Cineastas como William Wyler o Stanley Kubrick se ganaron en su día justa fama de perfeccionistas, por las muchas veces que repetían la misma toma.
Cineastas como William Wyler o Stanley Kubrick se ganaron en su día justa fama de perfeccionistas, por las muchas veces que repetían la misma toma. John Ford comentaba al respecto de su amigo Wyler que no se le podía persuadir de que la perfección era inalcanzable. Quizá cabría hacer el mismo comentario del hongkonés Wong Kar Wai, que está rodando su primera película americana, My Blueberry Nights. Hasta 150 veces, durante 3 días, han estado sumergidos Jude Law y Norah Jones en la escena de un beso, rodada desde todos los puntos de vista imaginables.
Es de suponer que el susodicho beso jugará un papel importantísimo en el film, pero sea como fuere, lo curioso es que los actores están encantados con Wong Kar Wai, quien tiene fama de trabajar con sólo las líneas maestras del guión, y que improvisa mucha en el set. Law dice, por ejemplo, que le apasiona estar “en una historia viviente, sobre la que todavía hay tomar decisiones”. Lo que no ha podido trasladar el cineasta a Estados Unidos es su gusto por dar vueltas y revueltas a sus filmes durante un tiempo indefinido. Los intérpretes citados, más Natalie Portman, Rachel Weisz y David Strathairn no podían estar a su disposición eternamente, así que tras siete semanas se dio el claquetazo final. ¿O no? Parece que Wong Kar Wai deberá rodar unas escenas en invierno. Se ve que estos genios son incorregibles, incluso cuando se acercan a Hollywood.
