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Reportajes

La pantalla de la sección oficial amplía el tamaño de su lienzo

Día 21: La guerra civil de Alejandro Amenábar y la cosmonauta Eva Green

Llega a la competición la primera película española, “Mientras dure la guerra”, cine comercial y pedagógico sobre un período de la historia reciente siempre polémico. Por su parte “Proxima” habla de las dificultades para conciliar vida profesional y familiar, un trabajo verdaderamente “estelar”.

Alejandro Amenábar comenzó haciendo cine de género (Tesis, Abre los ojos, Los otros), para luego ir deslizándose a tramas inspiradas en hechos reales, a Mar adentro y Ágora se les suma ahora Mientras dure la guerra, que se atreve a abordar la contienda fraticida española, cuestión que ochenta años después de su final, continúa levantando ampollas, una memoria histórica que con demasiada frecuencia sirve para seguir, como dice Franco en el film, “a la gresca”. La trayectoria podría hacer pensar en Steven Spielberg, paradigma del cine comercial de gran público, que también se puso a buscar a partir de cierto momento temas “serios”.

Y duran, y duran, las películas sobre la guerra

Aquí el punto de partida es el sucedido que se convierte en clímax de la película, la célebre intervención de Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca durante la guerra –“venceréis, pero no convenceréis”– que le costaría el rectorado y el ostracismo. De modo que la trama se articula alrededor de la figura de un escritor y pensador que se resiste a las etiquetas, y que decepcionado por una República que no ha estado a la altura de sus expectativas, muestra su apoyo al bando de los sublevados. Paralelamente, se describe cómo se organizan los mandos de los nacionales, con las sutiles maniobras de Francisco Franco para convertirse en Generalísimo, con apoyos clave, los de su hermano Nicolás, y el general Millán Astray, fundador de la legión, mutilado de guerra, personaje carismático que, por decirlo suavemente, no aprecia demasiado a los intelectuales que cómodamente quieren ganar batallas desde sus despachos.

mientras2Amenábar colabora por primera vez con el guionista Alejandro Hernández, y quizá el propósito de ambos que acabe de una vez la guerra, o sea, la visión sesgada y polémica de la misma, que se pueda mirar lo ocurrido con sosiego y mesura. Pero tal objetivo les viene algo grande.

En efecto, hay un esfuerzo por evitar el trazo grueso, la simpleza en el dibujo de los personajes. De modo que se muestra el desgarro de Unamuno –un Karra Elejalde muy bien caracterizado, igual que el resto de personajes– por la división dentro de su familia, por el destino de dos buenos amigos, por que con frecuencia no existe el diálogo o no lleva a ninguna parte. Mientras que entre Franco y compañía se pintan las maniobras para afianzarse en el poder, o para consolidar un estado de cosas, aun con el coste de vidas, o sea, una interpretación que manejen los historiadores en torno al modo en que discurrió la guerra. Sin embargo, la película es irregular, no deja de caerse en el cliché en bastantes pasajes, donde los personajes parecen acartonados, por ejemplo en las discusiones y detenciones, en las conversaciones de Unamuno con las hijas y el nieto, en los rezos de Carmen Polo, en los recursos a la papiroflexia o al soldado que demanda un autógrafo. Algún momento aislado, como el final o el cambio de la bandera tricolor por la rojigualda, elevan el tono, pero no bastan para hacer una buena película.

Astronauta y madre

Las películas de astronautas están de moda, tal vez tenga algo que ver con ello el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, y la nostalgia por las emociones de gestas y descubrimientos de antaño, que hoy en día brillan por su ausencia. Sea como fuere, a títulos com El primer hombre o Ad Astra hay sumar la llegada de esta película europea, Proxima.

Alice Winocour, directora de Augustine y coguionista de Mustang ofrece una historia centrada en mujeres, la astronauta Sarah y su pequeña hija Stella. Sarah, que está separada de su marido, ha sido seleccionada para el primer viaje espacial tripulado a Marte, un magnífico logro profesional, pero que le supondrá no estar con Stella durante un año, una prueba difícil de sobrellevar. La película describe el período de duro entrenamiento previo al despegue del cohete que la llevará a la Estación Internacional junto a otros dos compañeros astronautas, uno ruso y el otro estadounidense. Junto a la presión de los ejercicios pesa la reacción de la pequeña, que aunque encantadora tendrá que acostumbrarse a vivir con su padre, a un nuevo entorno de amigos y escuela, y a ver a su madre sólo en plasma.

proxima1Winocour opta por una vía realista a la hora de abordar su historia, con un equilibrio muy de agradecer. Pone en valor el esfuerzo, y no sólo físico, que también, que una mujer tiene que hacer para descollar como cosmonauta, pero evita acertadamente convertir el film en algo asimilable al panfleto. Y pinta bien las relaciones con los otros astronautas, con el ex marido, con los trabajadores de la Agencia Espacial Europea, o del centro de entrenamiento en Moscú. También evita los sentimentalismos fáciles, porque las reacciones de madre e hija ante la inminente separación son muy naturales, e incluso el único “extraordinario” que se permite en el último tramo de la película, lo acepta el espectador sin rechistar, porque no se ha abusado de la petición de que suspensa su incredulidad. La sobriedad funciona, y los actores lo hacen muy bien, tanto la pequeña Zélie Boulant, como sobre todo Eva Green, que lleva casi todo el peso de la historia. Respaldan bien ellos, Matt Dillon, Lars Eidinger y Alexei Fateev.

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