Hasta el día 6 de septiembre no parto a Venecia, donde espero dar mis impresiones directas sobre el cine proyectado allí. Entretanto ofrezco estas crónicas desde la distancia, donde elaboro un resumen de lo ocurrido cada día a partir de lo leído en diferentes medios.
George Clooney ha dado el pistoletazo de salida del 68 Festival de Venecia. Lo ha hecho con The Ides of March, su cuarta película como director, un drama sobre los aspectos más oscuros del mundo político que adapta una obra de teatro de Beau Willimon. La mirada a un joven idealista que prepara los discursos de un candidato demócrata en las primarias presidenciales se diría que tiene cierta conexión con la realidad: todos recordamos que detrás de los brillantes discursos del candidato presidencial Barack Obama se encontraba un jovenzuelo llamado Jon Favreau. Sería de desear que el parecido no fuera más allá, pues la mirada de Willimon y Clooney a la clase política no es muy halagüeña.
Nadie duda del carisma de Clooney como actor al que la pantalla adora, es lo más parecido a Cary Grant que existe en el cine actual. Como director, ha brillado sobre todo en Buenas noches, y buena suerte, pues Confesiones de una mente peligrosa era a mi parecer un pretencioso film de debutante, y Ella es el partido estaba concebida al modo de las comedias clásicas, pero sin su fuerza. El nuevo film de Clooney no parece haber suscitado grandes entusiasmos, aunque ha sido muy alabado el reparto –el propio Clooney, además del protagonista Ryan Gosling, y Philip Seymour Hoffman y Marisa Tomei, y los modos narrativos a la vieja usanza. Temas como la ambición, y la conciliación de actuación pública y vida privada forman parte de su trama. El medio más a favor parece Time, que exclama “George Clooney for president!”, mientras que Entertainment Weekly la menciona como probable candidata al Oscar a la mejor película.
