Juguemos a adivinar una película. Se trata de un western que empieza en el siglo XX, cuando un anciano muy anciano relata a otra persona su
Juguemos a adivinar una película. Se trata de un western que empieza en el siglo XX, cuando un anciano muy anciano relata a otra persona su vida en el Lejano Oeste, con especial detenimiento en las crueles matanzas de indios.
Hasta ahora la respuesta sería Pequeño gran hombre, pero no, ahora resulta que también puedo estar describiendo El Llanero Solitario.
El productor de esta cinta, Jerry Bruckheimer ha recuperado la vieja costumbre de matar al mensajero, pues asegura que la culpa de que El llanero solitario no esté gustando es de los críticos, o sea de aquellos que han escrito que no les ha entusiasmado. También Johnny Depp piensa que mis compis le tenían manía desde hace tiempo, y se la estaban guardando para ponerle a caldo.
Pero, ¿quién tiene la culpa de que el film costara 250 millones y por ahora ni siquiera se haya conseguido recuperar la inversión? Pues me parece evidente, señor Bruckheimer: de usted.
1. Ha dado usted luz verde, señor Bruckheimer, a un proyecto basado en un guión que pretende mezclar dos tonos completamente distintos. A ver si se lo puedo explicar de forma sencilla.
–Tradicionalmente, El Llanero Solitario consiste en que resuene la "Obertura de Guillermo Tell", de Rossini, o sea para entendernos, el "tararán tararán tararán tan tan", mientras el protagonista cabalga sobre un tren en su corcel, Silver, o realiza otras maniobras imposibles. Aquí pega muy bien que Johnny Depp haga el Tonto, en plan Piratas del Caribe.
–Se puede tomar esta opción, o seguir otro sendero, como el del film anteriormente citado de Arthur Penn, que viene a ser muy similar a Soldado azul, rodada en el mismo año, 1970, por Ralph Nelson, y que también denuncia las masacres de indios. De esta última, el film de Gore Verbinski copia una imagen que denuncia el lado oscuro del progreso, en la que una cámara fotográfica retrata al revés a los asesinos de aborígenes.
–Lo que no se puede es tratar de mezclar ambos tonos, porque el film no funciona. O realismo o fantasía con el "tararán tararán tan tan". Una de dos, sino desconcierta usted al espectador.
2. ¿Cómo se le ocurre, señor Bruckheimer, hacer caso a Johnny Depp y contratar como secundaria a su amigota Helena Bonham Carter? Hasta Tim Burton ha decidido que no volverá a trabajar con ellos, vistos los resultados. Antes han trabajado juntos en las películas Charlie y la fábrica de chocolate, Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet, Alicia en el País de las Maravillas y Sombras tenebrosas, ninguna de ellas en mi humilde opinión especialmente memorable (por contra, alguna resulta especialmente tenebrosa).
3. Si tan importantes le parecemos los críticos, no nos toque usted las pelotas. Perdone que le hable a usted tan crudamente, pero es que este detalle que relato a continuación posiblemente habrá pasado inadvertido a la mayoría de espectadores, pero consciente o inconscientemente no a los críticos.
Vamos a ver, usted sabe que el 99 por ciento de este colectivo adora los westerns. Y que los críticos más conocidos tienen más de 50, o sea que resulta lógico suponer que forjaron su cinefilia con el cine de finales de 60 y los 70. La mayoría de críticos adora lo que más de lo que más en el mundo los westerns de los 70. ¿Cuál es el western de esa época más conocido e idolatrado?
Sí, muy bien. Ése en el que está usted pensando, perfecto. Entonces, ¿cómo osa usted hacer lo que hace? Vamos a ver, esto no lo cuentan en las escuelas de cine, pero señor Bruckheimer, si unos forajidos van a asaltar violentamente algo, y hay de por medio unas damas puritanas, lo que la orquesta no debe interpretar nunca es: "Shall We Gather at the River".
Nooooo. Nunca. Cualquier otro tema menos ése.
Porque verá usted, si suena eso, la memoria del cinéfilo piensa inmediatamente en ese otro título que usted y yo sabemos. Y las comparaciones son francamente odiosas, ya se lo digo yo.
Por cierto, señor Bruckheimer, no crea que usted es el único con el que estoy enojado. También se merece una pequeña bronca el 'creativo' individuo que tradujo originalmente los nombres de los protagonistas. O sea, entiendo que antaño no eran tan populares los Rangers, de Texas, como después del advenimiento de Chuck Norris y su Walker, Texas Ranger, pero podrían haber traducido "The Lone Ranger" por algo así como "El Guardián Solitario" o similar, ni idea, pero... ¿el llanero? "Llanero" según el diccionario de la RAE, es un habitante de las llanuras, pero es un término que se usa poco por estas latitudes. Por su parte, su compañero, Tonto, pasó a ser Toro, para evitar el significado despectivo que tiene en español. Sí, señor, muy imaginativo todo.
