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Entrevistas

Paz Vega

Paz Vega dio el golpe en Hollywood con un papel protagonista a su medida en Spanglish, título donde su desconocimiento entonces del inglés resultó un punto a su favor. Desde entonces ha mejorado su conocimiento del idioma, y la podemos descubrir como chica Spirit en... The Spirit, claro está.

Paz Vega

Quiero que nos cuente su experiencia en Hollywood, ¿Está enfocando su carrera allí? ¿Va a dejar España?

No, yo no voy a dejar España, no la he dejado nunca. Lo que ocurre es que me he ido a vivir allá porque ahora, al tener el niño, no puedo estar tanto tiempo montada en un avión. Además tengo mucho trabajo allí, con lo cual he decidido estabilizarme un poco en Los Ángeles, pero siempre dejando un pie en España. Siempre espero la mínima excusa, por absurda que sea, para venir.

Los actores suelen decir que Hollywood desencanta cuando se conoce, ¿en su caso ha sido todo lo contrario?

No es que desencante, es lo que es, supone mucho trabajo, es una profesión donde hay mucha gente involucrada; esa imagen de fiesta continua es un uno por ciento de lo que hace la gente en Hollywood. Todo el que vive allí es porque es manager, o agente o maquillador, o electricista... Todo el mundo tiene que ver con el cine, así que o estás allí para eso o... es como una ciudad ficticia, como una fábrica de sueños, como se suele decir, todo es un poco ‘fake’ (falso).

Siendo tan familiar, tan apegada a las raíces, algo que, en ese sentido no existe en Estados Unidos, ¿cómo suple esas carencias?

Viniendo cada vez que puedo. Además, afortunadamente, tengo a mi marido y a mi hijo conmigo, que me hacen sentir que tengo conmigo mi casa y mi hogar. Si no, sería muy difícil, yo sola no podría estar allí, no me compensaría.

¿Y desencantan también las estrellas cuando las conoces de cerca? Eva Mendes, Scarlett Johansson...

Al contrario, ha sido un placer conocerlas porque ratifican el modo en que yo considero mi profesión, donde hay que trabajar mucho. Hay una parte –un poco frívola– de imagen, etc., pero generalmente es de pasión y trabajo, de levantarse cada día a las 5 de la mañana, sobre todo allí, que amanece muy temprano. Scarlett me pareció una chica súper responsable, súper trabajadora, súper simpática, fácil de tratar. Con Eva no coincidí en el set pero sí detrás; encantadora, divertida, como hay que ser, yo pienso.

¿Alguna vez, al estar con estas estrellas, se ha sentido intimidada o, por el contrario, como los toros bravos, se ha crecido?

No, intimidada no. Hombre, cierta gente me causa respeto; la primera vez que conocí a Morgan Freeman, que nos conocimos en una mesa redonda donde teníamos que hacer la lectura de una película [Dame 10 razones, 2006], pues casi no me salía la voz del cuerpo. Encima me pusieron a su lado, tan alto, con esa voz... sí que me impresionó, sobre todo porque me causó mucho respeto.

Primero Morgan Freeman, ahora Samuel L. Jackson...

¡También! Es un actor maravilloso, que controla muy bien la comedia inteligente. Aquí hace un papel fantástico.

Comentaba Eva Mendes lo difícil que le había parecido rodar todo el tiempo con el croma verde alrededor. Usted ha sido de las pocas que ha podido rodar con algo físico cerca.

Es cierto porque al ver el techo verde, el suelo verde, las paredes verdes, no tienes perspectiva. Te mareas. Lo único que ves son personajes que están ahí de pie, sobre un fondo chillón. Y para The Spirit [Gabriel Macht] ha tenido que ser un suplicio, porque todas sus escenas son sobre croma.

¿Cómo se sintió como Plaster of Paris?

Bien, porque es un personaje tan divertido, tan loco. Siempre se desplaza bailando, maneja los cuchillos, es sexy y peligrosa a la vez...

Miller dijo que, tal como interpreta a Plaster, “es el sueño hecho mujer, pero un sueño peligroso”.

A él le gustan las mujeres así. En todas sus películas la mujer es muy dominante y peligrosa, y el hombre es como un cervatillo. Tenía miedo y cierta inseguridad con respecto a mi físico porque sólo habían pasado 5 meses desde que di a luz, pero al final me cuidaron mucho, me iluminaron muy bien, el vestuario fue fantástico, la peluquería, el maquillaje. Todas salimos muy bien en la película.

Antes comentábamos que también el protagonista está genial. Tiene una gran fuerza en la mirada, y sólo trabaja con eso...

Sí, Gabriel Macht transmite mucho.

¿Cómo es trabajar con Frank Miller? Imagino que el storyboard es como su Biblia... ¿Es difícil traspasar los personajes dibujados a la interpretación?

Yo apenas vi el storyboard. A veces lo veía de pasada, pues no hay que limitarse a eso. Simplemente te fijas en los planos, estás aquí o estás allá. El storyboard es más para él que para nosotros. Para nosotros es exactamente igual que un guión normal.

Jada Pinkett habla maravillas de Paz Vega. ¿Cómo ha sido la experiencia de rodar con ella [en The Human Contract]?

Muy buena. Era mi primera experiencia con una directora y ha sido maravilloso, porque hay una complicidad y una forma de tratar a los personajes femeninos, que ya me gustaría a mí que tuvieran muchos directores. Ha abordado la película de una forma muy bonita, con toda la complicación que conllevaba, porque tiene un contenido sexual alto y porque psicológicamente describe a un personaje complejo. A veces nos mirábamos como pensando “una mujer no haría esto” y cambiábamos algo en el último momento. Jada Pinkett, además, tiene una personalidad, una inteligencia y un carisma muy fuerte, es la mujer de quien es [Will Smith], pero es que ella es de aquí te espero...  Y te sorprende al tratarse de una directora debutante.

Y ese clima es más fácil porque es mujer o porque, una actriz detrás de la cámara entiende también al que está en el otro lado?

Pueden ser las dos cosas. Pero ella realmente ha sabido dirigirme, a mí y a todos, de una manera segura, pausada, sin nerviosismo. Te da libertad pero a la vez te guía. Algo poco habitual tratándose de una directora primeriza, pues tienden a ser más autoritarios porque se sienten inseguros.

¿Qué no haa encontrado en Hollywood que sí tenga el cine español?

A lo mejor parece una frivolidad pero... una sobremesa, una comida tranquila con una copa de vino. Acabar pronto e ir a tomar una cervecita al hall del hotel. Una relación más de amistad. Aquí se crean familias, allí los equipos están más dispersados. Yo no puedo hablar directamente con el cámara, aunque lo tenga todo el día delante, si yo no me dirijo a él. Hay cierta jerarquía con respecto a los actores, no se les permite hablar con los actores, a no ser que la cercanía la crees tú. Esto es más frío, pero te acostumbras.

A propósito de su personaje en la película, me gustaría saber si Miller le dio alguna referencia de su pasado. Como es una mujer tan violenta...

No, lo desarrollé un poco a partir de mi imaginación aunque, obviamente, con el guión. Vi la imagen de mi personaje en el cómic aunque en realidad no tengo nada que ver con ella. Me imaginé cómo quería él esta mujer, y cuando le presenté mi propuesta le encantó, me abrazó, yo le bailé...

Desde Spanglish a The Spirit, ¿cuál ha sido la evolución de la Paz Vega americana?

Spanglish me dio la oportunidad, sin yo quererlo, de entrar en un mundo que en principio no tenía nada que ver conmigo y que yo ni siquiera me planteaba. A partir de ahí, no sé por qué, me han seguido llamando, aunque yo lo rechazaba todo al principio, primero por el tema de tener que ponerme a estudiar inglés, y por otra parte porque no quería dejar aquí a mi familia. Veía que no era el momento, pero mi marido me apoyó mucho, le gusta mucho Los Ángeles. Ahora estoy muy contenta, tengo allí una vida.

¿Ve España desde la distancia? ¿Sigue los periódicos?

Sí, por internet. Cada vez que enciendo el ordenador lo primero que sale es “El País”. Pero tampoco se puede estar a todo. También tratas de vivir la vida de allí.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Pues acabo de terminar una película que se llama Burning Palms, con Christopher B. Landon, el hijo de Michael Landon, que es un chico muy inteligente; ha escrito un guión muy arriesgado, una comedia muy alocada y muy crítica con el carácter de Los Ángeles. Y ahora me voy a rodar a Puerto Rico una comedia que se llama Mean to Be.

¿Y en España?

No, no hay nada a la vista, espero que salga algo pronto.

Quizá le ocurra como a Antonio Banderas o a Penélope Cruz, que como les ven estabilizados allá, parecen menos accesibles para los proyectos de aquí... Verán que el caché se ha encarecido, etc.

Puede ser pero eso es falso, primero porque aunque estemos allí conocemos las posibilidades que tienen los directores aquí, y segundo porque si trabajas en tu país lo haces con más amor, porque además estás deseando trabajar en tu idioma.

Pero con Lex te has quitado la espinita...

Sí (risas).

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