Feet, rompiendo el hielo.

Hugh Jackman, animado con "Ratónpolis"

¿Está contento con haber trabajado en Ratónpolis?

Pues estaba muy ilusionado con el proyecto, pero ha sido mucho más complicado de lo que me esperaba. Tenía que pasar sesiones de dos horas, repitiendo mucho algunos diálogos y terminaba completamente agotado.

¿Qué sacó en claro del guión para aceptar esta película?

Pues que hará pensar a los niños, un poco embrutecidos por ver subproductos demasiado planos en la televisión. La historia era original y divertida, pero además trataba un asunto que me fascinaba. Lo que le ocurre al personaje muestra que tener todas las posesiones imaginables no te hace más feliz. Porque él tiene muchas cosas, pero tiene miedo de que se las quiten, o de compartirlas. No sabe lo que es disfrutar la vida rodeado de más personas. Se puede decir que es una crítica sutil al materialismo.

Además, también enseña la importancia de aprender a valerse por sí mismo. Cuando Roddy se cae por el inodoro, aterriza en Marte. Nunca ha salido del piso; siempre está bien vestido, limpio y solo. De pronto se encuentra en un mundo nuevo donde debe valerse por sí mismo en medio de una multitud de extraños.

Hasta ahora todas las películas de Aarmand están hechos con animaciones en plastilina. Ésta es la primera de animación digital. ¿Cree que mantiene el encanto de Wallace y Gromit y los demás productos de la compañía hechos con plastilina?

Pues nos ha caído alguna crítica que dice que se ha hecho por animación digital, para abaratar costes, o por puro oportunismo, porque ahora mismo recauda más este tipo de animación que las películas con muñecos de plastilina. Pero yo he estado presente a lo largo de todo el proceso de producción, y puedo asegurar que se tomó esa decisión por el bien de la película.  Los directores llegaron a la conclusión de que esta historia no se podía hacer con plastilina. Sin embargo, ellos aseguraban que su película seguiría emocionando igual que las otras producciones de la compañía. Sino, la productora no les habría dado luz verde. Yo creo que lo han conseguido. Además, es bueno para Aarmand, porque han demostrado que son capaces de rodar con otras técnicas además de la plastilina.

Hasta ahora no había hecho cine de animación, pero ha hecho dos películas casi seguidas, Ratónpolis y Happy Feet, rompiendo el hielo. ¿Por qué ha decidido ahora de repente salir en dos películas de dibujos?

Llevaba algún tiempo barajando la idea de rodar una película para niños, sobre todo porque tengo dos hijos de corta edad. Uno de ellos, tiene cuatro años, y es fan de los X-Men. Duerme con un juguete de Lobezno, mi personaje en la trilogía. Es un muñeco con cara de mala leche que cuando le apretas en el pecho dice: ‘Te voy a despedazar. Te voy a partir por el eje’. Lógicamente, creo que es poco apropiado. Yo adoro las películas de dibujos animados,  y creo que son más apropiadas para ellos que la mayoría de mis películas. Al final, me lo he pasado yo muchísimo mejor incluso que ellos rodando esta película. Como padre, agradezco mucho que se hagan estas producciones que también hacen disfrutar a los mayores.

Cuando vieron la película y descubrieron al personaje principal no paraban de bromear. El más pequeño decía que le había mentido, porque le dije que era una película de animación digital y salía mi imagen real. ‘Ese eres tú, no un dibujo animado’, decía, señalando a la rata protagonista.

¿Cuál es el margen de creatividad que tiene el doblador en una película de animación? ¿Le dejaron improvisar algo?

Roddy, es un personaje bastante ‘snob’, con el que es bastante difícil identificarse. Así que cuando le interpretaba intentaba darle un punto de fragilidad, e incluso de timidez, que le hiciera más vulnerable.

Improvisé una canción. En una secuencia, Rita, la protagonista femenina, tiraba del barco de una patada a mi personaje. Éste se sube a un pato de goma, y Rita le tira una guitarra para que la use de remo. En lugar de eso, el personaje le canta una canción para conquistarla. Los directores me dijeron que me inventara la canción, que lo hiciera muy bien para que Rita se apiadara de mí, y yo hice lo que pude. Poco después, descubrí que aquella improvisación se había quedado tal cual en la película.

Canta usted en esta película y en Happy Feet. Quienes han visto esta última dicen que sorprende lo bien  que usted canta.

Bueno, lo único que puedo decir es que tenía alguna experiencia, así que eso se debe notar. He cantado aquí y allá. Para Happy Feet me contrataron porque había ganado el premio Tony al mejor actor, por The Boy from Oz, un musical de Broadway en el que cantaba varias canciones, porque interpretaba al cantautor Peter Allen

¿Está especialmente orgulloso de alguna de sus películas?

Pues con la perspectiva del tiempo no me arrepiento de ninguna, he tenido mucha suerte con los directores que me han contratado. Creo que mi papel más importante es el citado Lobezno, de X-Men, porque gracias a él he tenido la oportunidad de trabajar con Christopher Nolan, con Woody Allen y con Darren Aronofsky. Espero que descubráis el guiño a Lobezno que hay al principio de Ratónpolis.

Éste ha sido un año en el que he estado muy ocupado, mejor que nunca. Me siento en una posición privilegiada que hace dos años no podía ni imaginar. Así que creo que todo se lo debo a Bryan Singer, que me contrató para X-Men, la película que me dio la fama. 

Acaba de rodar The Prestige, donde interpreta a un mago. ¿Sigue todavía sintiendo la magia del cine?

Pues me lo sigo pasando estupendamente viendo películas. Es cierto que cuando te sabes el truco, la cosa tiene menos gracia, pero aún así soy un gran aficionado al cine. Jack Nicholson decía que cuando haces mucha promoción, y concedes decenas de entrevistas, acabas perdiendo el amor por el cine, pero aún no me ha ocurrido. En esa película se dice que un buen truco de magia tiene tres partes, y en el cine ocurre lo mismo: La promesa, es cuando se presenta el truco, y en el cine la premisa argumental; cuando le prometes al espectador una buena historia. El giro es cuando sorprendes inesperadamente al espectador, yo creo que eso es lo que intentas cuando interpretas a un personaje durante el rodaje. El prestigio, en magia, es cuando el espectador se deja sorprender por lo extraordinario. En cine es cuando la gente acaba creyéndose tu personaje.

¿Cuáles son sus últimos proyectos?

Pues llevo un tiempo negociando el rodaje de un guión bastante interesante que va a dirigir Baz Luhrmann, conNicole Kidman. Me acabo de enterar por  la prensa de que el proyecto ya tiene título, se llamará Australia. Además, estoy preparando la película de Lobezno, en solitario, que va a encantar a los aficionados a los comics. El guionista es un fan del personaje y creo que eso se nota.

Lo último del mundo del cine

Últimos tráilers oficiales

¡Hola, soy Hal21, tu androide experto en películas!
HAL21 Chatbot