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Biografía

Mia Goth

Mia Goth

Mia Goth

Filmografía
Emma

2020 | Emma

Emma Woodhouse es una joven hermosa, inteligente y adinerada, es además la reina indiscutible de los tejemanejes amorosos de su aburrido pueblecito inglés. En esta brillante sátira de las clases sociales -y de lo difícil que puede ser dejar atrás la adolescencia y afrontar los retos de la vida adulta-, Emma deberá lidiar con las consecuencias de varios emparejamientos pocos afortunados y algún que otro traspiés romántico para descubrir un amor que siempre había estado a su lado.

High Life

2018 | High Life

No, no es Stanley Kubrick, ya quisiéramos. Es la septuagenaria directora parisina Claire Denis, quien nos ofrece una película de ciencia ficción en inglés, que juega al despiste. Porque arranca con un astronauta reparando su nave espacial en el exterior, mientras tiene entretenida a su bebé en el interior de la nave, le habla y le ríe las gracias mientras trabaja, como orgulloso papá. Tiene que pasar casi media hora de metraje para que entendamos que Monte, que así se llama el astronauta, es uno de los supervivientes de una singular misión espacial para hacer experimentos de reproducción asistida, ir más allá del sistema solar, y hasta probar la gravitación de un agujero negro. Lo peculiar es que todos los viajeros espaciales eran presos y criminales, alguno incluso condenado a muerte, que han aceptado el trato de ser cobayas humanos en los citados experimentos. Les preside una doctora, también convicta, que debe presentar resultados diarios de su experimento, que el ordenador de abordo valida para concederles un día más de vida. De desarrollo irritantemente lento, pinta a un grupo variopinto de tipejos, algunos francamente desagradables, y otros que parecen incapaces de matar a una mosca. Con una antropología bastante pobre, Denis no nos ahorra pasajes escabrosos, como la máquina folladora, para tener un placer sexual que no está permitido obtener directamente interactuando con otros viajeros. Llama la atención como se filma con mirada condenatoria una violación, un hombre agrede a una mujer, pero el caso opuesto, el abuso que comete una mujer mientras duerme quien ha decidido vivir castamente, se describe en términos bastante diferentes. Película pretenciosa, con aires de estar expresando algo importante acerca de la condición humana, véase su final interestelar, se trata en realidad de una cinta bastante hueca y prescindible. Aunque Robert Pattinson ocupa la mayor parte del metraje, y el chico se esfuerza, su personaje no da para mucho, la verdad, las comparaciones son odiosas, pero le da mil vueltas el astronauta Ryan Gosling en la coetánea El primer hombre. Mientras que Juliette Binoche tiene que lidiar con una doctora poco creíble.

3/10
Suspiria

2018 | Suspiria

Años 70. La bailarina estadounidense Susie Bannon pasa una prueba para ingresar como alumna en la academia de baile de Madame Blanc. Pero Patricia, una de sus compañeras, ha desaparecido sin dejar rastro, así que su psicoanalista, el anciano Dr. Josef Klemperer, trata de dar con ella. Una de sus nuevas compañeras, Sara, le pedirá a Susie que le ayude a desentrañar el oscuro secreto que esconde la institución. Luca Guadagnino ha triunfado sobre todo con el relato de pasión homosexual Call Me By Your Name, con la que ganó un Oscar el veterano James Ivory por el guión adaptado. Le tiran sobre todo los homenajes al pasado, como se podía comprobar en dos trabajos con Tilda Swinton a sus órdenes Io sono l’amore (Yo soy el amor), deudor de El gatopardo y otros títulos de Luchino Visconti, y Cegados por el sol, remake de La piscina, de Jacques Deray. Rescata de nuevo a la carismática actriz para componer una relectura bastante libre del film homónimo de terror estrenado en el 77 (la trama de este remake transcurre ese año) de Dario Argento, director con el que tiene en común su primacía de la estética, pese a que ambos tengan sellos muy distintos. De nuevo barroco y excesivo, el cineasta abusa de la violencia, de la truculencia, y del simbolismo, pero sobre todo peca de pretencioso, pues no se limita a desarrollar una simple historia de horror, como el original, sino que pretende reflexionar sobre la psicosis colectiva, preguntándose cómo es posible que las ideas puedan arrastrar a numerosas personas a la violencia. Para ello, compara la secta de brujas presentada en la trama con el nazismo y el terrorismo de la RAF. Incorpora un elemento feminista, al denunciar que se menosprecia la violencia contra las mujeres, a las que se tilda muchas veces de histéricas. Estos temas de fondo tienen interés, pero el realizador acaba reiterándolos demasiado, lo que sumado a su propensión a alargar demasiado algunas secuencias, y a meter demasiados personajes secundarios, deriva en un metraje extenso, 152 minutos que agotan. Muchas escenas resultan llamativas por su poderío visual, sobre todo la de la bailarina que se descoyunta en la sala de espejos, mientras la protagonista ejecuta una coreografía en otra habitación. Pero no logran generar suspense, por la ausencia de personajes que generen una mínima empatía, lo que también deriva en un desarrollo demasiado aséptico. Tampoco aumentan el interés por ellos las excelentes actrices, pues el film cuenta con protagonistas exclusivamente femeninas, y el único personaje masculino de peso, el doctor, está interpretado por la citada Swinton, con maquillaje protésico. También aparece muy caracterizada como la jefa suprema de la escuela, y con una apariencia más reconocible como la directora artística de la misma, inspirada en la coreógrafa Pina Bausch. Desde luego, demuestra que no hay reto que se le resista, mientras que sus compañeras más o menos cumplen, sobre todo Dakota Johnson (Susie), Mia Goth (Sara), en alza con títulos como El secreto de Marrowbone, Chloë Grace Moretz, en una aparición breve, y Jessica Harper, protagonista original de la cinta setentera, como Anke, esposa de Klemperer.

4/10
La cura del bienestar

2017 | A Cure for Wellness

Con motivo de una fusión muy beneficiosa los socios de una gran compañía necesitan arreglar algunos inconvenientes financieros y por tal motivo necesitan la presencia del antiguo director comercial, que marchó a descansar a un balneario suizo y nunca regresó. Un joven ejecutivo comercial recibe el encargo de viajar hasta Europa y traerle de vuelta en el plazo de dos días. Gore Verbinski tiene una amplia trayectoria como director, con éxitos de inmensa talla, como la saga de Piratas del Caribe. Su oficio detrás de las cámaras está fuera de toda duda, posee imaginación y habilidad para convertir impecablemente ideas en imágenes. En La cura del bienestar estos aspectos están potenciados y la premisa inicial es atractiva, pero falla incomprensiblemente lo más importante: un guión medianamente consistente. La historia de Verbinski y Justin Haythe (Revolutionary Road) juega al despiste constantemente, llevándonos por vericuetos diversos sin concretar ninguno. Inevitablemente logra transmitir inquietud e intriga ante lo que vemos (hay imágenes poderosas), pero da demasiados palos de ciego y en el fondo no juega limpio con sus personajes ni con la inteligencia del espectador. Tramposilla en su planteamiento y narrativamente incongruente en varias fases de la trama, podríamos estar ante un drama existencial, un thriller convencional, una película macabra, una fantasía gótica y pesadillesca, un film de terror futurista, etc., etc. Y ahí queda la cosa. El resultado es que no hay manera de saber lo que estamos viendo, hasta que, claro, llega un desenlace poco satisfactorio. Así las cosas los únicos puntos fuertes de la película son su lograda atmósfera opresiva –apoyada en una magnífica y a ratos subyugante fotografía de Bojan Bazelli y en las imponentes localizaciones naturales de los Alpes–, algunos pasajes visualmente impactantes –las salas de baños, la cuestión de las anguilas– y el esforzado trabajo de Dane DeHaan, un actor que sabe transmitir angustia. Pero esas cualidades no bastan.

3/10
El secreto de Marrowbone

2017 | Marrowbone

Existía cierta expectación con el debut en la dirección de Sergio G. Sánchez, guionista de El orfanato y Lo imposible. El secreto de Marrowbone sabe a decepción, aunque en la taquilla nunca se sabe. ¿Quiere jugar Sergio G. Sánchez a ser Alejandro Amenábar, M. Night Shyamalan, Steven Spielberg, por supuesto, Juan Antonio Bayona, un poquito de todos ellos? No me parece mal, pues algo de eso hubo en El orfanato y Lo imposible, pero al guionista que debuta en la dirección, la cosa se le ha ido de las manos. Y es una pena, por lo ambicioso de la producción o por el cuidado encuadre de determinados planos, pero la película, rodada en inglés, no funciona en muchos aspectos, y aunque podría perdonarse la bisoñez en la realización, donde duele decir que hay agujeros y caprichos argumentales de entidad no pequeña es en el guión. Se puede trabajar con el concepto “descoloque del espectador”, pero hasta cierto punto. La acción arranca en 1969 –la llegada del hombre a la Luna, imposible saber qué nos quiere decir Sánchez con este dato tan preciso– con una madre en fuga con sus cuatro hijos, el mayor, Jack, próximo a cumplir 21 años, el pequeño todavía un niño. No sabemos de qué huyen, pero ocupan una mansión familiar en medio del campo que la madre no visitaba hacía tiempo, y prometen iniciar una nueva y pacífica vida. Y están encantados con una guapa vecinita bibliotecaria, Allie, que se gana su amistad muy imaginativamente. La madre está enferma y muere, pero han de ocultar el hecho, para que el mayor puede ocuparse de sus hermanos. Quienquiera que les persigue llega un mal día y pega un tiro a una ventana. No sabemos más, sino que se nos anuncia que han pasado seis meses y se nos aturulla con espejos cubiertos de sábanas, un supuesto fantasma que ocupa la casa, un papá que era muy malo, y un dinero manchado de sangre. No funciona el modo de contar. Hay personajes tremendamente estereotipados, sobre todo Allie y un joven abogado que la pretende, Tom, imposible aplaudir alguna interpretación. Faltan rasgos verdaderamente distintivos en los hermanos. Hay clichés tan manidos como las señales de luz en morse para comunicarse, o el libro que cuenta “nuestra historia”. Algunas discusiones entre los hermanos Jack y Billy están pasadas de rosca, el suspense de la firma de un documento no es tal, sólo un susto es verdaderamente eficaz. La banda sonora, la música de Fernando Velázquez y los efectos de sonido se imponen demasiado, y hasta estorban. Y la sorpresa. Lo es, ciertamente, pero no funciona, no fluye con naturalidad hasta dejar al espectador en un estado de shock, que casi produce una hilaridad indeseada.

4/10
Everest

2015 | Everest

Mayo de 1996. Dos guías profesionales preparan sendas expediciones comerciales, en las que llevarán a la cima del Everest a adinerados individuos. Rob Hall, de Adventure Consultants, garantiza el éxito a cualquier tipo de cliente, independientemente de su experiencia, pues ha ejercido su labor durante años sin ninguna víctima mortal. Su rival, Scott Fisher, de Mountain Madness, sólo lleva consigo a gente preparada. Ambos grupos logran coronar su objetivo, pero entonces se desata una inesperada y violenta tormenta... El islandés Baltasar Kormákur, responsable de la excelente 101 Reikiavik, ha dirigido en Hollywood títulos como Contraband y 2 Guns. En Everest reconstruye trágicos sucesos reales, que pusieron en solfa el lucrativo negocio de los viajes de recreo al punto más elevado de la Tierra. El realizador logra sacarle mucho partido a un guión inteligente, escrito a cuatro manos por Simon Beaufoy, con experiencia en este tipo de historias por 127 horas, y nada menos que William Nicholson, autor de la obra original y el libreto de Tierras de penumbra. Son conscientes de que no deben apartarse del esquema del típico retrato de lucha del hombre contra la naturaleza, por lo que se limitan a dar pinceladas de los personajes. Pero logran darles cierta dimensión humana, y que se entiendan las dos maneras de entender su profesión de los protagonistas. También contribuye al dramatismo de Everest el reparto, que tiene en su cima a Jake Gyllenhaal (Fisher) y Jason Clarke (Hall), éste último el que logra la mayor emotividad, en sus conversaciones telefónicas con su esposa, encarnada por una breve pero eficaz Keira Knightley. También sorprende otro matrimonio de ficción, formado por Josh Brolin y Robin Wright. No desentonan grandes intérpretes como Emily Watson, Sam Worthington y John Hawkes. En suma, cuando llegan las deseadas y vistosas secuencias de escalada que el público ha ido a ver no se tiene la sensación de estar contemplando el típico blockbuster vacío. Estamos ante una de esas películas de las que se sale alabando la fotografía, gran labor de Salvatore Totino. Los planos aéreos ponen los pelos de punta por sí mismos, por lo que no necesitarían del 3D con el que se exhibe Everest.

6/10
Nymphomaniac (II)

2013 | Nymphomaniac

Segunda entrega de Nymphomaniac, último trabajo del danés Lars von Trier, dividido en dos volúmenes por razones exclusivamente comerciales debido al largo metraje de la propuesta. Sigue por tanto el esquema apuntado en Nymphomaniac (I) de ocho capítulos, la narración de sus tribulaciones a cargo de Joe, una ninfómana que ha sufrido un violento ataque, y ha sido acogida en su casa por el solitario erudito Seligman. La novedad estribaría en que las perversiones de su adicción al sexo resultan cada vez más truculentas, en este segundo volumen habría espacio para el “ménage à trois” interracial, el sadomasoquismo, la pedofilia y la corrupción de jóvenes, e incluso las relaciones lésbicas acaba metiéndolas el director en ese mismo saco. El conjunto, con imágenes bastante explícitas, es sumamente desagradable, como cabe imaginar. Lars von Trier es un artista con talento, pero le pierde su enorme ego, y la sensación de que en su prodigiosa inteligencia algunas piezas se han desencajado. Ciertas imágenes y pasajes de la película son poderosos, con recursos visuales imaginativos. Pero al tiempo domina una gran pedantería en el toma y daca que mantienen Joe y Seligman, con éste trayendo a colación insufribles comparaciones filosóficas, musicales y religiosas a las historias de aquélla. Resulta irritante cierto tono cínico de superioridad burlona, “yo soy el chico más listo de la clase y vosotros no” podría estar pensando el director danés. A veces da la impresión de que debido al período de “no-entrevistas” que se ha autoimpuesto Von Trier tras su polémicas declaraciones en Cannes acerca de Hitler, el director suple concediéndose con esta película una autoentrevista, haciendo decir a los personajes lo que piensa sobre cuestiones controvertidas, e incluso convirtiéndolos en portavoces de sus propias contradicciones a través de unos Joe y Seligman en discusión. De modo que afirma ser, no antisemita, sino antisionista, larga un peculiar discurso sobre las mujeres sufrientes por culpa de los hombres, o expresa admiración por los pedófilos que no ejecutan sus fantasías. En general Von Trier, director y guionista, muestra amplias carencias en su limitada visión antropológica, sólo en el padre de Joe apreciamos un poco de humanidad más allá del estrecho canuto sexual de la película. No hay explicaciones para la ninfomanía de Joe, la posibilidad del cambio parece descartada, y la apelación en algunos momentos al amor y a las supuestas connotaciones morales del relato son de escasa entidad, se dirían que forman parte del juego del cineasta danés para autojustificarse y dar al amplio espectro de espectadores que reconocen su talento algo que les pueda contentar.

3/10
Nymphomaniac (I)

2013 | Nymphomaniac

Seligman, críptico profesor de origen judío, recoge de la calle a Joe, una mujer tirada en medio de la calle con signos de haber sufrido violencia física. La lleva a su residencia, donde ella le contará con pelos y señales la historia de cómo el desenfrenado deseo sexual que siente desde que era una niña le ha conducido a la perdición. Resulta complicado el análisis de una obra tan errática como Nymphomaniac (I) cuando el film se presenta como una versión “recortada con autorización del director” y como la mitad de un díptico, apelando a no se sabe qué limitaciones de libertad que en realidad parecen meditadas estrategias de marketing (todo apunta a que se pretende vender no sólo la segunda parte, sino también la 'versión íntegra'). En cualquier caso, parece una obra tan viva que posibles giros en su continuación podrían alterar la percepción que ofrece el visionado aislado de esta entrega inicial. Por lo visto en Nymphoniac (I) “autocensurada”, Lars Von Trier se adentra muy a fondo en la mente de una ninfómana, con complejo de Elektra, cuya patología bien podría ser representativa de una sociedad igualmente enferma, en la que las adicciones sexuales compulsivas no permiten tener en cuenta posibles daños ocasionados a otras personas, ni en definitiva el respeto de unas reglas morales. Capaz de alumbrar obras bastante sólidas (Dogville, Bailar en la oscuridad, Melancolía) y otras discutibles (Anticristo, Los idiotas), Von Trier se queda en esta ocasión a medio camino. Por un lado, vuelve a demostrar su capacidad para crear imágenes de enorme potencia, y para sacar interpretaciones desgarradoras, en esta ocasión tanto por parte de actores habituales de su cine (Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård), como de otros insólitos en su filmografía (Shia LaBeouf metido en un berenjenal muy sórdido, Jamie Bell o una Uma Thurman a gran nivel). Quizás desentone en Nymphomaniac (I) Christian Slater, que a pesar de sus esfuerzos no parece la mejor elección como padre de la protagonista, mientras que la gran estrella de la función, la debutante Stacy Martin, demuestra ser buena actriz, pero también una pobre víctima de los desvaríos más truculentos del realizador danés. Angustiosa y desagradable hasta la saciedad, Nymphomaniac no está exenta de cierto interés, en su constatación de que cuando no se cree en el amor (el autor del film no es ni mucho menos un dechado de optimismo) el sexo conduce a una espiral mediante la que el individuo se encierra en su propio hastío y desesperación. Dividida esta primera parte en cinco capítulos (de un total de ocho), sobresale el tercero, en que la protagonista toma conciencia de las consecuencias de sus actos al conocer a la esposa y madre engañada (Thurman). Si bien, el tono surrealista de este segmento podría parecer extremadamente artificioso a parte del público. A Von Trier le pierde sobre todo su afán de escandalizar, con ensoñaciones incestuosas y fragmentos pornográficos muy explícitos que pretenden ser “novedosos”, incluso involucrando a personajes menores de edad que pueden herir hasta a sensibilidades que están de vuelta de todo. También sobra su peligrosa tendencia a volverse discursivo, como cuando se compara el apetito sexual de la protagonista con la música polifónica, una metáfora válida que da juego estéticamente, pero estropeada porque tanto Gainsbourg como Skarsgård parecen a punto de dar una conferencia. Hasta se explica didácticamente, por si alguien la desconoce, en qué consiste la sucesión de Fibonacci.

4/10

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