Decine21

In memoriam

Estuvo en la saga "El padrino"

Muere a los 93 años el oscarizado Dean Tavoularis, director artístico habitual de Coppola

Ganó el Oscar a la mejor dirección artística por "El padrino. Parte II" (1974) y fue nominado en otras cuatro ocasiones, incluyendo su trabajo en "Apocalypse Now" (1979) y "El padrino. Parte III" (1990). Su asociación con Francis Ford Coppola se extendió a lo largo de 13 películas, consolidando una de las colaboraciones más influyentes entre director y diseñador de producción.El diseñador de producción estadounidense Dean Tavoularis ha fallecido a los 93 años en un hospital de París por causas naturales. Su carrera, estrechamente ligada al cine de autor estadounidense de los años 70 y 80, dejó una huella indeleble en la historia del séptimo arte.

Muere a los 93 años el oscarizado Dean Tavoularis, director artístico habitual de Coppola

Nació en 1932 en Lowell (Massachusetts), en una familia de origen griego que pronto se trasladó a Los Ángeles. Allí, en la órbita de los grandes estudios, descubrió un universo que le marcaría para siempre. Su padre trabajaba en el sector de la distribución de café y uno de sus clientes era 20th Century Fox, lo que le permitió al joven Dean Tavoularis entrar en contacto directo con los estudios de Hollywood. Aquella mezcla de rutina industrial y fantasía cinematográfica sería decisiva.

Formado en arquitectura y pintura en el Otis College of Art and Design, dio sus primeros pasos profesionales en la animación de The Walt Disney Company. Allí trabajó como intercalador en películas como La dama y el vagabundo (1955), un aprendizaje silencioso sobre ritmo, composición y movimiento. Más tarde pasó a la acción real en producciones de Warner Bros., donde empezó a consolidar su perfil como director artístico.

El gran salto llegó en 1967 con Bonnie y Clyde, dirigida por Arthur Penn. Aquel retrato estilizado de la América de la Gran Depresión no solo revolucionó el cine del momento: también reveló a Dean Tavoularis como un creador capaz de construir épocas enteras desde la escenografía. Su trabajo, junto al de la figurinista Theadora Van Runkle, definió una nueva forma de entender el realismo cinematográfico.

A finales de los años 60 conoció a Francis Ford Coppola, una alianza que cambiaría la historia del cine. Juntos construirían una de las colaboraciones más fértiles y duraderas de Hollywood. No fue solo un colaborador de Francis Ford Coppola: fue el arquitecto invisible de sus mundos. Su consagración llegó con El padrino (1972) y, sobre todo, con El padrino II (1974), por la que ganó el Óscar a la mejor dirección artística. Su reconstrucción del Nueva York de principios del siglo XX —especialmente la transformación de calles reales en la Pequeña Italia de 1918— es hoy un referente de la escenografía cinematográfica.

Pero si hay una obra que define su ambición, esa es Apocalypse Now (1979). Allí, Dean Tavoularis no solo diseñó decorados: levantó un universo. Desde los helicópteros hasta los templos, su trabajo dio forma a una pesadilla tropical que parecía devorar al propio rodaje. El proyecto se convirtió en una odisea de años, y el diseñador lo recordaría como una experiencia límite, casi física.

En los años 80, su colaboración con Francis Ford Coppola continuó en títulos como Rebeldes y La ley de la calle, mientras exploraba otros registros en Corazonada (1981), una película que transformó Las Vegas en un artificio teatral construido íntegramente en estudio. Allí se cristalizaba su filosofía: el cine no debía imitar la realidad, sino reinventarla.

A lo largo de las décadas siguientes trabajó con directores muy distintos, desde Roman Polanski en La novena puerta hasta Warren Beatty en Bulworth, pasando por Wim Wenders o Philip Kaufman. Su versatilidad no le alejaba de su esencia: la creación de mundos cerrados, coherentes, casi palpables.

En 2007 recibió el reconocimiento del Art Directors Guild a toda su carrera. Ya entonces era una figura de culto entre profesionales del diseño de producción, admirado por su capacidad para pensar el cine como arquitectura emocional.

Tras un periodo de retirada, volvió brevemente en 2011 para trabajar en Un dios salvaje. A partir de entonces se apartó definitivamente del cine, dedicándose a la pintura y a una vida más silenciosa en Francia, donde residía junto a su esposa, la actriz Aurore Clément, a quien había conocido durante el rodaje de Apocalypse Now.

Lo último del mundo del cine

Últimos tráilers oficiales

¡Hola, soy Hal21, tu androide experto en películas!
HAL21 Chatbot