El universo de Gene Tierney, con prólogo de Alexandre Cassini (Carles M. Agenjo, Antonio Albella, Juan Luis Álvarez, Luis Balcarce, César Bardés, Lucía M. Cabanelas, Quim Casas, Juan Manuel Corral, Luis Freijo, Albert Galera, Esperanza García Claver, Juan Laborda Barceló, Juanma Lamet, Alejandro Melero, Diego Moldes, Miguel Moreira, Israel Paredes, Oti Rodríguez Marchante, Gerardo Sánchez, Lucía Tello Díaz, Jaime Vicente Echagüe y Juan Carlos Vizcaíno, Notorius Ediciones, 279 págs)
Libro coral dedicado a la legendaria actriz Gene Tierney con motivo de su centenario el pasado 19 de noviembre, tiene a 22 autores a sus espaldas más un prólogo de Alexandre Cassini, nieto de la homenajeada. Está magníficamente editado por Notorius, como es bien sabido por los cinéfilos Enrique Alegrete y Guillermo Balmori miman cada libro que publican, y este, además de ofrecer los carteles originales de la filmografía de Tierney, contiene un despliegue gráfico sensacional, con portadas de revistas, campaña publicitarias y fotografías que muestran a la actriz en todo el esplendor de su belleza.
Aunque cada capítulo se dedique a una película de Gene Tierney, empezando por su debut en la gran pantalla en 1940, La venganza de Frank James de Anatole Litvak cuando contaba 20 años, se acierta al ofrecer lo que se suele denominar una biofilmografía, pues se combina el análisis de la película y anécdotas de rodaje con elementos biográficos, en primer lugar por supuesto orígenes familiares y primeros pinitos interpretativos. Fuente primordial son las memorias de actriz, conocidas como “Autorretrato”, de 1979. Así Luis Freijo aporta la curiosidad de cómo el productor Darryl F. Zannuck seleccionó dos veces a Tierney para su primer papel, la primera en la prueba de casting, y la segunda en una fiesta posterior en que la vio bailar.
Se da cuenta, por supuesto, de sus trabajos con John Ford (La ruta del tabaco, donde Gerardo Sánchez señala el tema tan fordiano de “la familia en desintegración”), Otto Preminger (por supuesto Laura, con la deliciosa anécdota juvenil de Diego Moldes creyendo que Gene Tierney era nombre de varón, y que la actriz protagonista era Dana Andrews, y Vorágine, donde Albert Galera señala sobre las 4 ocasiones en que la actriz trabajó con el director “parece entender perfectamente la metodología del realizador y sus actuaciones fluyen con una gran naturalidad” ), John M. Stahl (Que el cielo la juzgue, donde Antonio Albella asevera que la actriz interpreta uno de los roles “más desagradables y oscuros de la historia del cine”) o Edmund Goulding (El filo de la navaja, que al decir de Oti Rodríguez Marchante “la cantidad de adjetivos que se pueden adjuntar al personaje de Isabel (…) son innumerables y muchos de ellos contradictorios, debido al ajetreo interno de sentimientos del personaje, y que externamente modula con enorme belleza, distinción y contenida expresividad la interpretación de Gene Tierney”).
Queda además recogido como los estudios la consideraron ideal para papeles exóticos en títulos como Cuando muere el día, El embrujo de Shanghai, El hijo de la furia, Infierno en la Tierra o Sinuhé, el egipcio. O los pinitos en la comedia con Anillos en sus dedos o El diablo dijo no, de Ernst Lubitsch. No falta el análisis de sus trabajos con Joseph L. Mankiewicz, El castillo de Dragonwyck, donde Lubitsch, mal de salud, tuvo que conformarse con producir, y El fantasma y la Sra. Muir, dándose cuenta además de su romance. En los aspectos personales no deja de señalarse su matrimonio con el modisto Oleg Cassini, que acabaría vistiendo a Jacqueline Kennedy, y que le dio dos hijas, la primera Antoinette Daria, sordociega que nunca pudo llevar una vida medianamente normal, una dura contradicción que sobrellevó lo mejor que supo. También se da cuenta de la separación y del modo en que le afectó un trastorno bipolar, lo que no impedía una gran profesionalidad y el magnetismo que siempre la acompañó, también a medida que pasaban los años, y le tocaba interpretar solo papeles secundarios.
Además Quim Casas se ha ocupado de la parte del libro conocida como “Diccionario”, con palabras clave en la carrera de la actriz, de la A a la Z, muchas veces nombre propios de artistas con los que trabajó. Sirve para aportar datos como la formación en ballet de Tierney, y abordar cuestiones que influyeron en su trayectoria como la depresión –llegó a recibir tratamiento de electroshock– o la censura.
