No he estado en el recién clausurado Festival de Cannes, pero casi, casi, como si hubiera estado, tan vívidas han resultado las crónicas que
No he estado en el recién clausurado Festival de Cannes, pero casi, casi, como si hubiera estado, tan vívidas han resultado las crónicas que diariamente y con exquisita puntualidad nos ha servido nuestro corresponsal Jorge Collar. Si a eso sumamos el tuiteo de mucho periodista destacadado en el festival, más los artículos de unos y otros, me siento tan enterado que me atrevo a escribir algunas impresiones desde la distancia. Espero que nadie me considere por ello demasiado osado.
1) Fervor patriótico con Pedro Almodóvar. Entiendo que pueda apetecer que un director español gane la Palma de Oro, pero el entusiasmo mostrado por algunos –ni con el Mundial de Fútbol, se vio algo igual– rayaba la ceguera, nada apuntaba a que tuviera opciones a llevarse el premio gordo, pero algunos no cejaron casi hasta el final. Si así andaban algunos hispanos, habría que pensar que los italianos estarían tirándose de los pelos, pues ni Paolo Sorrentino ni Nanni Moretti rascaron bola; pero tengo para mí que los italianos no se lo toman tan a pecho. Lo más divertido fue lo que le leí a un periodista, que reclamaba al manchego que, por favor, cuando recogiera la Palma, que se la dedicara a los revolucionarios que andan haciendo historia acampados en la Puerta del Sol madrileña. Eso se llama vender “la piel del oso” antes de haberla “cazado”. ¿O habría que decir “habitado”?
2) A la hora de defender a Lars von Trier, declarado “persona no grata” por el Festival, algunos señalaron que el serbio Emir Kusturika, presidente del jurado de la sección Un Certain Regard, ha defendido en algunas ocasiones a su compatriota ex presidente, Slobodan Milosevic, acusado de crímenes de guerra. En fin, si a uno le cae bien Von Trier y quiere excusarle de sus absurdas declaraciones sobre Hitler, adelante, pero hacerlo apelando a unas simpatías de otra persona que, en cualquier caso, no han sido manifestadas en el contexto del festival, parece un poco fuera de lugar.
3) Robert De Niro y el resto del jurado han demostrado un genuino gusto americano, aun premiando películas venidas de toda la geografía del Globo. Por supuesto El árbol de la vida es del estadounidense Terrence Malick. La actriz Kirsten Dunst de Melancholia es americana. Jean Dujardin ha sido premiado por interpretar a un actor del viejo Hollywood de la época muda en The Artist. Drive del danés Nicolas Winding Refn, premio al mejor director, es una cinta estadounidense, y hasta hay quien puede pensar en un Taxi Driver con la cara de De Niro. Incluso forzando un poco la máquina se podría decir que Polisse, Premio del Jurado, está en la tradición de cierto cine de Sidney Lumet.
