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Entrevistas Una historia decididamente diferente

Adam McKay explica "La gran apuesta" por explicar la crisis financiera en película

Para explicar la crisis financiera de 2008 se diría que hacen falta libros supersesudos y documentales con miles de declaraciones. Un libro de Michael Lewis demostró que se podía llegar al gran público, y ahora una película con actores va todavía más allá. El director lo explica en esta entrevista mantenida con Steven Goldman en Nueva York, el pasado 12 de diciembre.

Foto (Miller Mobley)

 

Fotos: Miller Mobley y Gavin Bond

¿Qué fue lo primero que le atrajo de La gran apuesta?

Pues sencillamente que había leído el libro de Michael Lewis (“La gran apuesta”) en una noche y me atrapó. Nunca había leído un libro que tuviera tantos tonos y capas diferentes. Los personajes eran fascinantes y estaban muy bien dibujados; era trágico y bastante informativo. Era de esos libros híbridos y apasionantes al mismo tiempo... Fue un par de años después que surgió la conversación sobre hacer una película.  -¿Podría adaptarlo?

Dado su historial en la comedia, se podría pensar que no eras la persona más indicada para dirigirla. ¿Cómo convenciste a tus productores en Plan B Entertainment, Jeremy Kleiner y Dede Gardner, de que efectivamente eras el hombre indicado para el trabajo?

Creo que simplemente lo hablamos. Jeremy Kleiner ya sabía que yo quería ser parte de esto. Y la gente que me conoce sabe que he escrito para el The Huffington Post y que he organizado eventos políticos. Cuando estaba en Saturday Night Live, también solía escribir los avances políticos... De hecho, tengo una larga trayectoria en este terreno del que Kleiner era consciente. Así como Dede Gardner. Por lo que estaban abiertos a la idea.

¿Por qué era importante que Plan B participara en la adaptación de La gran apuesta?

Era enormemente importante. Creativamente no hay nadie como ellos. Me recomendaron muchos grandes actores, equipo y personas clave para la película. Aportaron notas geniales cuando estaba desarrollando este desafiante guión. Pero lo que más me gusta de ellos es que solo quieren hacer buenas películas. Tener esa energía detrás de una película como esta era absolutamente vital.

La historia detrás del desplome del 2008 entraña una complejidad increíble. ¿Cuál fue la clave para hacerla comprensible?

El mayor truco era que simplemente no tenía que hacerla compleja [lo dice entre risas]... Porque cuando terminé el libro, pensé que era bastante complejo. Pero luego lo volví a leer y pensé: “Bueno, en realidad no es tan complejo”. Quiero decir, es bastante simple: crearon títulos hipotecarios con miles de préstamos hipotecarios, empezaron a venderlos, ganando miles de millones de dólares. Y luego se quedaron sin buenas hipotecas, así que incluyeron hipotecas basura. Eso es todo. En esto se resume toda la historia. Sí, y otras cosas giraban en torno a ello y se descontroló. Pero si entiendes esto, ya has pillado toda la historia.

apuestaequipo¿Cómo abordó la adaptación de la historia? Llegamos a identificarnos con los personajes de la película, quizás más con el Mark Baun de Steve Carell (basado, en términos generales, en el administrador financiero de FrontPoint, Steve Eisman), que con los demás.

Sí, él es como la voz de la gente. Aunque me encanta su ambigüedad. Estos chicos comienzan siendo una especie de héroes y luego se ven abrumados por este sistema enormemente corrupto. Y al final realmente no son héroes... No me gustan las películas con falsos héroes. El mundo real no es así. Incluso en mis comedias siempre lo pongo a prueba y juego con el protagonista, sin hacerle nunca un claro héroe.

La película hace un uso divertidísimo de las ‘explicaciones’ de famosos (Margot Robbie, Selena Gómez) y del personaje de Ryan Gosling, Jared Vennett, como guía turístico, hablando directamente a la cámara. ¿Por qué decidiste romper la cuarta pared en La gran apuesta?

Siempre he estado abierto a esa idea. Lo hacía mucho en el teatro cuando estaba en Chicago en los años 90, y he visto películas que lo han hecho muy, muy bien, como 24 Hour Party People [de Michael Winterbottom]. Inmediatamente supe que tenía que hacerlo así. Michael Lewis lo hizo un poco en el libro, te habla a través de las notas a pie de página. Entonces pensé, haz la película como debe hacerse. Se dice que la regla número uno de la realización cinematográfica es ‘enseñar, no decir’. Y es verdad. Excepto cuando no lo es. Creí que este era el momento para romper esa regla.

¿Tuvo Michael Lewis alguna otra aportación en la película?

Leyó el guión y le gustó mucho. Bueno, me miró como si estuviera loco por las explicaciones de los famosos y por romper la cuarta pared. Pero me dijo, “Bueno, McKay parece tener mucha confianza en el proyecto” [risas]... Nos pusimos en contacto con él tres o cuatro veces mientras rodamos la película. Y luego vino a uno de las proyecciones de los primeros cortes y a la proyección final. Estábamos encantados cuando le entusiasmó.

¿Conoció a los especuladores de la vida real descritos en el libro?

Cené con todos ellos, por separado, claro [dice entre risas]... Y de hecho eso fue muy útil. Porque vi que estaban aún un poco descolocados por lo que había ocurrido. Quiero decir, ellos realmente creían en el mercado y que éste funcionaba. Y todos ellos, uno a uno, vieron que el sistema era mucho más corrupto de lo que nunca imaginaron. Algunos se retiraron del negocio, otros se quedaron pero redujeron sus operaciones. Todos quedaron marcados por esto. Y aún no pueden creer, que a día de hoy, nadie haya ido a la cárcel y que en su mayoría las leyes no hayan cambiado.

Usas nombres reales para algunos personajes, y sin embargo otros están cambiados. ¿Por qué?

Es una mezcla por una cuestión de intimidad para algunos, mientras que a otros no les importaba. En el caso de los personajes de Finn Wittrock y John Magaro (Jamie Shipley y Charlie Geller), son sus nombres de pila [reales]. Al igual que el personaje de Brad Pitt, Ben Rickert. En el caso del personaje de Carell, Mark Baum, y Jared Vennett como Ryan Gosling, queríamos un poco más de distancia... Pero aparte de los nombres cambiados, todo lo demás en torno a los personajes es real al 99.9%. Es bastante fiel a la historia original.

¿Cómo logró reunir a este reparto estelar?

A esto nunca podré responder. Ni idea. ¿Una suerte increíble? Que sus agendas coincidieran fue alucinante.

¿Quién fue el primero en apuntarse?

Creo que fue Brad Pitt. Lo leyó como productor y dijo “Quiero participar”. Y siempre quise a Christian Bale como Michael Burry. Hablé con él y tres días después ya se sumó al proyecto. Gosling al principio dijo que no podía hacerlo y dos días después dijo “Me apunto”. Y luego a Carell, se lo envié porque pensaba que sería perfecto para Baum… Y así sucesivamente.

¿Cómo enfocó el rodaje? Tengo entendido que intentaba pasar desapercibido con las cámaras lo máximo posible. ¿Es el mismo enfoque de sus comedias?

No, esto fue diferente. Creo que Cassavetes solía rodar así. Le encantaban los planos largos y dar espacio a los actores. Lo cual crea una gran energía en la que no tienes que preocuparte de estorbar o de tu postura. Y es realmente una genialidad de Barry Ackroyd (En tierra hostil), nuestro director de fotografía. Su formación es como documentalista, y sabe encontrarle el punto justo y este planteamiento aporta ese realismo a las escenas que yo quería para esta película. No quería que pareciera austera o fría, como muchas de las películas sobre Wall Street.

¿Cuál es el riesgo de rodar de una forma no convencional como esta?

Me sentí muy cómodo. He visto todas las variantes desde Costa-Gavras (Z) y La batalla de Argel [de Gillo Pontecorvo]. Estoy muy familiarizado con ese estilo de cine de neorrealismo. Así que me sentía increíblemente cómodo... Siempre he vivido y respirado cine. A pesar de que sea conocido por las comedias, veo de todo. Así que sabía exactamente lo que quería hacer.

¿Cuál fue el mayor desafío al juntarlo todo?

El gran reto es que había muchas partes. Tienes muchas secuencias de la cultura popular, las canciones, los personajes, las localizaciones... Dicho esto, fue también un placer desde el principio hacer una película como esta, sobre el mundo en el que vivimos ahora mismo. Nunca había tenido esta experiencia. Fue todo un placer.

¿Cree que hemos aprendido algo desde los acontecimientos del 2008?

No creo que hayamos aprendido la lección para nada. Creo que la mayoría de gente aún no sabe lo que ocurrió. Y creo que muchos de los problemas siguen formando parte del sistema. Pero de una cosa estoy seguro. Yo no soy economista, pero puedo decirle esto. Los bancos son claramente demasiado grandes para fracasar. Y es increíble que la hayamos pasado canutas en el 2008 y que ahora los bancos sean más grandes que entonces. Eso para mí, ese mero hecho, hará que se repita una y otra y otra vez.

¿Qué tipo de película deben esperar los espectadores?

Es una película extraña. Híbrida. Es una tragedia que es una comedia que recuerda a un documental. Le puedo decir a la gente que no creo que hayan visto nada como esto antes. Pero lo mejor es que también es muy entretenida... Tiene interpretaciones increíbles. Es divertida. Triste. Sorprendente. Informativa. Me encanta. Creo que también la disfrutarán.

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