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Estrenan la serie “Criminal” en Netflix

Netflix continúa innovando con una serie bastante original, con doce episodios autoconclusivos que se desarrollan en la misma sala de interrogatorios, donde los policías tratan de hacer confesar a presuntos delincuentes. Criminal, que se estrena el 20 de septiembre, ha sido rodada por profesionales de cuatro países diferentes, encargándose Mariano Barroso, presidente de la Academia de los tres que correspondían a España, mientras que el resto están elaborados por franceses, británicos y alemanes. Junto a estrellas internacionales como David Tennant, representan a nuestro país varios de los mejores actores del panorama patrio, entre ellos Carmen Machi y Eduard Fernández, que encarnan a sendos villanos.

 

¿Se ha pretendido la compleja empresa de innovar dentro del panorama de las series policiacas?

Carmen Machi: En su formato novedoso radica gran parte de su atractivo. En la misma silla se unen personajes distintos que tienen siempre el mismo rol. En los cuarenta minutos de cada capítulo, el actor lo tiene que dar todo, porque los personajes evolucionan mucho. Se habla de verdad y mentira, pero a veces hay medias verdades o medias mentiras, lo que resulta un terreno atractivo para el actor, pero espero que también para el público. Cuidado, porque se ha jugado a conseguir que se empatice con los criminales.

criminal 1¿Cómo se logra esto último?

C.M.: En los guiones ya estaban muy bien descritos, buscando siempre que conecten con el espectador, ya que se trata de gente que cualquiera podía conocer perfectamente. Quieres que te cuenten qué ha pasado, pero a la vez también justificas un poco sus acciones. Le ha sacado mucho proyecto a estos textos Mariano Barroso, que es un gran director. Disfruta mucho con su trabajo y eso te lo contagia.

¿Cómo entró Eduard Fernández en este proyecto? Casi no hace tele, y no ha estado en plataformas desde La zona (2017).

Eduard Fernández: Yo había trabajado varias veces con Mariano Barroso. Nos conocemos mucho y somos amigos, en realidad tenemos eso que se viene a llamar ‘amistad profesional’. Aunque estemos mucho tiempo sin vernos, cuando un proyecto nos reúne retomamos nuestra relación en el punto en el que la dejamos. Digamos que estoy muy acostumbrado a trabajar con él, así que por ejemplo mi personaje aquí mezcla varios iconos de Mariano. El perdedor, pero también mentiroso compulsivo que llega a engañarse a sí mismo, ya sé cómo lo ve en su imaginación Mariano, y cómo tengo que construirlo, y a partir de ahí comenzamos a trabajar.

Interpreto a un tipo que ya conoce a los policías, porque está acostumbrado a pasar por la sala de interrogatorios. Así que en un principio va de chulito, pero luego van pasando cosas. Es divertido de hacer, y con Mariano vas disfrutando del viaje. Con él en lugar de ir a trabajar, vas a jugar.

¿Cómo es el personaje de Carmen Machi?

C.M.: Espero que nada, porque es temible. Me apasionan los perros como a ella, aunque yo soy alérgica. Pero es el único punto en común. En el rodaje, se ha utilizado una perra que me inspiraba mucha ternura, aunque no me puedo acercar a ella. Encarno a una persona con muchas carencias.

¿Qué pensaron cuando les llegó la proposición de una coproducción tan poco convencional entre países?

E.F.: Yo ya había aceptado cuando me enteré (risas). A mí me hablaron de mi personaje, y de que iba a trabajar con Mariano, así que dije que sí. Pero después me fueron dando pistas de cómo iba a ser la serie. Durante el rodaje no pensaba en eso, pero ahora he reflexionado y creo que se trata de una buena idea. Pienso que eso le da un empaque. Estamos en un buen momento en España en cuanto a cine y series, y tenemos mucha calidad que se va a exportar muy bien.

C.M.: Me alegra de que por fin se mime a las series españolas. Aquí tanto el guión, como la producción tiene un enorme nivel. Ya era hora de que se trabajara así, de que se cuide el producto. Pienso que estamos en un proyecto muy interesante, que se comparte con otros países. Es algo que me enorgullece. La exigencia es mayor, pero luego el resultado es mejor. Eso siempre es bueno para todos.

Por otro lado, los demás han venido a rodar aquí, en los estudios de Netflix. Es algo que a mí me enorgullece. Es bueno para la Marca España (risas).

¿Se rodaban las escenas del tirón?

C.M.: He batido mi propio récord, al rodar una secuencia de 37 minutos de una única toma. Para eso, ha habido un trabajo previo. Nos sabíamos bien el texto, pero no se había podido ensayar mucho, por lo que tengo que darle las gracias a Álvaro Cervantes, un ejemplo para los actores de su generación, que nos ofreció irnos a su casa a prepararlo todo. Nos puso un aperitivo divino. Pasamos el texto para llegar a trabajar con los deberes hechos. Cuando llegamos al día siguiente al set, dejamos maravillado a Mariano Barroso, porque nos preguntó si podíamos filmar diez páginas. “¿Os las sabéis?”, dijo. Y nosotros respondimos. “Y veinticinco si hace falta”.

Los actores tenemos un hándicap: no se rueda en orden cronológico. Un día puedes filmar tu muerte, y después tu nacimiento. Esto te obliga a estar todo el rato remontando tus emociones, y recordando por dónde ibas. Aquí, el racord emocional iba del tirón, no tenías que pensar en qué punto te habías quedado.

criminal 2¿Cómo ha sido el trabajo con Emma Suárez?

C.M.: Es una actriz maravillosa, compañera y amiga. No es la primera vez que trabajamos juntas y diría que ha sido divertido.

Pero, la serie transmite mucha tensión, ¡no parece que se lo estén pasando bien!

C.M.: No tiene nada que ver. A veces estás rodando comedia, y no necesariamente te estás riendo, puedes estar pasándolo fatal. Suele ocurrir precisamente lo opuesto a lo que ruedas.

Cuando acababa de filmar con ella, nos abrazábamos. Teníamos la sensación de que nos estábamos jugando el todo por el todo, pero no por separado, sino en equipo.

¿Cómo ha creado Eduard Fernández a su personaje?

E.F.: Con la referencia del guión, y hablando mucho con el director y los otros actores. También me ayuda mucho el vestuario que me han puesto. No me había dado cuenta hasta hoy de que mi personaje está esposado todo el tiempo. Eso te limita mucho para actuar, pero por otro lado supongo que me ha impulsado a estimular mi imaginación.

¿Vieron los actores españoles el resto de capítulos ya filmados antes de empezar a trabajar?

C.M.: Nos mostraron un poco del primer capítulo, rodado en Reino Unido. Los creadores ingleses estaban allí, supervisando todo. Pese a que los españoles tienen distintos directores de fotografía, todos se parecen mucho, te da la sensación de que estás viendo la misma serie. Siempre se repite la misma silla y la misma mesa, todos los actores trabajamos en el mismo set.

¿Cuáles son los siguientes proyectos de ambos?

E.F.: Pronto estreno la última de Alejandro Amenábar, Mientras dure la guerra, donde interpreto a Millán-Astray. Pero también tengo pendiente de llegar a los cines La hija de un ladrón, primera película de una directora de Barcelona a la que yo había visto trabajar como meritoria. La he visto crecer. Para mí se trata de un proyecto muy especial porque la he protagonizado con mi hija, Greta Fernández.

C.M.: Repito con Marina Seresesky, autora de la reciente Lo nunca visto, en Las mil vidas, un thriller sobrenatural. También hago de madre de Leticia Dolera en la serie que ha dirigido, Déjate llevar.

Le han cambiado el título, ahora es Vida perfecta.

C.M.: Qué lío (risas). Cierto, el otro día me preguntó alguien que cuando podría ver Vida perfecta, y le respondí que no me sonaba, ¡y que no había trabajado en ella! Pero también vuelvo al teatro, estoy ensayando “Prostitución”, de Andrés Lima.

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