La actriz sueca May Britt, recordada por sus papeles en "El baile de los malditos" y "El sindicato del crimen", y por haber sido la segunda esposa del legendario artista Sammy Davis Jr., ha fallecido a los 91 años, el 11 de diciembre por causas naturales en el Providence Cedars-Sinai Tarzana Medical Center, de Los Ángeles, según confirmó su hijo Mark Davis.
Majbritt Wilkens —su nombre real- nació en Lidingö, Suecia, el 22 de marzo de 1934, en el seno de una familia humilde. Jamás se planteó dedicarse a la interpretación o al espectáculo, hasta que mientras trabajaba como asistente en un estudio fotográfico de Estocolmo, en 1951, llamó la atención de los productores Carlo Ponti y el director Mario Soldati, que buscaban una joven rubia nórdica para una superproducción de aventuras. Aquella casualidad marcó el inicio de una carrera breve pero significativa.
Renombrada profesionalmente como May Britt, se trasladó a Roma y debutó como protagonista en Yolanda, la hija del Corsario Negro (1952), una cinta de capa y espada en la que interpretaba a la heroína romántica, mezcla de inocencia y determinación. Años después recordaría ese momento con distancia. "Nunca pensé que sería actriz. Simplemente me lo ofrecieorn y acepté", una frase que resume bien su relación poco calculada con la fama. Durante la primera mitad de la década trabajó de manera constante en Cinecittà, participando en cerca de una decena de producciones italianas que explotaban su imagen de belleza nórdica, elegante y algo distante.
Uno de sus trabajos europeos más relevantes fue Guerra y paz (1956), la ambiciosa adaptación de la novela de Tolstói dirigida por King Vidor. En ella interpretó a Sonya, personaje secundario pero esencial en el entramado emocional de la historia, compartiendo reparto con Audrey Hepburn. El rodaje internacional consolidó su visibilidad y facilitó el siguiente paso de su carrera.
A finales de los cincuenta, May Britt se instaló en Hollywood tras firmar contrato con 20th Century Fox. Su llegada coincidió con una etapa de transición del sistema de estudios. En El baile de los malditos (1958) dio vida a Margaret Freemantle, una joven alemana atrapada por la brutalidad moral del nazismo, junto a Marlon Brando, Dean Martin y Montgomery Clift. Britt aportó al personaje una mezcla de fragilidad y lucidez que fue bien recibida por la crítica.
Ese mismo año apareció en Entre dos pasiones (1958), drama bélico ambientado en la guerra de Corea, donde interpretó a una mujer envuelta en un triángulo emocional con los personajes de Robert Mitchum y Robert Wagner. En El sindicato del crimen (1960) encarnó a Ethel Skolnick, esposa de un gánster, en un retrato sobrio del crimen organizado que permitió mostrar un registro más duro y menos glamuroso. Sin embargo, uno de sus trabajos más discutidos fue el remake de El ángel azul (1959), en el que asumió el papel de Lola-Lola, inmortalizado por Marlene Dietrich. La comparación fue inevitable y la película recibió críticas severas, algo que ella aceptó con serenidad: "Sabía que me medirían con Dietrich. Era una batalla perdida desde el principio", declaró en una entrevista años después.
En el plano personal, su vida dio un giro decisivo al conocer en 1959 al cantante y actor Sammy Davis Jr. Tras un breve matrimonio previo con Edwin Gregson, Britt inició una relación con Davis que culminó en boda el 13 de noviembre de 1960. La unión provocó una enorme polémica en Estados Unidos, donde los matrimonios interraciales seguían prohibidos en numerosos estados. Antes de casarse, Britt se convirtió al judaísmo, y sobre aquella etapa afirmaría más tarde: "No sentí que renunciara a nada. Elegí una vida, no una causa".
Tras el matrimonio, decidió retirarse del cine, una decisión poco común para una actriz joven y en ascenso. «Me enamoré y quise dedicarme a mi familia», explicó en varias ocasiones, subrayando que no se sintió forzada a abandonar su carrera. La pareja tuvo una hija, Tracey Davis, y adoptó dos hijos, Mark y Jeff. El matrimonio terminó en divorcio en 1968, en un contexto de tensiones personales y profesionales.
Después de la separación, May Britt regresó esporádicamente a la interpretación, sobre todo en televisión, hasta su retirada definitiva en 1988. En sus últimos años se dedicó principalmente a la pintura, buscando una expresión creativa alejada del foco público. Su tercer marido, Lennart Ringquist, falleció en 2017.
