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Biografía

Alan Rickman

Alan Rickman

69 años ()

Alan Rickman

Nació el 21 de Febrero de 1946 en Hammersmith, London, Reino Unido
Falleció el 14 de Enero de 2016 en Londres, Reino Unido

Malvados, cínicos, gafes y frustrados

20 Junio 2011

Para muchos aficionados Alan Rickman es sobre todo Severus Snape, profesor de Defensa contra las Artes oscuras en el colegio Hogwarts. Pero ese es sólo un papel dentro de una rica filmografía donde dominan los personajes malvados.

Aunque no siempre es el malo de la película, es verdad que Alan Rickman es experto en encarnar a tipos siniestros y retorcidos. Su cara remite a cínicos egoístas que pergeñan engaños y maldades, un poco al estilo del actor clásico George Sanders. Le van como anillo al dedo y no hay nada que hacer. De todas formas, este prestigioso actor británico parece reírse de esos roles embotellados y a menudo acentúa en sus composiciones un cierto aire de perdedor patético e incluso de gafe, con lo que aporta un punto de humor como marca personal.

Alan Sidney Patrick Rickman nació el 21 de febrero de 1946 en Londres, Inglaterra. Segundo de cuatro hermanos, es hijo de un galés y una irlandesa. Su padre falleció cuando él tenía sólo ocho años. Tras el colegio, estudio Diseño Gráfico en Chelsea, y tres años más tarde se graduó en el Royal College of Art. En esa institución conoció a Rima Horton, una mujer con la que convive desde entonces, aunque nunca se han casado. Relativamente tarde entró en el mundo de la interpretación, atraído sobre todo por el teatro, donde trabajó durante años, compaginándolo durante los años 80 con apariciones en series televisivas. Como destacó en las tablas interpretando al conde Valmont, en 1987 se presentó al casting para participar en la película Las amistades peligrosas, de Stephen Frears. Pero se quedó sin el papel, que fue a parar a John Malkovich. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, porque su debut en la gran pantalla le deparó el éxito inmediato. Tuvo lugar nada más y nada menos que en Jungla de cristal, en donde interpretaba al malvadísimo Hans Gruber, que secuestraba un rascacielos de Nueva York y para quien Bruce Willis se iba a convertir en una pesadilla. El actor británico pergeñó un personaje perfecto, un villano malísimo que tenía réplicas y explosiones de mal humor que generaban cierta comicidad.

Los 90 fueron años de gran cosecha. Volvió a hacer un papel muy parecido al de Gruber como el sheriff de Nothingham en Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991) y apareció en la comedia Ciudadano Bob Roberts, de Tim Robbins. Pero también empezó a destacar en película británicas con más caché, dramas más trabajados en los que Rickman se sentía a gusto con papeles maduros. Así llegaron Con mis ojos cerrados (1991), el biopic Mesmer (1994), y sobre todo Una insólita aventura y Sentido y sensibilidad, ambas de 1995 y donde coincidió con Hugh Grant. La versatilidad de Rickman se hizo entonces manifiesta y adquirió un cierto caché de buen actor. Al año siguiente se metió en la piel de Rasputin, un telefilm en donde lo mejor era su excéntrica composición. En 1997 probó a ponerse detrás de las cámaras en El invitado de invierno, la que es hasta el momento su única película como director. Se trataba de un hondo drama, con guión del propio Rickman, ambientado en las gélidas costas escocesas y que retrata la relación entre una madre y su hija viuda, fantásticamente interpretada por Emma Thompson. De regreso a la interpretación rodó el discreto thriller El beso de Judas (1998) y seguidamente dio muestras de sus dotes para la comedia en Héroes fuera de órbita (1999).

A partir del comienzo del milenio el nombre y el rostro de Alan Rickman se relacionan con las aventuras mágicas de Harry Potter. Su papel de Severus Snape, presente desde la primera parte Harry Potter y la piedra filosofal hasta el colofón de la saga, Harry Potter y las reliquias de la muerte (2ª parte), es uno de los más siniestros y memorables que ha interpretado. Y entre película y película de Potter ha podido hacer algunas películas de gran repercusión mediática: Love Actually (2003), en donde encarna a un marido adúltero pillado por su mujer (uno de esos papeles de patetismo triste que tan bien se le dan); y El perfume (2006), donde le toca sufrir las consecuencias paternales del asesino Jean-Baptiste Grenouille. En 2007 y en 2009 fue fichado por Tim Burton para interpretar papeles secundarios de cierta importancia en sus películas Sweeney Todd, el diabólico barbero de la calle Fleet y Alicia en el País de las Maravillas, respectivamente. Y lo próximo que veremos de él será Gambit, un thriller de tintes cómicos protagonizado por Cameron Díaz y Colin Firth.

Filmografía
Espías desde el cielo

2016 | Eye in the Sky

Desde Sussex, la oficial Katherine Powell supervisa una operación militar para capturar a varios extremistas que se reúnen en una casa de Nairobi. Tiene a sus órdenes al piloto de un avión no tripulado que proporciona vigilancia aérea, y a algún agente junto al objetivo, que envía escarabajos mecánicos teledirigidos con cámara de vídeo. Las imágenes desvelan que los terroristas preparan una acción contra civiles, por lo que Powell pedirá a sus superiores autorización para aniquilarles. Tras el Oscar a la mejor película de habla no inglesa por Tsotsi, el sudafricano Gavin Hood saltó a Holllywood con filmes de temática fantástica, X-Men Orígenes: Lobezno y El juego de Ender, de resultados más bien insulsos. Le ha venido bien apartarse del ‘mainstream’ y ponerse al frente de esta cuidada producción rodada en su país, con capital británico, que se centra en el debate sobre la moralidad de la guerra contra el terrorismo mediante el uso de drones teledirigidos, que saltó a la actualidad sobre todo tras los ataques encubiertos de la administración Obama contra dirigentes de Al Qaeda en Yemen, Somalia y Pakistán. Parte de un guión muy cuidado de Guy Hibbert (Omagh), que aborda el tema central sin entrar en cuestiones de derecho internacional, pero también sin quitarle un ápice de complejidad. Espías desde el cielo pretende aportar elementos para el debate, más que adoctrinar. Por un lado acepta que para evitar un mal mayor puede ser legítimo causar la muerte de quienes preparan un atentado masivo, pero también reconstruye con distanciamiento crítico el papel de los que intervienen en la toma de la decisión final. Se ve así que los políticos a veces están más preocupados por salvar sus muebles, que por llevar a cabo acciones justas, o que a los militares les puede venir bien acabar con objetivos, dejando un poco de segundo lado lo que se conoce con el eufemismo de ‘daños colaterales’. Podría pensarse que estamos ante un film demasiado discursivo, pero no es así, pues logra enorme dramatismo, y tensión ‘in crescendo’. Un reparto internacional de esos que se califican como “de campanillas” logra dar humanidad a los personajes, y que se entienda (aunque pueda no compartirse) que a veces amañen el papeleo, con tal de quedar bien. Quizás destaque sobre el conjunto Aaron Paul, que compone el escalofriante papel del piloto que hace la guerra sentado sobre un monitor, como el que juega con la consola, y que a pesar de sus dudas, en el fondo debe obedecer las órdenes. Pero también desarrollan buenos trabajos Helen Mirren (teniente que comanda la misión), el escocés conocido por Juego de Tronos Iain Glen, brillante como ministro de exteriores con problemas puntuales de salud, Barkhad Abdi, candidato al Oscar por Capitán Phillips, como heroico agente sobre el terreno, y en su última aparición física en pantalla el gran Alan Rickman (oficial que supervisa desde Londres), a cuya memoria está dedicado el film.

7/10
Un pequeño caos

2014 | A Little Chaos

La Francia del rey Sol. Luis XIV está embarcado en la obra magna del Palacio de Versalles, y del diseño de sus espléndidos jardines se está ocupando André Le Nôtre. Aunque de talento reconocido, este paisajista tiende a ser conservador en la ejecución de los planes para no contrariar al monarca, pero estará dispuesto a introducir "un poco de caos" contratando a Sabine de Barra para el original Grotto de Thetis. Esta fascinante mujer, viuda, también agitará la vida de Le Nôtre, que es infeliz en su matrimonio debido a la infidelidad y frialdad de su esposa. La segunda de las dos películas que dirigió y coescribió el actor Alan Rickman, la otra es El invitado de invierno. Ambas comparten el gusto exquisito y la cuidada definición de personajes. La que nos ocupa suma que se basa en hechos históricos –aunque el personaje de Madame de Barra es ficticio–, y el abordar un tema fascinante, el de los jardines de Versalles. Se nota que Rickman es actor, y las escenas que comparten él como Luis XIV con Kate Winslet como la viuda jardinera, son una verdadera gozada, con diálogos brillantes; también la escena coral de un grupo de mujeres, antes de que Madame de Barra sea presentada al rey. Algo más frío y artificial se nos antoja el lance amoroso entre ella y Le Nôtre, con Matthias Schoenaerts esforzado en componer un marido desdichado, gran profesional, y al que trae ilusión a su vida esta mujer. Los pasajes de contrucción del jardín y el desafío de la tormenta, tienen brío, pero el fatal accidente, secreto del pasado de Madame de Barra excede los límites de lo admisible en el folletín.

6/10
El mayordomo

2013 | The Butler

La historia de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, a través de los ojos de Cecil Gaines, que trabajó como mayordomo en la Casa Blanca, desde los días de la presidencia de Eisenhower hasta los de Reagan. El film, a modo de película río, arranca con la niñez de Cecil y el asesinato de su padre, que cultivaba campos de algodón. Una serie de carambolas propician la dedicación profesional de Cecil en ambientes refinados, lo que le empuja a ser considerado para un puesto que le lleva a servir a siete presidentes. Un sueldo razonable –aunque inferior al que perciben sus iguales blancos– le permite sacar adelante a su familia, aunque deberá afrontar el alcoholismo de su esposa Gloria, el activismo político, que no entiende, de su hijo Louis, y la decisión del otro, Charlie, por ir a luchar a Vietnam. Lee Daniels, director de cintas duras como Shadowboxer, Precious y El chico del periódico (The Paperboy) entrega sin duda la que es su película más comercial y digerible por el gran público, basada en un caso real relatado en un artículo periodístico de Will Haygood. Firma el guión de la cinta Danny Strong, autor de los libretos de las “tv-movies” políticas Game Change y Recuento. El mayordomo es una cinta agradable de ver, con un reparto casi siempre acertado, donde se llevan la mejor parte interpretativa Forest Whitaker (Celil), Oprah Winfrey (su esposa Gloria) y David Oyelowo (el hijo de ambos, Charlie). De hecho son sus conflictos dramáticos los que mejor funcionan: el padre que ha conocido un estado de las cosas y desea lo mejor para su familia, confiando en el sistema, aunque acabará cuestionándose las cosas, al estilo de lo que hacía Anthony Hopkins en Lo que queda del día; la madre que padece ciertas desconsideraciones de su esposo –nunca ha movido un dedo para enseñarle la Casa Blanca–, mantiene la unidad familiar como puede y es tentada por consuelos que mitiguen las ausencias de Cecil; y el empuje generacional del hijo que pelea por el cambio, aunque pueda preguntarse acerca de si el precio del distanciamiento de su padre no es demasiado alto. Algo más ambigua es la consideración que merece la dedicación profesional de servir como mayordomo, pues aunque se inserta una acertada reflexión de Martin Luther King sobre la ética del trabajo, no deja de presentarse como un trabajo de segunda fila, tal vez porque en este caso su desempeño va unido a las consideraciones raciales. Cuando se quiere hacer un gran fresco histórico, el devenir de los Estados Unidos en la última mitad de siglo, se corre el riesgo de la simplificación y el academicismo, que no acaba de sortear con éxito Daniels. De hecho los presidentes que desfilan por la pantalla son pobres esbozos sin alma, especialmente ridículo resulta Nixon, al que John Cusack no logra insufla el necesario carácter, más allá de que se quiera ofrecer de él una descripción decididamente poco partidaria. Y el colofón con Obama, aunque razonable, resulta algo previsible y carente de la necesaria emoción.

6/10
La promesa

2013 | A Promise

Alemania, 1912. El joven ingeniero Friedrich Zeitz entra a trabajar en la fábrica metalúrgica de Karl Hoffmeister, empresario serio y reflexivo. El buen hacer Zetz hará que vaya subiendo su consideración en la empresa, hasta el punto de pasar a ser pronto la mano de derecha de Hoffmeister. Cuando éste sufra una enfermedad que le obligue a recluirse en su casa, Zeitz será invitado primero a despachar allí con él los asuntos laborales y más tarde a trasladarse a vivir a la mansión de su jefe. Allí Zeitz conocerá a la joven esposa, Lotte, y al hijo del matrimonio. Zeitz y Lotte se sentirán instantáneamente atraídos. Un relato del vienés Stefan Zweig sirve al veterano director francés Patrice Leconte (La viuda de Saint-Pierre) para ofrecer una de sus películas más clásicas, una historia de amor que el cineasta galo modifica para derivar hacia lo más convencional lo que en Zweig tiene mucho de metafórico. Ambientada en el periodo que va desde 1912 a 1918 la historia original ofrecía un claro contraste entre la vida alemana durante el Imperio Austrohúngaro y la que iba a surgir tras la Gran Guerra. Leconte pasa sobre este aspecto de puntillas, dejando de lado ese “mundo de ayer” y su desmoronamiento, algo que Zweig magnífica con brutal nostalgia en cada una de sus obras; en su lugar, el director se centra de lleno en la sufriente historia de amor de sus protagonistas, desvinculándola quizá demasiado del tiempo en que les toca vivir, a excepción, claro, de la inevitable mención a la irrupción bélica. El guión de La promesa, escrito por el propio Leconte en colaboración con Jérôme Tonnerre, es leve y austero en trama y diálogos; una suerte de palabras cotidianas, reuniones laborales, charlas de sobremesa entre Karl Hoffmeister, su mujer Lotte y su huésped Friedrich. Pero en donde Zweig se muestra un experto, desentrañando la intimidad del corazón humano, Leconte parece encontrar un muro infranqueable, pues no es fácil trasladar en imágenes una pasión amorosa que apenas se exterioriza. Logra, sí, hacerla ver en algunos reiterados pasajes (la ópera, las escaleras, el piano, el cuadro), pero en conjunto falta mordiente, momentos que transmitan verdadera emoción. Rodado con elegancia y clasicismo, con una bella y elaborada banda sonora de Gabriel Yared, el film se ve, en fin, como una sugestiva historia de amor a tres bandas, con su indudable interés, aunque no se escapa que en otras manos quizá podría haber dado para más. Entre el reparto, hay que destacar a la magnífica actriz Rebecca Hall y a su marido en la ficción Alan Rickman.

5/10
Un plan perfecto (Gambit)

2012 | Gambit

Joel y Ethan Coen escriben casi exclusivamente los largometrajes que ellos dirigen, con muy pocas excepciones, en concreto Ola de crímenes, ola de risas, que dirigió su amigo Sam Raimi –con libreto de ambos hermanos–, y El hombre desnudo, de J. Todd Anderson –coescrita por este realizador con Ethan–. En esta ocasión, los autores de Fargo firman para el realizador Michael Hoffman (El club de los emperadores) una revisión de Ladrona por amor, dirigida en 1966 por Ronald Neame. En Un plan perfecto (Gambit), el conservador de arte Harry Deane traza un plan para engañar a su jefe, el excéntrico magnate Lionel Shabandar. Pretende venderle un cuadro de Monet que hace juego con otro de su propiedad, y que fue robado por los nazis. Para ello, Deane y el falsificador que le pinta una convincente copia del original requieren la ayuda de una mujer texana para que convenza a Shabandar de que el lienzo está en su poder porque su abuelo lo recuperó durante la guerra. Pocas similitudes guarda este remake con el film original, salvo el esquema –ladrón recluta a una mujer para perpetrar un delito, allí el robo de la cabeza de una estatua china, aquí la venta de una pintura falsa–. También carece de su encanto, propio del cine clásico, mientras que Colin Firth y Cameron Díaz, a pesar de su calidad interpretativa –sobre todo del primero– no logran en sus secuencias compartidas ni la mitad de la química que existía entre Shirley MacLaine y Michael Caine. En Un plan perfecto (Gambit) captan más el interés algunos secundarios, sobre todo Alan Rickman y Stanley Tucci, aunque sus personajes resultan exagerados. Con algún elemento aislado que funciona, como las frases irónicas típicamente inglesas del personaje de Firth, o los títulos animados estilo La pantera rosa, Un plan perfecto (Gambit) mezcla géneros –marca de fábrica de los hermanos–, pues anda a medio camino entre la comedia y el cine de robos. Pero acaba siendo demasiado ligera, y le faltan momentos memorables.

5/10
Harry Potter y las reliquias de la muerte (2ª parte)

2011 | Harry Potter and the Deathly Hallows: Part II

Colofón de las aventuras de Harry Potter y sus amigos, basada en la serie de siete libros escrita por la británica J.K. Rowling. Todo tiene su final, y tras diez años en que las pantallas de cine han ido acogiendo las películas del joven mago con regularidad, llega el desenlace de la que ha sido probablemente las saga cinematográfica más importante de la historia. Después de Harry Potter y las reliquias de la muerte (1ª parte) –película que conviene tener fresca antes de disfrutar de esta segunda parte– Harry, Hermione y Ron prosiguen con su empeño de encontrar los horrocruxes que les faltan, para destruirles y poder acabar así con la vida de Voldemort. Entretanto, en Hogwarts se ha instalado el reino del terror con el ascenso de su nuevo director Severus Snape, asesino de Albus Dumbledore. Y por supuesto, Voldemort busca denodadamente el enfrentamiento personal con su archienemigo Harry Potter, pues sabe que si le destruye ya nadie podrá hacerle sombra y se convertirá en dueño y señor del mundo. Ante todo hay que tener en cuenta que esta película corresponde esencialmente a una conclusión, y se nota (no sólo porque tenga la menor duración de las ocho precedentes). El guión ha de leerse en sintonía con el film anterior, pues aquí la trama se desarrolla de modo absolutamente unívoco, desembocando en el único hilo argumental posible: el de la lucha final. Esto trae como consecuencia que hay muchas menos “distracciones” que en anteriores entregas, nada de hechizos nuevos, de introducción de personajes sorprendentes (aunque alguno leve hay), de grandes diálogos, de momentos de humor o relax... No, aquí sólo parece importar el material previo y eso hace pensar si, lamentablemente, no fue un craso error desdoblar en dos películas la última novela. Lo que más llama la atención de esta última parte es su oscuridad. Argumentalmente es comprensible, pues las fuerzas del mal se abaten cada vez más sobre el mundo, y parece que sólo un milagro podrá ya detenerlas, pero donde la falta de luz es más agobiante es sencillamente en el tratamiento fotográfico del portugués Eduardo Serra. Todo el metraje se desarrolla en una penumbra excesiva, de modo que a veces resulta hasta cansino mirar la pantalla, donde las imágenes siempre están en perpetua oscuridad. Por supuesto, y como era de esperar hay unos maravillosos efectos especiales, y es de justicia afirmar que la larga secuencia del ataque a Hogwarts es un espectáculo impresionantemente desde el punto de vista técnico. Por lo demás, en esta película no hay grandes alardes de los personajes, incluso Hermione y Ron tienen pocos momentos de gloria, más allá de las muestras de amor que se profesan. Aunque hay excepciones, y alguna conmovedora: muy logradas están las escenas protagonizadas por una imprevista y aguerrida profesora McGonagall (Maggie Smith), por el archiconocido y tenebroso profesor Snape (Alan Rickman) y por las heroicas apariciones del alumno Neville Longbottom (Matthew Lewis). Y hay, claro, una presencia eminente de Voldemort (Ralph Fiennes) y de Harry Potter, quien descubrirá su pasado de una vez por todas... A partir de ahora lo que falta es ver cómo se desenvolverán en el futuro los jóvenes actores Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint, que tendrán que emprender caminos separados. Pero eso ya es otra historia. La película, en fin, pone la guinda de despedida a una saga de ocho películas que han ofrecido una imaginería espléndida de personajes y mundos fantásticos, una creación de amplísima magnitud que, a través del mundo de la magia como excepcional metáfora, ha contado en definitiva lo más clásico entre lo clásico: la sempiterna lucha entre el bien y el mal, entre las virtudes y los pecados que pueblan el corazón y los actos humanos.

6/10
Alicia en el País de las Maravillas

2010 | Alice in Wonderland

Vibrante adaptación de las imaginativas obras de Lewis Carroll sobre el viaje de Alicia al País de las Maravillas. Tim Burton, un artista enamorado de los originales, da, a partir del guión de Linda Woolverton, su personal visión de la historia. Lo que implica el despliegue de una imaginería apabullante, que casa bien con las nuevas tecnologías del 3D, aunque sin alcanzar la altura del listón de Avatar, al fin y al cabo a James Cameron le pirran los ‘inventitos’, mientras que Burton se toma esa parte de la creación con más calma. Aunque se basa en Carroll, claro está, y se encuentran presentes sus temas y personajes, hay una mirada relativamente libre en esta incursión de Alicia, una jovencita de 18 años, al País de las Maravillas, como si fuera uno de otros tantos viajes que ha hecho antes allí, siendo niña, y que siempre ha interpretado como si fueran sueños. En esta ocasión Alicia sigue a un conejo también, pero mientras huye de la encerrona que le ha preparado su madre, para prometerla en matrimonio. Gracias a la bebida y a la comida menguará o aumentará de tamaño, para poder acceder al País de las Maravillas. Allí Alicia sabrá que se espera a una joven con su nombre, que debe enfrentarse a un tremendo monstruo, siervo de la reina de corazones. Mientras esquiva a ésta, Alicia tiene ocasión de conocer a variadas criaturas, entre ellos al excéntrico sombrerero loco. Puede ser éste uno de los títulos más comerciales de Burton, pues presenta un ritmo endiablado, y quizá huyendo del recuerdo de la versión animada de Disney, que aburría un tanto a los niños, aquí se planta hasta un duelo final, espectacular batalla climática, que retrotrae a las sagas de El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia, e incluso, por qué no mencionarla, a la reciente Avatar. Las consideraciones sobre sueño y realidad, cuál es la diferencia, o sobre las decisiones que conforman la personalidad, están ahí, pero esquemáticamente. Sobre todo Burton entrega un espectáculo visualmente brillante, donde las criaturas y escenarios digitales presentan un extraordinario fotorrealismo, de modo que los personajes ‘normales’ interaccionan con ellos perfectamente, no hay sensación de ‘engañifla’. Se juega bien al contraste entre el mundo convencional –la fiesta de pedida– y un mundo fantástico que huye de la ñoñería, de atmósfera gótica, bosques frondosos y personajes muy originales, de modo especial la reina de corazones y su ejército. Habrá que estar atentos a la protagonista, Mia Wasikowska, todo un descubrimiento, está muy natural; mientras que Johnny Depp se lo pasa en grande como el sombrerero, con un trabajo contenido lo justo.

6/10
Harry Potter y las reliquias de la muerte (1ª parte)

2010 | Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I

Tras la muerte de Dumbledore, y la caída de la ‘careta’ de Severus Snapes, las cosas están más oscuras que nunca, tanto en el mundo de los magos como en el de los muggles. La vida de Harry Potter corre serio peligro, y sus amigos están dispuestos a arriesgar las suyas para ponerle a salvo, pues saben que él es la única opción para derrotar a Valdemort. Con la ayuda de Hermione y Ron tratará de dar con los horrocruxes, pedazos del pasado de tan poderoso enemigo, cuya destrucción resulta vital. Serán herramientas poderosas en tan desigual combate las que Dumbledore ha legado a los tres amigos en su testamento. Séptima entrega de la saga Harry Potter en cine, y primera parte de la última novela de J.K. Rowling “Harry Potter y las reliquias de la muerte”, pues se ha tomado la decisión de extraer de ella dos películas. A estas alturas resulta evidente que la adaptación al cine tiene a una legión de incondicionales que irán a verla, los fans de los libros, pues con unos actores ya conocidos y una trama de la que es celosa guardián la propia Rowling, muy mal deberían pintar las cosas para que se produjera una deserción de estos espectadores. Y es claro que básicamente el film cumple, hay una cuidada producción y elementos para entretener y atrapar el interés, gracias a un libreto del guionista habitual Steve Kloves. En el haber del film está una atmósfera que sigue creciendo en oscuridad, con la escuela Hogwarts dejada en el baúl de los recuerdos y los protagonistas puestos seriamente a prueba. De modo especial Ron, con su complejo de inferioridad y sus celos –le gusta Hermione, pero cree que ella le desprecia a favor de Harry–, que le invitan a dejar a sus amigos en la estacada. Y hay pasajes logrados, como a añagaza de un conjuro que nos muestra a múltiples Harry Potter, para proteger al auténtico. Sin embargo, continúan los síntomas de agotamiento en la saga, que ya se detectaban en Harry Potter y el misterio del príncipe. El director David Yates da la impresión de ser un director ‘a las órdenes de lo que digan los jefes’, y no resulta muy imaginativo en el uso de la parafernalia de efectos digitales –véase la enésima persecución fílmica en autopista en sentido contrario, sin nada vibrante que aportar–, además de empantanarse en los pasajes en que los personajes se encuentran como perdidos, como si él mismo se hubiera contagiado de dicha desorientación. De modo que aburre. Tampoco ayudan los personajes fugaces, con los que resulta difícil empatizar, de modo que ciertas muertes no producen el deseado efecto dramático; concretamente una casi se nos comunica de pasada, de modo que a la mayoría del público le importará sencillamente un bledo. Curiosamente, si Ron adolece de complejo de inferioridad, los impulsores de este film parecen estar aquejados del complejo de película no-adulta. Así parece explicarse la introducción de una imagen amorosa, fantasía y tentación provocada por los celos de Ron, suavizada y transfigurada eso sí, para evitar protestas de los que no la vean demasiado adecuada para la saga.

5/10
Harry Potter y el misterio del príncipe

2009 | Harry Potter and the Half-Blood Prince

Sexta entrega de las aventuras del famoso mago, y segunda dirigida por David Yates, responsable de Harry Potter y la Orden del Fénix, que además fue el artífice de la excelente serie televisiva La sombra del poder (2003). Curiosamente ha recuperado al guionista Steve Kloves, que se encargó de la adaptación de las cuatro primeras, es decir de todas menos de la anterior. Su tarea no era nada fácil, ya que estamos ante una novela extensa y compleja. Esta vez Harry Potter ayuda a Dumbledore, el director de Hogwarts a reclutar al profesor de pociones Horace Slughorn, que aunque está retirado, al ver al chico acepta, por su fama y su enorme potencial para la magia. Dumbledore pretende también que Harry le sonsaque a Slughorn sobre su participación en un oscuro hecho del pasado. El profesor Slughorn entrega a Harry Potter un viejo libro de magia que una vez perteneció a alguien llamado el Príncipe Mestizo, y que será muy útil para el joven mago. Mientras tanto, Draco Malfoy ha recibido instrucciones para llevar a cabo una misteriosa y malvada misión, bajo la protección del profesor Severus Snape. Harry Potter y el misterio del príncipe cuenta con todos los ingredientes mágicos que hicieron funcionar a las anteriores entregas: un gran presupuesto que permite reconstruir con todo lujo de detalles el universo de J.K. Rowling, un director bastante competente, convincentes efectos especiales y un nutrido plantel de actores de primera. Esta vez, se incorpora Jim Broadbent, que logra una sentida interpretación del atormentado Horace Slughorn. Destaca también el trabajo de los chicos protagonistas, que conocen al dedillo a sus personajes. Se luce especialmente Rupert Grint, pues esta vez Ron Weasley tiene mucho papel. Todo esto bastará para contentar a un amplio sector del público, pues es cierto que estamos ante una producción de cierta calidad. Sin embargo, Harry Potter y el misterio del príncipe está muy lejos del nivel de otros títulos de la saga, especialmente de Harry Potter y el prisionero de Azkaban, dirigida por Alfonso Cuarón, quizás la cinta más brillante hasta la fecha. Además, no se puede hablar de una buena adaptación literaria. David Yates no logra plasmar ni de lejos la tensión de la trágica novela, sobre todo por culpa de que el cineasta recurre en exceso al humor. Era difícil condensar la esencia de la obra original en las dos horas y media que suele durar cada film, lo que se agrava porque en las anteriores entregas ya se suprimieron detalles que luego cobraban gran importancia conforme se iban sucediendo las novelas. Se comete un grave error al hacer hincapié sobre todo en las relaciones adolescentes con el sexo opuesto. Ron se echa novia, para desesperación de Hermione, que se siente celosa al tiempo que intenta ocultar sus sentimientos. Mientras tanto, Harry se siente atraído por Ginny Weasley, la hermana de Ron. Todo esto proporciona en un primer momento varios gags divertidos, pero acaba agotando, y afectando gravemente al dramatismo de la cinta, que se convierte por momentos en una especie de culebrón juvenil estilo Sensación de vivir.

6/10
Guerra de vinos

2008 | Bottle Shock

Película inspirada en hechos reales. Habla de la cata a ciegas de distintos vinos franceses y californianos en 1973, cuando la opinión dominante era que los caldos galos no tenían rival. La competición probaría que los vinos obtenidos en Napa Valley eran de una calidad excelente, comparables a los obtenidos al otro lado del charco. El film sigue por un lado al organizador de la cata, el británico afincado en París Steven Spurrier; por otro lado están, Jim y Bo Barrett, padre e hijo, que cultivan vides en California en su explotación de Chateau Montelena; además anda por ahí la becaria Sam, y el latino que también anda a la búsqueda del vino perfecto Gustavo Bambrila. Randall Miller entrega un film que gustará a los apasionados del vino, pues el film es un canto a la pasión por enología. Quizá el preciosismo de las imágenes es excesivo, pero se entiende por la mirada algo romántica a la dedicación profesional a los vinos. Se ha construido un entramado de relaciones entre los personajes sencillo y eficaz –las diferencias padre-hijo que se dirimen a puñetazo limpio, al más puro estilo Hemingway; las diferencias entre los dos amigos por la chica; el catador que es como un pulpo en un garaje, que tiene su reverso en la presencia de Bo en Francia; la chica dueña de un bar–, y está bien resuelto el clímax de la cata a ciegas. En el reparto sobresale Alan Rickman, y el juvenil Chris Pine, que recuerda en su composición, de modo sorprendente, a Antonio Banderas.

5/10
Harry Potter y la Orden del Fénix

2007 | Harry Potter and the Order of the Phoenix

Han pasado cinco años desde que Harry Potter ingresó en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, al que se accede desde el andén 9 y 3/4. Ya no es un niño, ni tampoco sus fieles amigos Hermione y Ron, y las aventuras y peligros con los que se tienen que enfrentar están más acorde con su mayor madurez. Después de la terrible aventura del pasado año, en la que Harry tuvo que enfrentarse al malvado Voldemort, la sorpresa del chico de la cicatriz es que a su vuelta nadie cree que “el que no debe ser nombrado” haya regresado al mundo de los magos para establecer su tiranía de terror. Por otra parte, el Ministro de Magia, temeroso de que el director de Hogwarts, Albus Dumbledore, le birle el puesto, nombra a una nueva profesora de Defensa contra las Artes Oscuras, Dolores Umbridge, que apenas enseña a defenderse a los alumnos. Al sentirse desvalido ante la inminente lucha, Harry comprende que tendrá que prepararse por su cuenta y decide fundar el llamado “Ejército de Dumbledore”. Tras la cuatro primeras entregas, un nuevo director –el inglés David Yates– toma el mando en la adaptación a la pantalla de esta quinta novela de J.K. Rowling. Además se despide el guionista Steve Kloves y debuta en la serie Michael Goldenberg, responsable de los libretos de Contact o Peter Pan. Yates ha seguido la estela de sus predecesores Mike Newell y Alfonso Cuarón, al imprimir un gran ritmo al film y dotarlo de una atmósfera muy oscura y tenebrosa. Destaca en este aspecto el espléndido y sobrecogedor comienzo en el parque despoblado y el posterior ataque de los dementores. Quizá pueden achacarse al guión algunos descuidos al dejar o sugerir cabos sueltos, y también que en torno al desenlace reine un poco la confusión respecto a la profecía y al papel que juegan algunos personajes. Por lo demás, es interesante comprobar las evoluciones en la vida de Harry: a la vez que nota que los años no pasan en balde y que se siente cada vez más atraído por la bella jovencita Cho Chang, descubrirá que en el amor no es oro todo lo que reluce. Y también se llevará una enorme sorpresa al descubrir ciertos aspectos desconocidos de la vida de su padre, en una original escena que arroja luz a la hora de comprender los modales del profesor Snape. Por otro lado, aunque Hermione y Ron tienen menos protagonismo en la aventura, su profunda amistad se revelará esencial para el mago de cicatriz. Y hay que elogiar a la actriz Imelda Staunton, que ofrece una fantástica, divertida y repelente composición de la profesora Umbridge.

6/10
Sweeney Todd, el diabólico barbero de la calle Fleet

2007 | Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street

Inspirada adaptación burtoniana del sangriento musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler, basado a su vez en una criminal leyenda urbana, de la que algunos aseguran que tiene cierta conexión con la realidad, cosa poco clara. La trama se ambienta en el Londres contemporáneo de Jack el Destripador y demás facinerosos de esa ralea. Allí Benjamin Barker llevaba una feliz vida de hombre casado y padre de una niña, pero el desalmado juez Turpin puso sus lujuriosos ojos en la esposa; de modo que se las arregló para condenar injustamente a Barker, y robarle a su familia. Pasados los años Barker, ayudado por un joven marinero, regresa a Londres bajo otro nombre, el de Sweeney Todd; la única idea que ocupa su cabeza es la de venganza, acrecentada cuando le comunican la trágica muerte de su esposa, y que su hija es la pupila de Turpin. Traza entonces el plan de poner una barbería encima del garito de empanadas asquerosas que regenta la señora Lovett; la idea es rebanar el pescuezo a su mortal enemigo, y antes irá tomando práctica con los incautos que acudan a solicitar sus servicios; para deshacerse de los cuerpos, nada mejor que incorporar nuevos y sabrosos "ingredientes" a las empanadas de la señora Lovett. Esta macabra película encaja muy bien en el cine de Tim Burton por su conjunción de elementos feístas con componentes exacerbadamente románticos. A lo largo de una trama trufada de bellas canciones, que han debido ser convenientemente adaptadas y a veces recortadas con respecto al original, hay muchas historias de amor. Por supuesto la truncada de Barker-Todd con su esposa, pero también la de la señora Lovett por Todd, la del marinero por Johanna, la hija de Todd, o esa suerte de amor maternofilial entre la señora Lovett y el niño ayudante del barbero Pirelli; por no referirnos a la degradación del amor a que apunta Turpin. Y se trata sobre todo de una nostalgia de amor, de un deseo más que de algo verdaderamente logrado. En ese sentido resulta curioso que Burton haya contado de nuevo con Johnny Depp y Helena Bonham Carter, los protagonistas animados de La novia cadáver. A pesar de que la película que nos ocupa está recorrida por un sentido más trágico, existen puntos de conexión, por las dificultades del amor, por el componente musical, e incluso por la paleta de colores, esos tonos oscuros y apagados, que sólo son negados en los pasajes en que la señora Lovett imagina una imposible vida familiar con Todd y el niño, un esquema semejante a la confrontación mundo de los vivos-mundo de los muertos del film citado. Burton cada vez tiene un mayor dominio del oficio de cineasta. Esta película se prestaba a los excesos, pero logra mantener cierto equilibrio. Parece claro que no le interesa la violencia por la violencia. Aunque desde luego, tiene un toque "gore", sobre todo en la primera "faena" de Todd, donde carga la mano tal vez para que nadie le pueda tachar de blando. Hay una magnífica dirección artística, una fotografía excelente, un cuidado vestuario y reconstrucción de Londres, también con ordenador. Los actores cantan todos, y están muy bien en sus diferentes papeles. Johnny Depp exhala todo el tiempo en su rostro la tragedia que le ha carcomido el alma, un papel en las antípodas de su Jack Sparrow, por poner un poner; Helena Bonham Carter sabe conjugar algunos momentos cómicos con su despertado deseo de maternidad, y su conciencia de prestarse a un horror. Los villanos, Alan Rickman y Timothy Spall, hacen lo que cabe esperar de ellos, con gran profesionalidad; mientras que Sacha Baron Cohen tiene un personaje que le va al pelo, de opereta.

7/10
El perfume

2006 | Perfume: The Story of a Murderer

Adaptación del célebre best-seller de Patrick Süskind. El film, ambientado en la Francia del siglo XVIII, comienza con la inminente ejecución de Jean-Baptiste Grenouille. Se inicia entonces un largo flash-back donde la voz de un narrador (John Hurt en la versión original) nos pone en antecedentes. Jean-Baptiste es un ser excepcional por su asombroso sentido del olfato, que le permite detectar e identificar los olores que desprenden todas las cosas. Tras una vida de penalidades –nació bajo el tenderete de un pescadero–, ingresa en el mundo de la confección de perfumes. Pero anda tras la idea de atrapar el olor que le parece más extraordinario de todos: el de las mujeres. Y con tal propósito se convierte en un asesino de féminas, de las que pretende extraer sus esencias olorosas. La trama suena a disparatada, y es disparatada. La excusa de que estamos ante un cuento o parábola no parece válida, y comparar los olores con el alma, pues vaya, que no cuela. El mérito de Tom Tykwer –y antes de Süskind, se supone– es vestir su “desnudez”. Así que, un poquito de alimentar el morbo por aquí, otro despliegue apabullante de producción por acá, un algo más de cinismo y humorada negra con la muerte accidental de los jefes de Jean-Baptiste más allá, permiten ocultar lo que no deja de ser una película de personajes desalmados, esto es, sin alma. Estamos ante un truculento guiñol con muñecos de trapo, donde sólo la aceptación ciega de la premisa argumental permite entregarse al juego del suspense, cuántas mujeres matará este hombre antes de que le detengan, y si el balance incluirá a la más guapa. En cuanto a lo que ocurre una vez termina el flash-back… sin comentarios. Es de imaginar que conviene no desvelar la sorpresa. Pues sólo lo aparatoso y obsceno de ésta tapa (es un decir), y no del todo, lo ridículo de la misma.

5/10
Harry Potter y el cáliz de fuego

2005 | Harry Potter And The Goblet Of Fire

Harry Potter asiste con sus amigos al Campeonato Mundial de Quidditch, donde aparecen los mortífagos, crueles seguidores de Lord Voldemort, que proyectan en el cielo la marca de su señor. Poco después, los chicos vuelven a Hogwarts, donde empieza el curso académico. Y el profesor Dumbledore anuncia una novedad: este año Hogwarts es el escenario elegido para el Torneo de los Tres Magos, una competición tradicional entre hechiceros. Con ayuda de un oficial del ministerio de Magia, Dumbledore pone en marcha un curioso objeto, el cáliz de fuego, que elige tres estudiantes (uno de Hogwarts y los restantes de otras escuelas de magia) para participar en una sucesión de pruebas. Curiosamente, escoge a Harry Potter, a pesar de que tiene sólo catorce años y se supone que los participantes deben tener diecisiete. Las pruebas consisten en eludir a un dragón que escupe fuego, sumergirse en un lago para rescatar a un ser querido y entrar en un misterioso laberinto. Pero Harry se enfrenta a una prueba que para él será aún más difícil: pedir a Cho Chang, una encantadora estudiante que le hace ‘tilín’, que sea su pareja en el baile de Navidad. La cuarta entrega del mago más famoso del mundo, con permiso de Tamariz, suponía un reto sin precedentes. Por un lado, el listón estaba muy alto, y aunque Mike Newell, director de Cuatro bodas y un  funeral, ha demostrado ser un correcto artesano, parecía menos indicado para este proyecto que sus predecesores, el director de Solo en casa y el de La princesita. La novela de J.K. Rowling no sólo está considerada de los mejores, sino que es una de los más cruciales. Y su argumento es tan complejo, que se suponía una enorme dificultad condensarlo en un film de unas dos horas y media. De hecho, Newell barajó dividir la historia en dos películas distintas, aunque esta idea se desechó, porque chocaba con la intención inicial de los productores de rodar una película por libro. Tan oscura como la entrega anterior, trata sobre el fin de la inocencia de los personajes, su iniciación amorosa y las inseguridades propias de esta etapa. También gira en torno a la superación personal y el mantenimiento de la amistad por encima de las adversidades. El desarrollo de la trama sorprenderá a quienes no hayan leído el libro, pero el punto fuerte son las espectaculares recreaciones de escenarios y criaturas, y sobre todo, las vistosas secuencias de acción, como el impagable partido de quidditch.

6/10
Harry Potter y el prisionero de Azkaban

2004 | Harry Potter and the Prisioner of Azkaban

Harry Potter crece. La saga del niño mago también. Estrena nuevo director, el mexicano Alfonso Cuarón (Chris Columbus quedó agotado con las dos primeras entregas), aunque manteniendo al guionista Steve Kloves, y contando con el necesario "placet" de J.K. Rowling, la madre de la criatura. Tercer curso en Hogwarts. La incorporación de Harry, Hermione y compañía trae consigo una novedad. Ha escapado de prisión Sirius Black, un poderoso mago relacionado con la muerte de los padres de Harry. Las medidas de seguridad en la escuela se han extremado, sobre todo con los dementores, siniestras criaturas policiales, capaces de introducirse en la cabeza del que tienen delante, y cuyos interrogatorios mentales Harry no soporta nada bien. Como puede verse, la imaginación de Rowling depara nuevas sorpresas, y sólo presentamos la punta del iceberg. Cuarón asume el mundo de Potter, utilizando lo mejor de su capacidad de cuentacuentos (recuérdese que dirigió La princesita), y evitando el error de pasarse de listo (su fallida adaptación contemporánea de Grandes esperanzas de Dickens); apunta lo justo la entrada en la adolescencia de Harry (la rabieta con sus tíos, que le lleva a hacer magia en el mundo de los "mugles", algo archiprohibido), y da un toque un pelín más oscuro a la saga. Los personajes más mimados son Harry y Hermione entre los niños, y el profesor Lupin (estupendo David Thewlis) entre los adultos. Donde el mexicano se gana un diez es en el capítulo visual. El autobús que recoge a Harry, el sortilegio de conjurar los miedos con un pensamiento ridículo, la clase sobre el hipogrifo, el viaje en el tiempo o los terroríficos dementores, resultan deslumbrantes. También hay asombrosas transformaciones (atención al hombre lobo, o las sorpresas que depara Scabbers, la rata de Ron), y hechizos que dan pie al humor, como aquel con que Harry castiga a la tía Marge, conviertiéndola en una auténtica mujer-globo. Concretamente Cuarón se esforzó en la creación de los dementores, según explica el productor, David Heyman: “Alfonso quería que los dementores tuviesen una cualidad completamente distinta de las restantes criaturas míticas de la historia. Comenzó el proceso de diseño experimentando con movimiento a cámara lenta. Y luego reprodujo el movimiento a cámara lenta al revés, como si los dementores fueran por delante de un personaje al entrar en una habitación, en lugar de seguirlo.” Y sí, dan miedo estas criaturas, que recuerdan un poco a los Jinetes Negros de El Señor de los Anillos.

6/10
Love Actually

2003 | Love Actually

Para los amantes de las películas románticas, Richard Curtis es un viejo conocido. De su talento nacieron los guiones de Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill o El diario de Bridget Jones, sin lugar a dudas tres cumbres de la comedia romántica actual. Respecto a la Love Actually, el mismo Curtis explica que tenía demasiadas historias de amor en la cabeza y no tenía tiempo para esperar a que se filmaran todas. Así que decidió fundir todos esos guiones en uno solo y ponerse por primera vez él mismo detrás de la cámara. El resultado es un collage de diez pequeñas historias de amor protagonizadas por una variada galería de personajes cuyas vidas se entrelazan de algún modo. El experimentado guionista no comete el error de repetirse. Así somos testigos de amores entre jefes de estado y empleadas; de maridos y esposas; de hermanos y hermanas; de hijos y padres; de amistades duraderas, y, cómo no, de romances entre hombres y mujeres con situaciones vitales tan normales como distintas y originales. Las diferentes tramas son simultáneas en el tiempo y están ambientadas en los días próximos a la Navidad. A Curtis le sirve este “truco” para arrancar de sus personajes sentimientos hondos, de tal forma que, cada uno a su modo, experimente la necesidad de sincerar su corazón. Y ahora que el cine suele derivar con demasiada frecuencia hacia historias frustrantes, hay que agradecerle a Richard Curtis su talante esencialmente optimista, una declaración de principios con la que no duda en iniciar la película. Este enfoque es compatible, sin embargo, con las licencias que se toma a la hora de explicitar escenas de burda grosería, que aunque sirvan a la postre para reivindicar el amor verdadero, resultan sorprendentes en una comedia de este perfil. Para dar buen acabado a su cóctel romántico, el director cuenta con un reparto de aúpa, con muchos de los mejores actores británicos actuales. Y lo demuestran en escenas delirantes (Hugh Grant), emocionantes (Colin Firth), surrealistas (Bill Nighy), mágicas (Keira Knightley) o desgarradoras (Emma Thompson), por enumerar sólo las más emotivas. Sin duda, el mundo iría mucho mejor si se hiciesen más películas como ésta, porque después de verla dan ganas de ser bueno de verdad y brindar con champán con el amor de tu vida.

7/10
Harry Potter y la cámara secreta

2002 | Harry Potter and the Chamber of Secrets

Ya está aquí por fin la segunda aventura del mago más famoso de todos los tiempos. Tras el primer año en Hogwarts, Harry vuelve a estar aburridísimo en casa de los Dursley, sus horribles tíos, y echa de menos a sus inseparables Ron y Hermione, los mejores amigos que ha tenido nunca. Un buen día recibe la inesperada visita de un elfo doméstico –nada que ver, por cierto, con los elegantes aliados de Frodo Bolsón–, el cual le comunica que un gran peligro le espera si regresa a su querida Escuela de Magia y Hechicería. Claro está que al intrépido Harry le basta ese aviso para que sus ganas de aventura se incrementen hasta el infinito y allá ira, después de un pequeño encontronazo con el andén 9 y 3/4, surcando los aires en el coche volador de Ron para aterrizar en el mismísimo jardín de Hogwarts. Es justo el momento de tomar aliento y respirar a fondo, porque desde ese instante las adversidades se multiplicarán: desde un sauce que está a punto de tragárselos hasta un ejército de peludas arañas dispuestas a prepararse un jugoso banquete. Pero el mayor peligro acecha tras unos extraños mensajes que aparecen en la escuela y que hablan de la apertura de la famosa Cámara de los Secretos, un lugar recóndito donde se dice que habitaba un monstruo. Una serie de calamidades –la pobre Hermione se quedará tiesa– avisan de que la malvada criatura ha despertado para llevar a cabo su deseo: acabar con todos los muggles, es decir, los magos de sangre sucia. Pero, tranquilos, Harry Potter esta más que dispuesto a dar la vida por salvar a sus amigos. Si en algo se diferencia de su predecesora es que en esta segunda parte de Harry Potter no hay respiro. El director Chris Columbus dispara la acción con ritmo frenético y adopta un tono general más tenebroso: “La cámara secreta es más sombría y más divertida. La primera película trataba sobre Harry dándose cuenta de que era realmente un mago. En contraste con los pintorescos y excesivos personajes que le rodeaban, Harry era algo pasivo y no se lucía hasta el tercer acto de la película. En esta segunda parte, Harry irradia mucha más confianza y fortaleza ya desde el comienzo”. La contrapartida cómica la toma de los gestos y palabras de Ron y de un actor felizmente recuperado: Kenneth Branagh. Y, cómo no, podremos disfrutar con un partido de quidditch con efectos especiales de los que hacen época.

6/10
Éxito por los pelos

2001 | Blow Dry

Un año más el pueblo de Keighley celebra el campeonato del mundo de peluquería. Phil, el mejor peluquero de la localidad no participa en el concurso desde que le dejó su mujer hace 10 años. Pero cuando ésta le proponga volver a ganarlo, ¿estará Phil dispuesto a desbancar al vigente campeón? Alan Rickman, Natasha Richardson y Josh Hartnett se encargan de moldear con estilo esta simpática y a ratos divertidía comedia.

4/10
Harry Potter y la piedra filosofal

2001 | Harry Potter And The Philosopher's Stone

¿Qué pasa cuando vives con una familia adoptiva, los Dursley, que no te quieren demasiado? Pues puede pasar que empieces a saber quién eres realmente cuando un buen día recibes una carta de Hogwarts, una escuela de magos, que dice haberte admitido en su primer curso. Siempre que haya una lechuza persistente en entregar sus mensajes, y un gigante, el simpático Hagrid, dispuesto a echarte una mano. Una vez que Harry se hace con sus enseres de mago, acude al andén nueve y tres cuartos, y de allí parte rumbo a un mundo nuevo, donde los “profes” son magos, y donde se pueden hacer amigos estupendos como Ron y Hermione, y hasta crearte alguna que otra rivalidad con la casa de Slytherin. El film abunda en situaciones humorísticas (magnífico el sombrero seleccionador), pero también en otras dramáticas (como Harry ante el espejo que devuelve el reflejo de sus padres muertos, cuando Dumbledore le dice que “no conviene atarse a los recuerdos demasiado” sabiendo que las nostalgias paralizantes pueden ser un peligro), o de suspense sin límites (la partida de ajedrez). El secreto del éxito del film viene dado por la fidelidad que Chris Columbus (Solo en casa, Señora Doubtfire) y su guionista Steve Kloves (Jóvenes prodigiosos) guardan al libro original de J.K. Rowling, con la clásica historia de un internado, donde los chicos van mostrando sus virtudes y defectos, siempre con deseos de ir mejorando. La escritora reconoce que le encantaban las 'Crónicas de Narnia' de C.S. Lewis, aunque ella trata de ser más subliminal en los contenidos de sus historias. En cuanto al parecido con la serie 'Los cinco de Enid Blyton', dice que la diferencia principal es que ella pretende que sus personajes crezcan. A los que critican su visión optimista de la vida, lo que se refleja en sus filmes, Columbus les replica: “Puedo entender que es válido mostrar a la gente las cosas feas de este mundo, pero también pienso que hay un lugar para películas que dejen a la gente un sentido de esperanza. Si tu película no consigue eso, creo que no vale la pena hacerla.” Este hombre familiar, casado y con cuatro hijos, ha vuelto a las raíces más puras de su cine para toda la familia. Y hasta se ha trasladado a vivir a Inglaterra, y puede que acabe dirigiendo las siete películas que pueden dar los libros de Rowling. Dice haberse inspirado, a la hora de dar con el aire adecuado, en sus tempranos trabajos en Gremlins y El secreto de la pirámide.

7/10
Dogma

1999 | Dogma

Un obispo norteamericano decide, ante la alarmante disminución de fieles católicos, conceder indulgencia de las penas por los pecados a quien pase bajo el arco de su iglesia (una condición tan tonta como la de un concurso televisivo). Dos ángeles desobedientes a Dios no fueron enviados al Infierno en su momento, sino a una especie de purgatorio, a Nueva Jersey; y quieren ganar esa indulgencia plenaria propuesta, ¡para volver al Cielo! Si uno busca teología en este film de un Kevin Smith que se dice “católico practicante”, quizá deba consultar otras fuentes. Su película es una comedia que se mueve en el terreno del disparate, y que se aleja de títulos como Clerks o Persiguiendo a Amy. Seguramente Smith no pretende herir sensibilidades, pero el film toca cuestiones delicadas, y... no llueve, desde luego, a gusto de todos. El reparto está plagado de rostros muy populares, entre ellos los de Ben Affleck y Matt Damon.

5/10
Héroes fuera de órbita

1999 | Galaxy Quest

El comandante Peter Quincy, la teniente Tawny, el doctor Lazarus... Ellos son los protagonistas de una serie mítica de ciencia ficción, al estilo de Star Trek, que reúne a fans de medio planeta en convenciones anuales. La pena es que la serie ha sido cancelada. Pero no les va a faltar trabajo a estos actores. Pues unos extraterrestres un poco despistados han seguido la serie con pasión, creyendo que la misiones espaciales allí relatadas eran reales. Y como resulta que el universo está en grave peligro, recurren a la “heroica” tripulación. Parodia descacharrante en torno a los fans de series de culto de ciencia ficción. Podía haber sido más disparatada (en ese aspecto, Mars Attacks! de Tim Burton se lleva la palma), pero el film ofrece unos cuantos gags resultones en torno a la supuesta bravura de los personajes de ficción y a la ingenuidad de los alienígenas. El diseño de las criaturas marcianas corre a cargo del especialista Stan Winston.

5/10
El beso de Judas

1998 | Judas Kiss

Nueva Orleans. Un grupo de criminales planean el secuestro de un genio de la electrónica. Pero parecen abonados al dicho ese de que "si algo puede salir mal, saldrá mal". Pues tienen la mala suerte de cargarse, sin buscarlo, a la esposa de un influyente senador, que pasaba por ahí. Con lo que empiezan a pisarles los talones, no sólo la policía local, sino el mismísimo FBI. Inquietante thriller, que mezcla en su coctelera abundantes dosis de sexo y violencia. Entre los secuestradores, un verdadero grupo de paranoicos, sólo la dulce Coco parece saber lo que quiere. Pero al final saltan un montón de sorpresas, que llevan la película a un desenlace difícil de prever. A los actores desconocidos se suman Alan Rickman y Emma Thompson, que dan vida a dos detectives con mucha personalidad.

5/10
Rasputin

1996 | Rasputin

Rusia, año 1907. Los tiempos son díficiles y la agitación social se respira en todas partes. Se está fraguando la Revolución. En este escenario irrumpe un peculiar personaje: Rasputín. Iluminado o loco, farsante o santo, lo cierto es que es introducido en la corte zarista y pronto tiene una excesiva influencia en la familia del Zar Nicolas II, hasta tomar parte en las grandes cuestiones de Estado. Esta enigmática e inquietante figura se une para siempre al trágico destino de los Romanov. Producida directamente para la televisión por cable, estamos ante un más que aceptable film de corte histórico, dirigido hábilmente por Uli Edel. La película cuenta con magníficos escenarios naturales de Rusia, donde se rodó la mayor parte de la misma. Destaca también un gran reparto encabezado por Alan Rickman, Greta Scacchi e Ian Mckellen

4/10
Michael Collins

1996 | Michael Collins

El irlandés Neil Jordan escribe y dirige un film que había anhelado hacer durante años. Un cuadro de la independencia de su país, a través de los rasgos y motivaciones del carismático líder Michael Collins. La película describe sus actuaciones, desde el levantamiento de Pascua de 1916 hasta su muerte en atentado terrorista, en 1922, en circunstancias no aclaradas. Jordan fustiga sin contemplaciones el dominio británico sobre la isla, de modo que los atentados promovidos por Collins se presentan como la única manera de obtener la independencia. Sin ahorrar crudeza al mostrar estas acciones violentas, el director las rodea de un aura romántica, al estar dirigidas sobre todo hacia las fuerzas de ocupación, y porque se contraponen con las duras represalias de los ingleses, como la matanza del estadio, una de las secuencias mejor resueltas del film, de gran belleza plástica. Jordan da con la estructura narrativa idónea. Marca con precisión los avatares históricos, como señales en el camino, que guían el relato. Y a la vez insufla vida a los caminantes de la historia: Michael Collins, generoso y legendario (magnífico Liam Neeson, premiado en el Festival de Venecia); Eamon de Valera (Alan Rickman), primer presidente irlandés, político y al que se presenta como envidioso del carisma de Collins; Harry Boland (Aidan Quinn), cuya amistad con Collins se resiente por una disputa amorosa y diferencias políticas; Ned Broy (Stephen Rea), espía en campo británico; Kity Tiernan (Julia Roberts), con el corazón dividido entre Boland y Collins... La humanidad y señas de identidad de los personajes enriquecen la narración, evitando que caiga en la fría exposición de hechos. Afirma el director que su película es "simplemente, una lección de historia". Pero es inevitable plantearse si es posible un cine histórico. ¿Hasta dónde ha de sujetarse a los hechos ciertos conocidos? ¿Con qué margen se cuenta para la conjetura? Jordan, además de tomar partido por la causa irlandesa, carga las tintas en la utilización política de Collins por De Valera en las negociaciones con los ingleses, y arroja la duda sobre la posible implicación del presidente en el asesinato de Collins. El director narra una epopeya, y todos los elementos del film apuntan en tal dirección. Pero la puesta en escena, prodigiosa, conjuga a la perfección drama intimista con acción. Los movimientos de masas están perfectamente coreografiados, el suspense de la entrada en una fortaleza inglesa es sobrecogedor; y a la vez, está la soledad del héroe, sus dudas, bien reflejadas en imágenes. La fotografía de Chris Menges da un maravilloso y realista aire de época, gracias a una rica paleta de grises, azules, verdes y marrones; la partitura de Elliot Goldenthal contribuye al aire épico. La narración en montaje paralelo de algunas escenas —una serie de atentados nocturnos, el asesinato de Collins— son de un vigor formidable. El León de Oro a la mejor película en el Festival de Venecia 1996 está plenamente justificado.

7/10
Sentido y sensibilidad

1995 | Sense and Sensibility

Henry Dashwood es un rico propietario que tiene un hijo de su primer matrimonio, llamado John. Cuando el señor Dashwood muere, su herencia pasa por motivos legales a John, que está casado con Fanny. De la noche a la mañana, la viuda de Dashwood y sus tres hijas se quedan sin hogar y sin recursos económicos. El futuro pinta muy negro para ellas, pero tratan de afrontarlo sin desánimos. Con el fin de buscar una vida más fácil, se trasladan a vivir al campo. Allí conocen a un galán que resulta ser el hermano de Fanny, llamado Edward (Hugh Grant). Una de las hermanas, Elinor (Emma Thompson), enseguida se enamora de Edward. Pero esta relación está mal vista por Fanny, que piensa que el enamoramiento de su hermano es una argucia de Elinor. A su vez, la inocente y jovial Marianne (Kate Winslet), se vuelve loca por el apuesto Willoughby. Se trata de una excelente adaptación de la novela de Jane Austen, realizada por la misma Emma Thompson. Por este guión, la actriz obtuvo el Oscar. La película tiene una magnífica ambientación. La vida de estas tres hermanas y sus relaciones está narrada con habilidad y cautiva desde el primer instante. Destaca la luminosidad de Kate Winslet, que saltaría definitivamente al estrellato dos años después con Titanic.

7/10
Una insólita aventura

1995 | An Awfully Big Adventure

Sigue los pasos de una compañía teatral de Liverpool, tras el fin de la II Guerra Mundial. Está dirigida por Meredith Potter, un exigente individuo. Un día aparece Stella, una joven ingenua que pide el trabajo de ayudante de dirección. Tras el éxito internacional de Cuatro bodas y un funeral, Mike Newell cambió por completo de registro con este drama sobre el mundo del teatro, basado en una novela de Beryl Bainbridge. El director volvió a contar con el mismo protagonista, Hugh Grant, que se había convertido en una gran estrella, y con Alan Rickman, uno de los grandes actores británicos.

5/10
Lumière y compañía

1995 | Lumière et compagnie

Un grupo muy numeroso de directores, entre los que destacan Theo Angelopoulos, Vicente Aranda, Spike Lee o Liv Ullmann, se reúnen para rodar una película cada uno, con una características muy definidas: utilizando cámaras de la época de los hermanos Lumiere, con una duración de 52 segundos como máximo, empleando la luz natural y sin usar más de tres tomas. Esta peculiar iniciativa se llevó a cabo en 1995, como homenaje a los 100 años que cumplía el cine. El resultado es un insólito y desigual experimento.

4/10
Ciudadano Bob Roberts

1992 | Bob Roberts

Debut en la dirección del actor Tim Robbins, que hace una acendrada crítica del tantas veces circense mundo de la política. Para ello sigue la campaña del ciudadano Bob Roberts del título, un tipo que se presenta al Senado por el partido republicano, y que originalmente era cantante de canciones folclóricas, que se integran en la banda sonora del film.   La película no es ciertamente original, sigue la estele de los populistas protagonistas de Un rostro en la multitud y El candidato, que se llevan a la gente de calle, pero que realmente no tienen un programa nítido para mejorar las cosas en la sociedad. Robbins no sólo dirige, sino que firma el guión, protagoniza, y compone él mismo las canciones de su personaje. Ha contado con la intervención de muchos actores conocidos para pequeños papeles, en el fondo, cameos.

5/10
Robin Hood, príncipe de los ladrones

1991 | Robin Hood: Prince Of Thieves

Kevin Costner ofreció la imagen moderna del famoso héroe de Nottingham. El actor volvió a ponerse a las órdenes de Kevin Reynolds, que le había dirigido en ¿Dónde dices que vas?, uno de sus primeros éxitos. El cineasta aprovechó los avances técnicos en las secuencias de acción, o para seguir a las flechas con la cámara. La principal novedad de la nueva versión es que Robin Hood cuenta con la ayuda incondicional de un amigo de origen árabe (Morgan Freeman), que ha venido con él de las Cruzadas. En el apartado femenino, Mary Elizabeth Mastrantonio está fantástica como Lady Marian.

6/10
Un vaquero sin rumbo

1990 | Quigley Down Under

Quigley es un pistolero americano que viaja a Australia con su preciado rifle. Allí cree que ha sido contratado para eliminar a perros salvajes. Sin embargo, su sorpresa será saber que sus víctimas van a ser los aborígenes de las tierras de un rico terrateniente. Quigley se negará a hacer tal trabajo, por lo que pasará de ser cazador a convertirse en presa... Entretenido western de aventuras, donde el actor Tom Selleck ofrece uno de sus trabajos más convincentes, junto al que realizó en el thriller Un hombre inocente. Aquí cambia las calles urbanas por el inmenso territorio australiano.

5/10
El asesino del calendario

1989 | January Man

Un agente poco ortodoxo, que fue expulsado de la policía, reingresa en el cuerpo para atrapar a un peligroso asesino en serie. El irlandés Pat O’Connor entrega cine de suspense con tono paródico y reparto de lujo.

5/10
Jungla de cristal

1988 | Die Hard

En la ciudad de Los Ángeles un grupo de terroristas se apodera de un gigantesco rascacielos durante el transcurso de una fiesta y secuestran a todos los asistentes, excepto a John McClane, el esposo de una de ellas, que consigue huir -a pesar de que se había quitado los zapatos y la camisa-. Los delincuentes cierran herméticamente el acceso al edificio, por lo que la policía no puede pasar. John McClane se queda solo, pero aún así intentará hacer frente a los terroristas con la única ayuda de su astucia. Un policía le ayudará a través de la radio. Uno de los espectáculos visuales más trepidantes del cine de los 80, todo un clásico del cine de acción que obtuvo tanto éxito que se hicieron otras dos secuelas, inferiores pero entretenidas. El productor Joel Silver y el realizador John McTiernan repiten tras su colaboración en Depredador y contrataron como cabeza de cartel al carismático Bruce Willis, famoso por la serie de televisión Luz de luna, que había saltado al cine con el filme Cita a ciegas de Blake Edwards, y que con este título se consagró como un nuevo tipo de héroe de acción, más humano que sus predecesores -Stallone y Schwarzenneger- y que aporta mucho sentido del humor. Como oponente, un villano de excepción, el excelente actor de la escena británica Alan Rickman, que interpreta al líder de los terroristas. El guión es la obra maestra de Steven E. de Souza (Commando), que consiguió un estilo propio que se impondría durante la década de los 90 y, poco después daría el salto a la dirección con Street Fighter. La última batalla, protagonizada por Jean-Claude Van Damme.

7/10
Un pequeño caos

2014 | A Little Chaos

La Francia del rey Sol. Luis XIV está embarcado en la obra magna del Palacio de Versalles, y del diseño de sus espléndidos jardines se está ocupando André Le Nôtre. Aunque de talento reconocido, este paisajista tiende a ser conservador en la ejecución de los planes para no contrariar al monarca, pero estará dispuesto a introducir "un poco de caos" contratando a Sabine de Barra para el original Grotto de Thetis. Esta fascinante mujer, viuda, también agitará la vida de Le Nôtre, que es infeliz en su matrimonio debido a la infidelidad y frialdad de su esposa. La segunda de las dos películas que dirigió y coescribió el actor Alan Rickman, la otra es El invitado de invierno. Ambas comparten el gusto exquisito y la cuidada definición de personajes. La que nos ocupa suma que se basa en hechos históricos –aunque el personaje de Madame de Barra es ficticio–, y el abordar un tema fascinante, el de los jardines de Versalles. Se nota que Rickman es actor, y las escenas que comparten él como Luis XIV con Kate Winslet como la viuda jardinera, son una verdadera gozada, con diálogos brillantes; también la escena coral de un grupo de mujeres, antes de que Madame de Barra sea presentada al rey. Algo más frío y artificial se nos antoja el lance amoroso entre ella y Le Nôtre, con Matthias Schoenaerts esforzado en componer un marido desdichado, gran profesional, y al que trae ilusión a su vida esta mujer. Los pasajes de contrucción del jardín y el desafío de la tormenta, tienen brío, pero el fatal accidente, secreto del pasado de Madame de Barra excede los límites de lo admisible en el folletín.

6/10
El invitado de invierno

1997 | The Winter Guest

Estamos en un gélido pueblo costero de escocia. Elspeth, una anciana muy activa, trata de consolar a su hija Frances, muy distante y abstraída en sus pensamientos desde que enviudó. De modo paralelo se narran también las andanzas de dos chavales que se han escaqueado de clase, y los esfuerzos de dos ancianas por asistir a un funeral. El actor británico Alan Rickman (bien conocido por su papel de malvado en el film de acción La jungla de cristal) debuta detrás de la cámara con un sólido drama costumbrista, que primero fue obra teatral. Con abundante sensibilidad, Rickman define muy bien sus personajes, sus pequeños y grandes problemas cotidianos. Problemas reales como la soledad, la dificultad en comunicar los sentimientos, el amor, la iniciación en el sexo, la muerte, vistos desde la perspectiva de distintas edades, que ofrecen un indudable interés. Quizá le falte al film una mayor amplitud de miras, y le sobre, en cambio, un poquito de amargura. Rickman opta por la línea del desencanto, de poética melancolía. Aunque asegura el director que "era la historia de una vida normal que pocas veces se retrata. Era una historia que abordaba temas que muchas veces se evitan –la pérdida y la soledad–, pero con un mensaje esencialmente optimista: el propósito de la vida es el amor". La fotografía es hermosísima, e incluye pasajes de gran belleza. Las escenas del mar congelado se lograron gracias a la ayuda de efectos especiales generados por ordenador.

6/10
Un pequeño caos

2014 | A Little Chaos

La Francia del rey Sol. Luis XIV está embarcado en la obra magna del Palacio de Versalles, y del diseño de sus espléndidos jardines se está ocupando André Le Nôtre. Aunque de talento reconocido, este paisajista tiende a ser conservador en la ejecución de los planes para no contrariar al monarca, pero estará dispuesto a introducir "un poco de caos" contratando a Sabine de Barra para el original Grotto de Thetis. Esta fascinante mujer, viuda, también agitará la vida de Le Nôtre, que es infeliz en su matrimonio debido a la infidelidad y frialdad de su esposa. La segunda de las dos películas que dirigió y coescribió el actor Alan Rickman, la otra es El invitado de invierno. Ambas comparten el gusto exquisito y la cuidada definición de personajes. La que nos ocupa suma que se basa en hechos históricos –aunque el personaje de Madame de Barra es ficticio–, y el abordar un tema fascinante, el de los jardines de Versalles. Se nota que Rickman es actor, y las escenas que comparten él como Luis XIV con Kate Winslet como la viuda jardinera, son una verdadera gozada, con diálogos brillantes; también la escena coral de un grupo de mujeres, antes de que Madame de Barra sea presentada al rey. Algo más frío y artificial se nos antoja el lance amoroso entre ella y Le Nôtre, con Matthias Schoenaerts esforzado en componer un marido desdichado, gran profesional, y al que trae ilusión a su vida esta mujer. Los pasajes de contrucción del jardín y el desafío de la tormenta, tienen brío, pero el fatal accidente, secreto del pasado de Madame de Barra excede los límites de lo admisible en el folletín.

6/10
El invitado de invierno

1997 | The Winter Guest

Estamos en un gélido pueblo costero de escocia. Elspeth, una anciana muy activa, trata de consolar a su hija Frances, muy distante y abstraída en sus pensamientos desde que enviudó. De modo paralelo se narran también las andanzas de dos chavales que se han escaqueado de clase, y los esfuerzos de dos ancianas por asistir a un funeral. El actor británico Alan Rickman (bien conocido por su papel de malvado en el film de acción La jungla de cristal) debuta detrás de la cámara con un sólido drama costumbrista, que primero fue obra teatral. Con abundante sensibilidad, Rickman define muy bien sus personajes, sus pequeños y grandes problemas cotidianos. Problemas reales como la soledad, la dificultad en comunicar los sentimientos, el amor, la iniciación en el sexo, la muerte, vistos desde la perspectiva de distintas edades, que ofrecen un indudable interés. Quizá le falte al film una mayor amplitud de miras, y le sobre, en cambio, un poquito de amargura. Rickman opta por la línea del desencanto, de poética melancolía. Aunque asegura el director que "era la historia de una vida normal que pocas veces se retrata. Era una historia que abordaba temas que muchas veces se evitan –la pérdida y la soledad–, pero con un mensaje esencialmente optimista: el propósito de la vida es el amor". La fotografía es hermosísima, e incluye pasajes de gran belleza. Las escenas del mar congelado se lograron gracias a la ayuda de efectos especiales generados por ordenador.

6/10

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