El danés Mads Mikkelsen trabaja en una película francesa, que adapta un clásico alemán; la francesa Marion Cotillard va a los Estados Unidos para rodar con un director americano. Las mezclas dan lugar a “Michael Kohlhaas” de Arnaud des Pallières y “The Immigrant” de James Gray. Las fronteras cinematográficas claramente se diluyen.
Al mismo tiempo el Festival adquiere tonos ideológicos, pues al entusiasmo de la prensa de izquierda por La vie d'Adéle a la que ya conceden la Palma de Oro, responden otros críticos que la consideran como una interminable obra modesta. Ciertamente todo se aclara cuando se sabe que la película del franco-tunecino Abdellatif Kechiche es una apología de la homosexualidad femenina, tema candente en el debate político francés.
Arnaud des Pallières y su “Michael Kohlhaas”
Comentando la selección de Cannes alguien había escrito, aludiendo a Arnaud des Pallières, que por fin tocaba la proyección de una película de un cineasta radical. Ello quiere decir que la filmografía de este autor, muchas veces en el terreno documental, nunca ha gozado de una gran difusión entre el gran público. No importa, en cualquier caso, pues hoy toca juzgarle por una obra ambiciosa que, teniendo en cuenta el perfil del director, no podía ser una gran producción histórica con reconstrucción de una época, como hubiera requerido quizá Michael Kohlhaas, la adaptación de la novela corta de Heinrich Von Kleist publicada en 1808. De Pallières sigue las huellas de Eric Rohmer que había adaptado a Kleist en La marquesa de O, que fue en Cannes Premio especial del Jurado en 1975.
Esta vez seguimos a un comerciante acomodado, tratante de caballos, Michael Kohlhaas (Mads Mikkelsen), quien siendo víctima de las arbitrariedades de un noble local, se rebelará contra el poder reclamando simplemente justicia, la devolución de los caballos, de los que se ha apropiado el otro. El modo en que se hace justicia, se le da la razón, pero se le condena, coincide con el carácter político de la novela de Von Kleist, que en el enfrentamiento del medievo con el estado moderno destruye al individuo, Kohlhaas.
Arnaud des Pallières ha situado la peripecia de Michal Kohlhaas en la Francia del siglo XVI, en la región de Cevennes, donde existía una oposición entre católicos y protestantes, lo que ha permitido mantener el carácter protestante del protagonista. La película, rodada casi enteramente en exteriores, interesa por la puesta en escena y el trabajo de los actores. El modo de narrar puede desconcertar, pues la claridad de una situación ya compleja no parece ser la preocupación primordial del director, que sigue una estructura episódica con parsimonia; se tiene la sensación de que es preciso pasar a la secuencia siguiente para comprender la precedente. Todo ello va creando no obstante, un sensación de solidez dramática, que conducirá, en su parte final, a la consumación de la tragedia. Y sin duda no solo el trabajo de actor, Mads Mikkelsen, sino su mismo físico, se imponen para encarnar el héroe de la historia. La actualidad del tema para Arnaud des Pallières se encuentra quizá en el terrorismo moderno, que defendiendo causas consideradas como justa puede cometer grandes crímenes.
“The Immigrant” de James Gray: homenaje a la mujer y al melodrama
The Immigrant era otra de las grandes esperanzas de este Festival, que considera a James Gray como un cineasta que se ha impuesto bajo su sombra de discreción. Hasta ahora nos había hablado de historias de familia, a veces de origen judío, venidos al comienzo del siglo pasado a los Estados Unidos. Había también lazos de fraternidad difíciles que imponían sacrificios. Y en todo ello los hombres eran los principales personajes. Con The Immigrant los acentos son más personales. La historia que cuenta no es autobiográfica, pero se alimenta de los recuerdos de sus abuelos, llegados a América en los años veinte, pasando por la prueba de los controles de la inmigración. La película se ha rodado sobre el terreno de Ellis Island, y James Gray afirma haberse inspirado en fotografías de época y recuerdos personales de la generación de los inmigrantes
En la obra de James Gray se da sin embargo un viraje, en primer lugar porque elige como personaje central una mujer, y también al dejar de lado, sin olvidarlo, el medio judío, para hacer de su emigrante una polaca católica. Además se abandona la atmósfera gangsterial para abordar un género, el gran melodrama. Todo ello, según Gray, tiene inspiraciones diversas, desde una ópera de Puccini a la adaptación de Robert Bresson de Diario de un cura rural, de Georges Bernanos. Y una idea domina: la posibilidad para todos de obtener perdón y redención.
De todo ello seremos testigos al acompañar a Ewa Cybulkski (Marion Cotillard), que llega en 1921 con su hermana tuberculosa a los controles de Ellis Island, donde su hermana será retenida en cuarentena a causa de su enfermedad. La situación de Ewa es desesperada y Bruno Weiss (Joaquin Phoenix), un proxeneta que trabaja en un cabaret, le ofrece su única posible ayuda.
Como Gray avanza sin miedo en el gran melodrama, se evocarán todas las vicisitudes de Ewa para sacar a su hermana de la enfermería de Ellis Island y evitar una repatriación.Y como el director ama las situaciones complejas, todo se complicara con el amor de Bruno por Ewa, y por la aparición de un primo de Bruno, Orlando (Jeremy Renner), que vendrá a enmarañar aún más las cosas, precipitando el drama final.
La puesta en escena consigue aunar el carácter realista de la reconstrucción histórica con los aspectos melodramáticos del relato. Ello sin olvidar que los temas relacionados con la inmigración siguen siendo de actualidad. Y Gray impone las reglas del melodrama, que debe siempre suscitar la emoción, gracias al trabajo del siempre genial Joaquin Phoenix, y también al de Marion Cotillard que se coloca ya en la primera línea del premio de interpretación femenina.
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