Decine21

SIN ESPECIFICAR

Es la hora del suspense y de los últimos pronósticos, y también de las primeras recompensas paralelas a los premios oficiales, que anuncian ya, en cierto sentido, las películas que destacan en el Certamen.

Aki Kaurismäki, sin premio. Pedro Almodóvar, sin premio. En cambio, el esquivo Terrence Malick, favorito antes de que se proyectara ninguna película, se ha llevado a casa la Palma de Oro, con toda justicia, gracias a El árbol de la vida.

El Festival de Cannes entra en su fase final. El suspense se acentúa en torno al Palmarés, que deberá ser anunciado el domingo. Pero antes de lanzarse al juego de los pronósticos, es preciso consignar las dos últimas películas en competición, que representan curiosamente diversas realidades del mundo musulmán.

Mientras el Festival de Cannes sigue agitándose con los últimos acontecimientos de la política nacional o los avatares del escándalo producido por la declaración de “persona non grata” de Lars von Trier por sus declaraciones sobre Hitler e Israel, la selección oficial reúne, casi simbólicamente, a dos directores europeos que ruedan en los Estados unidos, en inglés y con actores americanos.

Mientras se amansan las olas rompedoras del escándalo Lars von Trier, un acontecimiento acapara la atención en Cannes: el proscrito director iraní Jafar Panahi ha presentado de tapadillo una película... que no es una película.

El Japón y España comparten la jornada de películas en competición en un Festival que se acelera a marchas forzadas hasta el fin de semana, pues el sábado será el último día de proyecciones competitivas. Sólo media docena de películas destacan, a la que ha venido a unirse ayer la Melancholie de Lars Von Trier. Hoy ni Takashi Miike ni Pedro Almodóvar parecen ser –en principio, pues siempre puede haber sorpresas–, candidatos serios a la Palma de Oro.

Lars von Trier no es un individuo fácil. Lo que podría haber sido un comentario marginal, hecho en una rueda de prensa, casi una broma no demasiado reflexionada, se ha convertido en el primer escándalo del Cannes 2011 en una Francia donde cada palabra cuenta, y el mínimo error de lenguaje se transforma en “affaire” político.

Veinticuatro horas intensas, a caballo entre dos jornadas, que han demostrado la diversidad del Festival de Cannes. Para llegar de un homenaje a Jean-Paul Belmondo hasta una película sobre la campaña presidencial de Nicolas Sarkozy, hemos pasado por el cine de ensayo y el cine de autor, entregado por ilustres representantes.

Llegados a la mitad del Festival, resulta preciso señalar la coexistencia entre temas sórdidos y comedias ligeras, y hacer un primer balance mitigado de la selección, sin olvidar los posibles candidatos a la Palma de Oro.

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