La película "Noé", como todo el mundo sabe a estas alturas en que no deja de llover, como si de una campaña promocional encargada al cielo se tratara, se estrena el próximo viernes en cines de toda España. Basada en el relato bíblico del Génesis, su contenido religioso ha sido ampliamente comentado. Están los que la consideran una buena película, que desarrolla los temas apuntados por el libro del Antiguo Testamento, y quienes consideran que su director Darran Aranofsky se ha tomado demasiadas licencias.
En este punto parece lógico preguntarse: ¿En qué creen los responsables de la película Noé, director, guionistas, actores, productores, etcétera? ¿Estaban filmando algo que respondía a sus convicciones más íntimas? ¿O se trataba simplemente de un relato apasionante, con muchas posibilidades cinematográficas, pero nada más? La respuesta no se puede despachar, como puede imaginarse, en un simple par de líneas. Cada uno es, evidentemente, cada uno. Y con bastante cálculo, miden sus palabras para no ahuyentar al espectador a causa de unas declaraciones inoportunas, a la hora de referirse a sus creencias personales.
Darran Aranofsky es un judío que se autodefine como ateo, y se crió en Brooklyn. No tiene inconveniente en asegurar, jugando a las paradojas, que “es la película bíblica menos bíblica jamás rodada”. Y subraya que la ha enfocado para que “llegara por igual a creyentes y no creyentes”.
En cualquier caso asegura en The Washington Post que han sido fieles al relato del Génesis, aunque con libertades creativas donde “hemos tratado de dramatizar la decisión que Dios debió realizar cuando decidió destruir a toda la humanidad”. También explica que no cree que rodar la película “me haya cambiado o afectado de alguna manera. Para mí ha sido el reto de dar vida a esta historia, de insuflarle vida.”
Sobre su intento de ser recibido por el Papa Francisco y su asistencia final a la audiencia de los miércoles declaró que “los comentarios del Papa sobre la labor pastoral y nuestra responsabilidad para con el mundo natural son de una gran inspiración y de una gran importancia. Cuando surgió la oportunidad de escucharle hablar en persona en su primer aniversario como Papa, no quise dejar pasar la ocasión de escucharle y aprender.”
En el caso de Emma Watson tampoco parecen haberse producido variaciones en sus creencias religiosas una vez hecha la película. Según explica “ya tenía previamente la conciencia de ser alguien más espiritual que específicamente religiosa... Me interesan en realidad las cosas de mayor alcance que la cultura, la nacionalidad, la raza, la religión”, explica, sin llegar a especificar cuáles serían esas cuestiones de mayor alcance.
La actriz que da vida a la esposa de Noé, Jennifer Connelly, piensa que la película es fiel al espíritu de la Biblia, y explica que, como de su personaje no existe ninguna información concreta, ella se inspiró precisamente en las Sagradas Escrituras, en el elogio de la mujer virtuosa del capítulo 31 del Libro de los Proverbios, donde se dice que “su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas”.
Russell Crowe, a través de su cuenta en la red social Twitter, parecía haber convertido en algo personal conseguir que el Papa Francisco viera la película, y poder encontrarse con él en el Vaticano. Curiosamente, explicó en Variety que él no es católico y que “nunca he sentido realmente una conexión con el Papa antes. Pero este tipo es diferente”. Aunque el actor no ha llegado a reconocer que el encuentro personal no se produjo, tuiteó el día de la audiencia papal: “Qué gran privilegio, he asistido a la Audiencia del Santo Padre el día de San José y Día del Padre”.
Con quien sí ha conseguido hacerse una foto Crowe es con el arzobispo de Canterbury, máximo responsable de la Iglesia Anglicana. Pero tampoco ha habido un comentario concreto de Justin Welby acerca de la película.
El actor neozelandés piensa que la película llevará al espectador a la Biblia, ya que “mucha gente piensa que conoce la historia de Noé, pero no tienen más que vagos recuerdos de la catequesis dominical, no lo verdaderamente dice la Biblia”.
Scott Franklin, vicepresidente de Paramount, el estudio detrás de la película, es el que ha sido más claro sobre el no-encuentro con el Papa, reconociendo que únicamente les dieron asientos VIP.
Mark Margolis, que hace el pequeño papel de Magog en la película, se toma la cosa a broma para no entrar a la cuestión religiosa: “Cuando Noé andaba por ahí no existían los cristianos. Ni siquiera los judíos. Es antes de todo eso. Pienso que a los marineros les gustará: es muy náutica.” Y sobre el Papa añadió jocosamente que “tal vez compre la versión china pirateada”.
