Decine21
Libros

"Soy C-3PO", de Anthony Daniels

Soy C-3PO. La historia desde dentro (Anthony Daniels, con prólogo de J.J. Abrams, DK, 270 págs)

Apasionante libro de recuerdos de la experiencia del actor Anthony Daniels a la hora de dar vida al querido androide de armadura dorada C-3PO, experto en lenguas y protocolo, e inseparable compañero de R2-D2. Hará las delicias de todos los fans de Star Wars, pero creo que es plenamente disfrutable por cualquier amante del cine, porque Daniels no se expresa como un friki, ni uno tiene la sensación de que ha publicado el libro para ganarse un sobresueldo. Domina más bien en el lector el sentimiento de que el autor ha querido compartir su singular aventura con tantas personas que a lo largo de más de 40 años le han mostrado gratitud por haber dado vida al emblemático personaje, de alguna manera les debía su versión de los hechos, un punto de vista único.

Es evidente que han corrido ríos de tinta en forma de libros y artículos acerca de cómo se hizo La guerra de las galaxias, además de hay numerosos documentales e información en internet. La buena noticia es que Anthony Daniels tiene algo que aportar, y además lo hace con una actitud humilde, no se da aires de importancia a la hora de escribir. Tampoco niega que a lo largo de tantos años ha habido momentos de oscuridad, algunas tensiones con compañeros de fatigas de los rodajes e incluso frustración, pero lejos de convertir su relato en un penoso lamento o en un ajuste de cuentas en lo relativo a esos momentos, apuesta por la visión positiva, el recuerdo de los buenos momentos, lo que le han aportado tantas personas con talento con las que ha trabajado.

Tiene especial interés cómo recoge las sensaciones que le embargaron cuando rodó el primer film estrenado en 1977, La guerra de las galaxias luego conocido como Una nueva esperanza, cuando no le daban crédito actoral, y en el apartado promocional se alimentaba o al menos no se negaba la creciente idea en el imaginario colectivo de que C-3PO era un robot de verdad, que no había un actor embutido en una incómoda armadura. Para alguien que se asfixiaba ahí dentro, y todos los días se acostaba con rasguños y magulladuras, aquello suponía una frustración, que se corregiría en sucesivos filmes. Daniels también revela que estar con la cara tapada la mayor parte del tiempo en el plató le apartaba a veces de los otros actores, lo que también contribuía a su melancolía.

Como digo, el autor tiene palabras amables para todo el mundo, y cuando debe expresar algo negativo, es lacónico y no se ensaña ni carga las tintas. Es el caso de la relación con Richard Marquand, el director de El retorno del jedi, del que piensa que no sabía tratar a los actores, o con Kenny Baker, el actor enano que mueve a R2-D2 en algunas escenas, donde no hubo la amistad que podría sugerir la camaradería de los droides en el film. Puede mostrar que le agotan las escenas con pantalla azul o verde a las que George Lucas era tan aficionado, pero tiene la nobleza de reconocerle haber creado una auténtica mitología moderna, y que al fin, en un almuerzo, le dijo “Estuviste genial”.

Los recuerdos con personas más entrañables tienen que ver con actores como Mark Hamill, Alec Guinness y Carrie Fisher, con el último director J.J. Abrams, y con muchos miembros del equipo técnico desconocidos para el gran público, pero que le prestaron mil servicios, o supieron hacerse cargo de lo penoso que era estar dentro de la armadura, sobre todo en unos primeros filmes en que las cosas eran mucho menos sofisticadas que en la tercera trilogía.

Daniels tenía formación como mimo, y consiguió que no le arrebataran la voz, como les pasaría a los personajes enmascarados Darth Vader y Darth Maul: Richard Dreyfuss fue uno de los candidatos, pero prevaleció su modo de ver las cosas, como si fuera una especie de mayordomo inglés metálico sin emociones pero... con emociones.

El libro está muy bien escrito, aunque puede ser algo prolijo en algunas descripciones. De todos modos abundan las anécdotas simpáticas, con fino humor británico, y se da cuenta de toda la parafernalia que rodea el mundo “starwasero”, lo que incluye especiales de televisión, conciertos, convenciones, exposiciones, merchandising, etcétera. El actor puede proclamar con orgullo que ha estado en las nueve películas canónicas, e incluso en los spin-offs, hasta con triquiñuela incluida, y aunque es consciente de que su importancia decreció en las precuelas y en la última trilogía, se muestra feliz de haber formado parte de unas películas que son, por derecho propio, historia del cine.

Lo último del mundo del cine

Últimos tráilers oficiales