Jessica Chastain es una actriz en plena efervescencia, que no para de trabajar, y se ha convertido en un auténtico símbolo de las mujeres que han logrado un status de poderosas en Hollywood. Respetadísima como profesional, la protagonista de “Molly’s Game” juega sin duda un particular “Jessica’s Game”, en el cine y en la vida real.
¿Diría que sus últimos papeles, en La casa de la esperanza, El caso Sloane, y ahora, Molly’s Game, representan un mismo tipo de mujer, fuerte y capaz de tomar sus propias decisiones? ¿No teme el encasillamiento?
Creo que en realidad son tres mujeres muy diferentes. Antonina Zabinska en La casa de la esperanza es una mujer suave, muy femenina y frágil, nerviosa, capaz de compadecerse de los otros, encantadora. Miss Sloane es fuerte, dura, muy agresiva, no muestra vulnerabilidad o sensualidad. Molly es sensual, suave pero fuerte, siempre tratando de descubrir cómo debe comportarse. Si algo tienen en común mis últimos tres papeles, es que no se parecen en nada a mí y en que a lo largo del metraje tratan de navegar en una sociedad patriarcal, y averiguar sus reglas, cómo sobrevivir a su violencia física o psíquica, o la posibilidad de acabar en prisión.
¿Qué debería cambiar en la sociedad y en Hollywood a este respecto?
En realidad, lo que se ha destapado ahora va más allá de Hollywood, involucra a toda industria, a toda la sociedad. Cuando un grupo demográfico, sea cual sea, se impone a otro en un abuso de poder, opino que tendríamos que plantearnos un cambio de liderazgo, reflexionar sobre qué supone ser un líder e incluir todo tipo de identidades distintas. Una sociedad sana es una sociedad en la que todos cabemos y no importa nuestro género, etnia, religión, orientación sexual... Y no olvidemos que Hollywood es solo una pequeñísima porción de la sociedad occidental, esto es aplicable a todo, aunque el foco de Hollywood se vea más.
Ha interpretado muchos personajes reales en su carrera. ¿Le supone esto una mayor responsabilidad a la hora de interpretarlo?
Desde luego, supone una enorme presión. Molly estuvo en la premiere de Toronto, con su padre detrás de mí. Fue muy emocionante su reacción ante la escena de Molly y su padre en el parque. Intento ser lo más respetuosa posible, y averiguar todo lo que puedo sobre el personaje, investigo, y más si esa persona va a ver mi interpretación. Para mí se trata de averiguar el pasado y reproducirlo, no de reinventarlo y presentar las cosas como a mí me parece que deberían haber ocurrido. Me documenté hablando con Molly, pero también con gente que la había conocido.
Los diálogos que escribe Aaron Sorkin son siempre un desafío, porque son largos parlamentos. ¿Resulta difícil reproducirlos y seguir ese agilísimo ritmo de intercambios verbales?
Lo que escribe Aaron es lo que nos gustaría decir en la vida real, ¿verdad? Esa sensación de idealismo, de triunfo de la justicia, de prevalecer por encima de las circunstancias, que hace que sus personajes parezcan mejores que nosotros, más nobles, más divertidos, más dinámicos... Es muy inspirador. Lees sus frases y dices: 'Eso es lo que tenía que haber dicho yo', pensando en otro momento de tu vida, en cómo debería haber movido los hilos.
En este caso tienes que llegar con tus diálogos bien aprendidos. No vale como he visto a compañeros en otros rodajes con quedarte con la idea, e improvisando, y ya te quitarán las dudas y los silencios en el montaje. Los guiones de Aaron Sorkin tienen su propio ritmo, como David Mamet o Shakespeare, sientes cómo fluyen los diálogos. Y si no sigues ese ritmo, has perdido su esencia y el peso. Todo es importante, más grande que la vida, por eso hay que decirlo muy rápido. Yo acabé a veces como un caballo desbocado, demasiado acelerada, corriendo por amor a ese ritmo. Y Aaron me corregía, pidiéndome que lo interpretara más despacio.
Aaron Sorkin es un guionista veterano, pero un director novato. Se trata de una situación única. ¿Cómo fue?
Igual que en el caso de Jeff Nichols, es estupendo trabajar con un director que es también guionista. Me encanta cómo trata a los actores. En realidad es un cineasta que está en la industria desde hace mucho tiempo, sabía lo que estaba haciendo. Nunca tenías la sensación de que era la primera vez que dirigía. Se sabía el papel de director.
Su personaje en Molly’s Game parece que no tiene vida amorosa, sabemos poco de su vida personal, más allá de su pasado familiar, lo ha sacrificado todo al trabajo y el poder. ¿Le ha supuesto esto una complicación no tener más elementos donde agarrarse, aparte de su dedicación profesional? ¿Siente esa presión en su vida personal?
La pregunta es interesante, porque al final se refiere a cómo la sociedad percibe a la mujer y sus relaciones. A Aaron Sorkin le preguntaron en el festival de Toronto, donde estrenamos la película, que por qué de Molly Bloom solo conocemos una relación sentimental, la que establece con su padre, y ni un novio o amante, y respondió que pasaba lo mismo con el papel de Brad Pitt en Moneyball, del que solo veíamos a su hija, nada más, y que nadie le había preguntado por sus relaciones románticas. Eso define cómo vemos a la mujer en la sociedad actual. Una mujer debería poder decidir sus prioridades -laborales, sentimentales, lo que sea- igual que un hombre. Esta película, La noche más oscura o El caso Sloane muestra mujeres que ponen por delante su trabajo. Y aunque pienso que una no debería tener por qué renunciar a su vida familiar por la profesión, deberían poder hacerse película que muestran otra cosa, igual que se hace en el caso de los hombres.
¿Cuál es su secuencia favorita de Molly’s Game?
Me encanta la primera escena del juicio, que me recuerda a títulos de James Stewart de los años 30, en que va adelante y atrás. Me encanta alguien tan divertido e ingenioso como Jimmy, y que Idris Elba tenga la oportunidad de hacer algo en esa línea, creo que no la había tenido antes.
Llama la atención el vestuario tan variado, a veces tan sensual, de su personaje…
Es muy interesante, porque tenía dos sentimientos cuando llegaba al set vestida así. Por un lado se supone que debe tener sentido de tener poder. Pero por otro lado, ese vestuario me hace más pequeña, y sentirme incómoda con esa ropa tan ceñida. Apenas puedes sentarte, me parece que me voy a caer, no creo tener el físico para vestir de esa manera. Es curioso que con esa ropa las mujeres quieren aparentar poder, con minifalda y tacones de vértigo, pero al mismo tiempo te sientes empequeñecida como persona.
¿Qué películas sobre el mundo del juego prefiere?
Me gusta El rey del juego, y también Rounders. De todos modos, creo que Molly’s Game es un tipo de película completamente distinto. Realmente aquí no importa quién gana, excepto en una escena.
Siempre la vemos en drama, en cambio en persona es una mujer risueña ¿Cuándo la veremos en una comedia y podremos decir “Jessica ríe”?
Cierto. Se debe a que busco papeles alejados de mí. Puede que la última vez que riera mucho en el cine fuera con el personaje más tonto que he encarnado, el de Criadas y señoras. Aunque ahora estoy desarrollando una comedia con Octavia Spencer, de quien ya fui compañera de reparto justo en Criadas y señoras. Necesito hacer comedias, y en general necesito que los guiones me supongan un reto. Me gustaría tener papeles más ligeros.
