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Biografía

Jean Dujardin

Jean Dujardin

48 años

Jean Dujardin

Nació el 19 de Junio de 1972 en Rueil-Malmaison, Hauts-de-Seine, Francia

Premios: 1 Oscar (más 1 premios)

Armando ruido

14 Diciembre 2011

No deja de ser paradójico que un actor que se ha hecho famoso en Francia por sus sketches humorísticos donde muestra bastante labia, haya alcanzado el estrellato gracias a un papel mudo en The Artist. Pero es que Jean Dujardin es un actor que promete servir para todo tipo de papeles.

Jean Edmond Dujardin nació el 19 de junio de 1972 en Rueil-Malmaison, Hauts-de-Seine, Francia. Tras acabar el bachillerato de letras, empezó a trabajar como cerrajero. Su talento cómico lo descubriría cuando hacía el servicio militar, de modo que al licenciarse empieza a trabajar en modestos teatrillos y garitos nocturnos de París. Con sus cuatro amigos Éric Collado, Emmanuel Joucla, Éric Massot y Bruno Salomone formará “la banda del Carré Blanc”, así bautizada por el teatro donde se han conocido, y que luego trocará su nombre por el de “Nous C Nous”. Sus números parodiarán con éxito las actuaciones de bandas musicales masculinas, de modo que darán el salto con buena acogida a la pequeña pantalla. Así las cosas, el terreno está abonado para hacerse enormemente popular con una serie televisiva, Un gars, une fille, donde le acompaña Alexandra Lamy. La pareja protagonizará como Loulou y Chouchou nada menos que 486 episodios de poco más de 5 minutos de duración cada uno, entre 1999 y 2003. Dujardin, unido sentimentalmente a Lamy desde 2003, se casó con ella en 2009. Antes el actor estuvo con Gaëlle, que le dio dos hijos en 2000 y 2001. También Alexandra pasó antes por una relación, por la que es madre de una hija.

En cine fue haciendo pequeños papeles en títulos como Le convoyeur (2003) y Los Dalton contra Lucky Luke (2004). No deja de ser irónico que tras ser un cowboy de segunda fila en este mediocre film sobre los personajes del cómic de René Goscinny y William Morris, él mismo encarnara al famoso Lucky Luke en el film homónimo de 2009, igualmente olvidable.

En cambio, le ha ido bien con otros títulos como Brice de Nice (2005), que se basaba en una de las creaciones de “Nous C Nous”, con gags muy populares en Francia. Tiene también tono de farsa Nunca digas nunca, del mismo año, que hace junto a Gérard Jugnot. De todos modos, donde da la prueba de su valía por su versatilidad es en OSS 117 (2006), título de espías que conocerá una secuela y por el que es nominado al César al mejor actor, y que le une a la actriz Bérénice Bejo y al director Michel Hazanavicius. Feliz asociación, pues el trío repite en la secuela, OSS 117, perdido en Río (2009), y sobre todo en The Artist (2011), arriesgadísima película muda en tiempos de pirotecnia digital, que le da el premio al mejor actor en Cannes.

Actor cuya carrera, siempre desarrollada en Francia, promete despegar gracias a The Artist, ha estado en el thriller policía Contre-enquête (2007), y en la comedia satírica 13,99 euros (2007). Encarna a un escritor alcohólico visitado por su propio cáncer en la curiosa tragicomedia Le bruit des glaçons (Bertrand Blier, 2010), y es el motorista accidentado que detona la trama de Pequeñas mentiras sin importancia (Guillaume Canet, 2010). Nicole Garcia le ha dirigido últimamente, junto a Toni Servillo y Claudia Cardinale, en la intrigante Un balcon sur la mer.

Oscar
2012

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
OSS 117: Alerte rouge en Afrique noire

2021 | OSS 117: Alerte rouge en Afrique noire

La chaqueta de piel de ciervo

2019 | Le daim

Georges se marcha del barrio residencial donde vive y lo deja todo, de la noche a la mañana, para comprarse la cazadora de ante de sus sueños. Una compra que acaba con sus ahorros y se convierte en una obsesión. Esta relación de posesividad y de celos va a llevar a Georges hacia una locura criminal...

El oficial y el espía

2019 | J'accuse

El llamado “Caso Dreyfus” es uno de los hechos más vergonzantes de la historia del ejército francés, cuya repercusión fue mucho más allá de lo estrictamente militar y se extendió a todos los estamentos de la sociedad. Más de un siglo después, aquella vileza antisemita perpetrada contra un oficial del ejército, condenado injustamente, sigue siendo un perpetuo e ignominioso recordatorio de lo que hay que evitar. El cine vuelve sobre los hechos cada cierto tiempo, como puede verse en este film y en otros anteriores, como La vida de Emile Zola, Yo acuso, El caso Dreyfus o Prisioneros del honor. En El oficial y el espía el reputado Roman Polanski hace una impecable recreación histórica de los sucesos que envolvieron el caso. Se centra en la figura del teniente coronel Georges Picquart, quien tras la condena por espionaje y alta traición del Capitán Dreyfus en 1895, confinado a cadena perpetua en la remota Isla del Diablo, fue nombrado jefe de información en el ejército. En el curso de otra investigación sobre un posible espía que pasaba información militar a los alemanes, Picquart comprobó que se había acusado a Dreyfus sin pruebas y que los mandos militares se habían conducido con un claro antisemitismo contra el acusado. Desde su posición privilegiada como alto cargo del ejército, Picquart se propuso entonces sacar a la luz la verdad, aunque aquello le supusiera a él mismo el deshonor. La historia del Caso Dreyfus nunca pasará de moda porque habla de cosas que siempre estarán presentes en el mundo mientras haya seres humanos: los prejuicios, el odio, la cobardía y la injusticia contra el inocente, pero también la búsqueda de la verdad, la valentía, el heroísmo y el poder de la conciencia. Con una dirección académica pero no por eso tediosa, Polanski ofrece una trama que atrapa, basada en la novela de Robert Harris (coautor también del guión), que habla de la entereza de algunos corazones y la mezquindad de otros y de cómo un hecho aislado puede dividir a una sociedad entera y mostrar su verdadero rostro, a veces vergonzoso. El ritmo no se pierde nunca y seguimos con interés a Picquart en sus andanzas, en su misión de ir uniendo piezas y encontrar pruebas, mientras visita a unos y otros personajes, militares, abogados, amigos e incluso acudiendo al cuarto poder con literatos como Émile Zola, quien tomó serio partido por Dreyfus en su célebre artículo “Yo acuso”, desencadenante social de la crisis. La ambientación y la fotografía, casi siempre en interiores, son excelentes, así como la adecuada banda sonora de Alexandre Desplat. Y es un acierto retratar al protagonista muy alejado del maniqueísmo. Picquart no es precisamente un dechado de virtudes, como le dice con sutileza su amante (magnífica Emmanuelle Seigner), y tampoco siente una especial inclinación por el condenado Dreyfus (más bien se muestran claramente distantes en las dos escenas en que se encuentran). Pero no es eso lo relevante en El oficial y el espía: La verdad y la justicia nada tienen que ver con apreciaciones subjetivas. Todo el peso del film recae prácticamente en Jean Dujardin, que hace una composición muy correcta y oficial (por seguir con el símil militar). Está bien acompañado por un variado elenco de actores que tienen quizá escaso papel, aunque sean tan conocidos como Louis Garrel, Vincent Pérez, Mathieu Amalric o Melvil Poupaud.

7/10
Un seductor a la francesa

2018 | Le retour du héros

El capitán Neuville acaba de prometerse con Pauline, la hija pequeña de los Beaugrand, pero el deber le requiere, debe partir a Austria para combatir a las órdenes de Napoleón. Aunque promete escribir a diario, no lo hace, y la hermana mayor de Pauline, Elizabeth, consciente de su desconsuelo, empieza a mandar cartas falsas escritas por ella, que dan cuenta de su heroísmo en el campo de batalla, y cuando llega el armisticio, de sus andanzas por las Indias, donde se convierte en rico propietario. Aquello crece como una bola de nieve, y Elizabeth tiene que inventar la muerte del amado, para que la vida de Pauline siga adelante y forme una familia. Las cosas se complican cuando Elizabeth descubre que Nauviella ha vuelto convertido en un pordiosero, y que lejos de ser un héroe se convirtió en desertor. Sin embargo, el antiguo capitán advierte que el entorno de los Beaugrand tienen una imagen muy diferente, que cultivará en su propio provecho. Amable comedia francesa del especialista Laurent Tirard, quien además de haberse movido en el universo de René Goscinny con El pequeño Nicolás y Astérix y Obélix: Al servicio de Su Majestad, ha entregado cintas del género de época –Las aventuras amorosas del joven Molière– y contemporáneas –Un hombre de altura–. Ahora repite con el protagonista de ésta Jean Dujardin, y con la eficacísima Mélanie Laurent en una trama de guerra de sexos donde la química actoral es perfecta, que se mueve en un terreno que evoca las novelas de Jane Austen por sus diálogos ingeniosos y por el vestuario, pero también el vodevil y la picaresca. La cinta es divertida, aunque se embarulle en algunos momentos, sobre todo en el último tramo, apuntando varios posibles finales que no lo son. Y está muy ambientada, incluso permitiéndose en la produccción el lujo de una improbable batalla a cañonazos contra jinetes cosacos, que podría servir para probar que, en las grandes ocasiones, asoma a la luz el héroe capaz de arriesgarlo todo que todos llevamos dentro.

6/10
Chacun sa vie

2017 | Chacun sa vie

Aunque no se conocen, todos han sido convocados para decidir sobre el futuro de uno de ellos. Antes de ser jueces, abogados o miembros de un jurado, son también hombres y mujeres que viven sus vidas, con sus sueños, secretos, deseos y límites, todos bajo el mismo sol, y cada uno con su parte oscura. En una bonita ciudad de provincia, durante un festival de jazz, la vida va a jugar con el destino de estas personas...

Un hombre de altura

2016 | Un homme à la hauteur

Una noche Diane, abogada que atraviesa una severa crisis sentimental, recibe una llamada de un desconocido, un tal Alexandre, diciéndole que tiene en su poder su teléfono móvil extraviado. La conversación telefónica se anima, hay química, mucha, entre ellos, y quedan para verse el día siguiente, aprovechando que él tiene que devolverle el móvil. Pero cuando se ven el día siguiente, Diane se lleva una sorpresa monumental al comprobar que su galán, divertido y seductor, mide tan sólo 1,36 centímetros. Remake de la película argentina Corazón de León, film protagonizado en 2012 por Guillermo Francella y Julieta Díaz que obtuvo muy buenas críticas y respuesta del público en su país. En Francia los papeles principales han sido interpretados por Jean Dujardin (The Artist) y Virginie Efira (20 años no importan), sin duda dos elecciones acertadas y con el suficiente carisma para entregar unos personajes tiernos, cercanos y humorísticos. Salvo algunas leves modificaciones el guión se ciñe punto por punto al original de Marcos Carnevale, una especie de fábula moderna acerca del dominio de las apariencias, de la fisonomía externa de las personas, capaz de condicionar nuestras elecciones. Como en la película original, la atmósfera general de Un hombre de altura es eminentemente humorística, con algunas escenas especialmente graciosas, como ésa en que el protagonista –¡qué gran actor es Jean Dujardin!–se queda colgado del armario, la que recoge su transformación paulatina en la pista de baile o las de los ataques del perro. Aunque, curiosamente, quien ofrece los gags más memorables es quizá el personaje de Coralie, la secretaria de Diane, interpretada por una Stéphanie Papanian con mucha labia y desvergüenza. Por lo demás, la historia toma los derroteros habituales de una comedia romántica, con sus dimes y diretes, pero siempre predomina el optimismo y el director Laurent Tirard (Las aventuras amorosas del joven Molière)  evita regodearse en las penalidades y dificultades de los personajes.

5/10
Monuments Men

2014 | The Monuments Men

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, y con el apoyo del presidente Roosevelt, se creó el Grupo de Monumentos, Bellas Artes y Archivos, con la misión de poner a salvo las obras de arte expoliadas por Adolf Hitler, quien planeaba crear en Linz, su ciudad natal, el Führermuseum; cuando las tornas de la guerra se torcieron, el tirano nazi firmó el conocido como Decreto Nerón, por el que se ordenaba la destrucción de este tesoro artístico antes de dejarlo caer en manos aliadas. Un grupo de sietes hombres liderado por Frank Stokes, conformado por directores de museos y marchantes de arte que no eran aptos para el combate debido a su edad, librarán otra guerra diferente tratando de poner a salvo unas piezas que mostraban los grandes logros de que es capaz el ser humano, por encima de su tendencia al enfrentamiento y la destrucción. Película dirigida, producida, coescrita y protagonizada por George Clooney, basada en apasionantes hechos reales, y que cuenta con un estilo muy clásico, deudor de películas bélicas corales como Doce del patíbulo y La gran evasión. Frente a trabajos anteriores del cineasta de mayor calado político -Los idus de marzo, Buenas noches, y buena suerte-, aquí hay una apuesta por el aliento épico en las acciones de unos héroes corrientes, donde conviven drama y sentido del humor en los momentos de riesgo y en la contraposición de caracteres. El tratamiento narrativo y el diseño de producción, junto al tratamiento visual de Phedon Papamichael y la partitura musical de Alexandre Desplat, apuntan eficazmente en esa dirección, que a algunos le podría parecer algo ligera, pero que resulta muy adecuada a la hora de evocar los títulos citados. Clooney tiene el mérito de contagiar al espectador el amor por las obras de arte, por cuya defensa merece la pena arriesgar la vida. Y hace muy atractiva la integridad y coherencia de vida, la posibilidad de redimirse de los errores del pasado, y la camaradería. El reparto es excelente, de modo que aunque los personajes están apenas esbozados con unos pocos trazos, Clooney, Matt Damon, Cate Blanchett, John Goodman, Bill Murray, Bob Balaban, Hugh Bonneville y compañía se las arreglan para darles la necesaria entidad.

7/10
Conexión Marsella

2014 | La French

Francia, años 70. Gracias a su integridad y profesionalidad, el juez de menores Pierre Michel es promovido como juez principalísimo en la lucha contra el crimen organizado en Marsella, punto de fabricación y tráfico de heroína que luego es distribuida por todo el mundo, especialmente en Estados Unidos. Su determinación sorprende a todos, empezando por la policía, poco acostumbrada a ver a un magistrado visitando sus dependencias y pidiendo información concreta. Su estrategia de hacer mella golpeando desde abajo, primero a los peones de la trama de narcotráfico, para ir ascendiendo poco a poco en los objetivos, logra poner nervioso al capo Gaëtan Zampa. Aunque la corrupción extiende sus tentáculos entre la policía y los políticos, y el tesón por asestar un golpe decisivo a la organización criminal pasa factura a Michel en lo que se refiere a su vida familiar. Película del desconocido Cédric Jimenez basada en hechos reales, quizá demasiado cerebral, y muy violenta, pero interesante y con ritmo, que aprovecha bien el antagonismo entre Michel y Zampa, incluida la electrizante escena que ambos comparten al detener sus autos en una carretera. Sirve además para conocer a fondo los problemas del tráfico de drogas de esa época desde el lado francés. Como es bien conocido por los cinéfilos, un punto de vista desde Estados Unidos de la cuestión pudo verse en The French Connection. Contra el imperio de la droga. Jean Dujardin entrega una formidable interpretación como juez coraje, que hace pensar en títulos como La escolta, de Ricky Tognazzi. Y evita que determinados pasajes, que se aproximan al cliché, chirríen: la escena de la conversación telefónica con la esposa, por ejemplo, tiene fuerza. Gilles Lellouche está a la altura, pero quizá su cínico personaje, con sus arranques de violencia, está demasiado visto en la pantalla.

6/10
Möbius

2013 | Möbius

El lobo de Wall Street

2013 | The Wolf of Wall Street

La trayectoria real del corredor de bolsa Jordan Belfort, desde sus inicios como principiante en Wall Street, cuando está casado con una sencilla peluquera, hasta el momento en que alcanza la cúspide del poder, la riqueza y el placer, al precio de una vida desquiciada y sin principios, y del acoso del FBI. Enseguida su entrada en el mundo profesional supone una inmersión en la depravación moral, a partir de las lecciones que le imparten sus superiores sobre su trabajo y los -a su entender-, necesarios hábitos sexuales y de consumo de drogas para no perder el paso en la vertiginosa actividad de compraventa de acciones. Lo que parece un bache en su andadura laboral se convertirá en la construcción de un imperio gracias a la venta de activos de muy dudoso valor, primero a incautos paletos, luego a gente adinerada que puede permitirse el lujo de perder dinero. Martin Scorsese adapta las memorias de Belfort, convertidas en guión por Terence Winter, uno de los responsables de la gangsteril serie televisiva Los Soprano, que colaboró luego con el italoamericano en Boardwalk Empire, también centrada en el mundo criminal y de los políticos corruptos. Lo hace con tono de comedia esperpéntica muy pasada de vueltas y no exenta de cinismo, usando la voz en off de Belfort al modo en que lo ha hecho en tantas ocasiones a lo largo de su filmografía, de un modo especial en Uno de los nuestros, con la que mantiene no pocos puntos de conexión, con su atractivo reparto de múltiples personajes, lo dinámico de la narración, las canciones de la banda sonora, y también con en el modo en que finalmente se resuelven –es un decir– las cosas. Sorprende la larga duración de la cinta, tres horas, con muchos paisajes reiterativos, que no hacen más que ofrecer más de lo mismo, en forma de discursos estimulantes para empleados, engaños a compradores codiciosos, desmadres orgiásticos mostrados muy gráficamente y subidones procurados con el recurso a la droga. De un algún modo Scorsese conecta con el discurso de otras cintas de su filmografía en que muestra el lado feo de América, el capitalismo insolidario y egocéntrico llevado hasta sus últimas consecuencias, donde en realidad nada importa, más allá de satisfacer las pulsiones más primarias. Por supuesto, el italoamericano es un gran virtuoso, las imágenes y el ritmo muestran en bastantes ocasiones el poderío que le conocemos a este astuto prestidigitador, lo que no impide que acabe produciendo finalmente hastío. En su momento el Gordon Gekko de Wall Street de Oliver Stone –citado en un momento del film– se convirtió en referente popular de aspirantes a yuppies, para sorpresa de propios y extraños. Resulta difícil pensar –aunque nunca se sabe– que pueda ocurrir lo mismo con El lobo de Wall Street, más en tiempos de crisis en que se estrena el film, algo posteriores a los hechos narrados, donde los productos financieros y sus creadores se miran con lógica desconfianza y repulsa. El personaje encarnado por Leonardo DiCaprio resulta tremendamente antipático, sólo piensa en sí mismo y su supervivencia, incluso su familia no parece tener una entidad mayor que otra cualquiera de sus posesiones, como su yate de recreo. Por supuesto la amistad y la lealtad no existen en su mundo de “lobos”, los otros depredadores son en el mejor de los casos socios útiles y compañeros de francachelas. Poco hay en Belfort del granuja impresentable y nada modélico, al que, no se sabe por qué, se le acaba mirando con indulgencia, el personaje es odioso, patéticamente odioso. A Scorsese no le van las narraciones con advertencias morales, muestra al emperador desnudo pero no hay ni un amago de cómo volver a vestirle para que recupere su dignidad. Quien busque moralejas o alguna indicación de cuál es el camino a emprender cara a la redención, puede seguramente esperar sentado largo tiempo. Ya que le hemos citado, podemos decir que el modo de presentar las cosas de Scorsese recuerda un tanto a Salvajes, de Oliver Stone: de algún modo se pinta un mundo frenético de delincuencia criminal, el espectador participa en un adrenalítico viaje de puras sensaciones, pero al final no queda nada. Como mucho, una sensación de que ‘éste no es el camino’, pero la alternativa, viajar oliendo a sudor en el metro, la experiencia del agente del FBI, no resulta mucho más atractiva.

6/10
Los infieles

2012 | Les infidèles

Comedia coral en torno a la infidelidad, impulsada por Michel Hazanavicius, que también ha dirigido uno de los episodios. Como otras creaciones colectivas, Los infieles tiene altibajos, si bien prima cierto sentimiento de decepción, sobre todo para espectadores que acudan con el recuerdo de The Artist, el trabajo inmediatamente anterior de Hazanavicius, ganador de cinco Oscar, con el que poco (o nada) tiene que ver. En todo caso, que cuenta con el protagonista de aquélla, Jean Dujardin, aquí en varios papeles, al igual que Gilles Lelouche (Pequeñas mentiras sin importancia), otro de los astros del cine francés. La parte de Hazanavicius se titula "La Bonne Conscience", con Dujardin como un patético individuo que durante un viaje organizado intenta ponerle los cuernos a su esposa, con la que ha discutido. Aunque algunos momentos tienen su gracia, y subyace la idea de que es importante mantener el amor estable a pesar de los bajos instintos, el cineasta parece haber buscado el extremo contrario a la elegancia de su película muda, sobre todo en la repetición de planos del actor principal masturbándose en su habitación de hotel. En la misma línea se sitúa "Lolita", de Eric Lartigau, sobre un dentista que mantiene una relación con una muchacha mucho más joven. La imposibilidad de que haya entendimiento entre un maduro, amante de los planes tranquilos, y una chica que prefiere el alboroto de las discotecas, y pasar el tiempo con los amigos, recuerda en cierta forma a la subtrama de Manhattan protagonizada por el propio Woody Allen, pero los resultados cinematográficos no están a la altura. El mejor segmento de Los infieles es sin duda "La Question", de Emmanuelle Bercot (una mirada femenina sobre el tema central se hacía necesaria), que tiene como protagonistas a Dujardin y a Alexandra Lamy, su esposa en la vida real. Después de que un amigo opine que la infidelidad está a la orden del día, una mujer le pide a su marido despreocupadamente que le confiese si ha estado con otra durante su matrimonio, lo que supuestamente ella toleraría, pues se siente moderna. Pero cuando él desvela que tuvo una amante, le provoca a su cónyuge –lógicamente– un ataque de celos... Es la única parte donde aunque también hay risas, se alcanza un tono dramático. Poco interés tiene "Les infideles anonymes", de Alexandre Courtes, en torno a un grupo de hombres que acuden a una sesión de terapia colectiva con una especialista, para tratar su adicción al sexo. Predominan los chistes tópicos con poca gracia. Cierra el conjunto "Las Vegas", prescindible crónica de la visita a Las Vegas de dos hombres casados deseosos de tener aventuras y que en realidad parecen sentir atracción el uno por el otro. Dirigida al alimón por Jean Dujardin y Gilles Lelouche, que encarnan a los dos personajes, logran un corto técnicamente impecable, pero con poco interés.

4/10
The Artist

2011 | The Artist

Hollywood, 1927. George Valentin es una gran estrella del cine mudo, sus películas son garantía de entretenimiento y una máquina de ganar dinero. Lo que no impide que viva en un matrimonio infeliz. Conocerá a Peppy Miller, una joven con deseos de triunfar en la pantalla, y a la que echa un pequeño cable. La llegada del sonido para las películas supondrá el declive de Valentin, mientras que Miller alcanza la cumbre del éxito. Aunque ella trata de ayudar al otro, existe una dificultad difícil de salvar, su orgullo, que le hace despreciar el cine hablado y cualquier gesto de compasión de los otros. Asombrosa y genial film de Michel Hazanavicius, cuya carrera hasta la fecha no era especialmente brillante, lo más destacado era la saga de espías OSS 117. Aquí ha tomado la opción radical de entregar una película muda a la antigua usanza, lo que incluye formato de pantalla 4:3, rótulos como los de antaño, acompañamiento de orquesta, gesticulación exagerada de los actores para remarcar su estado anímico... También el recurso al montaje paralelo o los ángulos al más puro estilo expresionista. Pero Hazanavicius no se limita a rodar una película que pudiera creerse que fue hecha en la etapa del cine mudo, sino que juega a que el espectador advierta lo que se ha quedado en el camino debido a los avances técnicos, y lo que supuso la introducción de las películas habladas en determinados actores, idea que estaba presente en clásicos como Cantando bajo la lluvia y El crepúsculo de los dioses, que son citados muy sutilmente. De modo que hay recursos geniales, en que el sonido puede aparecer inesperadamente, o en que un determinado ruido expresado en un rótulo puede ser un original hallazgo para sorprender al espectador. A los que atacan determinadas películas tachándolas de maniqueas, no se sabe cómo calificarán un film que sabe a obra maestra casi desde su arranque. Porque la película no deja de ser un cuento moral, con aire de folletín, donde hay espacio para las risas, las lágrimas y el amor, y en que se fustiga la soberbia y se alaba el amor desinteresado, que puede detectarse en la sensible Peppy, pero también en un simpático y fiel perrillo que es una de las figuras de la película. Hazanavicius ha hecho un casting perfecto, los actores parecen en efecto de finales de la década de los 20 y principios de los 30. Bérénice Bejo es de una belleza y bondad arrebatadoras, y Jean Dujardin atrapa todos los matices de quien cae desde lo más alto hasta el abismo.

9/10
Pequeñas mentiras sin importancia

2010 | Les petits mouchoirs

Guillaume Canet es muy conocido, sobre todo en Francia, por su faceta de actor,  pues ha tenido papeles destacados en títulos como Feliz Navidad o Vidocq. Menos repercusión internacional han tenido hasta ahora sus películas como director y guionista. Éste es su tercer largometraje, tras Ne le dis à personne, Mon idole y varios cortos. El film tuvo un enorme éxito en el país galo, donde llegó a superar en recaudación a Los seductores, que hasta su estreno era la película más taquillera de 2010. Max, exitoso propietario de un restaurante, casado con una defensora a ultranza del ecologismo, invita cada año a su grupo de amigos a su lujosa casa de la playa. Por desgracia, un miembro del grupo, Luddo, sufre un serio accidente de moto justo antes de que dejen París. Aunque todos parecen muy preocupados, deciden seguir adelante con sus vacaciones mientras Luddo permanece en el hospital. Canet ha reunido a un privilegiado grupo de actores, entre los que destaca la oscarizada Marion Cotillard, su pareja en la vida real. Aunque todos están a un alto nivel, destaca François-Cluzet (conocido por su papel de padre en Olivier, Olivier), en un buen registro cómico-dramático como empresario desbordado y desquiciado lleno de contradicciones. El film se inscribe en el subgénero de grupo de amigos que se reúne para pasar unos días juntos, en la línea de Reencuentro, de Lawrence Kasdan, y Los amigos de Peter, de Kenneth Branagh. Con esta última tiene mucho en común, por su recopilación de temas musicales populares, y porque predomina un tono distendido que deriva hacia un final trágico. El film tiene también mucho de la acidez de Robert Altman, que en Vidas cruzadas mostraba en clave de humor negro a un grupo de pescadores, que postergaba la comunicación del hallazgo de un cadáver para disfrutar del fin de semana, pero cuando informan, el film da un giro hacia el drama y los personajes se dan cuenta de que la fallecida era un ser humano con familia. A Canet se le puede reprochar que se excede en metraje, pues le lleva 154 minutos desarrollar una historia que habría funcionado mejor en hora y media. Pero su principal acierto es que ha sabido retratar a un conjunto de personajes desorientados, muy representativos de la sociedad moderna, a los que mira con una enorme distancia crítica. El hombre de negocios que lo tiene todo, pero aún así está estresado y no consigue ser feliz, la treintañera incapaz de comprometerse, aunque aparezca el hombre absolutamente ideal, etc. son bastante reconocibles, y no sólo en Francia, sino en toda la sociedad occidental. En general es implacable con su cinismo, pues a pesar de la amistad incondicional del grupo, apenas parecen preocuparse por su amigo accidentado, a la hora de preocuparse unos de otros son tremendamente superficiales.

6/10
Un balcón con vistas al mar

2010 | Un balcon sur la mer

The Clink of Ice

2010 | Le bruit des glaçons

Lucky Luke

2009 | Lucky Luke

OSS 117: Perdido en Río

2009 | OSS 117: Rio ne répond plus

Nuevas aventuras del agente francés remedo paródico de James Bond, o sea, de OSS 117, Hubert Bonisseur de La Bath. En esta ocasión debe trasladarse a Brasil, a Río de Janeiro, para combatir una trama neonazi y apoderarse de una lista de antiguos colaboracionistas franceses, oculta en un microfilm. Para tal misión colabora con la agente del Mossad Dolorès Koulechov. La fórmulas es la misma del anterior film de Michel Hazanavicius, OSS 117: El Cairo, nido de espías, o sea música y estilo sesentero, con una forma de rodar la acción que imita los filmes que protagonizó Sean Connery, con balas y persecuciones despojadas de cualquier hiperrealismo de los que se estilan ahora, y la sensualidad de antaño. De nuevo Jean Dujardin juega con el machismo trasnochado de Hubert, que convive con algún vergonzante desliz gay, su capacidad de deslumbrar a las mujeres, y su desconocimiento de la realidad política. Pierde chispa con respecto al anterior film, que tampoco era gran cosa, aunque no falta algún momento hilarante –el nazi declamando a Shakespeare, por ejemplo– y la espectacularidad en el clímax que homenajea a Alfred Hitchcock, la escena en la gran estatua de Jesús en Río es un guiño a Vértigo y Con la muerte en los talones.

4/10
Cash

2008 | Cash

Cash es un estafador que lo tiene todo: encanto, elegancia, atrevimiento… y hasta apego a la familia. Por eso cuando a su hermano le quita la vida un mal perdedor, Cash decide vengarle a su manera: sin armas ni violencia, con estilo. Pero tampoco es momento de dar ningún golpe: Cash está a punto de conocer a su futuro suegro y su pandilla está vigiladísima por la policía. Tendrá pues que arreglárselas para hacer de “yerno ejemplar” y montar un golpe por todo lo alto sin despertar sospechas.

13,99 euros

2007 | 99 francs

Octave trabaja como creativo en una prestigiosa agencia de publicidad parisina. Harto de tener que someter sus ideas a los mediocres directores de marketing, decide poner toda la carne en el asador para provocar su despido y así conseguir una jugosa jubilación anticipada.

Contra encuesta

2007 | Contre enquête

OSS 117: El Cairo, nido de espías

2006 | OSS 117: Le Caire nid d'espions

Película de espías situada en el Egipto de los años 50, con el rey Farouk destronando, y los servicios secretos franceses, ingleses, soviéticos y demás, conspirando para hacerse fuertes en la zona. El agente OSS 117, Hubert Bonisseur de La Bath es enviado a El Cairo para averiguar qué fue de un antiguo compañero, que operaba como espía con la tapadera de una explotación de pollos. Además de acción y su punto de intriga, con un espíritu que pretende moverse entre James Bond y Alfred Hitchcock, con presencia de bellas mujeres, esta cinta francesa presenta un sentido del humor muy francés, que según sus reponsables es deudor de gente como Philippe de Broca y René Goscinny. Jean Dujardin viene a parodiar al 007 de Sean Connery con su 117, y jugando el equívoco entre su éxito con las mujeres –todas se vuelven a su paso–, y las insinuaciones sobre algo que iría más allá de la camaradería con un antiguo compañero. Las bromas juegan también con el modo de rodar las escenas de acción de antaño, con peleas algo estáticas adrede, las escenas de automóviles con retroproyecciones, y el uso del zoom. E incluso hay risas en el filo de la navaja por las acciones de un grupo de fanáticos musulmanes encapuchados –recuerdan a Tintín y "Los cigarros del faraón"– jaleados por un imam, con el ignorante OSS 117 acallando al muecín que llama a las oraciones matinales y que no le deja dormir. Tras la cámara está Michel Hazanavicius, que dirige a su esposa Bérénice Bejo.

5/10
Nunca digas nunca

2005 | Il ne faut jurer... de rien!

Francia, tras las revoluciones de 1830. Van Buck es un comerciante que intenta sacar adelante su negocio, unos grandes almacenes en expansión. Convencido de que un toque aristocrático en su familia, daría una mayor respetabilidad a la empresa, decide convencer a su sobrino, Valentin, para que se case con una joven baronesa, de familia venida a menos. Pero Valentin es un mujeriego desastroso, sólo interesado por el juego y los burdeles, que se resiste a sentar la cabeza. La presencia de Gérard Jugnot al frente del reparto hacía presagiar una película entrañable, como Los chicos del coro y Monsieur Batignole. Por eso resulta bastante decepcionante el tono chabacano de esta comedia de época. Comparte el tema central de películas como El gatopardo, es decir, el ascenso de la burguesía y la crisis de la aristocracia, pero en realidad el punto de partida sirve sólo como excusa para una comedieta de humor simplón. Queda de esta forma bastante desaprovechada la excelente ambientación de época, que da a entender que se trata de una producción de presupuesto más o menos holgado.

3/10
L'amour aux trousses

2005 | L'amour aux trousses

Le convoyeur

2003 | Le convoyeur

En la Vigilante, una compañía de seguridad, cunde el desánimo entre los vigilantes tras sufrir tres ataques violentos en muy breve plazo de tiempo. De pronto llega un nuevo compañero, Demarre, en teoría un guardia jurado más, pero el tipo puede esconder más de un secreto. Nicolas Boukhrief dirige un original thriller, muy contenido, donde son muy importantes las relaciones entre los personajes.

5/10
Los infieles

2012 | Les infidèles

Comedia coral en torno a la infidelidad, impulsada por Michel Hazanavicius, que también ha dirigido uno de los episodios. Como otras creaciones colectivas, Los infieles tiene altibajos, si bien prima cierto sentimiento de decepción, sobre todo para espectadores que acudan con el recuerdo de The Artist, el trabajo inmediatamente anterior de Hazanavicius, ganador de cinco Oscar, con el que poco (o nada) tiene que ver. En todo caso, que cuenta con el protagonista de aquélla, Jean Dujardin, aquí en varios papeles, al igual que Gilles Lelouche (Pequeñas mentiras sin importancia), otro de los astros del cine francés. La parte de Hazanavicius se titula "La Bonne Conscience", con Dujardin como un patético individuo que durante un viaje organizado intenta ponerle los cuernos a su esposa, con la que ha discutido. Aunque algunos momentos tienen su gracia, y subyace la idea de que es importante mantener el amor estable a pesar de los bajos instintos, el cineasta parece haber buscado el extremo contrario a la elegancia de su película muda, sobre todo en la repetición de planos del actor principal masturbándose en su habitación de hotel. En la misma línea se sitúa "Lolita", de Eric Lartigau, sobre un dentista que mantiene una relación con una muchacha mucho más joven. La imposibilidad de que haya entendimiento entre un maduro, amante de los planes tranquilos, y una chica que prefiere el alboroto de las discotecas, y pasar el tiempo con los amigos, recuerda en cierta forma a la subtrama de Manhattan protagonizada por el propio Woody Allen, pero los resultados cinematográficos no están a la altura. El mejor segmento de Los infieles es sin duda "La Question", de Emmanuelle Bercot (una mirada femenina sobre el tema central se hacía necesaria), que tiene como protagonistas a Dujardin y a Alexandra Lamy, su esposa en la vida real. Después de que un amigo opine que la infidelidad está a la orden del día, una mujer le pide a su marido despreocupadamente que le confiese si ha estado con otra durante su matrimonio, lo que supuestamente ella toleraría, pues se siente moderna. Pero cuando él desvela que tuvo una amante, le provoca a su cónyuge –lógicamente– un ataque de celos... Es la única parte donde aunque también hay risas, se alcanza un tono dramático. Poco interés tiene "Les infideles anonymes", de Alexandre Courtes, en torno a un grupo de hombres que acuden a una sesión de terapia colectiva con una especialista, para tratar su adicción al sexo. Predominan los chistes tópicos con poca gracia. Cierra el conjunto "Las Vegas", prescindible crónica de la visita a Las Vegas de dos hombres casados deseosos de tener aventuras y que en realidad parecen sentir atracción el uno por el otro. Dirigida al alimón por Jean Dujardin y Gilles Lelouche, que encarnan a los dos personajes, logran un corto técnicamente impecable, pero con poco interés.

4/10
Lucky Luke

2009 | Lucky Luke

Los infieles

2012 | Les infidèles

Comedia coral en torno a la infidelidad, impulsada por Michel Hazanavicius, que también ha dirigido uno de los episodios. Como otras creaciones colectivas, Los infieles tiene altibajos, si bien prima cierto sentimiento de decepción, sobre todo para espectadores que acudan con el recuerdo de The Artist, el trabajo inmediatamente anterior de Hazanavicius, ganador de cinco Oscar, con el que poco (o nada) tiene que ver. En todo caso, que cuenta con el protagonista de aquélla, Jean Dujardin, aquí en varios papeles, al igual que Gilles Lelouche (Pequeñas mentiras sin importancia), otro de los astros del cine francés. La parte de Hazanavicius se titula "La Bonne Conscience", con Dujardin como un patético individuo que durante un viaje organizado intenta ponerle los cuernos a su esposa, con la que ha discutido. Aunque algunos momentos tienen su gracia, y subyace la idea de que es importante mantener el amor estable a pesar de los bajos instintos, el cineasta parece haber buscado el extremo contrario a la elegancia de su película muda, sobre todo en la repetición de planos del actor principal masturbándose en su habitación de hotel. En la misma línea se sitúa "Lolita", de Eric Lartigau, sobre un dentista que mantiene una relación con una muchacha mucho más joven. La imposibilidad de que haya entendimiento entre un maduro, amante de los planes tranquilos, y una chica que prefiere el alboroto de las discotecas, y pasar el tiempo con los amigos, recuerda en cierta forma a la subtrama de Manhattan protagonizada por el propio Woody Allen, pero los resultados cinematográficos no están a la altura. El mejor segmento de Los infieles es sin duda "La Question", de Emmanuelle Bercot (una mirada femenina sobre el tema central se hacía necesaria), que tiene como protagonistas a Dujardin y a Alexandra Lamy, su esposa en la vida real. Después de que un amigo opine que la infidelidad está a la orden del día, una mujer le pide a su marido despreocupadamente que le confiese si ha estado con otra durante su matrimonio, lo que supuestamente ella toleraría, pues se siente moderna. Pero cuando él desvela que tuvo una amante, le provoca a su cónyuge –lógicamente– un ataque de celos... Es la única parte donde aunque también hay risas, se alcanza un tono dramático. Poco interés tiene "Les infideles anonymes", de Alexandre Courtes, en torno a un grupo de hombres que acuden a una sesión de terapia colectiva con una especialista, para tratar su adicción al sexo. Predominan los chistes tópicos con poca gracia. Cierra el conjunto "Las Vegas", prescindible crónica de la visita a Las Vegas de dos hombres casados deseosos de tener aventuras y que en realidad parecen sentir atracción el uno por el otro. Dirigida al alimón por Jean Dujardin y Gilles Lelouche, que encarnan a los dos personajes, logran un corto técnicamente impecable, pero con poco interés.

4/10

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