IMG-LOGO
Libros

"El cine comienza con Goya", de Juan Pedro Quiñonero

El cine comienza con Goya (Juan Pedro Quiñonero, Cátedra, col. Signo e Imagen, 332 págs)

Colección de 23 breves ensayos, íntimamente relacionados entre sí, y que muestran al genial pintor Francisco de Goya como precursor del cinematógrafo e influencia decisiva en la carrera de grandes directores de películas y de los responsables de su fotografía. En su conjunto resulta muy sugerente, aunque siempre puedan encontrarse algunas consideraciones aventuradas o discutibles, toda vez que no pueden probarse, se trata de conexiones que hace el autor, pero que incluso el Hitchcock, Kurosawa o Buñuel de turno podrían matizar, señalando al menos que no se trata de algo buscado conscientemente.

Juan Pedro Quiñonero, corresponsal en París del diario Abc y autor de un buen puñado de libros, mira a los cuadros de Goya, y de modo principal a sus series de “Caprichos”, “Desastres de la guerra”, “Pinturas negras”, y gracias a su erudición y capacidad de observación descubre en ellos una suerte de relato, de modo que su visionado concatenado podría ser editado de diversos modos para ofrecer a modo de pequeñas películas, a veces ensoñaciones o personal crónica de la historia de su país, tremendamente dinámica y perspicaz, en que se atrapa el genio español, pero también su lado menos halagüeño, esos duelos a garrotazos que nos suelen caracterizar. Se entiende así, recuerda el autor, que la recién nacida en 1986 Academia de Cine en España decidiera denominar a sus premios anuales los Goya.

No es algo nuevo señalar la influencia que el arte pictórico tiene en el cine. Resulta lógico que los cineastas, a la hora de decidir los encuadres y la planificación de sus películas, hayan tenido en cuenta los logros de artistas geniales para dar un tono determinado a sus obras. Pero Quiñonero pone el acento en Goya, quizá porque su arte está casi a las puertas de la llegada del cinematógrafo, y porque su modernidad entre otros rasgos hizo en cierto modo fortuna; también cierto desvanecimiento de la mirada a lo trascendente, hay otro tipo de espiritualidad no religiosa y más terrenal, aunque estemos hablando del autor de cuadros como “La última comunión de san José de Calasanz”, obra maestra del pintor recientemente restaurada, que no es mencionada en el libro. De todos modos no pretende señalar que tal o cual director busquen la mimetización de un cuadro; en ocasiones hace lo que ciertas exposiciones temporales muy pedagógicas de ciertos museos, que es poner en diálogo a un cuadro o un grabado de Goya, con un director o una de sus películas, ya sea “El quitasol” con el cine de Eric Rohmer, o sugerir junto a Stanley Kubrick que “El sueño de la razón produce monstruos”.

Tiene todo el sentido la comparación del testimonio pictórico de “Los desastres de la guerra” y la invasión napoleónica con el esfuerzo de cine documental y de propaganda de Frank Capra, John Huston, William Wyler, John Ford y George Stevens. Y a veces hay audacias como la conexión que se establece entre “Si resucitará?” y el cadáver de la piscina y la “muerta viviente” Norma Desmond en El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder.

No puede faltar además la cita de directores muy conectados con España, como Orson Welles, ahí está la mención a “El entierro de la sardina” y Mr. Arkadin, donde no faltan curiosidades como la presencia de Miguel Delibes en el film como figurante. O las referencias a don Quijote. Además se hace mención expresa de la influencia de Goya en el entero cine español, un feliz y constante ruido de fondo en sus películas.

Lo último del mundo del cine

Últimos tráilers y vídeos