Interpretó al asesino Perry Smith, un personaje real, en "A sangre fría", y al popular policía de televisión Tony Baretta antes de que un juicio por asesinato en Hollywood destruyera su carrera. Robert Blake ha muerto a los 89 años en su residencia de Los Ángeles, tras una larga batalla contra una enfermedad cardíaca.
Nacido en Nutley, Nueva Jersey, el 18 de septiembre de 1933, Michael James Gubitosi –su verdadero nombre– inició su singladura como actor infantil con sus hermanos, en una compañía teatral que sus padres bautizaron "Los 3 paletos". El clan se mudó a Los Ángeles, donde reclutaron al pequeño para dar vida a uno de los componentes de La pandilla, popular serie de cortometrajes, en los que apareció entre 1939 y 1944. Tuvo una infancia complicada, por culpa de los problemas con el alcohol de su progenitor. En aquella época pocos niños prodigio se habían consolidado después como intérpretes adultos, pero él consiguio continuar con el oficio, tras un paréntesis para hacer el servicio militar.
Resultaba bastante convincente como el vagabundo Perry Smith, uno de los dos hombres que se conocen en la cárcel y luego acaban con la familia Clutter en su casa rural de Holcomb, Kansas, después de un robo fallido, en el drama A sangre fría (1967), dirigida por Richard Brooks, que hizo una excelente adaptación de la famosa novela de Truman Capote. “Pensé que el Sr. Clutter era un caballero muy agradable”, dice el personaje de Robert Blake en la película. "Eso pensé hasta el momento en que le corté la garganta". Se parecía bastante físicamente a Smith. "El estudio se había gastado un pastizal para comprar los derechos de la novela", recordaba el actor. "Así que querían recuperar hasta el último dólar. Así que Brooks tuvo que pelear rodar en blanco y negro y que me contrataran a mí. Todos los días le decían que no me querían a mí, porque preferían a Paul Newman o alguna otra estrella con tirón en las taquillas. El realizador estaba convencido de que los actores teníamos que ser desconocidos. Especialmente los asesinos. Sería un sacrilegio tener a Marlon Brando merodeando por la casa Clutter. Así que aguantó por Scott Wilson y por mí, a pesar de que no significábamos nada, absolutamente nada, en los carteles de la película. Realmente respeto eso".
Cambió por completo de registro en la serie Baretta, creada por Stephen J. Cannell, donde daba vida a un encantador detective, con facilidad para disfrazarse, que vivía en un hotel destartalado, con Fred, su cacatúa. Por este trabajo, ganó un Emmy en 1975. A continuación, se convirtió en un sacerdote que vive en un conflictivo barrio de Los Ángeles, en la serie Hell Town. Él mismo había escrito el capítulo piloto. Por desgracia, se acumulaban tensiones durante el rodaje que le exigían demasiado esfuerzo. No lo pudo soportar, así que él mismo pidió la cancelación de la ficción, tras unos cuantos episodios.
“Vivía de pastillas para dormir y comida basura”, explicó Robert Blake en una entrevista. “Tenía sobrepeso. Mi cara estaba hinchada y tenía ojos viejos y tristes. Me subía a la limusina para ir al lugar de rodaje todas las mañanas, y estaba tan tenso que apenas podía respirar. Me dolía el corazón, me dolía el alma. Siempre he sido un feroz competidor y un perfeccionista, pero durante Hell Town, sólo recuerdo estar aterrorizado. Una mañana me di cuenta de que estaba a varios días, tal vez horas, de meterme un arma en la boca y apretar el gatillo”. Se apartó de la interpretación durante casi una década, regresando para el telefilm Judgment Day: The John List Story, donde daba vida a otro asesino real, un contable que mató a su madre, esposa y sus tres hijos pero logró que no le detuvieran durante dos décadas. Por este papel, volvieron a nominarle al Emmy, en 1993.
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Apareció por última vez en la pantalla en Carretera perdida, de David Lynch. Divorciado de la también actriz Sondra Kerr, madre de sus dos primeros hijos, se unió a Bonny Lee Bakley, con el que tuvo otro bebé. En la noche del 4 de mayo de 2001, Bakley recibió dos disparos mortales a quemarropa mientras estaba sentada en su automóvil después de haber cenado en un restaurante italiano. Aunque se imputó al actor, éste salió absuelto en el juicio, en el que también se demostró que la fallecida era una estafadora, que se había casado diez veces antes para estafar a sus maridos. “Si quieren saber cómo gastar 10 millones de dólares en cinco años, pregúntenme cómo”, dijo Robert Blake a los periodistas después del veredicto. “Yo era un hombre rico. Estoy arruinado ahora".
Sin embargo, fue declarado responsable de su muerte en una demanda civil, por lo que se le ordenó pagar 30 millones de dólares a los cuatro hijos de Bakley. Se declaró en bancarrota en 2006 y no volvió a actuar. Quentin Tarantino dedicó al actor su novela Érase una vez en… Hollywood, basada en su película homónima. Se había inspirado en él para el personaje de Brad Pitt, Cliff Booth, que también está acusado de asesinar a su esposa.
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