No es éste el clásico libro sobre películas de un género o tema determinados. Por supuesto que trata sobre cine de médicos, pero su ambiciosa intención es conjugar las consideraciones cinéfilas y éticas acerca de una profesión de indudable responsabilidad. Y aunque parezca mentira, triunfan con éxito en el experimento.
Entre Dios y los hombres: la práctica médica y cientifica a través del cine (Francisco Soto Nieto y Francisco J. Fernández, Dykinson, 487 págs)
Parafraseando el título de este libro, podríamos describir el logro de sus autores como muy divino y muy humano. En su modo de abordar el modo en que el cine ha tratado el ejercicio de la medicina, Francisco Soto Nieto y Francisco J. Fernández dejan claro que no pretenden abarcar todas las películas sobre la cuestión, labor que sería verdaderamente titánica. Pero dicho esto, no puedo dejar de señalar que su obra es harto ambiciosa. Porque no se conforman con ofrecer una selección de películas de médicos más o menos interesante –veintiocho títulos son analizados en profundidad–, acompañada con comentarios propios de un crítico de cine. Ellos están convencidos de la nobleza de la profesión médica, y de que el cine les ha hecho casi siempre justicia, por lo que las películas sirven para desplegar un abanico de cuestiones de hondo calado ético. Y allí entran en juego cuestiones deontológicas, el modo en que regula los casos conflictivos el derecho, el juicio de la conciencia, la mirada antropológica, y la unión que con Dios tiene el médico que debe tomar determinadas decisiones.
Sin complejos, Soto y Fernández agitan su lazo en el aire, si se me permite la metáfora de cowboy, y tratan de atrapar todas estas cuestiones. Y vaya, si no lo logran absolutamente, se encuentran condenadamente cerca de hacerlo. Aunque justo es decirlo, ya habían acometido una meta comparable con su anterior obra “Imágenes y justicia. El derecho a través del cine”, donde su lazo atrapó las películas sobre la justicia.
Al análisis de las mentadas veintiocho películas antecede un prólogo que anticipa una mirada humanista. Se nos recuerdan los locos doctores y científicos, al estilo de Frankenstein o Jekyll, que pueden verse obnubilados por sus estudios y descubrimientos, pero que siempre tienen una oportunidad para la redención. Hay una mirada al médico rural, de toda la vida, tan humano, y a la progresiva deshumanización, iniciada en parte en Estados Unidos, que ha traído consigo los pleitos de los pacientes por cualquier motivo, su desconfianza y el consiguiente miedo y distanciamiento de los médicos. El bagaje profesional de Soto (ha sido magistrado del Tribunal Supremo) y Fernández (director de El Correo Farmacéutico) ayuda, y mucho, los aspectos jurídicos y médicos no les son ajenos.
La psiquiatría (Alguien voló sobre el nido del cuco), la clonación (Los niños del Brasil y La isla), el lado humano del médico en distintas vertientes (Despertares, El doctor, El doctor Arrowsmith, Patch Adams, Las confesiones del doctor Sachs), los avances biomédicos (Gattaca), el aborto (Las normas de la casa de la sidra), la eutanasia (Million Dollar Baby, Mi vida es mía), son temas tratados con enorme lucidez. Y además, cinefilia obliga, en cada película se profundiza en los cineastas que están detrás con un enorme conocimiento y profusión de datos.
