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Biografía

Sidney Lumet

Sidney Lumet

86 años ()

Sidney Lumet

Nació el 25 de Junio de 1924 en Filadelfia, Pensilvania, EE.UU.
Falleció el 09 de Abril de 2011 en Manhattan, Nueva York, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 premios)

Pasión por hacer películas

09 Abril 2011

La noche cae sobre Manhattan. Ha muerto un gran cineasta, director de raza, que abordó como nadie las corruptelas del sistema policia y judicial en Estados Unidos, centrándose en gran parte de su filmografía en su amada Nueva York. Sidney Lumet ha fallecido hoy 9 de abril en su domicilio a causa de una leucemia. Tenía 86 años. Hay tiempo para recordar a una gran persona, buen divulgador del modo en que se realiza el cine con su libro “Así se hacen las películas”, antes de que el diablo sepa que ha muerto.

Amaba el cine. Se nota en cada una de sus películas, aun en las menos logradas. Sidney Lumet fue un director audaz, y sus trabajos están sin embargo recorridos de un maravilloso clasicismo. Le interesan sus personajes, y te crees los dilemas a los que se enfrentan. "Príncipe del cine urbano", podríamos decir parafraseando el título de una de sus mejores películas, ha abordado de modo siempre nuevo el sistema policial y judicial, con la necesaria ética que debería ser su columna vertebral. ¿Veredicto? Un gran cineasta.

Sidney Lumet nació el 25 de junio de 1924 en Filadelfia, estado de Pensilvania, EE.UU. Aunque se trata sin ninguna de un cineasta ligado a la ciudad de Nueva York, tanto o más que el mismísimo Woody Allen, la gran mayoría de sus películas transcurren en la Gran Manzana. Hijo del actor Baruch Lumet y de la bailarina Eugenia Wermus, también él desarrolló a edad temprana su interés artístico, pues con cuatro años se paseó por el escenario del Teatro de Arte Yiddish de Nueva York. En la década de los 30 actuaba en Broadway, fue uno de los golfillos de "Dead End", la obra de Sidney Kingsley. Con catorce años apareció en una película, ...One Third of a Nation..., donde era el hijo de Sylvia Sidney. Claramente sus intereses en la época adolescente era los de la interpretación, de modo que en 1947 se sumó a un grupo de actores disconformes con el Método del Actor's Studio, que actuaban en el off-Broadway, entre los que se contaban Yul Brynner y Eli Wallach.

Entretanto, un nuevo medio amenazaba el imperio del cine: la televisión. Y a Lumet le interesó la cosa. Con experiencia de cómo se manejaban los actores en un escenario, el joven artista se hizo con un puesto en la CBS, y desde 1951 adquirió una valiosa experiencia en rodajes televisivos en directo de las series Danger y You Are There, de modo que se le considera como uno de los cineastas de la llamada "generación de la televisión", a la que también pertenecen Delbert Mann y John Frankenheimer, Martin Ritt y Arthur Penn. No dejaría la pequeña pantalla hasta 1960, y aun la retomaría muchos años después, con la serie Los juzgados de Centre Street. Se decantaba finalmente por contar historias, más que por interpretarlas como actor. Para él, ser director era "el mejor trabajo del mundo".

Para su debut en el cine, Lumet no pudo empezar con mejor pie. 12 hombres sin piedad (1957) aunaba lo mejor de su experiencia teatral con actores, con un estupendo sentido cinematográfico que sacaba el mejor partido al escenario de una sala donde un jurado, convencido aparentemente de la culpabilidad del hombre que deben juzgar, ven cuestionada su posición por el único de los doce componentes, estupendo Henry Fonda, que no tiene tan clara la cosa. El cineasta dio la campanada al ganar el Oso de Oro en el Festival de Berlín, además de ser nominado al Oscar en las categorías de película, director y guión.

Empezar tan fuerte pesa, y sus siguientes filmes, Stage Struck (1958) y Esa clase de mujer (1959), no estuvieron a la altura. Más interés tuvo una ristra de películas con sólida base literaria, piezas de teatro de autores de enorme prestigio: Piel de serpiente (1959) -según la obra de Tennessee Williams, con Marlon Brando, Anna Magnani y Joanne Woodward-, Panorama desde el puente (1961) -de Arthur Miller, con Raf Vallone-, Larga jornada hacia la noche (1962) -de Eugene O'Neill, con Katharine Hepburn y Ralf Richardson-. Adquirida la seguridad con estos títulos, se lanza a la adaptación de una novela, El prestamista (1964), sobre un judío encerrado en sí mismo en su tienda de empeños neoyorquina, que víctima de la persecución nazi ha perdido la conexión con los seres humanos. Rod Steiger hacía un espléndido trabajo, y Lumet exploraba sus propias raíces judías a través de este personaje. Más tarde adaptaría a Anton Chejov en La gaviota (1968) y a Peter Shaffer en Equus (1977).

La filmografía de Lumet es amplísima, más de 40 títulos, y unos tienen más interés que otros. Como el mismo explica en su imprescindible y amenísimo libro "Así se hacen las películas", a veces para hacer una película le bastaba la sola razón de que no podía estarse quieto parado, debía hacer cine, aunque un proyecto no le convenciera al cien por cien.

En su cine hay un claro interés por contar historias humanas, casi siempre urbanas, con personajes bien perfilados, donde se enfrentan a importantes cuitas y dilemas morales, a veces de modo desgarrador, con violencia psicológica y muchas veces física. Por supuesto destacan en su cine las películas que miran al sistema legal, policial y judicial, con el afán de justicia y las muchas corruptelas de por medio. Son grandes títulos, además de 12 hombres sin piedad, La ofensa (1972), Sérpico (1973), Tarde de perros (1975), El príncipe de la ciudad (1981), Veredicto final (1982), Un lugar en ninguna parte (1988), La noche cae sobre Manhattan (1997), Declaradme culpable (2006), y su último film, Antes que el diablo sepa que has muerto (2007). E inciden en la misma dirección, pero con resultados más discutibles, Supergolpe en Manhattan (1971), Distrito 34: corrupción total (1990) y Gloria (1999).

El director arriesga y a veces se equivoca. Y, lo mejor de todo, lo admite. Sabe que a veces ha hecho películas de escaso interés, y su única excusa -que no pretende que lo sea-, es que necesitaba contar una historia con la cámara. Uno de sus títulos más fallidos es claramente El mago (1978), su remake afroamericano de El mago de Oz, con Michael Jackson. Tampoco tenía mucha gracia Negocios de familia (1989), una de ladrones en familia, o Una extraña entre nosotros (1992), un thriller en ambientes judíos con Melanie Griffith.

De la capacidad todoterreno de Lumet da idea su adaptación de Agatha Christie Asesinato en el Orient Express (1974), uno de sus filmes más populares; o Network. Un mundo implacable (1976), afilada crítica al mundo de la televisión y a las ambiciones que concita; la cuestión mediática, de hecho, ya formaba parte de Tarde de perros, basada en un hecho real. Es notable el film carcelario durante la Segunda Guerra Mundial La colina (1965), y aunque fallida, El grupo (1966) es un buen intento de pintar a un grupo de mujeres de la misma generación.

Curiosamente, los premios se le resisten. Cuatro veces ha estado nominado al Oscar como mejor director, y una como guionista, pero sólo recibió el Oscar honorario en 2005; diecisiete de sus actores han sido nominados al Oscar, con premios para cuatro Peter Finch (póstumo), Faye Dunaway, y Beatrice Straight por Network, e Ingrid Bergman por Asesinato en el Orient Express. También se ha ido de vacío cuatro veces en Cannes, aunque a cambio tuvo una Concha de Plata en San Sebastián por Piel de serpiente.

Lumet ha estado casado en cuatro ocasiones: con las actrices Rita Gam y Gloria Vanderbilt, con Gail Lumet Buckley, madre de sus dos hijas, y con Mary Gimbel. Su retoña Jenny Lumet ha seguido la tradición cinematográfica de la familia; además de ser actriz en tres películas de su padre, fue la guionista de la estimable película La boda de Rachel (2008), dirigida por Jonathan Demme.

Oscar
2005

Ganador de 1 premio

  • Oscar honorífico

Ganador de 1 premio

Filmografía
Antes que el diablo sepa que has muerto

2007 | Before the Devil Knows You're Dead

Andy y Hank son dos hermanos con problemas. El primero, casado y sin hijos, es un ejecutivo de buena posición, pero que ha venido costeando últimamente su adicción a las drogas tomando prestado, temporalmente y sin decirlo, dinero de su empresa. El otro es un pobre diablo sin ocupación estable, divorciado, aunque amante de su hijita; sus apuros económicos le hacen retrasar el pago mensual de la correspondiente pensión. En tal tesitura, Andy proponer a su hermano un plan: robar la joyería de sus padres. Éstos no saldrán perjudicados, pues el seguro cubrirá todo; y ellos, que conocen bien el establecimiento, podrán tapar sus agujeros financieros. Lógicamente, pretenden que todo transcurra sin violencia. Pero Hank, encargado de ejecutar materialmente el atraco, no se atreve a hacerlo personalmente, y recurre a un tercero, que acude a la joyería armado. Se producirá un enfrentamiento entre el atracador y la madre, a resultas del cual muere el primero, mientras ella queda en coma. El título original del film alude a una frase hecha, que completa dice "A half hour in the paradise... before the devil knows you are dead", o sea, "media hora en el paraíso... antes de que el diablo sepa que estás muerto". Y precisamente se recoge ese espacio de tiempo infernal, en que el paraíso de los problemas superados y la felicidad no se da en absoluto, mientras los personajes deambulan como cadáveres ambulantes, antes de que, en efecto, el diablo se los cobre como piezas. El guión que dirige el veterano Sidney Lumet -83 años, 50 haciendo películas, éste hace su título número 44-, escrito por el novato Kelly Masterson, presenta una perspectiva completamente desesperanzada y fatalista, de personajes encerrados en una ratonera, y que se diría se empeñan en agravar las heridas producidas por la trampa en que se han metido. La estructura narrativa deconstruida, con los puntos de vista de distintos personajes -los dos hermanos y el padre- se revela eficaz, también por la vigorosa realización de Lumet, de hechuras muy clásicas y muy sólidas. Resulta impactante la escena del atraco, así como el resto de escenas de la parte que podríamos denominar criminal. Pero además hay personajes sólidos, con sus dramas bien atrapados, las miserias y mezquindades, las consecuencias no previstas, las decepciones y el afán de venganza. En tal sentido la película es muy cruda, porque los personajes carecen de cualquier tipo de asidero al que agarrarse: los hermanos han ido soltando amarras de las cosas que importan -sus respectivas familias-, para encadenarse a adicciones o incluso a una relación adúltera y secreta con la mujer del hermano; y el padre, una vez su esposa se encuentra en coma, sólo vive para dar con los cómplices del asesino. La película es plenamente coherente con la filmografía lumetiana, por ejemplo con Tarde de perros en su dibujo de una pareja de perdedores sin salida, que tratan de superar sus problemas con una acción criminal. Y coincide con una especie de 'revival' del cine de los años 70, que tiene actualmente representantes en títulos como Michael Clayton o American Gangster; de este período se hereda, además de ciertas temáticas y el escenario urbano (la amada Nueva York de Lumet), la violencia seca, el intenso dramatismo de las situaciones y ciertas concesiones gruesas y gratuitas al sexo (la escena de arranque y otras), que parecían superadas en el cine reciente. Están muy bien los actores: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, y Albert Finney, pues dominan los hombres sobre las mujeres, aunque Marisa Tomei y Rosemary Harris tenga un par de escenas de lucimiento, la confesión y el atraco respectivamente.

7/10
Declaradme culpable

2006 | Find Me Guilty

Si `clásico' significa `con clase', Sidney Lumet lo es. Su nueva incursión en el drama judicial prueba que el octogenario director está en forma. Ritmo impecable, delicado equilibrio entre drama, comedia e intriga, personajes sólidos alrededor de uno central, elegante planificación … No es el cine al que nos ha acostumbrado el siglo XXI, tantas veces caducado antes de su estreno. El film se basa en un hecho real: el juicio de los Lucchese, una familia mafiosa de Nueva Jersey. En aplicación de la ley RICO, que permitía juzgar al clan por conspiración, durante veintiún meses de 1987 y 1988 se sucedieron pruebas y testigos ante un jurado. Varios abogados representaban a los mafiosos, pero el más singular era el de Jack DiNorscio, condenado a treinta años de prisión por otros crímenes, y que llevaba cumplidos ocho cuanto le tocó comparecer de nuevo ante un tribunal. Jack eligió defenderse a sí mismo. El sólido guión de Lumet, T.J. Mancini y Robert J. McCrea da por sentada la inmoralidad de los actos delictivos. Pero incluso a ambos lados de la ley, hay matices. La parte de la acusación, aunque tenga razón en el fondo, puede ser arrogante y jugar sucio. Y entre los delincuentes brilla Jack, fiel a un principio para él inconmovible: la lealtad. Es un granuja y lo sabe, pero le redime, al menos en parte, un código de conducta que le permite apoyar a los suyos, y que le granjea si no la admiración, sí al menos el respeto del juez, los otros abogados, e incluso, aunque nunca lo admita, el del jefe de la familia. La habilidad del film consiste en no convertir al carismático personaje –formidable Vin Diesel, que demuestra que puede hacer algo más que repartir mamporros en filmes de acción– en un héroe. Es simplemente humano, con rasgos que le hacen mejor de lo que podría creerse.

7/10
Gloria (1999)

1999 | Gloria

Gloria es una mujer fuerte y dura, que se ha movido siempre entre maleantes. Recién salida de la cárcel, y por azares de la vida, debe proteger a un chiquillo de unos asesinos. Se trata de un grupo de mafiosos que ha matado a toda su familia, pues el padre tenía información comprometedora sobre sus actividades delictivas. Ahora creen que es el crío quien podría incriminarles. Sharon Stone osa romper con su imagen "glamourosa", y encarna a una mujer vulgar, cuyos instintos maternales se despiertan al ver al indefenso chaval. Bien dirigida por Sidney Lumet, el resultado es una entretenido "remake" de un film de 1980, con dos personajes vigorosos (Gloria y Nicky, el crío). Además hay buenos momentos de acción, como el de la vibrante persecución automovilística.

5/10
La noche cae sobre Manhattan

1997 | Night Falls on Manhattan

Sean es un joven ex policía, miembro de una familia de servidores de la ley, que ha terminado con esfuerzo y tesón la carrera de derecho. Ahora pasa a ser uno de los novatos ayudantes del fisica de distrito en la siempre complicada ciudad de Nueva York. El primer caso que le endosan es atractivo pero difícil, al tiempo que tiene derivaciones que le afectan directamente: debe instruir la acusación contra un importante capo de la droga, que cuando iba a ser detenido liquidó a dos policías, además de herir a su propio padre, también policía, justo cuando le quedaba poco tiempo para retirarse. Lo malo es que a medida que investiga, descubre ramificaciones de corrupción en el cuerpo policial, que podrían implicar a su progenitor. Sidney Lumet demuestra un magnífico pulso narrativo en este film, que conecta con otros títulos suyos como Sérpico y El príncipe de la ciudad en su temática de las cloacas de la policía. "Melodrama moral", en palabras del director, plantea interesantes dilemas éticos, y señala la frecuente tentación de caer en el cinismo para autojustificar las propias acciones. El reparto es excelente, pero destacan Andy García y Ian Holm, hijo y padre en la película.

7/10
En estado crítico

1997 | Critical Care

Ersnt, un joven doctor, dirige la unidad de cuidados intensivos de un importante hospital. La vida no le va mal del todo. Pero uno de sus pacientes le hace cambiar su perspectiva de las cosas. El señor Potter está en coma; técnicamente muerto. Dos hijas mantienen posturas distintas sobre lo que habría que hacer con él. Una dice que hay que desconectarle los aparatos que lo mantienen con vida artificialmente. La otra, que hay que poner todos los medios para curarle. Se diría que la postura de ambas hijas está dictada por el cariño. Nada más lejos de la realidad. Van a por su dinero, pues según cuándo muerta, la herencia irá a una u otra. Sidney Lumet (12 hombres sin piedad, La noche cae sobre Manhattan), en forma de caricatura feroz, hace una fuerte crítica a la avaricia y al encarnizamiento terapéutico practicado por algunos hospitales para "chupar" el dinero de sus pacientes. Ernst, desde una inicial postura frívola, comienza a cuestionarse cómo debe ser su cuidado de los enfermos. Le sirve como modelo una ejemplar enfermera –a la que da vida Helen Mirren–, que se preocupa con humanidad de sus pacientes. El film, a la hora de plantear cómo transcurre la muerte, apuesta por un curioso tratamiento onírico del que es protagonista Anne Bancroft como una misteriosa monja.

6/10
El abogado del diablo

1993 | Guilty as Sin

Historia judicial, inferior a otras de su director, Sidney Lumet, como Doce hombres sin piedad o Veredicto final. Cuenta cómo una ambiciosa abogada ha de defender a un peligroso psicópata, acusado de asesinar a su mujer, y que en un primer momento parecía el clásico playboy. Cuando quiera abandonar la defensa será demasiado tarde.La historia no resulta muy verosímil, pero Lumet derrocha profesionalidad y logra un producto al menos digno. El guión de Larry Cohen sigue el modelo de filmes con asesino loco y la pareja protagonista es correcta. Las groserías están claramente de más.

4/10
Una extraña entre nosotros

1992 | A Stranger Among Us

Emily Eden, detective de la ciudad de Nueva-York, está a cargo de la investigación del asesinato de Klausman, un comerciante en diamantes en el barrio judío de la ciudad. Emily habrá de infiltrarse entre la gente de Klausman, donde se verá inmersa en un mundo de cultura y tradiciones diferentes. Excelente thriller a cargo de Sidney Lumet (12 hombres sin piedad, Veredicto final), que vuelve a demostrar que es un excelente director de actores, así  es destaca una gran interpretación de Melanie Griffith. La intriga y el suspense están garantizados en este film resaltados por la banda sonora a cargo de Jerry Bock.

7/10
Distrito 34: corrupción total

1990 | Q & A

Mike Brennan es el agente más admirado entre sus compañeros de la Gran Manzana de Nueva York. Es un fiel cumplidor de su deber, y un policía implacable. Una auténtica leyenda. En su última acción arriesgada, ha liquidado a un peligroso mafioso. El asunto no debería tener mayores consecuencias, pero Al Reilly (Timothy Hutton) se encarga del caso. Al Reilly es un abogado honesto que defiende la verdadera justicia a capa y espada. Reilly debe realizar el trámite de investigar el caso de Brennan y presentarlo ante el Gran Jurado como un "homicidio justificado". Es un procedimiento normal al que Brennan y sus compañeros están acostumbrados. Pero en el transcurso de sus investigaciones, Reilly descubre algunos asuntos turbios de Brennan, y el proceso se complica. Emocionante thriller, dirigido con eficacia por Sidney Lumet, artífice de Tarde de perros y Network: un mundo implacable. Un atractivo planteamiento, mediante el que Lumet nos introduce en su temática habitual: el análisis del sistema y el comportamiento de las personas que lo mueven. La película mantiene la tensión desde el principio hasta el final, apoyada por un brillante equipo de actores. La composición musical es del panameño considerado rey de la salsa: Rubén Blades.

4/10
Negocios de familia

1989 | Family Business

Jessie, Vito y Adam son padre, hijo y nieto. Los dos primeros han estado ligados a actividades delictivas, el tercero se han mantenido al margen de tales acciones. Hasta ahora. Pues se pone en marcha un robo en familia, que implicará a las tres generaciones. Una película con Sean Connery, Dustin Hoffman y Matthew Broderick, que se enmarca en el subgénero de comedia de robos, promete. Más si cuenta con Sidney Lumet tras la cámara. Pero el film, donde Vincent Patrick adapta su propia novela, resulta anodino en extremo, lo que se agrava con unos personajes que no despiertan demasiada simpatía.

4/10
Un lugar en ninguna parte

1988 | Running on Empty

Desde que un matrimonio cometió un ‘pecadillo’ de juventud, poniendo una bomba en una fábrica de napalm, no tienen hogar. El hijo mayor (el malogrado River Phoenix está fantástico y fue nominado al Oscar) se rebela ante la situación.

6/10
Power

1986 | Power

Película de Sidney Lumet que explora los mecanismos del poder y su fortísima capacidad de seducción, a veces mayor que la del sexo, la droga o el dinero, como aseguraban las frases de promoción. Sigue las andanzas de Pete, un consultor político que cuenta entre sus muchos clientes con el senador de Ohio Sam. Cuando éste anuncia de modo inesperado su retirada, Pete acepta asesorar a su sucesor, pero algo no parece "trigo limpio" en todo este embrollo, y Pete, con la ayuda de la ex mujer de Sam, una periodista, está dispuesto a averiguar qué es. Lumet describe con acierto los tejemanejes de las campañas políticas, pero carece de una trama suficientemente sólida para lograr el engarce perfecto. Así que se pierde en los problemas sentimentales del protagonista, Richard Gere dudando entre dos mujeres, Julie Christie y Kate Capshaw. Gene Hackman está estupendo como mentor de Gere.

4/10
A la mañana siguiente

1986 | The Morning After

Un actriz en decadencia despierta una mañana, tras una borrachera, con un cadáver en la cama. Asustada y sin saber qué ha pasado, emprende una huida. Lo mejor del film es sin lugar a dudas el trabajo de Jane Fonda y la sólida dirección del maestro Lumet.

4/10
Buscando a Greta

1984 | Garbo Talks

A una mujer, auténtico 'terremoto' con patas, y amante de las películas de Greta Garbo, le diagnostican un tumor cerebral. Antes de morir, desea conocer a su actriz favorita. Su hijo Gilbert, un contable, tratará de hacer realidad su sueño. Amable film del todoterreno Sidney Lumet, no es de sus mejores trabajos, aunque se ve con agrado. Tiene el mérito de mantener el suspense acerca de si Gilbert conseguirá dar con la elusiva actriz, que ha renunciado desde hace tiempo a cualquier aparición pública. Como todo está construido para llegar al posible encuentro, el riesgo de defraudar es grande, pero Lumet, gran realizador, sale airoso, en una escena donde Anne Bancroft da lo mejor de sí como actriz. También es de justicia destacar el trabajo de Ron Silver en el papel del hijo, un hombre apocado que gracias a la misión que se ha autoimpuesto crece como persona.

5/10
Daniel

1983 | Daniel

Adaptación de la novela de E.L. Doctorow, a cargo de él mismo. La trama se inspira en la historia real del matrimonio Rosenberg, que vendieron secretos científicos relacionados con la seguridad nacional a los rusos, motivo por el que fueron condenados a muerte. El Daniel del título es su hijo, que en los años 60 está envuelto en el movimiento pacifista, y al que el comportamiento de los progenitores ha marcado hondamente. Título notable de Sidney Lumet, cuyo tema central definía el director del siguiente modo: "¿Quién paga las pasiones y compromisos de los padres? Ellos, pero también los hijos, que nunca escogen esas pasiones y compromisos." Años después Lumet exploraría las mismas cuestiones suscitadas por el idealismo de izquierdas, y el fracaso del que a veces va acompañado, en Un lugar en ninguna parte.

6/10
La trampa de la muerte

1982 | Deathtrap

Sidney imparte un seminario sobre las reglas para escribir obras de teatro. Aunque afamado autor de obras de misterio, desde hace tiempo no es capaz de plasmar en el papel algo medianamente decente. Esta frustración crecerá cuando Clifford, un antiguo alumno, le presenta a su examen una obra sobre asesinatos que ha escrito, y que resulta brillante. Envidioso en extremo, decide quedar con el joven, asesinarlo y arrogarse la autoría del texto. Pero las cosas no son lo que parecen, y todo se va a complicar bastante.Adaptación de la entretenida obra de Ira Levin, a cargo de Sidney Lumet, está concebida como un "juego" donde la "tortilla" va a dar varias vueltas, un tipo de historias a las que no es ajeno el protagonista, Michael Caine, recuérdense sus dos versiones de La huella. Aunque los actores brillan, se evidencia demasiado el origen teatral del film, y sus artificiosos giros. Hay mucha ironía en la historia, y un curioso juego de "cajas chinas" en la estructura. La relación entre los personajes de Caine y Christopher Reeve, con la vidente que les puede desenmascarar, retrotrae a otra historia de este porte, la de La soga que llevó al cine Alfred Hitchcock.

5/10
Veredicto final

1982 | The Verdict

Un abogado alcohólico, auténtico desecho humano. Busca redención en un caso de negligencia médica. Todo es sencillo. Aparentemente. Las partes han llegado a un acuerdo, acudir a los tribunales debería ser un trámite. Pero Frank Galvin (soberbio Paul Newman, que perdió el Oscar ante Ben "Gandhi" Kingsley) decide jugarse el todo por el todo al advertir detalles que parecen de todo menos "trigo limpio". Su profesionalidad y altura moral le ayudarán a salir de los infiernos. El intenso guión de David Mamet, y la mejor dirección que ha dado Sidney Lumet hasta la fecha, configuran un indiscutible clásico moderno. La historia de un hombre que quiere dejar atrás su pasado atrapa, y gana enteros con la composición de Paul Newman. La fotografía de aire clásico, inspirada en el claroscuro de Caravaggio, es acertadísima. El film tuvo 5 nominaciones al Oscar, en las principales categorías.

8/10
El príncipe de la ciudad

1981 | Prince of the City

Intenso film de Sidney Lumet sobre un tema muy frecuentado por el cineasta, el de la corrupción policial. Sigue la pista a un policía neoyorquino de origen italiano, Daniel Ciello, que para salvar la piel por su implicación en algunas prácticas heterodoxas, es invitado por asuntos internos a colaborar con ellos, sacando a la luz distintos tejemanejes. Él accede a cambio de no delatar a sus compañeros, pero la cosa no va a ser tan sencilla.El director, que adapta el libro de Robert Daley, basado en un caso real, definió concisamente el tema del film señalando que "cuando intentamos controlar las cosas, las cosas terminan por controlarnos", a lo que añadió una descripción que usó para hablar de varios de sus trabajo, "nada es lo que parece". La primera opción para el papel protagonista fue Al Pacino, pero parece que el actor vio demasiadas similitudes con su trabajo en Serpico, así que finalmente fue Treat Williams quien entregó una meritoria interpretación.La película es seca y realista, como es habitual en el vigoroso Lumet; a ello contribuye la selección de unos actores no demasiado conocidos. Destaca la habilidad con que el director atrapa el entusiasmo adrenalítico de Ciello en su papel de infiltrado, entreverado con el miedo mortal de traicionar a los suyos y que su familia sufra daño. En tal sentido domina cierto fatalismo, por la falta de control de la situación por parte del protagonista, enredado en una tela de araña que le sobrepasa, donde cada vez está menos claro quiénes son sus amigos y aliados, y quiénes sus rivales. El guión, que firman el director y Jay Presson Allen, obtuvo una merecida nominación al Oscar.

8/10
Dime lo que quieres

1980 | Just Tell Me What You Want

Bones, una productora de televisión, desear cortar con Max, su actual novio, que es además su jefe y dueño de un imperio mediático. Sus intereses amorosos se dirigen hacia un escritor. Pero Max está dispuesto a luchar por no perder a su chica.Comedia ambientada en el mundo de la televisión, donde Sidney Lumet rodó la más lograda Network. Un mundo implacable. El film critica la importancia excesiva que se suele dar al dinero, y tiene momentos graciosos como el que se desarrolla en unos grandes almacenes, donde Alan King da rienda suelta a toda su vis cómica. Fue la última película en la gran pantalla de Myrna Loy.

4/10
El mago

1978 | The Wiz

El todoterreno Sidney Lumet se atreve a revisitar la clásica historia de El mago de Oz en versión afroamericana, donde Diana Ross es Dorothy, y Michael Jackson el Espantapájaros.

4/10
Equus

1977 | Equus

Adaptación cinematográfica de la obra teatral de Peter Shaffer, con guión escrito por él mismo, sobre un joven obsesionado por los caballos, y su psiquiatra, que también tiene fantasmas personales. Dirige Sidney Lumet, mientras que Richard Burton da vida al loquero.

6/10
Network. Un mundo implacable

1976 | Network

Radiografía putrefacta del mundo televisivo: los escrúpulos no existen. Un veterano presentador de televisión va a ser sustituido por disminuir sus niveles de audiencia, pero avisa de que antes de verse en la calle se suicidará ante las cámaras. Mientras los telespectadores esperan, sus compañeros intentarán sacar tajada. Sidney Lumet hace un destructivo e implacable retrato del mundo sin agallas que campea por los platós televisivos. Un puñado de interpretaciones magníficas hacen el resto para mostrar las ambiciones de un sistema podrido.

7/10
Tarde de perros

1975 | Dog Day Afternoon

Se trata de una historia real, aunque increíble, sobre la vida de un joven sin oportunidades, interpretado por Al Pacino. El 22 de agosto de 1972, entra en un banco de Brooklyn dispuesto a atracarlo y a cambiar así el rumbo de su vida. Con el dinero, Pacino pretende pagar la operación de cambio de sexo de su amigo, amante, y compañero en el robo. Pero las cosas se complican y diez horas después todavía están dentro. Entran en juego rehenes, FBI, cámaras de televisión, y su golpe se convierte en un espectáculo para toda la ciudad. Como es habitual en su cine, la propuesta del magnífico Sidney Lumet es inusual y muy interesante. Cuenta las cosas de un modo característico y atractivo, con un peculiar tono tragicómico. Al Pacino está soberbio en su papel. Lumet consigue crear la atmósfera adecuada para esta película de tensión, en la que dos jóvenes inexpertos y desesperados tratan de solventar una situación en la que se juegan la vida. Lumet confesó años después, que ésta era la película que más le había costado rodar.

7/10
Asesinato en el Orient Express

1974 | Murder On The Orient Express

Basado en la novela homónima de Agatha Christie. Oscar a la mejor actriz (Ingrid Bergman). Un hombre es hallado muerto por apuñalamiento múltiple en el mítico y lujoso tren Orient Express. El asesino puede ser cualquiera, y con toda seguridad, todavía está a bordo del tren atrapado por la tormenta de nieve. Sidney Lumet filmó una película de hiperlujo, con un reparto coral envidiable, que aprovechó perfectamente. El director sabe crear un clima de suspense adecuado, hasta el inesperado desenlace, en que se narra el asesinato desde un punto de vista completamente nuevo. Una de las mejores adaptaciones de Agatha Christie a la pantalla.

6/10
Lovin' Molly

1974 | Lovin' Molly

Adaptación de una novela de Larry McMurtry, "Leaving Cheyenne", desde luego con peores resultados que los obtenidos por Peter Bogdanovich en La última película. Los amores de la Molly del título son disputados por dos chicos de campo en Texas, aunque será un tercero el que se lleve la gata al agua. La nostálgica historia transcurre en tres tiempos, entre 1925 y 1965, y aunque Sidney Lumet se esfuerza, la cosa no acaba de cuajar, algo suena a falso.

4/10
Sérpico

1973 | Serpico

Sidney Lumet definió esta película como "Retrato de un auténtico rebelde con causa". Basada en hechos reales, retrata con verismo los niveles de corrupción de la policía neoyorquina, que Frank Serpico trata de sacar a la luz desde que es un novato recién licenciado de la Academia, hasta que es un poli completamente curtido en la calle. La película arranca con un Serpico que acaba de ser tiroteado, y luego sigue como un largo flash-back que explica cómo se ha llegado a esa situación. Con un estilo áspero y sin concesiones, se muestra su honradez y su disposición a colaborar con sus superiores, pero el nivel de trapicheos es tal en lo que se refiere a complicidad, tolerancia o "mirar a otro lado", que la tarea no es fácil. Y mientras sus compañeros, que aceptan los habituales sobornos, le hacen la vida poco menos que imposible. El film muestra además la dificultad por conciliar vida familiar y profesional en una situación de este tipo -hay escenas repletas de tensión dramática de Serpico con las mujeres con las que comparte su vida-, y cómo las buenas intenciones para dar la vuelta a las situaciones de corrupción no bastan, cuando hay una visión política o de aceptación tácita del estado de cosas. Al Pacino hace una composición verdaderamente memorable, asumiendo a la perfección el desaliño de su personaje y su indignación y sensación de impotencia por lo que parece la inutilidad de sus denuncias. Cuenta el actor que tuvo ocasión de conocer al auténtico personaje, y cuándo le preguntó por qué se arriesgó a hablar, Serpico le dijo: "No lo sé, Al, supongo que lo hice porque... si no lo hubiera hecho, ¿cómo me sentiría cuando escuchara una pieza de música". Añadía Pacino: "¡Qué forma de expresarlo!".

7/10
La ofensa

1972 | The Offence

La ira acumulada durante años por un detective de policía, estalla, incontrolada, en un interrogatorio a un sospechoso de abusos sexuales. Duro film policial del experto Sidney Lumet, con Sean Connery.

6/10
Perversión en las aulas

1972 | Child's Play

Adaptación de una obra de Robert Marasco, que tuvo cierto éxito en su estreno en Broadway. Transcurre en una escuela para chicos, y está contada desde el punto de vista del nuevo profesor de gimnasia, que al llegar al lugar se da cuenta de la tensión y lucha por el poder que existe entre dos maestros veteranos. Una serie de asesinatos conforman la intriga.Sidney Lumet confesó con una sinceridad que le honra que lo que funcionaba en la escena, él no logró captarlo: "Al tercer día de visionado me di cuenta de que me había estado engañando todo el tiempo. (...) [aquello] se convirtió en un misterio trivial de resolución telegráfica". Así que sacó adelante la cosa como pudo durante siete semanas, mordiéndose la lengua para no desmotivar a su equipo.

4/10
Supergolpe en Manhattan

1971 | The Anderson Tapes

Un ladrón recién salido de la cárcel, planea volver a las andadas dando un golpe en el edificio donde vive su antigua novia, en la zona más chic de Manhattan, junto a Central Oark. Lo que no sabe es que por extrañas razones, alguien está grabando en audio y vídeo todo lo que se cuece en dicho inmueble.Antes de que diera el supergolpe (nunca mejor dicho, con el título de este film en español) con el guión de Tarde de perros, Frank Pierson escribió éste también para Sidney Lumet, más convencional, basado en una novela de Lawrence Sanders. El director definió la trama con una escueta frase, muy ilustrativa: "Las máquinas nos están ganando". Y en efecto, articula una peli de ladrones más o menos sofisticada, con elementos irónicos de comedia -subyace la idea del protagonista de que, quien más, quien menos, todos roban-, y una partitura musical electrónica muy adecuada de Quincy Jones.

5/10
Last of the Mobile Hot Shots

1970 | Last of the Mobile Hot Shots

Adaptación de la obra de Tennessee Williams "Seven Descents of Myrtle", que el dramaturgo escribió en el que muchos consideran su período de decadencia. Describe las complicaciones psicológicas de un matrimonio que regresa a su plantación tras casarse en un show televisivo. Su relación con un hermanastro de él y flash-backs de un pasado disoluto configuran una historia espesa, que no acaba de convencer. Adapta Gore Vidal para Sidney Lumet.

4/10
King: A Filmed Record... Montgomery to Memphis

1970 | King: A Filmed Record... Montgomery to Memphis

Documental nominado al Oscar, sigue la trayectoria en pro de los derechos civiles del insigne Martin Luther King. Contiene abundante material sobre sus actividades, y hay un esfuerzo por mostrar lo más loable del personaje, pero también sus puntos discutibles. En el montaje original de tres horas intervinieron muchas celebridades hollywoodienses, aunque más tarde circularon ediciones más breves del documental, en que se agilizaba la narración eliminando las parrafadas de dichas celebridades.

6/10
Una cita

1969 | The Appointment

Deprimente película de Sidney Lumet a la europea. Lo que significa, a los finales de los 60 dejarse llevar por la inspiración de los Antonioni y Godard de turno, para contar una historia de pareja, el tipo que ha birlado la novia a otro, para a continuación dudar de si la chica es una medioprostituta o así. Todo esto con muchos silencios, planos interminables de cigarrillos encendidos, tensión sexual, dudas, decepciones amorosas... Un experimento fallido, aunque haya quien reivindique el film. Lumet admitía que la trama era horrible, pero que le sirvió para aprender a utilizar el color, de la mano del gran director de fotografía Carlo Di Palma.

4/10
Bye Bye Braverman

1968 | Bye Bye Braverman

Cuatro amigos ya talluditos se reúnen para asistir al funeral de Braverman, el quinto de la panda, con el que tuvieron lazos muy estrechos. Lo que les obliga a confrontarse, aunque no lo deseen, con su propia mortalidad y el aprovechamiento que han hecho hasta la fecha de sus vidas.Una película quizá algo atípica en los 60 del movimiento pacifista y la revolución sexual, donde Sidney Lumet adapta una novela de Wallace Markfield. El film cuenta con un ajustado reparto masculino, y destila un humor suave y nostálgico, por ejemplo cuando acuden al servicio fúnebre equivocado.

5/10
La gaviota

1968 | The Sea Gull

Adaptación de la celebérrima obra de Anton Chejov. Describe la visita que una actriz madura hace a su hermano y a su hijo en su casa de campo. Le acompaña para la ocasión un afamado novelista, de la que se enamora una jovencita que vive cerca del lugar. Sidney Lumet pone todo su empeño en captar el alma trágica rusa, y cuenta para ello con un reparto de campanillas. Como bien explicó en su magnífico libro "Así se hacen las películas", el tema central que plantea Chejov es el interrogante, tan antiguo como la humanidad, de "¿Por qué nos enamoramos de las personas equivocadas?".

5/10
Llamada para un muerto

1966 | The Deadly Affair

Adaptación de una novela de John Le Carré, donde el célebre espía George Smiley tuvo que ser rebautizado como Charles Dobbs, ya que Paramount, que había producido El espía que surgió del frío el año anterior, tenía los derechos del nombre del personaje. Detalle curioso que en nada afectaba la trama, adaptada además a la pantalla por Paul Dehn, el mismo guionista del film citado. La película arranca con el supuesto suicidio de un funcionario británico, al que Charles Dobbs estaba investigando como posible espía comunista. En el Foreing Office quieren archivar el caso con esa versión, en que el hombre se habría quitado la vida al verse descubierto. Pero Dobbs va a seguir tirando por su cuenta del hilo de un par de pistas, con sorprendentes resultados. Dehn y Sidney Lumet saben atrapar bien el mundo triste y gris de los espías británicos descrito por Le Carré. Y construyen acertadamente la intriga sobre el juego de lealtades y deslealtades de distintos personajes, el querido tema del novelista de la traición. Como resumía muy acertadamente Lumet, el film "trata sobre las decepciones de la vida". Dobbs va sumando al dolor por las habituales infidelidades de su esposa nuevas "heridas", como la del "affaire" más serio con alguien al que hasta hace poco llamaba "amigo", o la de la poca atención que prestan a sus advertencias sus superiores. Los personajes son de una logradísima melancolía, de modo especial el Dobbs del gran James Mason, y la viuda que estuvo en un campo de concentración, magnífica Simone Signoret. El director sabe dar a la película un aire muy moderno. Rodada con encomiable clasicismo, no duda en recurrir hábilmente a la cámara en mano en la escena de la paliza. Y todo el pasaje en el teatro en que se está representando el "Eduardo II" de Marlowe, poderoso subtexto de lo que está sucediendo entre determinados espectadores del público, es excelente. Lumet pidió a su director de fotografía colores desaturados, para "atrapar esa atmósfera deprimente, como carente de vida, que Londres tiene en invierno". Freddie Young acudió entonces a un proceso de exposición previa de la película antes de filmar, lo que da a la imagen un aspecto único, que ayuda extraordinariamente a la historia.

6/10
El grupo

1966 | The Group

Los avatares de ocho mujeres de posición acomodada, compañeras de universidad, desde que se gradúan a mediados de los años 30, hasta los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial. Una de ellas, a través de cartas mecanografiadas, da noticias de las otras a todas, manteniendo la unión, también fomentada en diversos encuentros. Sidney Lumet pinta los altibajos sentimentales de estas féminas a partir de la novela de Mary McMarthy, bien apoyado en el apañado reparto. La idea es dibujar una época en que se apunta a la emancipación femenina. De modo que junto a los matrimonios de algunas de las protagonistas, con sus crisis conyugales y la vivencia de la maternidad, somos testigos de su acceso a la vida profesional -en el mundo editorial, en un hospital, en unos grandes almacenes...-, o cómo una puede mirar con cierto aire de superioridad a un hombre que se escuda en el psicoanálisis para no dar estabilidad a su relación; también en un caso se apunta a una relación lésbica. Hay cohesión en el conjunto, aunque el mundo de estas mujeres aparece limitado e infeliz. Ellas se pliegan a convenciones y rutinas, a la vez que se liberan de unas, caen en otras. Este tono gris acaba contagiando la narración, que no emociona salvo en contadas ocasiones.

5/10
La colina

1965 | The Hill

Aunque la película transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, este film de Sidney Lumet funciona con las claves típicas del cine carcelario. La acción transcurre en un campo de internamiento británico, adonde son enviados soldados con problemas disciplinarios o que han cometido delitos de guerra. Los oficiales a cargo del lugar presentan caracteres contrapuestos, pero destaca un sádico sargento al que los demás le dejan imponer sus inhumanos castigos.El intenso film, protagonizado por un estupendo Sean Connery, transcurre en el desierto del Líbano, de luz cegadora, maravillosamente fotografiado por Oswald Morris. El director subrayó que el tema central que quiso destacar, por activa y por pasiva, es el de que "estos hombres nunca van a liberarse, de la cárcel o de ellos mismos".

6/10
El prestamista

1964 | The Pawnbroker

Un superviviente de un campo de concentración nazi, abre un negocio de préstamos en Nueva York. Intenta empezar una nueva vida, a pesar de sus dolorosos recuerdos. Arrebatador drama de Lumet sobre las consecuencias de la violencia.

6/10
Punto límite

1964 | Fail-Safe

Magnífica muestra de los momentos álgidos a los que llevó la guerra fría. Henry Fonda da vida a un presidente de los Estados Unidos rodeado de halcones, que tiene que tomar una difícil decisión que podría dar pie a una guerra nuclear. Rodada en un adecuado blanco y negro, dirige el eficaz Sidney Lumet, y se diría el reverso dramático de la sátira de Stanley Kubrick Teléfono rojo volamos hacia Moscú.

7/10
Larga jornada hacia la noche

1962 | Long Day's Journey Into Night

Adaptación de la obra teatral de Eugene O'Neill. A lo largo de la larga jornada del título, que va avanzando hacia la noche y la oscuridad, describe las tensiones existentes en el hogar de los Tyrone, una familia católica irlandesa compuesta por un matrimonio mayor, Marie y James, y los dos hijos ya adultos, Jamie y Edmund. En la convivencia diaria, y a pesar del amor que se profesan, ha hecho mella una ‘cultura de la sospecha’ y los sentimientos soterrados de reproches y frustraciones. A medida que discurre la trama, conocemos la adicción a las drogas de Marie, la soberbia y racanería de James, la enfermedad de Jamie, y el carácter violento y abrupto de Edmund, sobre todo cuando se halla bajos los efectos del alcohol. Sobre este film, su director, Sidney Lumet, confesaba: “No sé de qué trata, a no ser la idea inherente al título. Algunas veces un trabajo sigue su camino y, como en este caso, se expresa en una escritura tan maravillosa, es tan enorme, abarca tantas cosas, que un tema único no puede definirlo. Es tratar de confinar, dentro de unos límites, algo que no debiera tenerlos. He sido muy afortunado de contar con un texto de esa magnitud en mi carrera.” Y subrayaba la trágica espiral por la que se deslizan los personajes, extraordinario reparto compuesto por Katharine Hepburn, Ralph Richardson, Dean Stockwell y Jason Robards. El precioso plano final, donde la mesa en que está reunida la familia se convierte en un punto escasamente luminoso en medio de una caliginosa oscuridad, apenas interrumpida por la luz de los barcos, que llega por la ventana a través de una densa niebla, es muy ilustrativo de ese mundo de tinieblas, por el que toca a cada uno sobrevivir. Parece ser que, tras acabar el film, Robards enseñó a Lumet una carta de O’Neill donde describía a la familia “sentada en la oscuridad, alrededor de la mesa que corona el mundo”. Lo que conmovió al director, que desconocía esa descripción, coincidente con el plano que él había discurrido. La historia es un buen catálogo de las miserias del ser humano. En el film existe una sincera preocupación de unos por otros, pero también fluyen, con pasmosa naturalidad, sus miserias y egoísmos. Marie buscando la soledad del hogar, que todos se vayan, para poder ingerir un poco de whisky, y su desahogo con la sirvienta, contándole con pinceladas románticas el enamoramiento de su marido actor, para luego, cuando se queda sola, darse a sí misma una versión de la historia más cruda, resulta algo patético. Y sus oraciones a la Virgen, junto al relato de su incipiente vocación no realizada de ser monja, dan idea de una fe sentimental, poco sólida, que no ha bastado para afrontar los desafíos cotidianos que trae consigo la vida. La Hepburn, que tenía entonces 55 años, se tomó muy en serio su personaje. Da idea de ello lo ocurrido cuando Lumet le propuso comenzar los ensayos de la película en un día determinado. Ella propuso una fecha alternativa, una semana después. Cuando el director le preguntó la razón de esa demora, ella le replicó: “No puedo empezar antes, porque si no, tú sabrías del guión más que yo”.

7/10
Panorama desde el puente

1961 | Vu du pont

Poderosa adaptación de la obra de Arthur Miller, describe con minuciosidad la compleja psicología de sus personajes, sus pasiones y secretos. La cosa se ventila entre Eddie y Beatrice, un matrimonio de origen italiano, él trabajador en el puerto; su joven sobrina Catherine, a la que han criado desde niña, y por la que Eddie siente una inconfesable atracción; y dos primos lejanos de Eddie, Marco y Rodolfo, inmigrantes ilegales.La obra de Miller ganó alas cuando el dramaturgo y Elia Kazan vieron su amistad afectada por su distinta visión de la tristemente célebre "caza de brujas". Ambos estaban trabajando juntos en una obra que debía discurrir en el ambiente de los trabajadores de los muelles de Nueva York, pero se separaron, y mientras Kazan filmó La ley del silencio, Miller entregó su texto teatral.

7/10
Esa clase de mujer

1959 | That Kind of Woman

Un tren lleva a dos mujeres, Kay y Jane, de Miami en Nueva York. Estamos en 1944 y Kay es la amante de un tipo poderoso que se hace llamar "El hombre". Tanto ella como Jane son mujeres de compañía, y se supone que deben entretener a un importante general con el que "El hombre" tiene dudosos negocios. El caso es que cada una conoce a un hombre con el que congenia, y lo que se suponía era un mero "matar el tiempo" con un mocetón de permiso (estamos en tiempos de guerra), da paso a sentimientos y emociones menos superficiales.Nostálgica historia de amor en tiempos de guerra, bien resuelta por Sidney Lumet, que aún andaba a caballo entre la televisión y el cine. Destaca la guapísima Sophia Loren, metida de lleno en su personal conquista de las Américas, que compone su personaje con tremenda naturalidad.

5/10
Piel de serpiente

1959 | The Fugitive Kind

Adaptación de la obra de teatro de Tennessee Williams. Sidney Lumet logra atrapar toda la densidad del texto, cuyo tema central identificó con precisión de entomólogo como "la lucha por preservar lo que es delicado y vulnerable, en nosotros y en el mundo". El film sigue la pista a Val Xavier, un tipo oscuro recién llegado a una ciudad provinciana, donde empieza a trabajar en el establecimiento de Lady Torrence, una dama cuyo marido está gravemente enfermo de cáncer. Carol, de buena posición trata de seducir a Val, aunque él se siente más interesado por su patrona.Lumet cuenta con un reparto excepcional para contar una historia compleja. El cineasta estuvo feliz de trabajar con Marlon Brando, aunque reconocía la dificultad de trabajar con el actor. En su imprescindible libro "Así se hacen las películas" describe lo mucho que le costó rodar una de las escenas cruciales del film, un largo monólogo de Val en que se compara con un pájaro que añora su hogar, un lugar donde se encuentra más a gusto que en ningún otro lugar de la tierra; una larga jornada y 34 tomas configuraron un proceso agónico donde todo el equipo sufría, pero que a Lumet le parecía el resumen perfecto de todo lo que se necesita para hacer un buen trabajo en el cine: desgaste, confianza, fidelidad al texto, dedicación al trabajo, oficio.

6/10
Sed de triunfo

1958 | Stage Struck

Adaptación de una obra teatral de Zoe Akins, a cargo de un matrimonio experto en estas lides, Augustus y Ruth Goetz, que hicieron lo propio en filmes como La heredera, de William Wyler. Aquí versionan para el cine la historia de la joven Eva, recién llegada a Nueva York con el deseo de convertirse en actriz de teatro, y que debe superar mil y un obstáculos. Protagoniza Susan Strasberg, la hija de Lee Strasberg, que desarrolló casi toda su carrera actoral en televisión, aunque destacó en títulos como Picnic. Son fantásticos sus compañeros de reparto, los estupendos Henry Fonda, Herbert Marshall y Christopher Plummer. Y destacan las imágenes de Nueva York, debidas a un cineasta muy enamorado de la Gran Manzana, Sidney Lumet.

5/10
12 hombres sin piedad

1957 | 12 Angry Men

12 hombres sin piedad es un extraordinario drama judicial que se apoya fundamentalmente en la interpretación de unos grandes actores, dirigidos eficazmente por Sidney Lumet (Piel de Serpiente, Veredicto final, Network. Un mundo implacable...). La acción se desarrolla durante un juicio, en la sala de deliberaciones del Jurado. Todos los miembros del mismo, menos uno (Henry Fonda), están convencidos de la culpabilidad del reo, un hombre acusado del asesinato de su padre. Fonda debe usar toda clase de argumentos para convencer a los demás jurados de la inocencia del acusado, o al menos para sembrar entre ellos una duda razonable. Lumet da a esta historia de atmósfera teatral (la acción del film se desarrolla en un único lugar) un auténtico ritmo cinematográfico, y lo hace a través de un retrato minucioso de los personajes, unos esmerados diálogos y un uso perfecto de la cámara. La película recibió tres nominaciones al Oscar, entre ellos el de mejor película. Como curiosidad hay señalar que la película sigue siendo exhibida en muchas escuelas y facultades de derecho a los estudiantes de leyes, como ejemplo de la utilización de técnicas de persuasión, razonamiento y convicción.

8/10
Declaradme culpable

2006 | Find Me Guilty

Si `clásico' significa `con clase', Sidney Lumet lo es. Su nueva incursión en el drama judicial prueba que el octogenario director está en forma. Ritmo impecable, delicado equilibrio entre drama, comedia e intriga, personajes sólidos alrededor de uno central, elegante planificación … No es el cine al que nos ha acostumbrado el siglo XXI, tantas veces caducado antes de su estreno. El film se basa en un hecho real: el juicio de los Lucchese, una familia mafiosa de Nueva Jersey. En aplicación de la ley RICO, que permitía juzgar al clan por conspiración, durante veintiún meses de 1987 y 1988 se sucedieron pruebas y testigos ante un jurado. Varios abogados representaban a los mafiosos, pero el más singular era el de Jack DiNorscio, condenado a treinta años de prisión por otros crímenes, y que llevaba cumplidos ocho cuanto le tocó comparecer de nuevo ante un tribunal. Jack eligió defenderse a sí mismo. El sólido guión de Lumet, T.J. Mancini y Robert J. McCrea da por sentada la inmoralidad de los actos delictivos. Pero incluso a ambos lados de la ley, hay matices. La parte de la acusación, aunque tenga razón en el fondo, puede ser arrogante y jugar sucio. Y entre los delincuentes brilla Jack, fiel a un principio para él inconmovible: la lealtad. Es un granuja y lo sabe, pero le redime, al menos en parte, un código de conducta que le permite apoyar a los suyos, y que le granjea si no la admiración, sí al menos el respeto del juez, los otros abogados, e incluso, aunque nunca lo admita, el del jefe de la familia. La habilidad del film consiste en no convertir al carismático personaje –formidable Vin Diesel, que demuestra que puede hacer algo más que repartir mamporros en filmes de acción– en un héroe. Es simplemente humano, con rasgos que le hacen mejor de lo que podría creerse.

7/10
La noche cae sobre Manhattan

1997 | Night Falls on Manhattan

Sean es un joven ex policía, miembro de una familia de servidores de la ley, que ha terminado con esfuerzo y tesón la carrera de derecho. Ahora pasa a ser uno de los novatos ayudantes del fisica de distrito en la siempre complicada ciudad de Nueva York. El primer caso que le endosan es atractivo pero difícil, al tiempo que tiene derivaciones que le afectan directamente: debe instruir la acusación contra un importante capo de la droga, que cuando iba a ser detenido liquidó a dos policías, además de herir a su propio padre, también policía, justo cuando le quedaba poco tiempo para retirarse. Lo malo es que a medida que investiga, descubre ramificaciones de corrupción en el cuerpo policial, que podrían implicar a su progenitor. Sidney Lumet demuestra un magnífico pulso narrativo en este film, que conecta con otros títulos suyos como Sérpico y El príncipe de la ciudad en su temática de las cloacas de la policía. "Melodrama moral", en palabras del director, plantea interesantes dilemas éticos, y señala la frecuente tentación de caer en el cinismo para autojustificar las propias acciones. El reparto es excelente, pero destacan Andy García y Ian Holm, hijo y padre en la película.

7/10
Distrito 34: corrupción total

1990 | Q & A

Mike Brennan es el agente más admirado entre sus compañeros de la Gran Manzana de Nueva York. Es un fiel cumplidor de su deber, y un policía implacable. Una auténtica leyenda. En su última acción arriesgada, ha liquidado a un peligroso mafioso. El asunto no debería tener mayores consecuencias, pero Al Reilly (Timothy Hutton) se encarga del caso. Al Reilly es un abogado honesto que defiende la verdadera justicia a capa y espada. Reilly debe realizar el trámite de investigar el caso de Brennan y presentarlo ante el Gran Jurado como un "homicidio justificado". Es un procedimiento normal al que Brennan y sus compañeros están acostumbrados. Pero en el transcurso de sus investigaciones, Reilly descubre algunos asuntos turbios de Brennan, y el proceso se complica. Emocionante thriller, dirigido con eficacia por Sidney Lumet, artífice de Tarde de perros y Network: un mundo implacable. Un atractivo planteamiento, mediante el que Lumet nos introduce en su temática habitual: el análisis del sistema y el comportamiento de las personas que lo mueven. La película mantiene la tensión desde el principio hasta el final, apoyada por un brillante equipo de actores. La composición musical es del panameño considerado rey de la salsa: Rubén Blades.

4/10
El príncipe de la ciudad

1981 | Prince of the City

Intenso film de Sidney Lumet sobre un tema muy frecuentado por el cineasta, el de la corrupción policial. Sigue la pista a un policía neoyorquino de origen italiano, Daniel Ciello, que para salvar la piel por su implicación en algunas prácticas heterodoxas, es invitado por asuntos internos a colaborar con ellos, sacando a la luz distintos tejemanejes. Él accede a cambio de no delatar a sus compañeros, pero la cosa no va a ser tan sencilla.El director, que adapta el libro de Robert Daley, basado en un caso real, definió concisamente el tema del film señalando que "cuando intentamos controlar las cosas, las cosas terminan por controlarnos", a lo que añadió una descripción que usó para hablar de varios de sus trabajo, "nada es lo que parece". La primera opción para el papel protagonista fue Al Pacino, pero parece que el actor vio demasiadas similitudes con su trabajo en Serpico, así que finalmente fue Treat Williams quien entregó una meritoria interpretación.La película es seca y realista, como es habitual en el vigoroso Lumet; a ello contribuye la selección de unos actores no demasiado conocidos. Destaca la habilidad con que el director atrapa el entusiasmo adrenalítico de Ciello en su papel de infiltrado, entreverado con el miedo mortal de traicionar a los suyos y que su familia sufra daño. En tal sentido domina cierto fatalismo, por la falta de control de la situación por parte del protagonista, enredado en una tela de araña que le sobrepasa, donde cada vez está menos claro quiénes son sus amigos y aliados, y quiénes sus rivales. El guión, que firman el director y Jay Presson Allen, obtuvo una merecida nominación al Oscar.

8/10
...One Third of a Nation...

1939 | ...One Third of a Nation...

Drama que narra el enfrentamiento entre dos familias, una rica y otra pobre, a causa de un incendio en un bloque de viviendias. Entre ellas surgirá tanto el odio como el amor. Película que habla sobre la acentuada diferencia entre dos familias pertenecientes a dos clases sociales muy diferentes. Protagonizada por Sylvia Sidney (Sólo se vive una vez), Leif Erickson y Sidney Lumet.

5/10

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