Jean Becker empezó su carrera como asistente de su padre
Jean Becker empezó su carrera como asistente de su padre, el legendario Jacques Becker, director de París, bajos fondos. Luego colaboró con los mejores cineastas franceses, muchos amigos de su padre, como Julien Duvivier o Henri Verneuil. Debutó como director en 1961, con Un tal La Rocca, protagonizada por Jean-Paul Belmondo, drama que adaptaba una novela de José Giovanni, autor también de La evasión, que dio lugar a uno de los mejores trabajos de su padre. Con el paso del tiempo, el cine de Jean se parece menos a lo que rodaba su progenitor y se ha hecho más personal, derivando en comedias dramáticas sobre la vida sencilla, como La fortuna de vivir.




















