Estuvo en títulos tan populares como "El jovencito Frankenstein" y "Tootsie" y en la última etapa de su carrera dio vida a la madre de Phoebe en "Friends". Teri Garr ha fallecido a los 79 años este martes 29 de octubre en Los Angeles, California. En 2022 reveló que se le había diagnosticado esclerosis múltiple y en 2006 padeció un aneurisma.
Teri Garr, nacida Terry Ann Garr un 11 de diciembre de 1944 en Los Ángeles, ya tenía Hollywood en la sangre antes de siquiera aprender a caminar. Criada entre el glamour y el vaudeville –su padre era un cómico y actor, y su madre una bailarina–, Teri parecía destinada a unirse al espectáculo. Como dijo una vez entre risas: “Yo no elegí el escenario, el escenario me eligió a mí, y luego traté de esquivarlo, pero él insistió.”
Su camino comenzó en Ohio, donde, según ella misma contó, “me ponía a practicar ballet hasta que mis pies lloraban más que yo.” Su devoción y talento la llevaron a Los Ángeles, Nueva York y luego a donde la querían ver en cámara. En la gran ciudad, se formó en el Actors Studio, al parecer aprendiendo no sólo a actuar, sino también a encontrar la comedia en cada giro de la vida.
Antes de hablar en pantalla, Teri Garr dominaba el arte de agitar pompones y caderas como go-go dancer en programas de televisión como Shindig! y en algunas películas de Elvis Presley. "La gente me pregunta si me gustaban los movimientos de cadera de Elvis… Yo le decía: ‘Cariño, ¡me pagaban por estar en el fondo, no por ver el show!”. Garr se convirtió en la favorita de los coreógrafos, siendo escogida para bailar en Viva Las Vegas y otras cinco películas del rey del rock.
Finalmente, llegó su primer papel con diálogo en la película Head (1968), escrita por nada menos que Jack Nicholson, que dio a Teri Garr su línea icónica: “¡Rápido, chupa el veneno antes de que llegue al corazón!” Cuando le preguntaron si se sentía como una estrella en ese momento, ella respondió: “No, pero me sentía viva, aunque fuera gracias a una mordida de serpiente ficticia". Después estuvo a las órdenes de Francis Ford Coppola en La conversación.
El gran salto a la fama vino con El jovencito Frankenstein (1974) de Mel Brooks, donde interpretó a la fiel asistente Inga, y robó el corazón de la audiencia con su ingenuidad. Como bromeaba sobre su personaje: “Nadie me dijo que Inga sería una mezcla entre Einstein y una suiza perdida, pero lo hice funcionar”. Más tarde, trabajó con gigantes como Steven Spielberg en Encuentros en la tercera fase y se lució junto a Dustin Hoffman en Tootsie (1982), por la que logró una nominación al Oscar como Mejor Actriz de Reparto. “Fue un honor… y un milagro, considerando que el papel era de una actriz que no lograba conseguir papeles”, decía riendo.
Con una habilidad natural para la comedia, Teri Garr se prodigó en programas televisivos como The Sonny & Cher Comedy Hour y se convirtió en una de las habituales de Saturday Night Live y Late Night with David Letterman, donde su rápida lengua dejaba al propio Letterman sin palabras. En los 90, brilló en Friends como Phoebe Abbott, la madre biológica de Phoebe Buffay, un papel que disfrutaba por su mezcla de dulzura y rareza. “Me encantaba ser la madre menos convencional de la serie más convencional de los 90”, comentó.
A finales de los 90, Teri Garr se enfrentó a su mayor desafío: el diagnóstico de esclerosis múltiple, una noticia que mantuvo en privado por años. Finalmente, habló al público para inspirar a otros: “No quiero ser solo un rostro en el cartel de Hollywood, quiero ser una voz para quienes viven con esta enfermedad, que sepan que no están solos”. Se convirtió en la Embajadora Nacional de la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple, manteniendo su espíritu optimista. También se sobrepuso a un aneurisma cerebral en 2006, un golpe que nunca detuvo su humor.
En su autobiografía, Speedbumps: Flooring It Through Hollywood, Teri Garr escribía: “La vida te lanza obstáculos y tú tienes dos opciones: o lloras o te ríes. Yo prefiero reír, especialmente si el obstáculo tiene buen timing”. En cuento a su vida privada, mantuvo una relación de siete años con el ejecutivo cinematográfico Roger Birnbaum. Después de la separación, mantuvo una relación de siete años con David Kipper, un médico, a quien Carrie Fisher le presentó. En 1993, se casó con el contratista de construcción John O'Neil, y ese mismo año adoptaron a Molly O'Neil, única hija de la actriz. La pareja se divorció en 1996.
