El caballo de Troya ya galopa en IMAX. Christopher Nolan presentó en la CinemaCon las primeras imágenes de “La odisea”, su esperadísima película tras “Oppenheimer”, y dejó claro que no piensa rebajar la escala: lo suyo sigue siendo convertir los mitos en experiencias físicas.
El director apareció ante una ovación, y con la humildad justa: bromeó con que menos mal que no tenía que salir después de Steven Spielberg. Trató de justificar su elección: adaptar a Homero no es contar una historia, sino “la historia”. Tres mil años después, Christopher Nolan quiere que vuelva a sentirse nueva… y atronadora.
Las imágenes mostradas giraron en torno a dos ejes: la memoria fragmentada de Odiseo y el espectáculo bélico. Matt Damon, en la piel del rey de Ítaca, aparece preguntando a Calipso —interpretada por Charlize Theron— cuánto tiempo lleva perdido, mientras se intercalan recuerdos de su esposa (Anne Hathaway) y su hijo (Tom Holland).
Pero el momento que ha hecho salivar a la industria es el caballo de Troya. Christopher Nolan lo convierte en una secuencia de tensión casi claustrofóbica: los soldados griegos ocultos dentro del artefacto, a la deriva en el mar, luchan por no ahogarse antes siquiera de llegar a Troya. Una vez dentro de la ciudad, la espera nocturna desemboca en un asalto brutal liderado por el propio Matt Damon y Jon Bernthal.
El reparto, como es habitual en Christopher Nolan, parece una alfombra roja con presupuesto infinito: Zendaya, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Elliot Page o Mia Goth, entre otros. El propio director ironizó: es más fácil decir quién no está en la película.
Rodada íntegramente para IMAX —otro capricho convertido en dogma—, La odisea llegará el 17 de julio y ya ha conseguido algo muy nolaniano: agotar entradas un año antes.
