La cinematografía italiana es de obligada referencia en el resto del mundo. Por eso los amantes del Séptimo Arte no deberían perderse esta cita anual del Festival de Cine Italiano en Madrid, con un programa muy atractivo, que demuestra la pujanza de los cineastas de nuestro país vecino.
Con una gala de inauguración en el Instituto Italiano de Cultura de Madrid, ayer se puso en marcha la 6º edición del Festival de Cine Italiano en Madrid, que permite visionar el cine más reciente producido en el país vecino. Estuvo presente la madrina del festival, la actriz Ángela Molina, y el Premio a toda la Carrera de este año, Marco Bellocchio.
El veterano cineasta recogió emocionado su galardón, tras ver un compendio de imágenes de sus películas. Bellocchio, director de películas como Las manos en los bolsillos, La sonrisa de mi madre y Buenos días, noche, confesó seguir comprometido con su discurso fílmico sobre el poder, aunque admitió haber evolucionado en su modo de entender el recurso a la violencia para cambiar las cosas.
Desde hoy día 22 de noviembre, y hasta el próximo jueves 28, en los cine Verdi de Madrid se podrán ver, de modo gratuito, películas muy variadas en los apartados de cortometrajes, documentales y largometrajes. Inaugura La mia classe de Daniele Gaglianone, una mirada a los inmigrantes italianos adultos que buscan la escolarización acudiendo a clases nocturnas. Cineastas consagrados como Gianni Amelio con L’intrepido y Paolo Sorrentino con La gran belleza, compartirán pantalla con Miele, dirigido por la actriz Valeria Golino, y L’arbitro, de Paolo Zucca.
Entre los documentales destacan los dedicados al propio cine, Che strano chiamarsi Federico, que Ettore Scola ha hecho sobre el maestro Federico Fellini, y Bertolucci on Bertolucci, donde Luca Guadagnino y Walter Fasano recopilan numerosas intervenciones filmadas del gran Bernardo Bertolucci. También conviene prestar atención a Anija, de Roland Sejko, sobre el drama de la inmigración albanesa.
