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SIN ESPECIFICAR

Hoy ha llegado a Cannes la película más esperada del Festival: El árbol de la vida, de Terrence Malick. Un título ambicioso que no ha complacido a todo el mundo.

Las películas en competición acaparan nuestra atención. Y en Cannes, cada vez que se entra en una proyección, se es consciente de que se dejarán películas por ver, a veces importantes. Los imperativos del tiempo y ciertas sesiones especiales imponen una marcha acelerada, que nos sigue haciendo viajar de un país al otro, de un género a otro. Es de agradecer que lo sórdido no sea la nota dominante, así, de una primera película del director austríaco Markus Schleinzer –Michael- sobre la pedofilia, hemos pasado esta mañana al reino de la fantasía con The Artist, de Michel Hazanavicius, que es quizá la primera película enteramente muda presentada en Cannes. Todo ello sin olvidar la nueva obra social de los hermanos Dardenne, El niño de la bicicleta.

Los horarios del Festival han sufrido modificaciones importantes a causa de una película: Piratas del Caribe: En mareas misteriosas, cuarto episodio de una saga sumamente popular que firma Rob Marshall e interpretan Johnny Depp y Penélope Cruz, pero que porta sobren todo la marca de un gran productor: Jerry Bruckheimer.

El Festival de Cannes es un perpetuo viaje que nos obliga a recorrer grandes distancias. Es así que en la jornada de hoy hemos pasado de un rincón perdido de Australia a la Brigada de menores de la Policía de París, para terminar en pleno cónclave del Vaticano, eligiendo un nuevo Papa.

Todo parece indicar que después de la divertida y alegre inauguración de Midnight in Paris de la mano de Woody Allen, el festival cambia de tercio y se deja dominar por los tonos sombríos. Y estos están además a cargo de dos mujeres, de las cuatro que figuran como directoras en la selección oficial.

Woody Allen había dicho una vez que, si bien es americano, su tierra de predilección era Europa. Y de Europa, Francia y de Francia, evidentemente, París. Su intuición ha sido la buena, pues su última película abre el Festival de Cannes rodeada de todo los honores. Largas colas se forman ya por la mañana para entrar en la première mundial de la película reservada a la prensa internacional, y hay empujones para entrar a la rueda de prensa donde una sala de 200 plazas no podía contener a las 500 personas que pretendían entrar.

Con un refuerzo de las medidas de seguridad, debido a la situación internacional, el 64 Festival de Cannes se prepara para una inauguración solemne que debería haber reunido mañana el prestigioso nombre de Woody Allen con el extraordinariamente mediático de Carla Bruni-Sarkozy.

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