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Biografía

Jennifer Connelly

Jennifer Connelly

49 años

Jennifer Connelly

Nació el 12 de Diciembre de 1970 en Nueva York, EE.UU.

Premios: 1 Oscar

La novia del monstruo

01 Noviembre 2003

Hace ya dos décadas que sus ojos azules-verdosos y su evidente atractivo llegaron a la gran pantalla para quedarse. Le ha sentado bien el cambio de milenio a Jennifer Connelly. Presente en magníficas películas desde su infancia, atravesó una prematura etapa de decadencia, y un aluvión de películas menores, pero el reciente oscar a la mejor secundaria y algún papel de entidad es una buena muestra de que su talento ha superado la adversidad.

Nacida en Catskill Mountains, Nueva York, el 12 de diciembre de 1973, Jennifer Lynn Connelly fue hija única y pasó la mayor parte de su infancia en Brooklyn, donde su padre tenía un negocio textil. Fue un amigo de la familia, ejecutivo de una empresa de publicidad, quien sugirió que la pequeña Jennifer se presentara a un casting. Así fue como a los diez años, empezó a trabajar como modelo y actriz de anuncios televisivos. “No dejaría que mi hijo lo hiciera. Para mí era divertido no ir al colegio, viajar y conocer a gente diferente, pero no fue una manera fácil de crecer. Sinceramente me sentía tonta”, ha explicado luego la actriz. Al año siguiente, debutó en la gran pantalla, de la mano de un magnífico realizador, Sergio Leone, en Érase una vez en América, una épica historia de gángsters. Y aunque su breve papel llamó la atención, y no le faltaron ofertas, las películas que le ofrecieron a continuación no mantuvieron el nivel. En 1985 interpreta su primer papel protagonista en Phenomena, de Dario Argento, sangriento subproducto que fue todo un éxito en Europa. Más desapercibida pasó Deslices de juventud, una comedia romántica para adolescentes.

Aún así, el fallecido creador de los Teleñecos, Jim Henson, escogió a Connelly entre cientos de aspirantes para protagonizar Dentro del Laberinto, una historia de fantasía en la que se traslada a un mundo mágico para salvar a su hermano, raptado por el rey de los Goblins. Le acompañaba el músico David Bowie, y los muñecos habituales de la factoría Henson.

Y aunque aprovechaba su vida estudiando lengua inglesa en la universidad de Yale, en el cine desperdiciaba su talento. En los 90, la mayor parte de sus películas son prescindibles, como Labios ardientes, un thriller subido de tono del inclasificable Dennis Hopper. Más entretenida era Rocketeer, una de superhéroes que no obtuvo el éxito esperado, pero el protagonista, Bill Campbell, se convirtió en su novio durante algún tiempo. De amor y de sombra era una decepcionante adaptación de una novela de Isabel Allende. “Fue una época muy dura. Llegué a decidir que no trabajaría en algo que no me interesara realmente”, explica la actriz. Aunque apenas la reclutaban para papeles de entidad, se mantuvo a flote, con títulos que no barrieron en taquilla, pero que tuvieron cierta repercusión, como Semillas de rencor, Mulholland Falls. La brigada del sombrero, El secreto de los Abbott y Dark City. Y si bien no se había convertido en una estrella, cogió carrerilla y tablas para afrontar el nuevo milenio lanzándose desde el trampolín a papeles más difíciles, como la impactante drogadicta de Réquiem por un sueño. Tras una breve intervención en Pollock, se consolida por fin como abnegada esposa que apoya a su marido, aquejado de esquizofrenía, el matemático John Nash, en Una mente maravillosa. Por aquel entonces era madre soltera, y en el rodaje conoció al hombre de su vida, su compañero de reparto Paul Bettany, con el que decidió finalmente sentar la cabeza y contraer matrimonio el 1 de enero de 2003. Además, no olvidará esta película por otra razón, pues aunque hasta entonces ni la habían nominado, los académicos de Hollywood repararon en su talento y le concedieron un Oscar. “Creo que la estatuilla ha hecho que se me vea como una apuesta más segura, aunque personalmente pienso que sigo siendo la misma”.

Y de esposa de un monstruo de las matemáticas, pasó a ser esposa de un monstruo de tebeo, recordando aquello de “verde que te quiero verde”, que escribió Lorca, pues ése es el color de Hulk. Para ello se puso a las órdenes del prestigioso director taiwanés Ang Lee, al que califica de “meticuloso como cineasta”.

Tras una trayectoria tan larga, no tiene miedo a ningún papel, a juzgar por lo que se conoce de Casa de arena y niebla, su nuevo trabajo cuyo rodaje acaba de finalizar. Su personaje es una mujer adicta al alcohol que ha perdido su casa al no pagar la hipoteca...

Oscar
2002

Ganador de 1 premio

Filmografía
Top Gun: Maverick

2020 | Top Gun: Maverick

Después de más de treinta años de servicio como uno de los mejores aviadores de la Armada, Pete "Maverick" Mitchell (Tom Cruise) se encuentra dónde siempre quiso estar, sobrepasando los límites como un valiente piloto de prueba y esquivando el avance en su rango que lo emplazaría en tierra. Durante el entrenamiento a un destacamento de graduados de Top Gun para una misión especializada, Maverick se tropieza con el Teniente Bradley Bradshaw (Miles Teller), distintivo: "Rooster", el hijo del difunto amigo de Maverick, y el Oficial de Intercepción de Radar, el Teniente Nick Bradshaw, conocido como "Goose". Enfrentándose a un futuro incierto y a los fantasmas de su pasado, Maverick se ve envuelto en una confrontación con sus miedos más profundos, culminando en una misión que exige el máximo sacrificio de aquellos que serán elegidos para volar.

Snowpiercer: Rompenieves

2020 | Snowpiercer | Serie TV

El  calentamiento global ha convertido la Tierra en un planeta congelado, acabando con la mayor parte de la vida. Sobrevivieron numerosos ricos que en el último momento subieron a un tren en perpetuo movimiento, que recorre el mundo entero, diseñado como un moderno Arca de Noé, y aquellos desfavorecidos que lograron abrirse camino en el último momento a golpes hasta el furgón de cola, donde se les tiene retenidos por la fuerza de las armas, y comen la porquería de restos que sus anfitriones les dosifican. Así las cosas, la burócrata de la clase dominante Melanie Cavill envía a soldados para que le traigan a un habitante de la retaguardia, Andre Layton, porque fue inspector de policía antes del Apocalipsis, lo que le convierte en el único que puede resolver un sangriento asesinato. Éste acepta el reto porque así podrá obtener información valiosa para la inminente rebelión que los suyos preparan. Seis años antes de hacer historia con los cuatro Oscar de Parásitos (2019), incluidos los relativos a dirección y película, el surcoreano Bong Joon-ho triunfaba con Rompenieves, adaptación de la novela gráfica francesa "Le Transperceneige". En la versión americana en formato de serie de TNT, se mantiene como productor ejecutivo, al igual que su compatriota, Park Chan-wook, pero todo indica que ninguno de los dos se ha involucrado demasiado, todo el poder creativo reside en Graeme Manson (guionista de Cube) y Josh Friedman (autor del libreto de Terminator: Destino oscuro), que figuran acreditados como creadores. Su tono de relato de misterio engancha en cierto modo, pero los elementos de crítica social del original parecen descafeinados, y su empeño en mostrar los lujos y excesos de los dirigentes resulta un poco tópico. Quienes hayan visto el original, recibirán esta producción como un spin-off que cuenta lo que hacen personajes de segunda fila, mientras lo importante sería la revolución que organizaba allí el personaje de Chris Evans. La veterana Jennifer Connelly (Cavill) sobresale al frente de un reparto un tanto insulso, pero pese a su calidad interpretativa, no logra ni de lejos que se olvide a la inquietante villana que bordaba en el film Tilda Swinton.

5/10
Alita: Ángel de Combate

2018 | Alita: Battle Angel

Estamos en el siglo XXVI es una sociedad distópica, la guerra con los marcianos 300 años atrás ha dejado profunda huella en la Tierra. En la ciudad aérea de Salem vive una élite inalcanzable, mientras que en tierra firme se encuentran los parias, un conjunto abigarrado de seres humanos, los cárnicos, y de cyborgs, que tiene partes de su cuerpo artificiales. En Iron City, en la zona de desguace, el doctor Ido experto en curar a cyborgs encuentra los restos de la desechada Alita, con un cerebro humano en perfecto estado, y a la que reconstruye en su clínica. Cuando logra que despierte, ella, de aspecto adolescente, no recuerda nada de su pasado, pero pronto sale a la luz que posee cualidades muy especiales, sus dotes físicas son realmente extraordinarias, propias de una guerrera; lo que no quita para que destaquen en Alita unos sentidos muy acendrados de la bondad, la lealtad y la justicia, como se advierte en sus relaciones con esa figura quasi paterna que es el doctor Ido, o con su nuevo amigo Hugo, que le guía en ese mundo hostil, donde se siente muy atraída por un deporte muy popular, el Motorball. Trepidante adaptación del manga de Yukito Kishiro, que ya antes había conocido una versión como serie de anime no demasiado apreciada por los fans. Teniendo detrás la mente creativa de James Cameron, que ejerce como coguionista y productor, puede imaginarse que técnicamente Alita: Ángel de Combate alcanza una perfección inusitada en sus aspectos visuales, tanto en el uso de efectos especiales CGI como en la presentación del 3D, usado con tanta inspiración como en Avatar, el proyecto que tan enfrascado le tiene, da la impresión de que el resto de su carrera sólo dirigirá las secuelas de ese film. Para la dirección, Robert Rodriguez se revela como una acertada elección, pues se nota que el cineasta de origen hispano admira la fuente original, y que posee un talento especial para el cine de acción. Estamos ante un film donde el entretenimiento de calidad es la meta principal, meta que se alcanza sobradamente. La recreación del universo futurista es espectacular, con muchísimos detalles, grandes planos generales de Iron City con edificios semiderruidos o del estadio donde se juega al Motorball. También es fabulosa la calidad y movimiento de los cyborgs, la simbiosis de las partes puramente mecánicas o de robots, con las humanas, manos o rostros, en muchos casos tratados visualmente, como los espectaculares ojos de Alita, todo un homenaje a los clásicos de los personajes del anime, con su redondez saltona. Y las peleas, persecuciones, etcétera, están muy logradas, nada que ver con el cansinismo de ciertas perezosas producciones de acción, está todo muy bien estudiado para asegurar la diversión. Quizá alguno considere que los elementos que componen la trama son muy sencillos o arquetípicos, pero sea como fuere, lo cierto es que funcionan a las mil maravillas. La chica sin memoria que necesita arraigar en algún sitio, conocer el sentido de su vida; los padres sacudidos por una tragedia que les marcó para siempre; los sentimientos paternales y filiales entre Ido y Alita, al modo de una revisión moderna del cuento de Pinocho; la élite controladora de los parias desde la distancia, sin mezclarse nunca con ella; los cazarrecompensas y demás tipos duros; el amigo que decepciona, pero donde siempre cabe el perdón. Rosa Salazar, abonada a las sagas distópicas –Divergente, El corredor del laberinto– asume con aplomo el protagonismo del film y logra hacer creíble la mezcla de pureza y fuerza de su personaje; y funciona muy bien el resto del reparto, incluidos tres oscarizados secundarios de lujo, Jennifer Connelly, Mahershala Ali y Christoph Waltz.

7/10
Héroes en el infierno

2017 | Only the Brave

Eric Marsh es el jefe de una brigada municipal especializada en sofocar y minimizar incendios en las montañas de Arizona. Se trata de una veintena de hombres que demuestra coraje y conocimiento en su trabajo y Eric aspira a recibir un alto certificado del gobierno que les permita estar en la primera fila en situaciones graves. Se unirá al grupo Brendan, un ex yonqui que quiere asentar la cabeza tras ser padre de una niña. No le será fácil adecuarse al duro entrenamiento y a la convivencia con sus compañero. Potente drama basado en hechos reales dirigido por Joseph Kosinski, quien da un portazo así al género de ciencia ficción con el que se dio a conocer al gran público con trabajos interesantes como Tron Legacy y Oblivion. A partir de un artículo publicado en GQ, los guionistas Ken Nolan y Eric Warren Singer ofrecen una historia muy humana, bien dosificada, acerca de los hechos trágicos que acapararon las noticias estadounidenses, acaecidos en 2013 en los las colinas de Arizona. Héroes en el infierno podría haber caído en el tópico film simplón y patriotero (y más con ese título de manual), pero estamos ante una historia bien desarrollada que expone situaciones verosímiles sobre relaciones personales y crecimiento interior. La estructura se asimila al paradigma de las películas bélicas, en donde un grupo de compañeros comparten vida y trabajo de riesgo. Antes hay espacio para el necesario entrenamiento, duro y formativo, donde se asientan las bases del juego previo a las secuencias de acción, e incluso están presentes las novatadas, la férrea disciplina y la confianza en el mando. Con este enfoque el film recoge también convincentemente la camaradería entre todos ellos, de modo que nos hacemos cargo de la unión del equipo más allá de diferencias personales. Es imposible que se preste igual atención a todos los personajes, pero entre incendio e incendio el guión sabe detenerse en los conflictos de los más importantes, especialmente en Eric y Brendan, más parecidos de lo que parece. Aparte del correcto trabajo de Miles Teller, destaca sin duda la composición de Josh Brolin como el jefe de la brigada y la alta calidad de las escenas que comparte con su esposa Amanda, extraordinariamente encarnada por Jennifer Connelly. Con tacto cinematográfico, ese caballo herido transmite bella y metafóricamente sus pasados traumáticos y difíciles. Visualmente la película es estupenda y las escenas de incendios, aunque no sean especialmente espectaculares, son veraces y están rodadas con suficiente pericia para no perder ojo. El fuego, elemento vivo con quien incluso habla el protagonista, tiene una enorme presencia, siempre amenazante, traicionera, por mucho que haya sido sofocado anteriormente en multitud de ocasiones. La notable banda sonora de Joseph Trapanese (El gran showman) potencia magníficamente esa sensación.

6/10
Pastoral americana (American Pastoral)

2016 | American Pastoral

Adaptación de la novela de Philip Roth, ganadora del Pulitzter, a cargo de Ewan McGregor, protagonista y director debutante. No apasiona, algo se ha perdido en el camino, quizá por la mano balbuceante del recién estrenado realizador. Y como el ambicioso propósito es mostrar algo así como la muerte de la inocencia americana, una tragedia familiar con nombres y apellidos en un país en transformación con importantes distubios sociales, basta un titubeo para dar al traste con el mismo. La narración la vertebra Nathan Zuckerman, escritor ya sexagenario, que acude a una reunión de antiguos alumnos del instituto. Allí, mientras admira la foto de Seymour Levov, el sueco, alguien muy popular en sus años mozos, le saluda su hermano Jerry, que era de su curso, y que le da la triste noticia de su muerte. Lo que sirve para contarle a Zuckerman, que estuvo fuero de Estados Unidos en los 60, el drama personal del sueco. Cómo a pesar de representar a primera vista el sueño americano hecho realidad –de origen judío, heredó la fábrica de piel de su padre en Newark, y se casó con Dawn, toda una belleza y de gran personalidad–, lo suyo se convirtió en pesadilla. A pesar de su nombre, Merry, su única hija, tartamuda, protesta por todo, no entiende el mundo injusto en que vive y se relaciona con grupos violentos en el contexto de la lucha por los derechos civiles. Su conexión con un atentado terrorista, dinamitará metafóricamente a la familia. Tal vez simultanear protagonismo y dirección le ha pesado demasiado a McGregor, pues su personaje de padre preocupado y crecientemente desgarrado se encuentra envarado todo el tiempo, decididamente incómodo. Quizá el guión de John Romano no ha logrado la necesaria suavidad narrativa, o quizá algo se ha quedado en la mesa de montaje en una película con problemas, pero el hecho es que hay saltos demasiado abruptos, apariciones repentinas que no acabamos de digerir, cambios en los personajes donde la gradualidad brilla por su ausencia. El recurso a las casualidades acaba de rematar la faena. Nada hay peor en una película que suscitar la incredulidad del espectador, y las escenas con la psicoanalista o con una activista, amiga de Merry, rozan el ridículo. No deseamos destripar ni detallar mucho más, sólo queda añadir que el resto de actores poco pueden para componer unos personajes consistentes.

4/10
Noé

2014 | Noah

Vistosa película espectáculo de teología ficción, que parte de las páginas que el Génesis dedica a Noé y el diluvio universal para ampliar el lienzo. Ocho generaciones han transcurrido desde la pareja primigenia constituida por Adán y Eva. Después de que Caín matara a su hermano Abel, dos linajes pueblan la Tierra. El que viene de Caín es poco respetuoso con la naturaleza, son carnívoros y tienen en muy poca estima la vida humana. Mientras que los descendientes de Set, de los que quedan sólo unos pocos, se alimentan de plantas y sí tienen conciencia de que deben cuidar la creación. Noé, uno de ellos y patriarca de una familia, tiene una visión. Dios le anuncia la destrucción del mundo y le encomienda la construcción de una gran arca donde habrá parejas de todas las especies animales y que albergará también a su familia. Pero dentro de la libertad de acción que Dios le ha dejado, piensa que su misión es dejar que se extinga la estirpe humana, sólo debe pervivir el resto de la creación, donde no hay maldad ni pecado. Darren Aronofsky dirige y coescribe con su colaborador habitual Ari Handel esta película bíblica, alrededor de la cual se ha generado una polémica un tanto artificial acerca de si era suficientemente fiel a la fuente que la inspira, y de si respetaba las creencias de judíos, cristianos y musulmanes. Desde nuestro punto de vista la película no debería ser problemática en ese sentido. Pero el caso es que con muchos millones de dólares en juego, había temor al batacazo y al rechazo del público creyente, lo que parece notarse en un film algo frío y muy calculado, con estrategias demasiado obvias como la de tratar de conseguir el beneplácito del Papa acerca de la película. Más allá de estos elementos extracinematográficos –pero que han influido en el resultado final–, la película funciona en algunos aspectos y muestra su debilidad en otros. Lo más logrado es el carácter de Noé –bien Russell Crowe–, entre patriarcal y profético, investido de una misión, de ánimo apesadumbrado, y al que se le han insuflado rasgos de otros personajes bíblicos, hace pensar en Jonás a la hora de mostrar falta de compasión por el ser humano pecador, y en Abraham cuando se plantea sacrificar la vida de los de su propia sangre. Y alrededor de esto se suscitan cuestiones de carácter religioso de indudable interés, como la existencia del pecado, el castigo que merece, y las oportunidades que da el Creador, todo en un marco veterotestamentario, o sea, no vemos a un Dios personal interactuando con el hombre, a no ser a través de señales y visiones, y está ausente la idea de la oración. Ideas como la de escudarse en que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios para suplantar precisamente a Dios, resultan sugerentes. Igual que las consideraciones sobre el don de la libertad, y cómo se concilia la idea de justicia con la de misericordia. Pero en lo que es el puro entramado argumental, no todo funciona con igual eficacia. Por un lado el toque ecologista está algo pasado de rosca, no hace falta ser vegetariano para preocuparse del medio ambiente. Además, se quiere plantear un drama familiar y doméstico, y no todos los integrantes del clan tienen la misma fuerza. El abuelo Matusalén en plan ermitaño en una cueva anda algo perdido, y de los tres hijos de Noé, Sem y Jafet quedan muy desdibujados, sólo al rebelde Cam se le perfila un poco mejor, al igual que a los personajes femeninos de Naamé –Jennifer Connelly–, esposa de Noé, y la huérfana y suerte de hija adoptiva Ila –Emma Watson–. El villano de turno de linaje cainita se salva gracias al poderío de Ray Winstone, porque resulta demasiado arquetípico. Aronofsky es un director que visualmente siempre ha sido muy potente, pero aquí parece algo ahogado –si se nos permite la expresión– por los efectos especiales, llamativos –los bosques milagrosos, los animales que acuden al arca, el mundo cubierto por las aguas...­– pero no especialmente imaginativos. En tal sentido se llevan la palma una especie de ángeles de roca semicaídos, los Vigilantes, que parecen haber sido concebidos con el mismo software que los Transformers.  

6/10
Cuento de invierno (Winter's Tale)

2014 | Winter's Tale

Nueva York, principios del siglo XX. Peter Lake es un ladrón perseguido por un siniestro personaje llamado Pearly Soames, que no es otra cosa que un demonio que pretende vengarse de quien antaño fue uno de sus “socios”. Antes de marcharse de la ciudad, Peter entrará a robar en una suntuosa mansión y allí se enamorará de la bella Beverly Penn. Pero el destino de ese amor es trágico porque ella tiene tuberculosis y le queda poco tiempo de vida... Tras una exitosa carrera como guionista, en donde ha formado tándem con un peso pesado como Ron Howard, en películas de la talla de Una mente maravillosa o Cinderella Man, el neoyorquino Akiva Goldsman debuta en el largometraje con Cuento de invierno (Winter's Tale), después de haber hecho ya sus pinitos detrás de las cámaras en la serie Fringe. Para su puesta de largo en la gran pantalla ha elegido una historia difícil de manejar, que se adentra por vericuetos fantásticos y a la vez pretende mantener la verosimilitud de la trama, con acendrados acentos dramáticos, en torno a la lucha entre el bien y el mal, la perpetuidad del amor y la fuerza del destino. Basada en una novela de Mark Helprin, el mayor problema de Cuento de invierno (Winter's Tale) es la dificultad de digerir la enorme amalgama de elementos fantásticos en un escenario realista, el Nueva York actual y el de un siglo atrás. Quizá provengan del material previo, o quizá Goldsman haya incluido ideas propias, sea como fuere aquí la trama es especialmente confusa por exceso de ingredientes en el cóctel, que incluye desde tradiciones puramente religiosas, hasta concepciones mitológicas y mágicas, pasando por el ideal romántico de la fuerza inmortal del amor. Religión, magia, mitología, con una severa dosis de imaginería milagrosa a lo New Age es el ecléctico resultado. A veces estos elementos se muestran con sutileza, como ese estado de percepción en que la luz y sus reflejos ayudan a ver el mundo desde una nueva perspectiva, pero en otras ocasiones las cosas no funcionan tan fácilmente: verdaderamente es complicado aceptar la existencia de un caballo blanco con alas que aparece mágicamente sin explicación alguna. Y que se trate de un cuento no es suficiente. Dicho esto, está claro que lo que mejor funciona es la pura historia de amor de toda la vida, punto detonante del film. Por lo demás, lo más destacado de Cuento de invierno (Winter's Tale) es la lograda ambientación de la historia, sobre todo la de la época de principios del siglo XX, con un cuidadoso diseño de producción, así como el tono fotográfico de la película, que saca mucho partido a los colores grises del invierno. Y al margen de sus personajes, los actores están todos bien, con mención especial para un eficiente Colin Farrell (en su pose de sufridor) y la guapa jovencita Jessica Brown Findlay (Downton Abbey). Sin embargo es una pena constatar lo relegados que quedan en la trama actores de la talla de William Hurt o Jennifer Connelly.

4/10
Shelter

2014 | Shelter

No llores, vuela

2013 | Aloft

Tercer trabajo de la peruana Claudia Llosa, tras Madeinusa y La teta asustada, con la que obtuvo el Oso de Oro en Berlín en 2009. La sobrina lejana del premio Nobel Mario Vargas Llosa rueda por primera vez en su carrera en inglés, con actores conocidos internacionalmente. En No llores, vuela Jannia Ressmore, joven periodista, le pide a Ivan, experto en cetrería, que la conduzca junto a su madre, Nanna Kunning, una artista y sanadora a la que desea entrevistar. Ivan le conducirá hasta ella, a pesar de que se ha distanciado de su progenitora por un trauma que arrastra desde su infancia. La realizadora mantiene sus señas de identidad, pues recurre de nuevo a temas como la infancia desdichada, el universo femenino y la superación de duros golpes del pasado. Esta vez ha desterrado sus golpes de humor surrealista, lo que confiere a No llores, vuela, mayor entidad dramática que la de sus trabajos anteriores. Además, el guión de la propia Llosa –como suele ser habitual– dosifica muy bien los datos de una historia que el espectador va componiendo poco a poco. Como ha demostrado antaño, la cineasta tiene mano con los actores, por lo que logra el lucimiento de Jennifer Connelly –la madre–, que aprovecha que tiene más papel que nunca. A Cillian Murphy su particular físico le ayuda a componer a un personaje –el hijo– que arrastra desequilibrios, mientras que la siempre eficaz Mélanie Laurent cumple como periodista. En papeles menores también destacan Oona Chaplin (Juego de tronos) y sobre todo el polifacético y reputado barítono William Shimell (Amor). Por momentos, No llores vuela, destila enorme poesía, con sus imágenes del hielo y la cetrería, que adquieren enorme simbolismo. Introduce muy bien elementos de realismo mágico, tan propios de la cultura latinoamericana, en las curaciones milagrosas de la madre. Además acaba siendo un film más positivo que los anteriores de la autora. Pero a No llores, vuela le pesa un desarrollo un tanto irregular, por momentos un tanto pretencioso, sobre todo al recrearse en la filosofía “new age” que divulga el personaje de Connelly. Y concluye de forma poco convincente. Aparte, se nota demasiado que la realizadora se inspira claramente en el cine de Terrence Malick, hasta el punto de que acaba tratando un conflicto muy similar al de El árbol de la vida.

6/10
Un invierno en la playa

2012 | Stuck in Love

La vida de William Borgens –escritor de prestigio, ganador dos veces del premio PEN/Faulkner– no es la misma desde que su esposa Erica le dejara por otro hombre tres años atrás. Aunque siempre ha teledirigido a su familia hacia la creación literaria, y sus hijos apuntan maneras, ahora él mismo es incapaz de crear nada desde la marcha de su mujer y no puede pasar página. Su hija mayor, Samantha, echa en cara a su padre esa actitud tan “romántica”; ella prefiere el realismo y ha optado por ser cínica y promiscua como reacción a la ruptura de sus padres. Mientras, el hijo menor, aún en el instituto, está enamorado de una compañera a la que le cuesta acercarse. Josh Boone debuta como guionista y director con esta película más que interesante sobre la convivencia, las dificultades, las equivocaciones, el amor, etc. de una familia bastante singular. Los Borgens son los típicos intelectuales de la progresía de la costa este de los Estados Unidos, una peculiar élite cuya pensamiento tiende a ver todo en coordenadas literarias, artísticas, etc., mientras que su comportamiento ético y su visión del ser humano responde a la más exorbitante mentalidad liberal, en el sentido más pragmático, basto y amplio del término. En teoría, para ese tipo de personas cualquier acto será bienvenido mientras suponga una experiencia distinta, nueva, enriquecedora (es un decir), que ayude a hacer arte, en este caso literatura. Pero lo llamativo de Un invierno en la playa (vaya titulito en castellano) es que pone en tela de juicio esa supuesta mentalidad liberadora de la familia Borgens. Porque, según vemos en la película, eso nos les libera en absoluto. Así, sin dejar de ser ellos mismos, cada cual irá reconduciendo su vida hacia valores “trasnochados”, como el amor-don, la fidelidad, el perdón, la unión familiar, etc. Y sobre todo ello el director hace reinar sabiamente un decidido tono optimista, que pasa por la pura comedia, el melodrama y el drama. Está claro que hay licencias enormes, como los simples diálogos entre William y sus hijos (de una explicitud, que en la realidad serían imposibles), los desahogos sexuales, y en general la insolente procacidad y el desenfado sensiblero con que ocurre todo (desde los enamoramientos, hasta las muertes, el final frente al pavo de Acción de Gracias e incluso la surrealista llamadita de Stephen King). Sin embargo, aparte de sus indudables defectos, Un invierno en la playa funciona también gracias a un trabajado guión que centra el tiro en la confección de cada personaje. Están trazados con esmero, realismo y atractivo, y sus reacciones y cambios responden a situaciones emocionales convincentes. De entre el reparto hay que destacar sin duda a una esplendorosa Lily Collins, una chica que va camino de convertirse en estrella. La inmensidad de sus registros y su capacidad de empatía son innegables. Pero también ofrece un trabajo muy bueno Greg Kinnear, con ese aire un tanto ridículo que tan bien se le da. Incluso con mucho menor metraje también brilla Jennifer Connelly.

6/10
¡Qué dilema!

2011 | The Dilemma

Ronny y Nick son grandes amigos, además de compañeros de trabajo en una empresa automovilística. Ronny, enamorado de su novia Beth, admira el matrimonio modélico de su amigo, hasta que por casualidad ve a Geneva, su esposa, besando a otro hombre. Entonces le surge el dilema de cómo comunicarle una probable infidelidad, de la que quiere cerciorarse. De tanto en cuando Ron Howard aborda géneros y temas con los que no se le suele asociar. Es el caso de esta historia que linda entre el drama y la comedia, que cuenta con un reparto atractivo, ellos y ellas, pero que no acaba de dar con el tono adecuado. A veces quiere discurrir con ritmo alocado, en otros momentos se pretende abordar cuestiones de gran calado, y en fin, no faltan las bromas gruesas, poco acertadas. Es verdad que en alguna ocasión Howard cambia de tercio con suavidad, lo que tiene mérito, pero la película adolece de una indefinición que le perjudica.

4/10
Salvation Boulevard

2011 | Salvation Boulevard

Virginia

2010 | Virginia

Qué les pasa a los hombres

2009 | He's Just Not That Into You

Película basada en “He's Just Not That Into You: The No-Excuses Truth to Understanding Guys”, libro coescrito por Greg Behrendt y Liz Tuccillo, que se adentra con sentido del humor en la forma de pensar masculina y femenina a la hora de afrontar las relaciones hombre-mujer. Figura como productora la actriz Drew Barrymore, que se reserva un pequeño papel, y ha contado con la pareja de guionistas Abby Kohn-Marc Silverstein, que ya hicieron para ella el libreto de Nunca me han besado. Se trata de jugar con la idea de las mil y una excusas que uno puede inventar para no admitir lo que no marcha en una relación amorosa. Para ello, punteada la trama con varias frases creadas a partir de lugares comunes y falsas encuestas a personas que opinan desde su experiencia, se plantea una historia coral, donde somos testigos de los altibajos que atraviesan distintas parejas, todas interconectadas. Después de 7 años de convivencia, Beth no logra que Neil piense en el matrimonio; Janine se ha vuelta muy racional en la vida conyugal, lo que empuja a un Ben con mala conciencia a interesarse por la aspirante a cantante Anna; Conor está desesperado porque su relación con Anna parece estancada; Mary, amiga de Anna, busca una relación a través de internet; y Gigi es una ingenua que no acierta con los hombres, hasta que empieza a atender los consejos de Alex, vecino de Conor y observador excepcional de la mente de hombres y mujeres. La película es ágil, cuenta con un plantel de actores difícilmente mejorable -entre ellas Jennifer Aniston, Jennifer Connelly, Scarlett Johansson, y la poco conocida pero encantadora Ginnifer Goodwin; y entre ellos Justin Long, magnífico, además de Ben Affleck, Bradley Cooper y Kevin Connolly- y se sigue con agrado porque sabe penetrar bien en los complicados engranajes del alma masculina y femenina, que hacen difícil, e incluso muy difícil, lo sencillo, pues al final, en una relación, todo es cuestión de amor. Hija de su tiempo, la visión que se ofrece del compromiso en las relaciones amorosas es simplista, se concede una preponderancia excesiva a los sentimientos y al sexo, mientras se ignoran, casi siempre, otras necesarias actitudes como la paciencia, el espíritu de sacrificio, o la capacidad de ceder por amor al otro. Atender a “señales”, o pensar en “técnicas de conquista y seducción” suena muy interesante, y nadie negará que se puede llamar la atención o adivinar intenciones gracias a unas u otras, pero no deja de resultar una mirada demasiado elemental, muy a ras de suelo. De todos modos, en la completa madeja argumental hay muchos hilos, y algunos son muy sugerentes, como el de la mentira, que lo echa todo a perder -esas colillas de cigarrillos-, el del “sabio” que tiene consejos para todos y es incapaz de analizar su propia situación amorosa, o el de agachar la cabeza y acudir junto a la persona amada cuando lo necesita, aunque se haya discutido previamente con ella. Hay un inteligente equilibrio de sonrisas y lágrimas, y cierta contención en la inevitable frivolidad.

6/10
La duda de Darwin

2009 | Creation

Corazón de tinta

2008 | Inkheart

Cuando nace su hija Meggie, Mo Folchart le lee en voz alta el cuento de Caperucita Roja. En el exterior de su casa aparece de la nada una caperuza colorada, como la del célebre personaje. Resulta que Mo tiene el poder de traer al mundo real a personajes y elementos de los libros que lee. Pero esto tiene también un peligroso efecto secundario... Años después, Mo Folchar viaja solo con su hija, pues su esposa ha desaparecido sin dejar rastro. En una librería, Mo encuentra un viejo volumen de “Inkheart”, un libro que busca desesperadamente desde hace más de diez años por razones desconocidas. Pero en la puerta le aguarda un siniestro personaje, Dustfinger, que salió de ese libro y quiere presionarle para que le devuelva a su interior... También andan tras los pasos de Mo otros siniestros personajes, liderados por el oscuro Capricornio, con aviesas intenciones. Iain Softley (K-Pax, La llave del mal) adapta al pie de la letra una novela para niños de la especialista Cornelia Funke, cuya obra ya había dado lugar a El príncipe de los ladrones. La propia escritora ejerce de productora, quizás para asegurarse de la fidelidad al original. Es cierto que el tono es excesivamente infantil, a lo que contribuyen sobre todo Andy Serkis, que construye un villano exagerado, cómico y premeditadamente irreal. También va en esa línea Brendan Fraser, que compone un héroe un poco al estilo del protagonista de La momia, y el resto del reparto, que incluye a actores tan solventes como Paul Bettany, Jim Broadbent y Helen Mirren, en papeles caricaturescos. Pero es un film ameno, que mantiene un agradable tono familiar, y que realiza una eficaz apología de la lectura y de la unidad familiar. Junto con la eficaz banda sonora del aragonés Javier Navarrete, sorprende el pequeño cameo sin palabras de la actriz Jennifer Connelly, esposa de Paul Bettany.

6/10
Ultimátum a la Tierra

2008 | The Day the Earth Stood Still

Ultimátum a la Tierra (1951) es uno de los grandes clásicos del cine de ciencia ficción. En su primera incursión en el género, Robert Wise advertía de los riesgos del peligro nuclear mediante la historia de un extraterrestre, Klaatu, que aterriza en Washington. Su misión, advertir de que si continúa la proliferación nuclear, los humanos se convertirán en una amenaza peligrosa y el resto de planetas se verán obligados a destruirles. El mensaje pacifista era tan sencillo como contundente. Ahora, el director Scott Derrickson, responsable de El exorcismo de Emily Rose, acomete la tarea de adaptar el film a los nuevos tiempos, y de hecho cambia el fondo nuclear por un mensaje ecológico. Keanu Reeves ha heredado el papel de Klaatu (Michael Rennie) en el original, que esta vez aterriza en Central Park, en pleno Nueva York, junto con Gort, un robot letal que le sirve de guardaespaldas, y que se desactiva con la orden ‘Klaatu barada nikto’. Herido por el ejército, Klaatu es transportado a un hospital, donde le reaniman. Tras advertir a los humanos de que van a ser eliminados, escapará del centro ayudado por Helen Benson, una científica viuda, y su hijo. Helen averigua que Klaatu está en la Tierra para evaluar si los humanos –que van a ser eliminados por destruir el planeta– tienen alguna posibilidad de cambiar, pero realmente no cree que sean capaces. Tras un inicio prometedor –la científica es reclutada con gran misterio junto con otros científicos, en unas secuencias que recuerdan muchísimo a Encuentros en la tercera fase–, lo cierto es que la historia se estanca tras la fuga del hospital. Derrickson se ha dejado seducir por las posibilidades de los modernos efectos especiales, y se decanta por mostrar grandes destrucciones, en detrimento de la historia. Quizás ha sido alentado por los productores, pues en algunos momentos parece que el objetivo es una exhibición de efectos al estilo de cintas catastrofistas como El día de mañana. Éstos no están a la altura del film de Roland Emmerich, pero son lo bastante eficaces. Tanto Jennifer Connelly como el jovencísimo Jaden Smith, hijo del Príncipe de Bel-Air, son bastante expresivos. Por contra, esta vez Keanu Reeves parece bastante perdido con su personaje. Se supone que Klaatu tiene una pinta amenazadora, aunque en realidad es un personaje con un fondo bondadoso. Hacia la mitad, la trama es un tanto confusa, y no se sabe exactamente cuáles son las verdaderas intenciones de Klaatu, lo que ha debido desconcertar bastante al protagonista de Matrix.

4/10
Un cruce en el destino

2007 | Reservation Road

Ethan Learner pasa un domingo con su familia, en el recital de su hijo Josh, que toca el chelo. De regreso a casa, Ethan para en una gasolinera. Mientras echa gasolina en su vehículo, deja por un momento de vigilar a su hijo. Éste es atropellado por un coche que se da a la fuga. El vehículo está conducido por Dwight, un abogado que viene de un partido de béisbol con su hijo. Dwight está tan asustado que ha decidido huir. Ethan y su esposa se sienten destrozados por la pérdida de su hijo. Deciden presionar a la policía para que se detenga al culpable y contratan a un abogado, que casualmente resulta Dwight. Tercer trabajo del director irlandés Terry George, que había dejado un buen sabor de boca con los dos anteriores, En el nombre del hijo y Hotel Rwanda, y que fue guionista de la inolvidable En el nombre del padre. El propio George ha escrito el  guión, que adapta una novela de John Burnham Schwartz. El film tiene muchos elementos en común con 21 gramos, que también sigue a los implicados en un accidente de coche. Terry George no acaba de estar a la altura, ni del film de González Iñárritu ni de su propia filmografía, pues ni sus secuencias ni sus diálogos resultan especialmente memorables. Acumula demasiado recursos fáciles y casualidades, por lo que a veces parece un telefilm de lujo. Y sin embargo, el cineasta consigue imprimir humanidad a los personajes, gracias al buen trabajo de los actores. El metraje no pierde interés en ningún momento, pues analiza la historia desde las dos caras de la moneda. Por un lado, están la ira y los deseos de venganza de Ethan (Joaquim Phoenix), a quien el rencor coloca al borde de la locura, y casi le imposibilita para llevar una vida normal. Por su parte, Dwight (Mark Ruffalo) es un hombre que ha fracasado en su vida personal, y que se ve asediado por los remordimientos.

5/10
Diamante de sangre

2006 | Blood Diamond

En sus teorías sobre el montaje, Eisenstein hablaba de estimulantes estéticos agresivos, es decir, de usar imágenes impactantes, para que el espectador no pueda olvidar el mensaje de la película. Conoce sin duda este principio básico del maestro ruso el artesano Edward Zwick, autor de películas valiosas como Tiempos de gloria, Leyendas de pasión, En honor a la verdad o El último samurái. Esta vez Zwick se ha propuesto usar el potencial de una superproducción de Hollywood con un fin loable: concienciar a los espectadores de todo el mundo del sufrimiento que provocan los conflictos derivados del comercio internacional del diamante, sobre todo en la década de los 90, en el marco donde transcurre la acción, la guerra civil que asoló Sierra Leona. Solomon Vandy, un apacible pescador de Sierra Leona, es separado de su familia por el ejército rebelde, que le obliga a trabajar en los campos de diamantes. Vandy logra escapar, tras haber enterrado un gigantesco diamante de color rosa que ha encontrado. Entretanto su pequeño hijo ha sido reclutado por los rebeldes para que combata junto a ellos. Solomon no duda en internarse en el frente bélico, en busca de su vástago, con ayuda de Archer, un blanco, mercenario de Zimbaue que trafica con diamantes y al que sólo parece motivarle el dinero que ganará con el diamante de Solomon. Para reforzar su mensaje, Zwick no escatima detalles escabrosos y estremecedores a la hora de mostrar muertes y torturas. Si sus planos de miembros amputados son brutales, más duras resultan las secuencias de los niños de la guerra, adoctrinados para odiar y usar armas de fuego como autómatas, contra un enemigo que a veces puede ser su propia familia. La película también muestra el abandono de las regiones más pobres de África, y apuesta por la familia como ámbito idóneo para superar situaciones extremas. DiCaprio vuelve a demostrar que no es sólo la estrellita de moda, sino también un actor valioso, en su papel de traficante de armas, tan cínico como insensible, que poco a poco se va humanizando. No le va a la zaga Djimon Hounsou, que confirma su talento tras el film En América, ni tampoco la actriz Jennifer Connelly, a pesar de que su papel de periodista es bastante breve.

7/10
Juegos secretos

2006 | Little Children

Un barrio residencial, del estilo del de Mujeres desesperadas, habitado por gente de clase media. Sarah Pierce coincide en el parque con otras mujeres casadas, que llevan a sus niños a jugar ahí. Sus vidas son anodinas. Les falta ilusión, metas dignas de ese nombre, hasta el punto de que la mayor emoción del día sucede cuando llega con su crío el apolíneo Brad Adamson. Los ojillos se les van, fantasean y bromean sobre él, pero ninguna se atreve a dirigirle la palabra. Excepto la hastiada Sarah, que acepta el reto de una de sus amigas para pedirle el teléfono, y hasta le planta un beso en la boca. A partir de ese momento ninguno de los dos puede olvidar al otro. El descubrimiento de Sarah de que su marido es adicto al cibersexo hasta límites enfermizos, y la frustración profesional de Brad –no acaba de sacar su título de derecho, los éxitos y control de su esposa le exasperan– propician primero una “inocente” amistad con la excusa de llevar a sus respectivos hijos a la piscina, y luego el adulterio (im)puro y duro. Se suman al cuadro de personajes insatisfechos un policía amargado, que descarga adrenalina jugando al fútbol americano, y que se ha arrogado el papel de garante de la seguridad de los niños del barrio; y Ronnie J. McGorvey, un exhibicionista convicto, recién salido de la cárcel y con serios problemas psicológicos, que vive en casa de su madre. Una película triste, muy triste. Decididamente deprimente. Se basa en un novela de Tom Perrotta, coguionista del film con el director, Todd Field, que firmó la también deprimente En la habitación. Y pese a ese tono que no te alegra el día, la película está contada con garra, y se habla de frente y sin tapujos de una sociedad enferma y desamorada, a la que faltan alicientes para seguir adelante, donde la satisfacción del propio yo parece el único objetivo. Ante tal vacío interior, el lema “sentir que estoy vivo” se convierte en motor de la existencia que sólo genera nuevas frustraciones, porque ni se acerca a colmar las ansias de felicidad que cualquier ser humano alberga. Es cierto que estamos ante una de esas historias que apunta a los problemas, pero no va más allá… Algo es algo, pero tal planteamiento sabe a poco, y la crudeza con que se expone todo no ayuda a mejorar las cosas. Nos presenta unas patologías obsesionadas por el sexo, que por desgracia los medios de comunicación alimentan de modo exponencial… Habla de los miedos, auténtico pánico, a enemigos externos, mientras no se reconoce al peor enemigo, al que llevamos dentro… La incomunicación es un problema, en el matrimonio no se encaran las dificultades, que se tratan de resolver por “la puerta trasera”… Hay escaso margen para cambiar de vida, las etiquetas y los prejuicios te marcan para siempre… En el film subyace una antropología profundamente pesimista, donde impera el egoísmo, y el bien familiar no se valora suficientemente. Sólo las situaciones límite y el incontrolable azar parece que puedan dar la oportunidad de enderezar la propia vida. Todd Field vuelva a demostrar que es un gran director de actores, todos están en su sitio. Sobresale Kate Winslet, una de las mejores actrices del momento, de ésas que hacen fácil lo difícil, o al menos que parezca así. Ha sido nominada al Oscar por su trabajo, al igual que el desconocido Jackie Earle Haley, que encarna al patético y frágil Ronnie.

7/10
Dark Water (La huella)

2005 | Dark Water

Cuando se separa de su marido, Dahlia Williams encuentra un nuevo apartamento en una zona de edificios modestos, para instalarse con su hija Ceci. Dahlia consigue trabajo, aunque está agobiada por el trauma de la descomposición matrimonial, y la dura batalla legal por la custodia de Ceci. Además, en su apartamento aparece una misteriosa gotera de agua negruzca, que será el primer síntoma de una serie de fenómenos paranormales. Hace unos años llegó a nuestras pantallas la versión japonesa de Dark Water, de Hideo Nakata, que volvía a llevar al cine otra novela de Koji Suzuki, tras la exitosa The Ring, que puso de moda el cine de terror japonés en todo el mundo. El remake estadounidense de Dark Water no se ha hecho esperar, y curiosamente supone el debut en Hollywood de Walter Salles, máximo representante del cine brasileño actual, y director de Diarios de motocicleta. Salles, más versado en el drama, no es un cineasta especialmente indicado para el género de terror, y apenas se esfuerza por crear tensión y sustos. Pero a cambio se centra en la descripción de personajes, lo que se nota en secundarios como el abogado, descritos con una economía de medios asombrosa. Además, el cineasta aprovecha al excepcional reparto y le saca tajada a temas como la maternidad, la soledad y las consecuencias de una ruptura familiar. Queda así un film atípico que no se ajusta del todo a lo que esperan los incondicionales del género, pero que interesará a un público más amplio.

5/10
Hulk

2003 | The Hulk

Bruce Banner es un científico que accidentalmente sufre los efectos de una radiación. A partir de ese momento, cuando tiene un arranque de ira, su entera persona se transforma en Hulk, una enorme criatura verde de fuerza descomunal. Alrededor de esta premisa, un guión ambicioso, en el que han intervenido al menos cuatro personas, trata de abarcar muchos temas: el turbio pasado familiar de Bruce Banner y la dificultad para entenderse con su ex novia Betty Ross (que permite abordar las relaciones paternofiliales y las dificultades de comunicación, un tema caro a Lee), el lado iracundo que todos escondemos (el modo de abordarlo bascula entre el psicoanálisis y su concepto de represión, y tratamientos literarios como "Dr. Jekyll y Mr. Hyde"), los experimentos genéticos, las patentes comerciales, la búsqueda de nuevas armas … Y en torno a todo ello Lee se esfuerza en mostrar los miedos personales, el desconocimiento propio, la oscuridad en la que, piensa él, se desenvuelve el común de los mortales. Un superhéroe de cómic y Ang Lee. Un icono de la cultura pop americana y el director de Comer, beber, amar y Tigre y Dragón. La combinación suena atrevida, aunque este tipo de desafíos no son ajenos al director taiwanés, que entregó una buena adaptación de Jane Austen (Sentido y sensibilidad) y una afilada radiografía del desmadre americano de los años 70 (La tormenta de hielo). Aquí, con su guionista y colaborador habitual James Schamus, se sumerge en un film con las características del típico "blockbuster" veraniego made in USA: adaptación de un tebeo popular, gran presupuesto, espectaculares efectos especiales. Pero Lee es Lee, y no se conforma con una película cualquiera. Así que ha jugado con la bonita idea de dar a Hulk resonancias de tragedia griega, insuflarle densidad dramática, con personajes algo herméticos (los padres y sus hijos, Nick Nolte y Eric Bana, Sam Elliott y Jennifer Connelly) o caricaturescos (el villano de Josh Lucas). Como pasaje de acción, destaca la pelea con los perros. La criatura verdosa creada por ILM se ha trabajado a fondo: aunque sus paseos saltarines en el desierto remiten a los videojuegos, ha habido un enorme esfuerzo por reproducir digitalmente la anatomía humana.

6/10
Casa de arena y niebla

2003 | House Of Sand And Fog

Dos personas luchan por mantener la propiedad de una casa. Su legítima propietaria era Kathy Nicolo, a la que su reciente divorcio le ha sumido en una depresión; hasta el punto de no abrir su correspondencia y descuidar el pago de los impuestos. El resultado es que le obligan a desalojar la casa; y puesta a subasta, la compra Massoud Amir Behrani, que ve la oportunidad de ver cumplido, al fin, su “sueño americano”. Antiguo coronel del ejército del Sha de Persia, casado y con dos hijos, este exiliado en EE.UU. ha desempeñado trabajos muy por debajo de su categoría. Ahora, tras casar a su hija, alimenta una esperanza: transformar la vivienda, comprada a precio irrisorio, para venderla por un buen pellizco: así empezará a dar a su familia el estilo de vida que piensa se merecen. Pero el “sueño” está a punto de convertirse en “pesadilla”. Vadim Perelman, que hasta ahora sólo había hecho publicidad, acierta con su debut en el largo. Escoge una desesperanzada novela de Andre Dubus, de trama sencilla y que engancha, a pesar de su tono fatalista; plantea bien la situación; y define con precisión milimétrica a los antagonistas: ella, magnífica composición de Jennifer Connelly, no tiene adónde ir, es una náufraga existencial, cuya única meta en la vida, de pronto, consiste en recuperar su hogar; él, genial y contenido Ben Kingsley, es arrogante y seguro de sí mismo, convencido de su valía, hombre de familia. Somos testigos de los esfuerzos de uno y otro por quedarse con la casa, abogados incluidos: ella se apoya en un oficial de la policía, divorciado como ella, y en el que encuentra, además de un refugio sentimental, armas heterodoxas para salirse con la suya; él en cambio, intenta usar las armas que le ofrece el sistema, como ciudadano americano que es, pero no deja de tropezarse con los prejuicios que despiertan las personas “diferentes”.

6/10
Una mente maravillosa

2001 | A Beautiful Mind

¿Qué no podrá bordar el neozelandés Russell Crowe? Aún se desconoce. Si en su primera nominación al Oscar se comió al carismático Al Pacino con su papel en El dilema, y en su segunda se hizo con la cotizada estatuilla encarnando al hispano Máximo en Gladiator, en la la gala de 2002 volvió a las listas por tercer año consecutivo gracias a su papel en Una mente maravillosa. El Oscar al mejor actor fue a parar a otras manos, pero Crowe fue sin duda pieza esencial del engranaje de esta película, que con 4 Oscar –película, director, actriz secundaria y guión adaptado– se convirtió en la gran triunfadora de la noche. La película es un biopic de John Forbes Nash, un joven prodigio de las matemáticas que en 1948, cuando contaba veintiún años, demostró su maestría en el manejo de los números con su elaboración de la “teoría del juego”, por la cual recibiría en 1994 el Premio Nobel de Economía. Sin embargo, un genio es un genio, y todos sabemos el mal endémico que suele acompañarles: la excentricidad. Desde sus tiempos de Princeton, Nash (Russell Crowe) se revela como un tipo huraño, sin apenas amigos, muy metido en el mundo imaginario de los problemas matemáticos. Esto no impide que logre un trabajo de prestigio en el Instituto de Tecnología de Massachussets, donde conoce a Alicia (Jennifer Connelly), quien se convierte en su esposa. Pero la vida de Nash se trastoca cuando es requerido por un tal William Parcher (Ed Harris) para descifrar mensajes en clave para un proyecto de alto secreto militar. Es justo cuando su mente comienza a hacer aguas y se le diagnostica un terrible estado de esquizofrenia. La película es una adaptación de la biografía “Una mente prodigiosa”, escrita por Sylvia Nasar y galardonada con el National Book Critics Circle de EE.UU. Ron Howard, eficaz artesano de historias populares (Willow, Apolo 13) se muestra muy solvente para trasladar a la pantalla el oscarizado guión de Akiva Goldsman (Tiempo de matar), que aborda con particular empeño los primeros años de Nash en Princeton, la relación con su mejor amigo, Charles (fantástico Paul Bettany), y la primera fase de su enfermedad, coincidente también con su relación secreta con Parcher. Una mente maravillosa es un canto a la fuerza superadora del espíritu humano. Contra viento y marea, Nash luchará por salir de su particular agujero negro gracias a la inconmensurable ayuda de su fiel esposa. Porque, aunque es cierto que hay momentos de drama y de tensión (muy logrado el acoso de Parcher al protagonista), esta película trata por encima de todo del amor, sin lugar a dudas el único poder en el mundo capaz de transformar la mente del ser humano.

7/10
Resucitar un amor

2000 | Waking the Dead

El director Keith Gordon ofrece una original historia, de intrincado misterio y aire psicológico, acerca de un hombre que desea vivir con el idealismo moral del la juventud en un mundo, el de la política, lleno de juegos sucios y mentiras ocultas. En medio está la búsqueda del amor perdido para siempre, y el enfrentamiento entre dos polos: seguir tonteando con la falsedad o asumir los dictados de la propia conciencia. La película, mezcla de drama romántico y thriller fantástico, es algo rocambolesca pero la ambientación sofocante es excelente. Buen trabajo de un sufriente Billy Crudup (Casi famosos) y una bella Jennifer Connelly (Una mente maravillosa).

5/10
Réquiem por un sueño

2000 | Requiem for a Dream

La droga. Un infierno que no cesa. Madre e hijo. Ella está enganchada a la tele, y pronto también a unas “pildoritas” para estar en forma. Él, con su novia y con un amigo, quiere forrarse con el negocio de la droga. Darren Aronofsky, que demostró su capacidad de dibujar atmósferas de pesadilla en Pi, nos hace descender a un abismo de inmoralidad y desesperación donde las personas casi dejan de serlo. Con gran ritmo y originalidad visual (sobre todo al mostrar reiteradamente la ingestión de las dosis), Aronofsky "engancha" al espectador en esta huida al infierno. Magníficos los trabajos de la veterana Ellen Burstyn (nominada al Oscar) y de Jared Leto.

5/10
Pollock

2000 | Pollock

Debut en la dirección del actor Ed Harris, que asimismo se reserva el papel protagonista. El film aborda la vida del pintor Jackson Pollock, desde que conoce a la que sería su esposa –la también pintora, aunque menos conocida, Lee Krasner–, hasta el fatal accidente que segó su vida. Por el modo de discurrir la historia, vemos un amor sincero por ambas partes, aunque más generoso desde el lado de ella. Él se agarra con más facilidad a todos los tics que se le suponen a un genio, para hacer y deshacer a su antojo, dejándose llevar por el estado de ánimo y las actuaciones excéntricas. E incluso se deja arrastrar por la infidelidad, zahiriendo innecesariamente a su mujer. El debutante Harris evita caer en un estilo autocomplaciente, o en el lugar común. Su estilo narrativo es seco, y no suaviza las asperezas del personaje protagonista. Y describe bien esos círculos seudointelectuales, en que se trata de todo frívolamente, sin llegar al meollo de las grandes cuestiones. El director logra además acercarnos a los momentos creativos del artista. Quizá los mejores pasajes del film son aquellos en que Pollock, después de contemplar la tela vacía durante largos minutos, se deja llevar por la inspiración para componer su obra. El film, que inexplicablemente ha tardado varios años en llegar a España, le valió a Marcia Gay Harden el Oscar por su magnífica composición de Lee Krasner.

6/10
Dark City

1998 | Dark City

En una época indefinible del futuro, John Murdoch se despierta en la habitación de un hotelucho. Descubre que le acusan -él no lo recuerda- de cometer unos horrorosos crímenes. La confusión de su memoria es tal que no está seguro de quién es en realidad, ni de si su esposa es quien dice ser. A la vez que le persigue el detective Bumstead, se entera de la existencia de unos misteriosos seres, los Strangers, que forman una especie de ente colectivo con increíbles poderes mentales. Original muestra de ciencia ficción, con elementos de cine negro y elementos kafkianos. Está destinada a ser, sin duda, película de culto. Alex Proyas, el director de El cuervo, explica que "el aspecto paranoide de la historia viene de uno de mis sueños de juventud en el que, mientras dormía, aparecían en mi cuarto unas figuras oscuras que alteraban la realidad". Y consigue con creces intrigar sin confundir. Le ayudan los actores, que encajan a la perfección en sus papeles: el semidesconocido Rufus Sewell (Carrington) como hombre confundido, el impasible William Hurt, el alocado Kiefer Sutherland y la misteriosa Jennifer Connelly. Toda la película transcurre de noche, en un entorno urbano. El ambiente, expresionista, desprende un aire de irrealidad y misterio. Las influencias del espléndido diseño artístico apuntan a los clásicos Nosferatu y Metrópolis. La transformaciones nocturnas de la ciudad, y el secreto que ésta encierra, resultan creíbles gracias a unos elaborados efectos especiales.

7/10
El secreto de los Abbott

1997 | Inventing the Abbotts

Verano de 1957. Los Abbot son una familia adinerada que tienen tres hijas muy guapas, aunque de personalidades muy diferentes. Alice es la buena, Eleanor la mala y Pam es la más distraída. Frente a ellos, hay una familia mucho más humilde, cuya madre, Helen Holt, de la que se rumorea que estuvo liada con Lloyd Abbott, ha tenido que trabajar y luchar por sacar adelante a sus dos hijos con su sueldo de profesora. Cuando se inicia una relación, con fuerte atracción incluida, entre las hermanas Abbot y los Holt, sus dos familias se oponen, debido a que temen que se reabran viejas heridas del pasado que no quieren recordar bajo ningún concepto. Las primeras experiencias sentimentales de varios jóvenes de diferentes clases sociales en un pueblo norteamericano de los años 50. El director de Círculo de amigos traza con vigor las diversas tramas dramáticas, y su principal virtud consiste en que consigue unas excelentes interpretaciones. Del reparto destaca la joven Liv Tyler, hija del cantante Steve Tyler y que poco a poco ha demostrado que es algo más que una de las actrices más guapas de los años 90, en películas como The wonders o Armageddon. Junto a ella podemos ver a Joaquín Phoenix, hermano del desaparecido River Phoenix, y a Jennifer Connelly, quien lleva interpretando papeles desde muy pequeña, cuando intervino en Érase una vez en América.

6/10
Far Harbor

1996 | Far Harbor

Un grupo de ocho personas de veintitantos años decide pasar un fin de semana en casa de un joven adinerado, situada cerca de la playa en la localidad de Far Harbor. La idea es olvidarse por unas horas de los problemas que los atenazan, pero la convivencia no será fácil. Escribe y dirige la tristona historia el poco pródigo cineasta John Huddles, y entre el apañado reparto destaca la presencia de las ganadoras del Oscar Jennifer Connelly y Marcia Gay Harden.

4/10
Mulholland Falls. La brigada del sombrero

1996 | Mulholland Falls

Los Angeles, mediados de los años 50. Después de la Segunda Guerra Mundial y de la de Corea, empieza una época de prosperidad para Estados Unidos. Junto a las masas de emprendedores que acudían a Hollywood en busca de fortuna, también acudían otros dispuestos a dominar la ciudad mediante el crimen y la corrupción. Con el fin de parar los pies a los indeseables, el departamento de policía crea "La brigada del sombrero", formada por cuatro hombres interpretados por Nick Nolte, Chris Penn, Michael Madsen y Chazz Palminteri. Pronto se convierten en los detectives más duros de la ciudad, y no dudarán en imponer sus propias normas para que nadie se salte el cumplimiento de la ley. El guión de la película está basado en una historia ficticia, aunque toma como base un hecho real. Pese a no ser nada del otro mundo, Tamahori cuenta una intensa historia de cine negro, sugerentemente ambientada, con unos actores de primerísima fila. Aparte de los excelentes protagonistas, destaca la presencia de Jennifer Connelly, Melanie Griffith y Andrew McCarthy.

6/10
Semillas de rencor

1995 | Higher Learning

En la Universidad de Columbus se dan cita estudiantes de las más diferentes nacionalidades y razas. Tres jóvenes recién llegados se dan cuenta de que se encuentran en un auténtico polvorín a punto de estallar. Grupos de neonazis se enfrentan a radicales negros, homosexualidad y lesbianismo. Violencia, racismo e intolerancia se juntan en esta Universidad, que corre el riesgo de convertirse en un campo de batalla. John Singleton dirige este film aleccionador sobre la convivencia multirracial, que cuenta con un eficiente reparto. Destacan Laurence Fishburne, Omar Epps, Kristy Swanson e Ice Cube.

5/10
De amor y de sombras

1994 | Of Love and Shadows

Una de las primeras y fallidas tentativas del actor Antonio Banderas por triunfar en el cine de Hollywood fue su protagonismo en esta adaptación de la novela de Isabel Allende. Por entonces también se encontraba dando tumbos en su carrera la bella Jennifer Connelly, que acompaña al actor malagueño en este mediocre producto de folletinesca denuncia política. La historia tiene lugar en Chile y narra con tintes eróticos la relación pasional entre un fotógrafo simpatizante de la resistencia contra la dictadura de Pinochet y la editora de una revista. Dirige la desconocida Betty Kaplan.

3/10
Venganza escrita

1992 | The Heart of Justice

Investigación periodística acerca de una muerte aparentemente sin sentido. Conforme aumenta sus pesquisas David Leader (Eric Stoltz) queda cada vez más atrapado en la atmósfera siniestra e insana que rodea a la familia y que se refiere especialmente al entorno de la atractiva hija, Emma Burgess (Jennifer Connelly). Telefilm del brasileño Bruno Barreto (Cuatro días en septiembre) que posee una meritoria intriga, pese a que el resultado final deje bastante que desear. El reparto es sobresaliente, y entre los rostros conocidos destaca el de Vincent Price, en la que fue su última aparición en pantalla antes de su muerte en 1993.

4/10
Destinos opuestos

1991 | Career Opportunities

El joven Jim Dodge encuentra trabajo como chico de la limpieza en los almacenes Target, el mayor establecimiento de su pueblo. Un día conoce a Josie McClellan, la hija del gobernador, por la que se sentirá irresistiblemente atraído. Una amena comedia romántica, a pesar de que el reputado guionista John Hughes (Solo en casa) abusa de los tópicos del género. Cuenta con un gran trabajo de los protagonistas y del secundario Dermot Mulroney, acompañado de su hermano menor Kieran.

4/10
Rocketeer

1991 | Rocketeer

Producción llena de acción, aventuras e impresionantes efectos especiales. Estamos en el Hollywood de los años 30. Cliff Secord (Bill Campbell) es un piloto de aviones que casualmente consigue un extraordinario artefacto ideado por un inventor. Se trata de una especie de mochila metálica que permite al usuario volar por el cielo como si fuera un cohete humano. Sin embargo, un malvado espía (Timothy Dalton) se propone robarla para llevar a cabo sus malévolos planes. El protagonista se verá envuelto en una trama criminal extremadamente peligrosa que le dará la oportunidad de convertirse en héroe. Entretenida película al más puro estilo Hollywood, con personajes de carne y hueso, muy verosímiles y que hace gala de un acertado sentido del humor. Aventuras de las buenas basadas en un cómic, con música del especialista James Horner (Braveheart, Titanic).

6/10
Labios ardientes

1990 | The Hot Spot

Harry Madox, un vagabundo que sobrevive a base de robos, decide atracar un banco. Inesperadamente, Dolly Harshaw, una misteriosa mujer, le encubre con una historia falsa. Aunque Harry inicia un idilio con Dolly, acaba enamorándose de otra mujer, Gloria, lo que provoca que la primera tenga un ataque de celos. Dennis Hopper, autor del film de culto Easy Rider, dirige este thriller erótico, muy subido de tono. El argumento homenajea a clásicos del cine negro, como El cartero siempre llama dos veces, Perdición, etc. Aunque Don Johnson no es un gran actor, está acompañado por las convincentes Virginia Madsen y Jennifer Connelly.

5/10
Étoile

1988 | Étoile

Poco después del film de terror Phenomena, de Dario Argento, Jennifer Connelly fue requerida por otro director italiano, el desconocido Peter Del Monte, para este drama. La actriz vuelve a interpretar a una joven bailarina, como en Érase una vez en América. Su personaje es Claire Hamilton, una chica que cumplía su aspiración de ir a estudiar a Italia. La academia no resulta ser lo que ella esperaba y está regentada por un director siniestro. Ni la calidad del film, ni el resto de intérpretes está a la altura del nivel de Jennifer Connelly. Además, el argumento es bastante predecible y carente de interés.

3/10
Algunas chicas

1988 | Some Girls

Michael, un estudiente estadounidense, viaja a Quebec, donde pasará la Navidad con su novia, Gabriella, y su familia. Nada más llegar, Gabriella decide romper con él. Y su familia resulta ser bastante estrambótica. El padre es un extraño escritor que se pasea desnudo por la casa, la abuela confunde al recién llegado con su difunto marido, y las hermanas intentan atraer su atención. Amena comedia dramática dirigida por Michael Hoffman (El club de los emperadores). Fue uno de los primeros films como protagonista del entonces jovencísimo Patrick Dempsey (Anatomía de Grey).

4/10
Dentro del laberinto

1986 | Labyrinth

Una muchacha viaja a un misterioso mundo de fantasía, lleno de extrañas criaturas, para rescatar a su pequeño hermano, secuestrado por el rey de los goblins. El director Jim Henson mezcló sus típicas marionetas con actores reales, como la caprichosa protagonista, una jovencísima Jennifer Connelly, o el malvado Jareth, interpretado por el cantante David Bowie. El film es tremendamente imaginativo y su atmósfera de oscuro cuento de hadas le va como anillo al dedo –un poco al estilo "Alicia en el país de las Maravillas"–, hasta el punto de que para muchos se ha convertido en una película de culto. Los efectos especiales, sin embargo, han quedado muy desfasados, aunque mantienen el encanto de lo artesanal. Destaca el tema musical "Underground".

5/10
Phenomena

1985 | Phenomena

Una estudiante con poderes telepáticos se inscribe en una academia cuyas alumnas están siendo asesinadas. Una jovencísima Jennifer Connelly (Una mente maravillosa) protagoniza esta sangrienta cinta del especialista italiano en terror Dario Argento.

4/10
Deslices de juventud

1985 | Seven Minutes in Heaven

Natalie es una estudiante que se queda sola en casa cuando su padre sale de viaje de negocios. Su buen amigo Jeffrey tiene problemas con su padrastro por lo que se instala en casa con Natalie. Esta situación dará pie a todo tipo malentendidos pues, por otro lado, Natalie inicia una relación con un buen amigo de Jeffrey. Protagoniza esta comedia de enredo para adolescentes una quinceañera Jennifer Connelly. A pesar de su juventud, no fue el primer trabajo de la actriz quien debutó en el cine un año antes con Érase una vez en América.

4/10
Érase una vez en América

1984 | Once Upon A Time In America

Un tipo dormita en un fumadero de opio mientras suena un teléfono. Parece acabado, desesperado. El timbre no deja de sonar, y entre el persistente sonido y su estado letárgico, despiertan los recuerdos de cómo se convirtió en un gángster, que ahora anda metido en problemas hasta el cuello. Sergio Leone juega con las idas hacia atrás y hacia adelante en el tiempo (como hizo Coppola en El padrino II) para dar, con tono desmesurado y complejo, su particular visión del mundo gansteril.

8/10

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