Acabo de ver una buena película española, No habrá paz para los malvados , de Enrique Urbizu . Esto no es lo normal. Cuando comento con amiguetes que
Acabo de ver una buena película española, No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu. Esto no es lo normal. Cuando comento con amiguetes que el cine español es nefasto, me miran con indignación y gritan en voz alta que han visto películas buenísimas como También la lluvia. Pero los que nos dedicamos profesionalmente sabemos que son las excepciones, y que aparte de la estupenda película de Icíar Bollaín, en los últimos tiempos se han estrenado bodrios como Brutal Box, Dispongo de barcos, La daga de Rasputín, No lo llames amor, llámalo X, Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis letal), Campamento Flipy y sobre todo Don Mendo Rock. ¿La venganza?, que provocan vergüenza ajena y que salvo en el caso de Torrente no ha ido a ver nadie.
Incluso directores de interés pueden fallar, como se deduce de la primera crítica que he leído de la nueva película de Pedro Almodóvar, La piel que habito, vapuleada por mi amiguete de El Mundo Alberto Luchini, que asegura en su blog que se trata de "un pastiche imposible de pretensiones cosmogónicas, sin pies ni cabeza", y que es la peor película del manchego desde Kika, que tenía bemoles.
El mismo periódico en su edición en papel publica hoy el caso de un 'disidente', el productor Xavier Catafal, que ha escrito al ICAA, del Ministerio de Cultura para denunciar el escalofriante caso de Salomón Shang, que ha recibido la friolera de dos millones y medio de euros, que pagamos los sufridos ciudadanos, con películas que supuestamente han tenido un coste y una recaudación similar al de las películas patrias de mayor éxito. ¡Y eso que casi nadie ha oído hablar de ellas!
Sólo he tenido la desgracia de ver La zona de Tarkovsky, aburridísimo documental sobre Solaris, de Andrei Tarkovsky, en la que además de entrevistas con la hermana y colaboradores del realizador, incluye gran número de imágenes sin sentido aparente, y somníferas, como la de unos niños que ayudan al ejército durante la II Guerra Mundial.
Razona Xavier Catafal que con estas cifras falsas, el ICAA sale ganando, pues así puede alardear a fin de mes del aumento de espectadores del cine español.
Pero además, Catafal hace gala de un gran sentido del humor en su carta, porque según los datos de sus películas, Salomon Shang sería una especie de leyenda del cine.
Resumen de los grandes méritos de Salomón Shang:
-Toda la industria está preocupadísima por las descargas irregulares, pero Salomón Shang ha conseguido que nadie se descargue sus títulos. Ni siquiera están en las webs de descargas.
–Cuando lo normal es que algunos directores estrenen cada tres años, él ha conseguido poner en marcha 19 películas en 10 años, con éxito incluso en el terreno siempre complicado del documental.
-Precisamente uno de sus documentales, El viatge de la llum, ha tenido tanto éxito que ha estrenado tres secuelas. Si se hubiera estrenado en toda España, en lugar de sólo en Cataluña, extrapolando los datos habrían superado en recaudación a Una verdad incómoda e Inside Job.
-Salomón Shang es el único cineasta del mundo que no necesita hacer publicidad de sus películas para tener éxito, y ni siquiera las lanza en DVD.
Así las cosas, Catafal piensa que a Shang deberían concederle el Premio Nacional de Cinematografía por sus méritos. No os perdáis el prometedor tráiler de su última película:
