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Zona friki

Recuerdos del frikismo: mi madre me llevó a ver "Superman"

Por estos días de confinamiento escribo para Decine21 un serial por entregas con la historia del cine de superhéroes. Entre eso y que fue el Día de la Madre el domingo, me he visto transportado al año 1978, cuando con seis años la mía nos llevó a mi hermano de tres años, y a mí de seis a ver en su estreno en 1978 Superman, que por entonces causaba furor. Ta tara tata… ¡TA TA TA! El film me entusiasmó, consagrándome como friki, porque ya había visto un año antes en el Real Cinema La guerra de las galaxias, que ya me había echado a perder para siempre.

Estreno SupermanNo recuerdo qué cené ayer, pero sí los carteles del madrileño Capitol con sugerentes imágenes de la peli que me hacían soñar con lo que vería a continuación. Y sobre todo, no se me borra la imagen del que había situado a la izquierda, con un slogan que me impactó: "Usted creerá que un hombre sabe volar". No sólo me lo creí, desde mi mente infantil tenía toda la lógica del mundo que al final, tras la muerte de Lois Lane, Superman volara a toda velocidad alrededor de la Tierra hasta conseguir que el planeta girase en sentido contrario, de tal manera... ¡que el tiempo transcurriera hacia atrás! Así, Superman podía salvar a su novia. Cómo echo de menos esa ingenuidad infantil, o sea ahora por mucho que ponga la mente en modo "me voy a creer todo como si fuera idiota", se ven algunas tonterías que ni por ésas te las tragas.

El productor Alexander Salkind había tirado la casa por la ventana, al pagar al divo Marlon Brando el sueldo más disparatado de la historia del cine, 17 millones de dólares por aparecer diez minutos. Y además, tenía que aparecer en los títulos de crédito el primero, antes del mismísimo Gene Hackman (brillante villano Lex Luthor) y por supuesto del propio Superman, un Christopher Reeve al que por entonces no conocía ni Tarzán, pero que triunfó porque parecía la encarnación humana del personaje de las viñetas. A Brando le parecía tan estúpida e indigna de su talento la peli, que casi vuelve loco al pobre Richard Donner, el director.

Primero le propuso no salir en pantalla, aportar sólo su voz. "Oye, como esta historia es de género fantástico, no hace falta que me filmes, mi personaje podría ser un sandwich gigante o algo así", le argumentó. Como Donner le obligó (¡Tío, que nos sales a 1,7 millones por minuto!) no tuvo más remedio que ceder, pero sus frases le parecían tan aburridas que no consideró necesario siquiera aprendérselas (y eso que eran pocas). Así que el equipo se las tuvo que escribir en cartulinas gigantes para ponérselas delante mientras le filmaban.

JL pequeOs pongo una foto mía de muy peque, con mi progenitora. Ella siempre decía que por aquel entonces era un nene buenísimo, pero que luego después me estropeé. No le falta razón.

Pero sobre todo recuerdo que mi madre, que era de ésas cuyos hijos están convencidos de que la parte del pollo que más les gusta es el cuello, cambió de actitud tras ver la peli. Primero iba en plan "vamos a fingir que lo estamos pasando bien para que la chavalería no se desilusione", pero resultó... ¡que le gustó de verdad! La magia de esos títulos pensados para complacer a todo el espectro del público. "Anda, si Superman es bueno" (se pensó que su hijo friki, o sea yo, le iba a meter en una tipo Drácula o algo así, cualquiera se fiaba de semejante niño), y estaba entusiasmada con el protagonista como bebé, creciendo en el espacio, y con el romance ("no me gusta ninguna peli, si no es de amor"). Gracias por llevarme, mami. Feliz Día de la Madre allí donde estás ahora.

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