Peter Greene, conocido por sus papeles en películas como "La máscara" y "Pulp Fiction", ha muerto este viernes en su apartamento de Nueva York, según ha confirmado su antiguo representante al diario estadounidense a "The New York Post". El cuerpo del actor, de 60 años, fue encontrado inconsciente en su apartamento y declarado muerto allí mismo, según la Policía.
Nacido el 8 de octubre de 1965 en Montclair, Nueva Jersey, Peter Green —posteriormente añadió una "e" a su apellido, todo indica que para diferenciarse del músico Peter Green, líder de la banda Fleetwood Mac— tuvo una juventud marcada por la inestabilidad. Huyó de casa siendo adolescente y pasó varios años sin hogar, experiencia que él mismo reconocería más tarde como determinante para entender a los personajes marginales que acabaría interpretando. No se acercó a la interpretación hasta bien entrada la veintena, formándose en teatro en Nueva York antes de empezar a conseguir pequeños papeles en cine independiente a comienzos de los noventa.
Su primer trabajo relevante llegó con Laws of Gravity, donde encarnaba a un delincuente de poca monta atrapado en una espiral de violencia cotidiana. Poco después llamó poderosamente la atención con Clean, Shaven, una película clave en su trayectoria, en la que interpretaba a Peter Winter, un hombre con esquizofrenia que intenta recuperar a su hija mientras lucha contra sus propias alucinaciones. Peter Greene habló en varias ocasiones de este papel como uno de los más importantes de su vida, asegurando que le obligó a “actuar desde el dolor y no desde la amenaza”, algo poco habitual en los personajes que le ofrecían.
En 1994 llegó su consagración popular gracias a dos películas fundamentales. En La máscara dio vida a Dorian Tyrell, el principal antagonista del personaje de Jim Carrey: un gánster elegante y despiadado que pasa de criminal ambicioso a villano caricaturesco tras ponerse la máscara mágica. Peter Greene aportó al personaje una frialdad casi psicopática que contrastaba con el tono cómico del film. Ese mismo año apareció en Pulp Fiction como Zed, un guardia de seguridad sádico que protagoniza una de las secuencias más perturbadoras de la película. Años después contaría que aceptó el papel solo cuando Quentin Tarantino le permitió reinterpretar el personaje, afirmando que necesitaba encontrar “una lógica interna” incluso en alguien moralmente repulsivo.
En Sospechosos habituales interpretó a Redfoot, uno de los criminales del entorno de Keyser Söze, un personaje secundario pero muy recordado por su aire amenazante y su tono casi burlón. En Los jueces de la noche volvió a encarnar a un delincuente violento, mientras que en Alerta máxima 2 se metió en la piel de un mercenario que forma parte del grupo terrorista que toma un tren como rehén. En Training Day apareció como un policía corrupto del departamento de narcóticos, reforzando su imagen de rostro habitual del lado más oscuro de la ley.
A finales de los noventa y principios de los dos mil, Peter Greene continuó trabajando con regularidad, aunque ya lejos del primer plano mediático. En De ladrón a policía interpretó al villano principal frente a Martin Lawrence, un ladrón profesional frío y calculador. En televisión tuvo papeles destacados en series como The Black Donnellys, donde encarnaba a un mafioso italoamericano, o Life on Mars, en la que dio vida a un policía de métodos expeditivos. En sus últimos años apareció en producciones como The Continental, ambientada en el universo de John Wick, donde volvió a interpretar a un personaje ligado al crimen organizado.
Fuera de la pantalla, Peter Greene sufrió graves problemas personales. Luchó durante años contra la adicción a la heroína y la cocaína, lo que afectó seriamente a su carrera y le llevó a varias detenciones. En entrevistas reconoció que había estado “mucho más cerca del abismo de lo que la gente imagina” y que actuar fue, durante un tiempo, la única forma que encontró de mantenerse a flote. Tenía un hijo, Ryder, del que hablaba como su mayor ancla emocional y una razón para intentar rehacer su vida.
Hasta poco antes de su muerte seguía vinculado a nuevos proyectos, entre ellos una película independiente protagonizada por Mickey Rourke.
