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Biografía

Alejandro Hernández

Alejandro Hernández

Alejandro Hernández

Premios: 1 Goya (más 2 nominaciones)

Goya
2020

Nominado a 1 premio

Goya
2018

Nominado a 1 premio

Goya
2014

Ganador de 1 premio

Filmografía
La hija

2020 | La hija

Dana, una joven de quince años embarazada, acaba de escaparse de un centro de menores. Javier, su tutor, está dispuesto a ayudarla pero a cambio ella tendrá que seguir sus reglas.

La línea invisible

2020 | La línea invisible | Serie TV

Correcta serie televisiva que reconstruye los inicios de ETA, desde que era una simple organización juvenil que lanzaba petardos en los primeros años 60 contra el régimen franquista y predicaba la lucha obrera hasta que cruzó la línea y se convirtió en una execrable organización terrorista que con el paso de los años llegó a asesinar a casi 900 personas hasta su definitiva disolución en 2018. La línea invisible cuenta hechos reales y los principales personajes son verídicos, aunque la narración haya sido en parte ficcionada para desarrollar un hilo coherente. Creada por Abel García Roure, cuya escasa trayectoria hasta el momento pasa por haber dirigido el estimable documental Una cierta verdad, la serie presenta a unos pocos personajes de clase media, jóvenes idealistas universitarios que sienten la necesidad de combatir a Franco. Destacan de entre ellos los dos hermanos Etxebarrieta, José Antonio y sobre todo Txabi, éste brillante estudiante de cuarto de carrera y que pronto tendrá las ideas muy claras acerca de lo que quiere que sea la organización. En el lado opuesto se situará el comisario Melitón Manzanas, implacable perseguidor de cualquier elemento subversivo contra el régimen y que pronto estará en el punto de mira de ETA.  Es un lugar común decir que ETA nació en un seminario y aquí eso se corrobora con creces, aunque más bien cabría decir en una casa parroquial (de Getaria, para más datos), auspiciada por parte del clero. Es creíble por otra parte el bosquejo que se hace de los personajes jovenzuelos claramente exaltables y manipulables, quizá no especialmente inteligentes pero altamente influidos por las ideas políticas y revolucionarias del momento. Por eso, más allá de luchas sociales e injusticias contra la clase obrera, fue la simplona apelación al sentimiento de la identidad vasca el detonante suficiente para llegar a la barbarie. La serie está producida por Movistar+ y consta de seis capítulos dirigidos todos ellos por Mariano Barroso (Todas las mujeres). El director catalán logra una convincente reconstrucción de época, donde se ha puesto especial cuidado en el vestuario, y, aunque en ciertos momentos quizá se nota la escasez del presupuesto, los contados efectos especiales no cantan demasiado. Entre el reparto destaca sin duda un verosímil Àlex Monner como Txabi Etxebarrieta, el cual está acompañado de secundarios de renombre como Antonio de la Torre (Melitón Manzanas), Asier Etxeandia (llamado “el inglés”, en clara referencia a Julen Madariaga), Anna Castillo (en el papel de la etarra Txiki) o Patricia López Araniz como la amante del policía.

6/10
Mientras dure la guerra

2019 | Mientras dure la guerra

19 de julio de 1936. El capitán Barros anuncia el comienzo del alzamiento militar frente al Consistorio de Salamanca. Cerca de allí, Miguel de Unamuno trata de mantener su rutina, y pese a que su familia preferiría que se quedara en casa hasta que se tranquilizase el panorama, sale a tomar café con sus allegados, que debaten sobre lo que está ocurriendo, cuando él parece aún estar asimilándolo. Poco después, se entera de que el gobierno republicano le ha destituido de su cargo como rector vitalicio de la Universidad de la ciudad castellana. Mientras tanto, Millán-Astray anima a su viejo amigo, el general Francisco Franco, a imponerse a la Junta Militar para quedarse al mando del bando nacional, pero éste prefiere maniobrar sutilmente para evitar un paso en falso. La mejor de las tres películas basadas en hechos reales rodadas hasta el momento por Alejandro Amenábar, más reflexiva y madura que Mar adentro y Ágora, y superior a la media de los acercamientos del cine patrio a la Guerra Civil, casi siempre lastrados por el maniqueísmo y el afán propagandístico. Él mismo ha compuesto un guión esforzado, lleno de matices y detalles, junto a Alejandro Hernández, ganador del Goya por Todas las mujeres, y nominado por El autor. Se le puede reprochar que falta algo de frescura en algunos pasajes, como las conversaciones de Unamuno con su nieto, o cuando un soldado le pide un autógrafo, y hasta resultan un tanto grotescos los momentos oníricos en los que con el fin de sacar una lágrima al respetable se sube el volumen de la banda sonora (un trabajo aceptable del propio Amenábar, que no firmaba la partitura desde su biografía de Ramón Sampedro). Pero el realizador logra menos frialdad que en otras ocasiones en algunas secuencias, como la de Millán Astray ordenando que se cante el himno nacional para acompañar el alzamiento de la bandera rojigualda, o en el tramo final, que recrea con rigor histórico el célebre episodio del Paraninfo de la Universidad de Salamanca, del 12 de octubre de 1936, cuando el escritor pronunció la célebre frase “venceréis pero no convenceréis”. Se reivindica la independencia intelectual, defendiendo que el posicionamiento de cada uno debe ir marcado por los hechos y los resultados, no por la pasión, la adscripción incondicional a un bando contra viento y marea o el cainismo. Sobre todo, el cineasta de padre chileno y madre española ha captado la postura del emblemático autor bilbaíno –equidistante entre los radicalismos, y similar a la de muchos españoles–. Desencantado por la República, que no había traído el orden y la prosperidad esperadas, apoya un golpe militar que en principio restituiría la paz. Sin embargo, una vez que se inicia el conflicto, se cometen injusticias y actos de barbarie por ambos bandos, lo que afectó a amigos y familiares de todos los ciudadanos; además, inesperadamente Francisco Franco toma el poder absoluto del lado nacional, con planes muy distintos a los esperados. Tienen interés las conversaciones del protagonista con sus dos amigos más cercanos, donde se defienden actitudes discrepantes, pero se pone de manifiesto el valor del diálogo. En uno de ellos, Unamuno achaca a la izquierda –pese a ser éste el bando con el que simpatiza Amenábar, a tenor de sus declaraciones públicas– su supuesta superioridad moral, y su defensa apasionada de la libertad cuando después se muestra una enorme tolerancia con dictaduras terribles como la estalinista. Todo ello remite a la actualidad, cuando las posiciones siguen siendo igual de extremas; de hecho, llega a tratarse con cierta profundidad el nacionalismo, y los intentos de romper España, tema bastante contemporáneo, con una crítica a quienes atacan por este asunto a vascos y catalanes, cuando también son parte de nuestro país. A Amenábar se le dan muy bien las escenas en las que hace gala de un gran despliegue de producción, gracias a su imaginación visual, lo que deja claro desde el asalto a la Plaza Mayor de Salamanca en el arranque. Pero el film está dominado por secuencias intimistas, en las que aprovecha el talento de la totalidad del reparto. Pocas veces se ha sacado tanta tajada a Karra Elejalde, que expresa muy bien la lucha interna de Unamuno. Pero resulta encomiable la labor de los secundarios, tiene sobre todo cancha Eduard Fernández, que pinta un Millán Astray excesivo, lo que parece corresponderse con la realidad, que defiende la acción directa, frente a quienes se permiten el lujo de opinar, pero desde la distancia. Sorprende mucho la labor de Santi Prego (hasta ahora muy secundario en títulos como La sombra de la ley), un Francisco Franco de apariencia apocada, pero inteligente y maquiavélico, a quien se acusa de haber alargado innecesariamente el conflicto y hasta de agarrarse a la fe católica que profesaban su esposa y su hija conforme a sus intereses. Aunque estos tres personajes copan la mayor parte del metraje, están bien descritos algunos otros, que tienen sus propios momentos de gloria, como el general sospechoso de pertenecer a la masonería Luis Valdés Cavanilles, defendido por un magistral Tito Valverde, o Luis Zahera (el pastor protestante Atilano Coco) y hasta los femeninos, que en principio tenían menos parcela en esta historia, como Patricia López Arnaiz (María, hija de Unamuno), Nathalie Poza (esposa del alcalde de Salamanca) e incluso Mireia Rey (una Carmen Polo que ayuda a Unamuno a salir del campus).

6/10
Criminal

2019 | Criminal | Serie TV

Una joven está acusada del asesinato de su hermana autista, un veterano narcotraficante se resiste a confesarse culpable; a una mujer acomodada le interrogan sobre el paradero de su hermano fugado y la de una joven acusada del asesinato de su hermana autista. Original serie policiaca, con doce episodios autoconclusivos que se desarrollan en la misma sala de interrogatorios, donde los policías tratan de hacer confesar a presuntos delincuentes. Ha sido rodada por profesionales de cuatro países diferentes, encargándose Mariano Barroso, presidente de la Academia del Cine de los tres que correspondían a España, mientras que el resto están elaborados por franceses, británicos y alemanes. De cariz bastante teatral, al desarrollarse en un escenario único, a tiempo real, cada capítulo logra captar al espectador, por la tensión del duelo entre los agentes y los interrogados, aunque por otro lado, pocos son los elementos que dan continuidad entre unos y otros, por lo que no crea la necesidad de visionar el conjunto en su totalidad, salvo en el caso de las tres entregas españolas, que sí dejan con ganas de saber más. Resulta llamativo comprobar la diferencia de procedimientos entre los distintos países europeos. Se trata de una serie de planos muy largos, donde se deja mucho espacio para el lucimiento de los actores. Eduard Fernández, David Tennant, Carmen Machi e Inma Cuesta brillan entre los interrogados, y Emma Suárez entre los representantes de la ley. 

6/10
Adú

2019 | Adú

Adú, un niño de Camerún, inicia un largo viaje para llegar a España junto a su hermana mayor. En Mozambique, un activista medioambiental que trata de detener las actividades de cazadores furtivos de elefantes, tiene que hacerse cargo de su hija, enviada por su madre desde España porque ha tenido un problema de drogas. En Melilla, un joven guardia civil es procesado con otros compañeros, tras la muerte de un emigrante que trataba de saltar la valla de la frontera. Segundo largometraje del profesional con extensa experiencia en capítulos televisivos Salvador Calvo. Tras mirar a la Historia de España en 1898. Los últimos de Filipinas, ahora se centra en la realidad actual de la emigración, a través de tres historias casi paralelas, pues tienen una conexión mínima. Con ellas se pretende ilustrar las diferentes caras de la crisis migratoria: la realidad de quienes viven una situación dura en su país de origen y se lanzan a una aventura compleja con tal de buscar una nueva oportunidad, la de quienes tienen que vigilar que no entren de forma ilegal, y la de quienes han pasado del primer mundo al tercero por propia voluntad. Siempre que se mezclan relatos variopintos se obtiene un conjunto irregular. Aquí sobresale sobre todo el capítulo del pequeño camerunés, con el que resulta fácil empatizar. No se ocultan las partes más horribles del tema tratado, como los mafiosos que se lucran pero dejan a quienes transportan abandonados a su suerte a las primeras de cambio, los depredadores sexuales que tratan de aprovecharse de su situación y el riesgo de muerte. Alguna secuencia resulta especialmente dura, sobre todo la que tiene lugar en un avión. Se luce especialmente el pequeño pero prometedor Moustapha Oumarou, debutante que procede de Benin, país poco cinematográfico, pero donde nació toda una estrella, Djimon Hounsou. No alcanza la misma altura el fragmento paternofilial, salvo por el buen hacer de sus protagonistas, Luis Tosar y Anna Castillo; su desenlace no provoca la emotividad que se espera. También se resuelve de forma demasiado apresurada el fragmento sobre el guardián de la ley, si bien permite indagar en cómo se sienten quienes deben afrontar las oleadas de cientos de atacantes que no dudan en tirarles cal viva si es preciso, y muestra los efectos de las terribles concertinas.

6/10
El día de mañana

2018 | El día de mañana | Serie TV

En los años 60, Justo Gil se traslada desde su pueblo aragonés a Barcelona, con su anciana madre, en estado vegetativo, que no ha respondido a ningún tratamiento médico. Tras alojarse en casa de unos familiares tratará de conseguir el dinero suficiente para que la atiendan los mejores médicos, en busca de una esperanza. Así, empieza a trabajar primero como comercial de máquinas de escribir, y se le da tan bien que acaba creando su propio negocio de venta por catálogo con el apoyo de Carme. Aunque las cosas no saldrán como esperaba… Pese a que ha apostado por grandes creadores, Movistar+ no acababa de dar en el clavo con sus series, como La peste, Vergüenza, o Matar al padre. Sin embargo, puede conectar mucho más con el público, sobre todo por su historia de amor y sus tintes de melodrama, esta adaptación del libro de Ignacio Martínez de Pisón, en seis capítulos, dirigidos y coescritos por Mariano Barroso, que consiguen enganchar al espectador. De puesta en escena impecable, y cuidada ambientación, parece por momentos una actualización de las clásicas novelas picarescas, convirtiéndose de lejos en la mejor ficción creada por la plataforma Aunque ofrece una visión sombría del tardofranquismo, donde los ideales parecen ser simplemente una excusa para subir en la escala social. Sin embargo, cuenta con personajes poliédricos, tratados siempre con humanidad, que representan la España llena de contradicciones de la época, sin tomar partido por ninguno de los bandos de entonces. Quizás sea un tanto estereotipado sobre el papel el duro comisario Landa, de métodos cuestionables, pero se salva por la excelente interpretación de Karra Elejalde, que aporta un gran carisma. Por lo demás se lucen los dos protagonistas, Oriol Pla, como Justo, que refleja a la perfección el amplio arco de evolución de su personaje, pero también la siempre conmovedora Aura Garrido. Tienen mucha cancha personajes secundarios como Jesús Carroza, un creíble Mateo Moreno, policía de la Brigada Social. Pese a su título, no tiene nada que ver con el film catastrofista dirigido por Roland Emmerich.

6/10
Brava

2017 | Brava

La estresada Janine, empleada bancaria, sufre una agresión sexual en el metro. Mientras huye contempla cómo los culpables la emprenden con otra chica. Sin embargo, no colabora con la policía para esclarecer el suceso. Su pareja no parece servir de mucho apoyo, el vínculo entre ambos se ha roto, así que pone rumbo al pueblo de la Costa Brava donde vive su padre, para tratar de encontrar la paz. Una década después de su prometedora ópera prima, Lo mejor de mí, la catalana Roser Aguilar dirige su segundo trabajo con resultados similares, pues de nuevo su puesta en escena se queda sólo en correcta. Tampoco acaba de rematar la historia, pese a que despierta ciertas expectativas en su arranque, por su tratamiento de la crisis de identidad que puede generar una experiencia violenta, cuyas víctimas se pueden bloquear, ni ayudan a cazar a los culpables ni se lo cuentan a sus seres queridos. Además, cuenta con una esforzada interpretación de la protagonista, Laia Marull, mientras que el veterano Emilio Gutiérrez Caba cumple, pese a que tiene un personaje tópico. Pero el film acaba desmoronándose, sobre todo por la falta de consistencia del desarrollo. Acumula momentos innecesarios, como una foto en un tractor que el personaje central se hace con unos vecinos del pueblo o la confesión del padre de que tiene una querida. No faltan diálogos forzados, como cuando una amiga le recuerda lo mucho que se esmeró de joven para estudiar, momento metido con calzador por Aguilar y su coguionista, para contar al espectador la historia de la protagonista, hasta entonces poco desarrollada. A veces roza el ridículo, atención a la explicación del individuo encarnado por Bruno Todeschini, sobre su violentísima reacción contra su hija, ¡no parecía capaz de algo así! O parece que el inconsciente ha traicionado a la directora catalana, que podría haber desvelado su ideología nacionalista, pues ha rodado todo el film en catalán, pero… ¡los agresores hablan en español!

4/10
El autor

2017 | El autor

El caldo de cultivo del que surgen las obras de arte puede tener orígenes muy diferentes. Resulta así legítima la pregunta: ¿El escritor nace o se hace? Alrededor de esta idea se mueve la novela “El motivo” de Javier Cercas, ahora adaptada al cine por Manuel Martín Cuenca, que coescribe el guión de la película con Alejandro Hernández. El director vuelve al Festival de San Sebastián con El autor tras competir por la Concha de Oro hace cuatro años con Caníbal. El protagonista de su film, Álvaro, ha acudido a mil talleres de escritura de guión, sueña con ser un grande de la novela, pero no se arranca, sus intentos de escribir no pasan de mediocres. Además no sólo se ahoga en la grisura de su trabajo en una notaría de Sevilla, sino que para colmo su esposa, que nunca tuvo pretensión literaria alguna ha escrito un libro que se ha convertido en best-seller, y acaba poniéndole los cuernos. En plena crisis existencial, nuestro autor se toma unos meses de vacaciones, alquila un piso y se encierra a escribir la que debe ser su gran obra. Pero no sale nada, hasta que decide seguir los consejos de su profesor de escritura de novela, escribir sobre la vida, fijarse. Lo que le lleva a observar a los vecinos de su nuevo inmueble. Y en efecto, descubre que ahí tiene personajes para abordar su personal “colmena”. La satírica y ácida película parece planteada más como cuento o fábula sobre la pasión y los excesos de la creación literaria, que con la idea de ofrecer una ajustada mirada realista a la misma. Hay un punto de caricatura de trazo grueso y humor negro a la hora de seguir a Hemingway y escribir con los genitales, escribir cuesta, es doloroso, hay que dejarse todo, se nos dice de un modo grotesco que se continúa en las comilonas que Álvaro ofrece a su profesor, o en el vecino facha que despotrica de la democracia y afirma a punta de pistola que él se basta para defenderse. Pero está claro que da juego la idea de la observación de los vecinos, que luego lleva a la interactuación y a la manipulación, hasta propiciar situaciones extremas, de consecuencias inciertas, no sin motivo se dice que la realidad siempre supera a la ficción. La trama engancha, y hay ideas visuales ingeniosas, como la de jugar con las sombras de los vecinos, como un teatrillo en el que el aspirante a autor idea o recrea aquello de lo que está siendo testigo. Pero falta sutileza, por ejemplo a la hora de denunciar las injusticias que padecen los inmigrantes. Tampoco hay un punto de vista moral, domina el egocentrismo, del autor, pero también de los demás personajes, en que cada uno va a lo suyo. Por eso uno tiene la sensación de ver una película de ingenioso mecanismo bien engranado, pero a la que falta alma, como esas películas de robos sofisticados, que a pesar de su brillantez formal, no acaban de calar del todo. Sobre los actores, a veces parecen un tanto pasados de rosca Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre, aunque sin duda, es lo que se les pide. Sorprende entre los secundarios Adelfa Calvo como la portera fisgona.

6/10
1898: Los últimos de Filipinas

2016 | 1898: Los últimos de Filipinas

Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad. Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena. Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre. En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché. Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.

4/10
El padre de Caín

2016 | El padre de Caín | Serie TV

loy, un teniente de la Guardia Civil obsesionado con acabar con el terrorismo en la España de los 80. Destinado de forma voluntaria a Itxaurrondo, se encuentra con un entorno hostil en el que solo Begoña le ayuda a combatir la soledad tras separarse de su esposa, Mercedes.

Todas las mujeres

2013 | Todas las mujeres

Todas las mujeres nació como una serie televisiva para TNT España, rodada en 2010, en torno a un hombre que se va encontrando progresivamente con las mujeres que marcan su vida, una por cada uno de los seis episodios. La idea recuerda a En tratamiento, también compuesta por diálogos, si bien el director, Mariano Barroso, asegura que se ha inspirado concretamente en el protagonista de Los Soprano y la relación con su terapeuta, así como en las obras teatrales de David Mamet y Sam Shepard compuestas por largas conversaciones entre pocos personajes. El montaje para cine de Todas las mujeres encadena uno tras otro los encuentros del protagonista con cada mujer. Nacho, cuarentón inmaduro, trabaja como veterinario para su suegro. Mantiene una relación extraconyugal con su becaria, Ona, que le ha convencido para robarle a su jefe unos novillos que pueden vender a buen precio en Portugal. El plan sale mal, y además a Nacho le abandona su mujer, harta de mentiras. Temeroso de ir a la cárcel, recurre a la ayuda de su madre, su ex que ejerce como abogada, su cuñada y una psicoterapeuta. Salvo en el caso de Éxtasis, el film más redondo de su carrera, el cine de Mariano Barroso se queda a medio camino. Por un lado, plantea temáticas interesantes, hace gala de algunas ideas, y consigue que sus actores compongan personajes tridimensionales. Pero por norma general le falta la chispa necesaria para rematar la jugada. Es lo que sucede también con Todas las mujeres, cuya estructura sorprende al principio, pero posteriormente resulta estar demasiado forzada, el metraje se alarga, y el espectador acaba temiendo que el protagonista llame también a su tía, su prima, etc. Todo gira en torno a la inmadurez del protagonista y a la necesidad de hacer frente a los problemas, en lugar de tomar atajos fáciles. Aunque su personaje está exagerado en su falta de miras, lo cierto es que Eduard Fernández logra hacerlo cercano y cotidiano, con aparente sencillez, como es habitual en su filmografía. Le rodean seis actrices de calidad, aunque se luce especialmente la gran Petra Martínez, como una madre carcomida por la culpabilidad, y la hasta ahora poco aprovechada por el cine Nathalie Poza (Días de fútbol, El otro lado de la cama), en el rol de la psicóloga.

5/10
Caníbal

2013 | Caníbal

Carlos es un prestigioso sastre de Granada, de los de antes, nadie hace mejor los cortes de los trajes que él. Incluso una cofradía han confiado en él para vestir a la Virgen. Tras su aspecto apocado y de buena persona se esconde alguien extraordinariamente complejo, incapaz de mantener relaciones normales con las mujeres, lo que le ha convertido en un asesino en serie: mata a chicas jóvenes, y luego trozea sus cadáveres, para comérselos. La llegada a su mismo inmueble de una vecina rumana va a trastocar su depravada rutina. Una inteligente inmersión a los recovecos más oscuros del espíritu humano, realizada con sensibilidad y evitando el morbo al que se presta la trama, no hay complacencia en los crímenes o en los cadáveres desnudos. Manuel Martín Cuenca confirma las muestras de poderío que dio en su debut en el largometraje con La flaqueza del bolchevique, que también trataba con elegancia un tema delicado, la relación entre un hombre maduro y una jovencita menor de edad. Su posterior filmografía, a la que hay que reconocer su capacidad de riesgo, decayó, resultaba demasiado hermética. Ahora, con Alejandro Hernández como guionista, y el punto de partida de una novela de Humberto Arenal, sabe entregar un retrato bastante preciso de un caníbal. Y a diferencia del Hannibal Lecter de El silencio de los corderos y alrededores, no se mueve tanto en el terreno del juego y la intriga –aunque pueda haberlos–, sino que en el transcurso de la narración sabe entregar elementos clave para entender la oscuridad del alma de Carlos, y para esbozar cuál puede ser el camino, el único camino posible, a la redención. Ritmo encomiable, en que se atrapa el costumbrismo de una ciudad de provincias, sin ser cargante. Planos impactantes, como el del arranque de la película, sostenido al principio, la cámara clavada ante una gasolinera por la noche, muchos aspirantes a directores de thrillers podían tomar nota del inteligente modo en que está concebido. Maravillosa fotografía de Sierra Nevada, las imágenes de Pau Esteve Birba han sido premiadas en San Sebastián. Y personajes. Sobre todo personajes, en una historia inquietante, pero que te la crees, sólo en un quiebro, pirueta complicada, puedes dudar. Inmenso está Antonio de la Torre, bien respaldado por la recién llegada actriz rumana Olimpia Melinte.

7/10
Lo mejor de Eva

2012 | Lo mejor de Eva

Mariano Barroso comenzó dirigiendo con fuerza, con la prometedora Mi hermano del alma y la redonda Éxtasis, pero después desgraciadamente su carrera se ha ido hacia abajo. Los lobos de Washington, Kasbah y Hormigas en la boca no acababan de funcionar, además de que tuvieron una carrera comercial mucho peor. Seis años después de esta última, Barroso vuelve al largometraje con un thriller de carga erótica al estilo de Instinto básico y tantos sucedáneos que proliferaron en el cine americano sobre todo en los 90. Eva, una brillante juez, ha dejado en segundo plano su vida personal para dar prioridad a su profesión. Deberá instruir el caso del asesinato de una bailarina de striptease cuyo principal sospechoso es Peña, conocido empresario anteriormente absuelto de diferentes casos de corrupción. Una noche llega a su casa Rocco, gigoló que supuestamente se ha equivocado de dirección, pero que en realidad tiene muchísima información sobre el caso... Resulta una buena jugada comercial emparejar a Leonor Watling con Miguel Ángel Silvestre, por su indudable tirón, al tiempo que son dos actores solventes. Barroso arranca con cierta fuerza y si bien su intriga no resulta muy sorprendente, genera el interés del espectador lo suficiente. Además, el elenco de secundarios está bien escogido, y tiene una factura impecable, pues aspectos como la fotografía de David Omedes (Todo lo que tú quieras) son de primer orden. Sin embargo, y aunque el desarrollo se sostiene durante la mayor parte de Lo mejor de Eva, hacia el tramo final el realizador se empeña en reiterar los encuentros apasionados en la cama de los protagonistas, lo que logra estancar el film. Y después sobreviene un final apresurado, tan poco convincente que la siempre impecable Leonor Watling no parece tomárselo en serio. La sensación final del espectador no es positiva.

4/10
Retornos

2010 | Retornos

Primer largometraje del director colombiano establecido en Galicia Luis Avilés Baquero, que hasta ahora había ejercido como asistente de producción en la serie Galicia exprés, dirigió anuncios y videoclips, y fue responsable del corto A Subela, de 2002. Avilés Baquero también figura en los títulos de crédito como coautor del argumento. Álvaro abandonó precipitadamente su localidad natal en Galicia, tras un trágico suceso, y se estableció en Suiza, donde se convirtió en dueño de un taller mecánico. Pero decide regresar a su pueblo, para asistir al entierro de su padre, tras recibir una llamada de su hija Mar, con la que no ha tenido contacto durante todo este tiempo. A pesar de la hostilidad de los vecinos relacionados con su pasado, Álvaro intentará iniciar un acercamiento a su hija, y ayudar a Xosé, su hermano, que atraviesa dificultades. Pero atropella con el coche a una mujer que presumiblemente ya estaba muerta en medio de la carretera, y que ejercía la prostitución en un local que pertenece a la actual pareja de su esposa, la madre de Mar, a la que abandonó. Como le retiran cautelarmente el pasaporte mientras llegan los resultados de la autopsia, y tiene que suspender el viaje de regreso temporalmente, tratará de invertir el tiempo en esclarecer por qué murió la prostituta. El punto de partida tiene posibilidades, y Avilés Baquero logra interesar más a los espectadores con la parte dramática y todo lo referente a la reconciliación familiar que con los elementos de thriller. Ésta resulta a todas luces decepcionante, y el film acaba naufragando. Pese a que cuenta con un reparto muy solvente, que incluye a los todoterreno Emilio Gutiérrez Caba, María Bouzas y Luis Zahera, el cineasta debutante no acaba de sacarles tajada, mientras que la joven Manuela Vellés (Caótica Ana) no logra resultar creíble en ningún momento.

3/10
Eskalofrío

2008 | Eskalofrío

Digna producción española, a medio camino entre el thriller y el terror, que sitúa la acción en un oscuro y encajonado valle montañoso del norte de España. Hacia allí viajan Santi y su madre para emprender una nueva vida, pues él sufre una extraña afección que le impide tolerar la luz del sol. Una vez instalados en una grande y vieja casona apartada del pueblo, Santi acude a la escuela y muestra su dificultad para hacer amigos, y así cuando le proponen ir al bosque a investigar un raro suceso, acepta formar parte de la expedición. Allí un compañero muere por lo que parece el ataque de una alimaña que le desgarra el cuello. A partir de entonces, Santi empieza a escuchar por la noche ruidos inquietantes en su casa. El director Isidro Ortiz (Fausto 5.0) sabe crear una atmósfera adecuada de inquietud y, aunque gran parte del guión resulta previsible y tópico, el resultado es medianamente interesante, aunque también poco verosímil. Queda la sensación de que la baza del chico inadaptado que sufre una rara e insociable enfermedad podría haber sido mejor aprovechada, sobre todo tras el brioso y prometedor comienzo. El film guarda más de una similitud con Bosque de sombras, película española que igualmente situaba a personajes foráneos en un entorno rural desconocido y poco hospitalario, con lugareños de intenciones no muy claras. El trabajo de Junio Valverde (Vida y color) es correcto y destaca la colaboración de Roberto Enríquez como agente de policía.

4/10
Hormigas en la boca

2005 | Hormigas en la boca

1958. Martín acaba de salir de la cárcel tras permanecer ocho años encerrado por robo. Julia, su compañera sentimental e ideológica de entonces, logró escapar con el botín, y ahora Martín quiere encontrarla. Así que viajará a Cuba e investigará su paradero. Sin embargo, lo que va a encontrar en La Habana no serán buenas noticias y quizá conseguir el dinero y recuperar el amor de Julia sea mucho más difícil de lo que parece. Mariano Barroso se apoya casi exclusivamente en el buen hacer de Eduard Fernández para llevar a puerto este thriller dramático, algo carente de alma, que juega bien la baza ambiental de la Cuba precastrista.

5/10
Malas temporadas

2005 | Malas temporadas

Gonzalo es un chaval de instituto, que ha decidido encerrarse en su cuarto y sumergirse en su ordenador. Su madre, que trabaja en una ONG, no le entiende; problemas de comprensión de otra índole tiene por su profesión, pues aunque derrocha simpatía, no logra resolver los peliagudos casos que los inmigrantes le plantean. Uno de ellos, cubano, trafica clandestinamente con obras de arte, y está liado con la esposa discapacitada de su mejor cliente. La mujer querría una relación formal, el otro tiene complejo de culpa, y se ve como el juguetito caribeño de ella. Un tipo sale de la cárcel, y busca a su antiguo compañero de celda, que le rehúye, no sabemos por qué; por fin sabremos que mantuvieron una relación homosexual, que el otro, casado y con una hija, no desea reanudar. Al tiempo, es vecino del cubano, y da clases de ajedrez al chaval ‘autista’. Segundo film de  Manuel Martín Cuenca, que esta vez no cuenta con un texto literario previo como el aportado por Lorenzo Silva en  La flaqueza del bolchevique. Y se nota, para mal, por el artificio y las frases grandilocuentes, difíciles de imaginar pronunciadas en la vida real. El formato de historias cruzadas (al estilo de Crash y Magnolia) permite dibujar situaciones y personajes de modo más o menos ocurrente, con una inclinación al exceso. Llamativa es en este sentido la montaña rusa de situaciones fuertes (paliza al homosexual, carrera de cochecito de la paralítica, arrebato violento del moro), la inclusión casi promocional de canciones de Marlengo o el exhibicionismo a que se presta Leonor Watling.

3/10
New Amsterdam

2018 | New Amsterdam | Serie TV

Serie médica hospitalaria inspirada en la experiencia real del doctor Eric Manheimer como director médico del neoyorquino Bellevue Hospital, que ha dejado consignada en su popular libro "Doce pacientes". Este hospital, de titularidad pública, es el más antiguo de Estados Unidos, y fue fundado en 1736. La serie transcurre en la actualidad, y se cambian las identidades del hospital, que pasa a ser el New Amsterdam, y de su nuevo director, ahora el doctor Max Goodwinn. Por supuesto, la trama recuerda a otras populares series de este subgénero dramático, como Urgencias o House. Aquí la novedad principal estriba en las enormes dimensiones del hospital, y la variedad de sus pacientes, pues al estar en Manhattan igual acoge a inmigrantes que a dignatarios de la cercana sede de la ONU. El punto de partida es la llegada de Goodwinn al New Amsterdam, recién contratado, un hombre dinámico, que siempre plantea la pregunta “¿En qué puedo ayudar?”, que considera que también deben hacerse todos los empleados del hospital, desde médicos a celadores y responsables de la limpieza. Desde el principio supone un revulsivo, pues despide a los médicos cardiólogos que han priorizado la consigna de engordar las facturas de los pacientes, antes de la que de procurar atenderlos y curarlos del mejor modo posible. Otros médicos, como Lauren Bloom, de urgencias, Iggy Frome, psiquiatra, Floyd Reynolds, cirujano cardiovascular, o Vijay Kapoor, neurólogo, con más o menos confianza y escepticismo, empatizan con la idea de mejorar el sistema y dar lo mejor de sí. Tocará lidiar con los gerentes y patronato del hospital. Además, Goodwinn debe aceptar que tiene un cáncer de garganta, hecho que no se atreve a comunicar a su mujer, con un embarazo complicado, y que ha tenido que aguantar la hiperactividad profesional de su esposo. La serie sabe combinar, como es tradicional, los problemas personales del personal sanitario, con los distintos casos de los pacientes que ingresan en el hospital. Quizá exagera un poco en la capacidad del protagonista de estar en todas partes con su pijamilla de doctor, al tanto de todo lo que ocurre en el hospital, pero es una convención de médico superdoctor que funciona. David Schulner, creador de la serie a partir del libro de Manheimer, y su equipo de directores y guionista, sabe imprimir un ritmo brioso a la narración, con los doctores moviéndose a toda velocidad por los pasillos al estilo de El ala oeste de la Casa Blanca, y acompañando la banda sonora con elementos de percusión de jazz que se revelan muy adecuados. El reparto, compuesto de actores no excesivamente conocidos a los que encabeza Ryan Eggold, cumple bien con sus papeles.

6/10
American Dreamer

2018 | American Dreamer

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