David Fincher no ha tenido reparos en meter la tijera al guion de Quentin Tarantino para "Las nuevas desventuras de Cliff Booth", la continuación de "Érase una vez en… Hollywood" que protagoniza Brad Pitt. El cineasta ha revelado que eliminó 60 páginas del libreto original, que tenía una extensión de 230, para dar forma a una película de dos horas y veinte minutos. Ni siquiera el mismísimo Tarantino se ha librado de las tijeras, en este caso antes incluso de que empezara el rodaje.
"El primer borrador que leí tenía 230 páginas. En esencia, eran dos películas", ha explicado David Fincher en una entrevista conjunta con Quentin Tarantino concedida a la revista Empire. El director de Seven y La red social buscaba una historia que funcionara como una reunión alrededor de una hoguera, en la que los personajes chocaran entre sí en los callejones de Hollywood, más que una trama dominada por los acontecimientos. El resultado es una película que durará dos horas y veinte minutos, frente a las dos horas y 41 minutos de la primera entrega.
Sin embargo, Quentin Tarantino tiene una visión algo distinta del proyecto. Mientras David Fincher reivindica el encuentro entre personajes, el guionista sostiene que la nueva aventura tiene una estructura más cercana a una novela policiaca de Elmore Leonard, el escritor que ya adaptó en Jackie Brown. "No la considero en absoluto una película para pasar el rato", ha señalado Quentin Tarantino, que distingue así esta historia de la anterior, ambientada en el Hollywood de 1969.
La película transcurre en 1977, ocho años después de los acontecimientos de Érase una vez en… Hollywood. Cliff Booth, el especialista cinematográfico encarnado por Brad Pitt, ha dejado atrás los tiempos en que Hollywood necesitaba sus habilidades para enfrentarse a los hippies. Ahora se gana la vida como camarero, proyeccionista y solucionador de problemas para las grandes figuras de la industria, aunque sus métodos no siempre se ajustan a la legalidad.
La historia arranca cuando Karen Crosby (Elizabeth Debicki), agente de talentos, solicita sus servicios para ayudar a su cliente Charlie Peters (Scott Caan), una estrella televisiva conocida por realizar sus propias escenas de riesgo. En su entorno aparecen Toni (Carla Gugino), la esposa del actor, y Roderick "Hot Rod" Harrison (Yahya Abdul-Mateen II), una antigua estrella del fútbol americano reconvertida en intérprete. También irrumpen los hermanos Verdusco (Matt Groove y JB Tadena), unos misteriosos gánsteres que siembran el caos en Los Ángeles.
El reparto combina así estrellas, delincuentes y personajes de la trastienda de Hollywood en una historia de violencia, ambición y deseo. David Fincher dirige a partir de un guion original de Quentin Tarantino, en una colaboración que permitirá comprobar hasta qué punto pueden convivir dos cineastas con personalidades tan marcadas. El primero ha demostrado su gusto por los mecanismos del suspense y la precisión narrativa; el segundo suele disfrutar de los diálogos extensos y las escenas que se toman su tiempo. Las 60 páginas eliminadas sugieren que, al menos en esta ocasión, alguien ha decidido que incluso las conversaciones tarantinianas tienen un límite.
No sería la primera vez que Quentin Tarantino ve cómo otro director transforma su material. El cineasta reniega de Asesinos natos (1994), de Oliver Stone, cuyo guion fue reescrito y estilizado de manera radical, y asegura que nunca la ha visto entera. En cambio, siempre ha defendido la adaptación que Tony Scott hizo de Amor a quemarropa (1993), y ha llegado a reconocer que el director acertó incluso al cambiar el final que él había escrito.
Las nuevas desventuras de Cliff Booth tendrá un estreno exclusivo de dos semanas en salas IMAX de todo el mundo a partir del 25 de noviembre, antes de llegar a Netflix el 23 de diciembre. Queda por conocer la opinión definitiva de Quentin Tarantino sobre el montaje de David Fincher.
