Después de tener que renunciar a dirigir “El hobbit: Un viaje inesperado”, Guillermo del Toro puede resarcirse con una película a la grande en la que se enfrentan monstruos y robots. Nos lo cuenta en esta entrevista con pelos y señales.
Texto: Warner
¿Por qué eligió a Charlie Hunnam como protagonista de Pacific Rim?
Conocí a Charlie cuando estábamos eligiendo a los actores de Hellboy 2. El ejército dorado. Le había visto en Hijos de los hombres y en la adaptación de la novela de Dickens La leyenda de Nicholas Nickleby, y me gustó mucho. Pensaba que era un actor con mucha frescura y naturalidad, un tipo sencillo. Y cuando le conocí, era como un niño grande. No le pudimos dar un papel en Hellboy 2 y le dije ‘Algún día trabajaremos juntos’.
Cuando llegó el momento de elegir a los actores de Pacific Rim, mi conversación con Legendary fue muy breve. Me preguntaron, ‘¿A quien ves en el papel de Raleigh Becket?’ y yo contesté, ‘A Charlie Hunnam’. Y Thomas [Tull] dijo, ‘Charlie es genial’. Y eso fue todo. Eso fue lo que duró nuestra conversación.
Después ofrecimos el papel a Charlie. Vino a verme y le dije, ‘Mira, sé que a los actores os gustan los papeles complicados y los personajes complejos. Si algo no tiene Raleigh es ser complicado. El personaje es muy poco conmovedor. Es ese tipo que dice, ‘No voy a volver a tener a otro ser humano en mis manos’. Entonces aprende a confiar en Rinko y al final de la película, toma una decisión. Es un héroe espontáneo. Charlie tiene eso. Es bueno por naturaleza. Creo que por eso es por lo que quería que él hiciera el papel.
Entonces, Charlie venía de Hijos de los hombres de Alfonso Cuarón y Rinko Kikuchi de Babel de Alejandro González Iñárritu. ¿Se podría decir que los ‘Tres Amigos” desempeñaron un papel en el reparto?
Bueno, conocí a Rinko en el viaje con Alejandro y Alfonso y me fascinó. Rinko tiene una combinación única: es frágil y fuerte a la vez. Es increíblemente dura y valiente, pero también muy delicada. Sabía muy bien que en las películas de acción, cuando dices que va a haber una joven piloto, puede ser extremadamente sexy y su camiseta estar mojada cada cinco minutos o, en las luchas, se puede convertir en un tío. Puede ser un tío o una chica súper sexy. Yo quería a alguien que pudiera dar gran realismo a este personaje, que aportara mucho sentimentalismo y que fuera fuerte aunque frágil a la vez. Y pensé, ‘Esa es Rinko”. Quería darle un trasfondo real, para no forzar una historia de amor. Había opciones mucho más sensatas, pero ella era perfecta para este papel.
Charlie Day ha comentado que en esta película dejó improvisar a los actores
Así es. Si ve El laberinto del fauno, El espinazo del diablo o mis otras películas, cuando estoy filmando, realmente limito a los actores con la cámara. Lo hago casi como si fuera un ballet y sabía que con Charlie Day no iba a ser así. Sabía que con Idris Elba no iba a ser así, porque cuando nos reunimos me dijo, ‘Mira, acepto, me aprendo el diálogo según lo digo, pero no voy a decirlo como está escrito. Lo repetiré hasta que me sienta cómodo’. Entonces yo dije, ‘Genial’.
Sabía que tenía que filmar con dos cámaras y sabía que necesitaban improvisar, así que les deje cierta libertad, aunque cuando rodáramos la parte técnica habría que ser muy precisos. Charlie Day parecía una máquina. Siempre listo, sin problemas, pero para la parte no técnica quería que estuvieran más sueltos. Y de ahí las frases ‘Uno: no vuelvas a tocarme. Dos: no vuelvas a tocarme”. Era una única toma y eso fue lo que se le ocurrió.
Vemos a Idris usando ese acento natural en pantalla. De quien fue la idea, ¿suya o de Idris?
Mía. Me preguntó, ‘¿Qué acento quieres que ponga? ¿Quieres oír el americano neutro?’ y yo le dije, ‘Escribiré tu biografía para que puedas ser del norte de Londres’ Entones escribí su biografía y se la envié, y estaba perfectamente justificada para Pentecost. Había visto a Idris en The Wire (Bajo escucha) y me encantó su trabajo, pero cuando le vi en Luther, flipé. Dije, ‘Mira, no quiero que pienses en nada más. No quiero que te preocupes por si haces bien el acento o no’.
¿Por qué Charlie Hunnam no usó también su acento inglés?
Porque fui democrático a la hora de representar a cada país, necesitaba a un tipo americano. Charlie estuvo durante un tiempo haciendo Hijos de la anarquía. Charlie tenía excusa y pensé, optaré por él.
Los dos científicos, que interpretan Charlie Day y Burn Gorman, es como si fueran las versiones reales de C3PO y R2D2 de La guerra de las galaxias. Facilitan información técnica, pero a la vez dan un toque cómico a la película. ¿Se los imaginó así?
Bueno, no quería al típico científico de bata blanca. Quería que fuera como un cretino de libros de cómic que sabe mucho y habla sobre el estado perfecto y sobre la recogida de órganos y lo extraños que son. Y que a la vez tuviera algo de la arrogancia de una estrella de rock. Así que me acordé de Buddy Holly y artistas parecidos. No quería que fuera un tipo normal. Charlie es muy conocido por los personajes tan tontos que interpreta. [risas] Y eso es lo que hace que sea fantástico. Quería que interpretara a un tipo arrogante y súper inteligente que se cree mejor que los demás.
Y Burn es uno de mis actores favoritos de la televisión británica, así que quería que fuera mi otro científico. Dan un toque cómico principalmente porque se odian. Y creo que Charlie resulta realmente cómico cuando se une a la criatura de aspecto más raro de la película, que es Ron Perlman. [risas]
Hablando de Ron, ¿qué tiene de especial para usted que le incluye en todas sus películas de habla inglesa?
Me encanta estar con él. De veras. Siempre pienso en Ron y sé lo que puede conseguir. Es como si sólo él pudiera conseguir interpretar a Hannibal Chau con ese aire característico, una mezcla entre un roquero de los años 50 y un taimado vendedor de petróleo del oeste. Vimos juntos El fuego y la palabra, y me encantan los momentos de charlatán de Burt Lancaster en esa película. Ron solía decir, ‘Bueno, ¿qué otra cosa es el amor sino el día y la noche?’ Pensé, ‘Ese es Hannibal Chau’. Me gusta trabajar con él. Es decir, no es que vaya a estar en cada película, pero hasta el momento [da unos golpes en la mesa] está en unas cuantas.
¿Puede hablarnos del cambio de rodar con película a rodar en digital que hizo en esta película? ¿Fue difícil dejar la película? ¿Va a volver a usarla?
Bueno, queríamos hacerlo en digital porque al principio íbamos a hacer la película en 3D, así que consideramos diferentes sistemas. Me gustó la saturación de color que conseguimos con la Epic [cámara 3D], sin embargo, la forma en que reaccionaba al color era un tanto extraña. No reaccionaba al color como reacciona la película, por ejemplo, con los azules. Algunos de los azules estaban alterados. Así que tuvimos que realizar más pruebas de lo normal para encontrar la gama de colores de la película. Pero me gustaba el grado de intensidad de la saturación. De hecho, la saturación no se consigue fácilmente con ningún otro formato. Así que nos decidimos por la Epic. Luego dijimos, ‘No vamos a filmar la película en 3D’. Y al final convertimos el 3D. Así que, para mí, la mayor ventaja de la opción pictoricista que usé es que no teníamos que recargar. Y gracias a no tener que recargar gané al menos un par de días de rodaje. Eso es una gran ventaja.
Si puedo, la próxima la filmaré en película. Pero ahora mismo, la logística de los laboratorios es cada vez más dura, en los que en lugar de conseguir las pruebas diarias, consigues tus pruebas diarias cada tres días y para mí eso es un gran obstáculo. Tengo intención de volver a la película. No estoy diciendo que lo pueda hacer, pero si desde el punto de vista logístico lo puedo hacer, lo haré.
¿Le atraía la idea de hacer una película sobre monstruos gigantes o le interesaba más la idea de “la deriva”, el vínculo mental entre los pilotos que es realmente único?
Bueno, ya había trabajado con Travis en Killing on Carnival Row y sabía que su creación de mundos era como usted dice, se le ocurren nombres y parecen perfectamente unidos. Como Gipsy Danger, ¡cómo mola! y ¿cómo demonios se le ha ocurrido eso? No sé. Sin embargo, la idea de la deriva es lo primero que dejé caer. El riesgo de esa idea es que puedes hacer un uso más adulto o un uso más profundo de esa idea y entonces afecta al tono que necesitas para que un monstruo gigante y un robot gigante vivan en el mismo terrario con esa idea. Yo quería mantener el tono equilibrado, de manera que la película tuviera cierta hibridez, pero, Dios mediante, si hacemos una segunda película me encantaría explorar la deriva un poco más.
Algunas de las ideas de deriva que tuvo Travis [Beacham], para la película, acabaron en el cómic de la película. Ahí están, incluida la desnudez. Y aún así sigo diciendo, ‘En mi opinión es una película para niños’. Debería ser para menores acompañados. Es para mayores de 13, pero realmente estoy haciendo una película para niños.
Guillermo, ¿de quién ha heredado su sentido del humor?
Creo que de mi padre. De mi madre también, pero mi padre es así. Es el tipo más severo que conozco, pero también el más divertido. Es deliberadamente inexpresivo pero siempre consigue hacerte reír. Tiene muchísima gracia.
¿Puede hablarnos de su relación profesional con ILM (Industrial Light & Magic) y de lo contento que estaba?
Bueno, ésta es una de las experiencias más dichosas de ILM, porque las tres cosas que se pueden saber sobre cualquier artista de efectos visuales del mundo es que les gustan los monstruos, les gustan los robots y los Cheetos. [risas] En ese orden. Y tuvieron las tres. Se alimentaron bien con los Cheetos y cualquier otro aperitivo de color naranja y, todos ellos, cumplieron su sueño.
Lo que quiero decir es que es una película. Lo más difícil es conseguir que sea sencilla. No pretendíamos que fuera una película de verano distópica y existencial que cogiera un género que gusta mucho y mostrara el lado oscuro de la humanidad. Lo que a mí me ocurre, es que a la gente le gustan los gatitos y los perritos y a mí me gustan los monstruos y los robots y cuando oigo esas palabras me río. Es inevitable. Y creo que todos los que participaron en la película sentían lo mismo.
¿Puede hablarnos de la primera prueba que vio de las que hizo ILM en la película?
La primera prueba que hicieron corroboró una cosa. Era un gran reto conseguir que ILM hiciera la película porque su presupuesto era bastante más caro y sabíamos que lo podíamos conseguir más barato siendo muy rígidos en la manera de presentar el material y no cambiando yo mi idea. Intenté explicar al estudio el motivo por el que pude hacer Hellboy o Hellboy II, sin salirme del presupuesto, fue porque soy muy, muy, muy responsable desde el punto de vista fiscal con los efectos visuales. Pero es duro discutir eso e ILM se presentó con una prueba extraordinaria y, entonces, nosotros, con una estructura muy poco probada pudimos hacerlo.
Guillermo, ¿cuál es su película favorita de todos los tiempos?
Esa pregunta es difícil de contestar. Creo que depende del día de la semana y de mi biorritmo. Va cambiando. Quizá Luces de la Ciudad, quizá Frankenstein, quizá Avaricia de Von Stroheim o quizá Mad Max o Blade Runner.
¿Son esas las películas que más ha visto?
Sí, esas son algunas de las películas que más he visto. Pero puedo pasar rápidamente de cosas complicadas a cosas de poco prestigio, dependiendo del día de la semana. Lo que quiero decir es que me encanta La mujer y el monstruo, El fantasma del paraíso, Laurel y Hardy. Me encantan muchos de los cortos de Laurel y Hardy tanto como me gustan otras películas o Buster Keaton. Cuando empecé a coleccionar mis diez películas favoritas de todos los tiempos, dije a mi esposa, ‘Sólo voy a comprar mis diez favoritas’. Tengo siete mil DVDs. Así que esas son mis diez mejores películas.
