La visita de Leonardo DiCaprio a nuestro país no pudo ser más accidentada. Llegó una hora tarde a su encuentro con la prensa, por el retraso de su avión, lo que provocó el abucheo de los fotógrafos. Aunque la estrella y sus acompañantes, el actor Djimon Hounsou y el director Edward Zwick, estaban visiblemente sorprendidos ante tantos los pitidos, comparecieron con profesionalidad en la rueda de prensa, a pesar de las preguntas descabelladas de algunos periodistas. Una reportera le espetó a DiCaprio si quería casarse con ella, otra le interrogó sin vergüenza alguna por sus costumbres sexuales y un tipo intentó darle sus cortos para ver si le contrataban como actor, provocando una situación embarazosa. Por la noche, en el preestreno celebrado en una sala madrileña, DiCaprio volvió a retrasarse otra media hora, dejando solo ante el peligro a Guillermo Fesser. Éste se lo tomó con humor y estuvo improvisando chistes “graciosetes” hasta la llegada de DiCaprio, convirtiéndose en el héroe de la noche.