Hay directores que aseguran que nunca vuelven a ver sus películas una vez son estrenadas. Pero existe otra raza de cineastas a los que se diría que
Hay directores que aseguran que nunca vuelven a ver sus películas una vez son estrenadas. Pero existe otra raza de cineastas a los que se diría que les sobra tiempo y dinero para volver sobre sus trabajos, en busca de la perfección no lograda en la pantalla. George Lucas lo hizo con la trilogía original de La guerra de las galaxias, y hasta la reestrenó en salas, lo mismo que Steven Spielberg con Encuentros en la tercera fase y E.T., el extraterrestre. Un gran aficionado a remontar sus películas es Ridley Scott, como demostró con Blade Runner, o más recientemente, con Gladiator y El reino de los cielos.
Lo cierto es que el DVD permite añadir más metraje y dejar al cineasta de turno más o menos satisfecho incluyendo lo que se cayó en la sala de edición. Pero no todo es altruismo en los estudios. Lo que les mueve es, claro está, el dinero. Y el anunciar metraje adicional (como Peter Jackson en El Señor de los Anillos, o Andrew Stanton en Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario) convierten la ‘vieja’ película en ‘nueva’, se ofrece una razón para revisitar la película que en algunos casos ya se vio en cine o en la televisión de pago.
Hay casos peculiares como Superman II, donde Richard Donner, director del film original, fue despedido, y firmó la versión final Richard Lester. El año pasado se estrenó en DVD la versión deseada por Donner, recuperando material nunca visto. Es algo que desea hacer ahora Barry Levinson con El mejor, su film de béisbol del que siempre le quedó una espinita clavada, pues tuvo que montarlo muy deprisa. Ahora podrá editar la peli a su gusto. Algo que también están haciendo Oliver Stone con Alejandro Magno –si no tuvieron suficiente con las tres soporíferas horas del film estrenado en cine, prepárense para media hora adicional–, y Wolfgang Petersen –que ya probó a reeditar su trabajo hace años con El submarino– con Troya.
