Al encontrarse con Elijah Wood en persona, nadie diría que tiene delante al protagonista de la mítica adaptación al cine de El Señor de los Anillos. Es un chico joven, menudo como Frodo, el personaje que interpretaba, de lo más atento y amable. Ha venido a Madrid para promocionar Los crímenes de Oxford, que ha rodado en Gran Bretaña con el director español Álex de la Iglesia.
Cuando me dispongo a iniciar mi entrevista con Elijah, en un céntrico hotel, aparece un tipo por detrás que le llama por su nombre, y asegura que lleva mucho tiempo sin verle. ¡Desde El Señor de los Anillos! Elijah Wood se da la vuelta y se encuentra con Viggo Mortensen, que pasaba casualmente por allí. Nadie le esperaba, pero él explica que ha venido a Madrid por motivos personales para ver a algunos amiguetes. Aguanto unos minutos, porque lógicamente Elijah y Viggo tienen muchas cosas que contarse. Mientras una lagrimilla corre por mis mejillas, me preguntan si no me importa esperar, pero yo les digo que se tomen todo el tiempo del mundo. Al fin y al cabo, yo, al igual que María, encargada de prensa, y otras personas, estamos totalmente deslumbrados al tener delante de nuestras narices a Frodo Bolson reencontrándose con Aragorn.
No es usual ver a una estrella de Hollywood en un film de un director español. ¿Por qué aceptó venir a Europa a rodar este film?
Pues me mandaron el guión, y antes de leerlo yo estaba perplejo. Era un proyecto de un director español al que desconocía, y pensaba rodar el film en Gran Bretaña. Parecía una cosa poco convencional. Francamente, estaba preparado para lo peor. Pero luego resultó que contaba una historia de asesinatos. Era una cinta de misterio con muchos elementos clásicos. Y eso es lo que me atrapó. Luego me di cuenta de que los dos personajes principales estaban muy elaborados, y que la relación entre ellos tenía mucha fuerza, así que empecé a interesarme por el proyecto.
Decidí conocer a Álex de la Iglesia en persona. Nos citamos en el aeropuerto de Nueva York, y todo empezó a ponerse en marcha muy rápidamente. Nada más encontrarnos ya empezamos a trabajar. No conocía sus películas, ni había oído hablar de él, pero me contagió su pasión, y ha sido una experiencia muy positiva.
También Álex de la Iglesia está encantado de haber trabajado con usted. Ha dicho que ha sido el único actor que se anticipaba a sus necesidades. Es usted capaz de sonsacarle cómo quiere que interprete cada escena, y hacerlo de una forma adecuada a la visión que él tiene de la película. ¿Es consciente de que era usted el que llevaba la iniciativa?
¿De verás ha dicho eso? Me alegro de haberle dejado una grata impresión. Es un tipo ingenioso, con mucho sentido del humor. Se trabaja muy bien con él, aunque se expresa con dificultad hablando en inglés. Pero acaba haciéndose entender. Desde luego, no se parece en nada a ningún otro cineasta con el que yo haya trabajado. Hacía dibujos para explicar las cosas. Siempre intento que lo que yo hago coincida al cien por cien con lo que pretende al director, por lo que tengo que saber al milímetro qué opina sobre todos los aspectos relacionados con la película. En el caso de Álex, la conexión ha sido total, porque creo que ambos somos aficionados a los mismos cómics y a los mismos libros. Eso posibilitaba que hubiera cierta unidad entre nosotros. Aunque procedemos de países muy distintos y nuestra vida ha sido diferente.
Martin, su personaje, y Seldom, tienen puntos de vista completamente opuestos acerca de la vida. ¿Cómo ve la relación entre ambos?
Seldom, el personaje de John Hurt, es cínico, y tremendamente pesimista. Por contra, Martin es tremendamente optimista, y se muestra confiado en que las cosas tienen un sentido. Creo que estas dos visiones han existido a lo largo de la Historia en cualquier lugar del mundo. Además, han dado lugar a debates que han hecho avanzar a la Humanidad.
Mi personaje, Martin, corre el riesgo de que Seldom le influya demasiado, y le convenza de sus puntos de vista, porque parece conocer la verdad sobre los secretos del mundo. Pero el hecho de que le haga replantearse su forma de ver las cosas es muy positivo. Seldom es una especie de mentor para él.
¿Se establece una relación como la de Frodo con Gandalf, que también era su mentor?
No lo había pensado, pero algo de esto ocurre. Esta película es bastante distinta a la saga de El Señor de los Anillos. Allí, Frodo estaba completamente encandilado por la sabiduría de Gandalf, pero también por su magia. En Los crímenes de Oxford, la fascinación es únicamente intelectual. Mi personaje es un tipo brillante, pero le fascina haber encontrado a alguien aún más brillante. Ésta historia es más realista, esa es la principal diferencia.
¿Con cual de las dos visiones se identifica más? ¿Con la de Seldom o con la de su personaje?
Con la visión optimista de mi personaje. Soy como Frodo, salvando las distancias. Yo pedí participar en El Señor de los Anillos porque me identificaba al milímetro con Frodo. Me calificaría a mí mismo como optimista-realista. No se debe caer en la ingenuidad. Es necesario ser consciente de cómo funciona el mundo, de que las cosas no siempre salen como uno quiere. Pero dentro de eso, se debe confiar en que todo vaya bien.
Mi personaje piensa que a través de los números se puede conocer el mundo. Yo no estoy del todo de acuerdo, porque no necesariamente aportan datos sobre cosas trascendentales. Pero ofrecen pistas fundamentales sobre el funcionamiento de las cosas.
¿Leyó la novela original de Guillermo Martínez? ¿La ha tenido en cuenta para preparar la película?
La desconocía por completo cuando acepté trabajar en esta película. Y después tampoco la he leído. Creo que Álex prefería que no la leyera, para que no me contagiara de una forma distinta de ver esta historia, que es la del escritor. Este caso es radicalmente distinto a lo que ocurrió con El Señor de los Anillos. Ahí el libro era como la Biblia. Había que respetarlo al milímetro. Peter Jackson, como yo, era un gran fan, y todos teníamos presente que nada podía contradecir a lo que contaba Tolkien. Pero aquí, Álex de la Iglesia tenía una visión diferente. Quería hacer una adaptación más libre, crear su propia realidad. Prefería darme todas las indicaciones, sin que yo recurriera a la obra original.
¿Qué sabe de la adaptación al cine de El hobbit, la famosa novela de Tolkien, que será supervisada por Peter Jackson como productor ejecutivo?
En realidad, sólo he hablado con Peter Jackson a través del mail, pero me ha contado cosas tan interesantes, que estoy seguro de que va a salir algo grande de ahí. La productora New Line le ha puesto el objetivo de rodar dos películas. Todavía está todo por hacer, lo que me cuenta no es definitivo, pero de momento él ha pensado en que la primera adaptará al pie de la letra la historia de El hobbit. La segunda será una especie de puente entre El hobbit y El Señor de los Anillos, que contará lo que ocurre en los sesenta años que pasan entre ambas películas.
Será una precuela a La comunidad del anillo, en cierto sentido como La venganza de los Sith, con respecto a la primera entrega de La guerra de las galaxias.
Jackson piensa contar cosas nuevas, puesto que Tolkien no escribió nada al respecto, pero siempre que sean respetuosas con los libros. Lógicamente, también ha pensado que contará cosas sobre mi personaje y sobre Sam. Para mí sería un auténtico placer volver a encarnar a Frodo Bolsón, sobre todo por motivos nostálgicos. Rodar El Señor de los Anillos en Nueva Zelanda fue algo irrepetible, y en cierto sentido esto va a ser una reunión de viejos amigos.
Se ha llegado a rumorear que usted podría interpretar a Bilbo Bolson, el protagonista, tío de Frodo.
Incluso hemos hablado sobre esa posibilidad. Al parecer no volverá a interpretarlo Ian Holm. Hizo un trabajo extraordinario, pero el personaje es mucho más joven en esta película. Entonces, se especuló con que yo heredara el personaje, porque la productora piensa que así puede darle más tirón a la cosa. Pero opino personalmente que esa decisión no funcionaría. Sería un error. Sobre todo porque Bilbo es un personaje muy diferente a Frodo, y si lo interpreta el mismo actor, eso confundiría a los espectadores.
¿Tiene más proyectos de cara al futuro?
De momento rodé Day Zero, un drama de un joven director, Bryan Gunnar Cole, que dará que hablar en el futuro. Por eso acepté rodar con él. Sigue los pasos de tres jóvenes amigos en un hipotético futuro, en el que el ejército les llama a filas, para una guerra en Oriente Medio. Tienen tres días, antes de incorporarse al ejército, y entonces deciden aprovechar el tiempo. Creo que es una gran película.
¿Nunca ha pensado en debutar en el teatro, por cambiar un poco de aires?
Sería una experiencia bastante positiva. En Los crímenes de Oxford trabajé con John Hurt, que es un gran actor precisamente porque procede del teatro. Sería para mí una gran oportunidad de aprender a actuar en un escenario, pero nadie ha pensado todavía en contratarme para un montaje teatral. En Gran Bretaña existe una gran tradición teatral, pero en Estados Unidos es distinto. Existen ciudades como Nueva York donde se hace mucho teatro de gran calidad. En Los Ángeles es más difícil tener la oportunidad de participar en una obra.
Recientemente ha fallecido Brad Renfro, que fue niño prodigio, pero luego tuvo problemas con el alcohol y las drogas. Sin embargo, usted es una persona de lo más equilibrada, a pesar de que debutó en el cine muy pronto. Por lo visto empezó con 8 años, con un pequeño papel en Regreso al futuro 3. ¿Cuál es el secreto de que usted mantenga los pies sobre la tierra?
Sí, acabo de leer esa triste noticia. Es una gran tragedia lo que le ha ocurrido a Brad Renfro. Lo que más me ha impactado es que era muy joven. Tenía 25 años.
Quizás él asimiló mal la fama, pero mi caso es muy distinto. Yo creo que he tenido la suerte de que, aunque he rodado muchas películas desde que era un niño, realmente no he sido famoso hasta la primera parte de El Señor de los Anillos. Y cuando me ha sobrevenido la fama, ya había podido madurar, y no se me ha subido a la cabeza.
Y además, he contado con un gran apoyo familiar. Destaco la figura de mi madre, que es un ser humano excepcional. Creo que no he perdido el norte, sobre todo gracias a ella. Para empezar, siempre me ha dicho que separara la vida familiar de mi trabajo profesional. En casa, todos nos hemos comportado siempre como una familia normal. Yo he tenido muchas tentaciones, de cosas malas, como todo el mundo, no voy a decir que no, pero mi madre siempre ha estado ahí para explicarme por dónde no tenía que tirar.
¿Echa de menos haber tenido una infancia normal?
Curiosamente no, de ninguna manera. Porque, aunque parezca increíble, pienso que he tenido la infancia más normal del mundo, salvo en los momentos puntuales en los que he estado rodando. Procedo de una familia normal, muy tradicional, y he ido a una escuela corriente. Puedo presumir de que mantengo a los amigos de la infancia, y de que siempre he estado muy integrado a su lado.
Además, también creo que he sacado cosas muy positivas de mi experiencia como actor. Cosas que sirven para intentar enriquecerme como persona, y no para echarme a perder. Por ejemplo, me ha permitido viajar mucho, y en los viajes se aprende.
