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Tenía 77 años

Los apasionados del cine de terror de serie B le idolatraban por títulos como "La serpiente voladora" y "Estoy vivo", y creó la serie de culto "Los invasores". El realizador y guionista especializado en el género fantástico Larry Cohen ha fallecido el sábado por la noche en su residencia de Los Ángeles, a los 77 años.

Nacido en Washington Heights (Manhattan), el 15 de julio de 1941, Larry Cohen se convirtió en apasionado del cine durante su niñez, cuando iba al cine al menos dos veces por semana, la mayoría de veces para sesiones dobles. Le apasionaban especialmente las películas de cine negro interpretadas por Humphrey Bogart. Siendo un chaval, empezó a escribir relatos, inventaba comics y filmaba cortos en 8 milímetros. "Algunos niños eran grandes jugando al béisbol, otros tocaban el piano, a mí se me daba bien crear historias". Tras graduarse en cine por el City College, de Nueva York, fichó por la cadena televisiva NBC en la década de los 50. Inició su amplia singladura como guionista con capítulos de Los defensores y El fugitivo, seguida de infinidad de incursiones en series de la época.

Obtuvo un enorme éxito como creador de la famosa serie televisiva Los invasores, donde Roy Thinnes interpretaba al arquitecto David Vincent, que trata de convencer a la opinión pública de la existencia de extraterrestres, pero no consigue que nadie le crea (al menos hasta la segunda temporada. Los telespectadores más veteranos aún recordarán la introducción. "Los invasores, seres extraterrestres de un planeta agonizante. Su destino: la Tierra. Su propósito conquistar el planeta. David Vincent (arquitecto) sabe que los invasores ya están aquí y que han adoptado forma humana. De algún modo, Vincent ha de convencer a éste mundo descreído de que la pesadilla ha comenzado". Por desgracia, en aquellos tiempos no se le daba el control creativo de las novedades televisivas al que las inventaba, por lo que tras vender la idea fue apartado. "Si me hubieran dejado dirigir a mí los capítulos, habría puesto menos alienígenas, pero más difíciles de matar, y le habría dado más sentido del humor", se lamentaba.

Para el cine compuso el libreto de El regreso de los siete magníficos, primera de las tres secuelas del famoso western. Debutó como realizador con Bone, comedia sobre un criminal, interpretado por Yaphet Kotto. Le sigue la correcta cinta de gángster Blaxploitation El padrino de Harlem, versión negra de El padrino, rodada un año antes por Francis Ford Coppola. Tuvo tanto éxito que poco después rodaría la secuela, Guerra en Harlem. Desembocó en el fantaterror con Estoy vivo, de 1974, delirante cinta con un bebé deforme que justo después de nacer escapa del hospital para sembrar el terror. Justo después de su lanzamiento no tuvo ningún éxito, pero los productores apostaron por una fuerte campaña de publicidad, y acabó resultando rentable, hasta el punto de que tuvo dos secuelas, Sigue vivo (1978) y La isla de los vivos (1987), dirigidas por el propio Larry Cohen. En 2009 Josef Rusnak rodó un desmejorado remake. "El terror es sólo un recurso para hacer aflorar las angustias, los problemas y las emociones de las personas", declarado el realizador.

Divorciado en 1987 de Janelle Webb, que intervino como actriz secundaria en varios de sus largometrajes, y fue la madre de sus cinco hijos, Larry Cohen estuvo unido a Cynthia Costas, psicoterapeuta y escultora que ha ejercido ocasionalmente como intérprete. Ésta le ha acompañado hasta su muerte.

Se distinguía por incluir una escena rodada en su propia casa en cada una de sus películas. Su cinta más surrealista fue La serpiente voladora (1982), con dos policías (Richard Roundtree y David Carradine) investigando unos asesinatos cuyo culpable resulta ser el dios azteca Quetzalcoati, un gigantesco monstruo, mezcla de ave y reptil. La criatura –creado mediante stop-motion sin demasiado esmero– tiene su encanto, aunque resulta poco creíble que vuele constantemente por Nueva York, en busca de víctimas, sin que los ciudadanos miren hacia arriba y logren verle. Regreso a Salem's Lot continuaba la trama del libro de vampiros reconvertido en serie de Stephen King. Sus últimos trabajos, La bruja de mi madre, La ambulancia y Hot City sólo contentaron a sus incondicionales, y escribió Maniac Cop, un film de culto sobre un policía asesino. En la última etapa de su carrera vendió por enormes cantidades de dinero los libretos de dos angustiosos thrillers telefónicos, Última llamada y Cellular, más convencionales que los del resto de su carrera, pero bastante efectivos.

Tras los fatídicos resultados de Captivity, una historia suya dirigida con poca fortuna por Roland Joffé en su etapa de decadencia, se retiró del cine tras escribir Messages Deleted, donde un tal Rob Cowan destrozó un guión con posibilidades de carácter metacinematográfico, pues tenía como protagonista a un profesor de guiones, perseguido por un estudiante al que robó una idea para una película. "La vida ha sido buena para mí", declaró al poco de jubilarse. "Sigo haciendo fotos. Pienso que mis películas han tenido algún sentido para alguien, así que han merecido la pena".

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