Compartió pantalla con Alan Rickman y Hugh Grant en "Una insólita aventura", y con Joaquin Phoenix y Vince Vaughn, en la comedia negra "Demasiado profundo". Georgina Cates falleció el pasado 6 de mayo a los 51 años. Su muerte no había trascendido hasta que su hija, Naiia, le ha dedicado un emotivo mensaje en Instagram, en el que la describe como una mujer "hermosa" y de espíritu libre. "Te quiero, gracias por tu creatividad, tu curiosidad y tu valentía para ser siempre fiel a ti misma, pase lo que pase", ha escrito. Además de actriz, desarrolló una faceta como fotógrafa.
Nacida el 4 de abril de 1975 en Colchester, en el condado inglés de Essex, Clare Elaine Woodgate (verdadero nombre de Georgina Cates, mostró desde muy joven una imaginación desbordante y una afición especial por convertirse en otras personas. Estudió en el Colchester County High School for Girls, pero sus aspiraciones iban bastante más allá de las aulas. "Me hacía pasar por estadounidense y fingía tener padres millonarios, o decía que era francesa y muy exótica, o fingía ser sorda", explicó en una entrevista con The New York Times. "No le veía la gracia a pasarme todos los días siendo simplemente yo".
A los 13 años llegó a escaparse de casa durante un día para conseguir un representante. Según contó en una entrevista de 2016, siempre había sido "un poco rara", aunque en su caso la rareza resultó bastante más productiva que problemática. Su primera oportunidad importante llegó con la comedia familiar de la BBC 2point4 Children, en la que interpretó a Jenny Porter durante las dos primeras temporadas, emitidas entre 1991 y 1992. Para las seis temporadas restantes, el personaje pasó a manos de Clare Buckfield. Georgina Cates continuó su carrera con la comedia romántica Au Pair (1994), pero el papel que marcaría su trayectoria estaba a punto de llegar.
En 1995 protagonizó Una insólita aventura, película dirigida por Mike Newell, que seguía el periplo de una compañía teatral de repertorio de Liverpool poco después de la Segunda Guerra Mundial. Georgina Cates encarnaba a Stella Bradshaw, joven impresionable que entra a trabajar como ayudante en el teatro y se enamora de su director, Meredith Potter, interpretado por Hugh Grant. Mientras tanto, el veterano actor P. L. O'Hara, al que daba vida Alan Rickman, también se siente atraído por ella. El film, adaptación de la novela homónima de Beryl Bainbridge, se presentó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes y permitió descubrir a una intérprete capaz de combinar ingenuidad, ambición y una cierta picardía.
Lo curioso es que Georgina Cates consiguió el papel después de que inicialmente la rechazaran. Se había presentado al casting con su nombre de nacimiento, Clare Woodgate, y no convenció a los responsables. Lejos de tirar la toalla, volvió a intentarlo convertida en Georgina Cates: se tiñó el pelo de rojo, adoptó un acento de Liverpool y construyó una identidad de adolescente de clase trabajadora muy parecida a la de Stella. En otras palabras, no se limitó a interpretar al personaje: también hizo una pequeña interpretación para conseguir que la contrataran.
Mike Newell reconoció que al principio se sintió engañado y enfadado al descubrir la maniobra, aunque después terminó aceptándola como parte del juego del espectáculo. "Era vivaz, entusiasta, romántica, sensible y decidida, muy parecida al personaje", comentó el director a The New York Times en 1995. La crítica Janet Maslin, también en el diario neoyorquino, llegó a afirmar que la película "pertenece a la señorita Cates", destacando su capacidad para introducir una calculada astucia en la aparente candidez de la protagonista.
Tras el éxito de esta interpretación, Georgina Cates se trasladó a Los Ángeles para probar suerte en Hollywood. En 1995 participó también en Frankie Starlight, drama dirigido por Michael Lindsay-Hogg, y en los años siguientes sumó títulos como Big City Blues y Stiff Upper Lips, ambos de 1997. Su siguiente papel destacado llegó en Demasiado profundo (1998), comedia negra dirigida por David Dobkin en la que compartió protagonismo con Joaquin Phoenix y Vince Vaughn. Allí interpretó a una mujer infiel que ocupa un lugar central en una historia de crímenes y situaciones cada vez más disparatadas. Era un registro muy distinto al de la ingenua Stella, y precisamente esa distancia encajaba con su deseo de no quedarse encasillada.
Georgina Cates conoció al actor estadounidense Skeet Ulrich, popular por Scream y posteriormente por la serie Riverdale, en una fiesta de los Oscar. Tras aproximadamente un año de noviazgo, se casaron en una granja del condado de Madison, en Virginia. El matrimonio duró hasta 2005. De su relación nacieron dos hijos mellizos en 2001, Naiia y Jakob. En 1998 apareció asimismo en Illuminata, comedia romántica escrita y dirigida por John Turturro sobre una compañía teatral neoyorquina de principios del siglo XX. Ese mismo año participó, junto a su marido y Kiefer Sutherland, en la película televisiva de Showtime A Soldier's Sweetheart, rodada en Nueva Zelanda.
A lo largo de los años siguientes, la actriz continuó trabajando de forma esporádica en cine, con títulos como Sinner (2007) y Jackass: Bad Grandpa (2013), la comedia gamberra protagonizada por Johnny Knoxville. Su última aparición acreditada en pantalla fue en Everlasting (2016). No fue, en cualquier caso, una carrera especialmente prolífica en cantidad, pero sí marcada por la voluntad de probar cosas distintas y evitar que Hollywood decidiera por ella qué clase de intérprete debía ser. "Siempre quiero hacer algo diferente. No quiero interpretar el mismo papel; no estoy hecha para eso", explicó en otra ocasión. "Hay actores que lo hacen muy bien todas las semanas en series de televisión, pero yo me aburriría". En sus últimos años de vida, Georgina Cates se dedicó también a la fotografía, actividad que mostraba en su página web personal.
