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Biografía

James Gray

James Gray

James Gray

Premios: 1 Festival de Venecia

La noche es trágica

10 Septiembre 2015

Nueva York es fría, gris y dura. Las familias luchan juntas para sobrevivir en un entorno hostil. La noche ilumina las calles con farolas y neones de discoteca. Los hombres desdichados, los inadaptados, salen a ganarse el pan como pueden y James Gray lo graba todo sin que lo vean.

Dice James Gray que él siempre ha sido un inadaptado, que siempre se ha sentido desplazado y que este es el tema central de su cine: desde Cuestión de sangre, su debut, hasta El sueño de Ellis, su última película. Toda su obra está plagada de personajes que no encuentran su lugar, que se siente extraños en su teórico hogar. Y todos ellos malviven en Nueva York, la ciudad natal del director.

Y así, en efecto, vive el personaje de su primera película. El protagonista de Cuestión de sangre es un asesino a sueldo repudiado por su familia. Ha vuelto a Brooklyn y tiene que esconderse de todos. Sólo su hermano pequeño aporta algo de luz a su vida. Con esta historia el joven Gray, tenía solo 24 años, ganó el León de Plata en el Festival de Venecia. Historia potente y trágica, planificación elegante, ambiente nostálgico: su debut ya presentaba las principales características de su cine.

Pasarían 6 años hasta que James Gray estrenase otra película. Lo hizo con La otra cara del crimen, una obra que tenía una temática similar a su predecesora: un ex presidiario vuelve a casa para rehacer su vida, pero no tarda en meterse en los turbios negocios de su mejor amigo. La estética de la película había mejorado mucho con respecto a su trabajo anterior, pero también lo hacían los personajes, ahora más complejos y ricos en matices. En parte esto fue gracias al dúo protagonista, formado por Mark Wahlberg y Joaquin Phoenix, que estuvo estupendo. Todo esto hizo que la película fuese seleccionada para competir por la Palma de Oro de Cannes.

Y pese al éxito de sus dos películas, James Gray no pudo estrenar otra hasta 2007, siete años después. En una reciente entrevista, el director explicaba así las lagunas temporales entre sus diferentes trabajos: “A veces decides ir a cenar con unos amigos pero, como uno quiere comida francesa, el otro prefiere sushi y a otro le van las hamburguesas, al final cada uno se va a cenar por su cuenta. Imagina, pues, qué difícil es poner de acuerdo a un equipo de cien personas para trabajar durante un par de años y con un presupuesto de varios millones de dólares”.

La noche es nuestra volvía, cómo no, a explotar el personaje del inadaptado. Joaquin Phoenix, que se había convertido en el actor fetiche de James Gray, era en esta película un hombre de negocios oscuros con un hermano policía. La relación entre ellos, entre el mundo de la ley y el del crimen, es el tema central de la cinta. Y de fondo la oscura Nueva York, su ambiente gris melancólico. Cine negro y drama familiar, todo en uno. Y de nuevo estuvo en la sección competitiva de Cannes, que reconocía a un director que mimaba sus trabajos, que tenía muy claro qué clase de cine quiere hacer: “Intento seguir la estela de Coppola, Martin Scorsese, Robert Altman y Stanley Kubrick. Para mí, ellos encarnan un cine americano basado en la profundidad temática y la creación de atmósferas”.

La siguiente película de James cambió en la superficie, pasó del drama mafioso al drama romántico, pero no renunció al hilo conductor de su filmografía: el inadaptado. El protagonista de Two Lovers es un hombre extraño y psicológicamente inestable, que intenta superar su última crisis mientras vive con sus padres. De repente, dos mujeres entran en su vida para cambiarla: Sandra, la estabilidad personificada, y Michelle, que es todo misterio e impulsos; como en su anterior trabajo, dos mundos opuestos se enfrentan. Película triste y conmovedora, filmada con una sinceridad increíble. Con esta obra, y con su tercera presencia en Cannes, Gray se consagró como uno de los directores jóvenes más interesantes del momento.

Del drama romántico saltó al drama de época con El sueño de Ellis. Diferente ambiente para unos personajes con trastornos similares. La protagonista de la cinta es una mujer que, junto a su hermana, deja su Polonia natal para buscar un futuro mejor en Nueva York. Pero por una enfermedad de su hermana, ella se ve obligada a ganar dinero para que la dejen entrar en el país y su única opción es prostituirse. Película dura y conmovedora sobre la lucha de una mujer por hacerse un hueco en un país extraño y salvar a su hermana. Otra vez, la estética de la obra se fusiona con la historia para crear una atmósfera gris, triste, oscura, que contrasta con las luces de los escenarios en lo que la protagonista tiene que mostrarse.

La carrera de James Gray es corta, pero todas sus películas muestran un trabajo y un talento enormes. Con solo cinco títulos, este cineasta ha demostrado que es un maestro de la ambientación, que en su cine siempre tiene una función primordial. Sus obras están rodadas con nervio y pasión, buscando emociones sinceras, algo que él mismo echa en falta en el grueso del cine americano: “Stanley Kubrick dijo una vez que ojalá todas las películas fueran más provocativas y más sinceras. Y el cine hoy en día intenta ser provocador pero no sincero, le faltan pasión y compromiso emocional. Desde que las ideas posestructuralistas se impusieron a finales de los 60, el cine ha vivido una devaluación de la emoción. Todo lo emocional se considera cursi y se contempla con cinismo. En cambio, la emoción es exactamente lo que yo busco”.

Ganador de 1 premio

Filmografía
Ad Astra

2019 | Ad Astra

Un futuro no muy lejano. Roy McBride ha seguido los pasos de su legendario padre, Clifford McBride, con su dedicación profesional como astronauta. El progenitor dedicó su vida a la búsqueda de vida extraterrestre más allá del sistema solar, pero supuestamente perdió la vida en la misión conocida como Proyecto Lima. Ahora una extrañas tormentas eléctricas están sacudiendo a la Tierra, y todo apunta a que este preocupante fenómeno tiene su origen en Saturno, el lugar donde se perdió el contacto con Clifford años atrás. De modo que encomiendan a Roy viajar a Marte, para enviar desde ahí un mensaje a su padre, en lo que es una misión ultrasecreta. Con apenas media docena de títulos, James Gray ha demostrado ser uno de esos cineastas a los que merece la pena seguir la pista. Tiene un sentido innato de la narración, y no teme tomarse su tiempo, o emplear elocuentes silencios, para contar sus historias. Aunque se inició con cintas policiales (Cuestión de sangre, La otra cara del crimen, La noche es nuestra), pronto quedó claro que le interesaba indagar en los dilemas morales y vicisitudes de las personas, lo que se vio en la cinta romántica Two Lovers, pero también en su mirada a la inmigración al nuevo mundo en El sueño de Ellis, y en la cinta aventurera de exploración de ignotas tierras en Z, la ciudad perdida. Es también el caso de Ad Astra, donde con un guión coescrito con Ethan Gross –apenas conocido por su contribución a la serie Fringe– se mueve como pez en el agua –o nave en el espacio- con una aventura galáctica de ciencia ficción, que presenta elementos que recuerdan al cine de Terrence Malick. No parece casual en tal sentido que el protagonismo recaiga en un excelente Brad Pitt, que también ejerce de productor a través de su compañía Plan B, y que hizo con Malick El árbol de la vida. La película combina sabiamente el drama colectivo –la Tierra corre peligro, el ser humano está en decadencia– con el personal –Roy es un gran profesional, pero está solo, no ha sabido formar una familia, y corre el peligro se seguir los pasos de su padre en su individualismo revestido de preocupación por el bien común–, lo que lleva a la reflexión acerca de la deshumanización de la sociedad –los astronautas que se limitan a cumplir órdenes, sin interrogarse acerca de las razones de sus actos–, y la creciente tendencia al aislamiento, algo paradójico en un mundo tan mediático, donde supuestamente son tan fáciles las comunicaciones, y que contrasta con la búsqueda casi obsesiva de vida extraterrestre. La mirada antropológica abierta a la trascendencia es rica, y gran mérito de Gray estriba en no transitar nunca por caminos tediosos: la voz en off de Roy se introduce con oportunidad y no cansa, y algunos episodios de acción –la parada en la Luna, la atención a una llamada de rescate de una nave...– se convierte en inteligente y no forzado respiro para el espectador impaciente. Pitt sabe sostener la narración, presente en casi todos los planos del film, pero se encuentra bien respaldado por el resto de los actores, claramente en roles secundarios, pero que cumplen a la perfección: Tommy Lee Jones, Liv Tyler, Ruth Negga y Donald Sutherland, los más conocidos, especialmente.

7/10
Z, la ciudad perdida

2017 | The Lost City of Z

Percy Fawcett, joven militar británico, vive su destino en Irlanda como si fuera un exilio. Casado y con un niño en camino, Fawcett se siente desaprovechado, él es principalmente un hombre de acción y sueña con hacer algo grande en el ejército. Sin embargo, una lacra familiar parece poner obstáculos insalvables a su carrera, por lo que se verá forzado a aceptar una singular misión con la que jamás habría soñado: encabezar una expedición a tierras inexploradas del Amazonas para hacer un estudio geográfico del lugar. Recreación de la vida y hazañas del explorador británico Percy Fawcett (1867-1925), un hombre que se obsesionó con la búsqueda de El Dorado, la mítica ciudad perdida que supuestamente estaba hecha de oro y que él denominó Z. En sus viajes Percy encontró hallazgos de antiguas civilizaciones, lo que le hizo sospechar que estaba muy cerca de su objetivo. El film, inspirado en el libro escrito por David Grann, que obtuvo un notable éxito editorial, es interesante, qué duda cabe, pero también deja una sensación algo decepcionante. El desarrollo del argumento prometía mayor aventura, algo que demandaba la historia, pero sorprendentemente ésta es superficial, sin la mínima emoción requerida y el metraje acaba haciéndose largo. La sensación es que el guión de Z, la ciudad perdida, obra del propio director James Gray, responsable de títulos como La noche es nuestra o El sueño de Ellis, queda simplemente cojo. Hay un esfuerzo de producción, con las excelentes y exóticas localizaciones y la sobresaliente factura fotográfica de Darius Khondji, pero falta vibración, aliento épico, y Gray entrega en su lugar una especie de somera crónica histórica en la que sólo parece desear hacer justicia a Fawcett. En este sentido, al menos ha sabido centrarse en los personajes –Fawcett, su esposa Nina, su socio Costin– y la película coge fuerza en este aspecto, con un protagonista bien dibujado, algo atormentado, en donde se otorga capital importancia a su obsesión exploradora. La lástima es que esa faceta es interior (buen trabajo de Charlie Hunnam), no se traduce suficientemente en imágenes, se habla de ella, sí, se comenta, pero al margen de algunos trayectos por el río y un leve encuentro con indígenas, apenas se ve. Sí está en cambio notablemente descrita la relación con su esposa, hijos, colegas, con personajes sólidos, interpretados con oficio por Sienna Miller, Tom Holland o Robert Pattinson.

6/10
El sueño de Ellis

2014 | The Immigrant

Corre el año 1921, y dos hermanas procedentes de Polonia, Ewa y Magda, acarician el sueño americano. Pero a su llegada a Nueva York son retenidas en la aduana de Ellis Island, y se fuerza su separación. Magda se queda en la isla, donde padecerá tuberculosis. Y Ewa, acusada falsamente de "mujer alegre", se integra en la ciudad, gracias a la mediación de Bruno, que tiene un negocio de prostitución y revistas picantes; el precio que podría tener que pagar es la vida de degradación a la que le invita su "salvador", aunque las convicciones de ella, devota católica, le indican que debe procurar seguir otra senda. Algo nada sencillo, pues sus parientes neoyorquinos, con los que esperaba reunirse felizmente, no le facilitan las cosas. Duro pero interesante film acerca del drama de la inmigración, las tribulaciones que toca vivir cuando se llega a un nuevo país del que no se sabe absolutamente nada, y donde todo se pone desde el principio cuesta arriba. El mérito de James Gray –La noche es nuestra, Two Lovers– y su coguionista Ric Menello es la creación de tres buenos personajes, sobre todo los encarnados por Marion Cotillard, la inmigrante a que alude el título original, y Joaquin Phoenix, el proxeneta que desarrolla sentimientos contradictorios hacia la chica que ha conocido en Ellis Island. El tercero en discordia es Jeremy Renner, mago profesional Orlando que a veces interviene en los espectáculos de Bruno, y que enseguida queda prendido de Ewa. La cinta presenta conflictos de entidad, auténticos dilemas morales ante unas circunstancias que empujan en una dirección, y la conciencia que no deja de sugerir cuál sería el modo adecuado de actuar. Además de ofrecer alguna que otra sorpresa narrativa, hay emoción genuina en varios pasajes, como en el de la confesión, y el momento climático que habla con elocuencia de sacrificio. La fotografía de Darius Khondji es maravillosa, de una capacidad evocadora semejante a la que ofrecía en los pasajes de don Vito Corleone joven Gordon Willis en El padrino II. No falta algún pasaje escabroso, incluido para pintar gráficamente el ambiente donde le toca desenvolverse a Ewa.

6/10
The Red Road

2014 | The Red Road | Serie TV

La serie se centra en un sheriff (Henderson) que lucha por mantener unida a su familia al mismo tiempo que controla dos comunidades en conflicto: la perteneciente a la pequeña localidad en la que creció situada justo a las afueras de la ciudad de Nueva York y la de las montañas vecinas, formada por una tribu de indios americanos no reconocida federalmente. Después de una terrible tragedia encubierta que dividirá aún más estos mundos, un policía y un peligroso miembro de la tribu (Momoa) forjarán una incómoda alianza. A medida que cada uno de estos hombres se comprometan con el otro y los fantasmas emocionales de su pasado colectivo comiencen a resurgir, los entresijos de sus vidas empezarán rápidamente a desenmarañarse y provocarán terribles consecuencias.

Two Lovers

2008 | Two Lovers

Es muy posible que, más allá de su argumento y calidad, este film sea recordado como el último que dijo que rodaría Joaquin Phoenix, ya que tras su conclusión, en octubre de 2008, el actor anunció que sería su canto del cisne frente a las cámaras. Luego se supo que esa retirada formaba parte de un montaje... Se trata de su tercera colaboración con el director James Gray, con quien antes había rodado La otra cara del crimen y La noche es nuestra, dos películas que, como Two Lovers, reflejan un mundo poco esperanzado, con personajes atormentados que viven crisis de identidad. Leonard padece un estado semi depresivo e inestable, desde que él y su prometida se separaron porque eran incompatibles genéticamente para tener hijos. Es un tipo muy sensible, que disfruta haciendo fotografías artísticas en blanco y negro, pero que, como consecuencia de su desarreglo emocional, ha intentado suicidarse más de una vez. La vida con sus padres dista mucho de ser alegre en su casa de Brooklyn, con la única compañía de algunos amigos judíos de sus padres y el empleo poco halagüeño en el negocio de tintorería familiar. Un día conoce a Sandra, hija de un amigo de su padre. Ambos se atraen y se diría que forman una pareja perfecta. Sin embargo, una tercera variable entra en liza cuando Leonard se enamora de su atractiva vecina Michelle, que está atormentada por su relación con un hombre casado. Película tristona, de argumento poco atractivo y cuya evolución dramática resulta tópica y no acaba de ser muy satisfactoria. Gray ofrece una puesta en escena muy urbana, casera, llena de intención en sus encuadres cerrados en interiores, luz mortecina, y con ambiente exterior apagado, neblinoso. La propia historia y el estado interior del protagonista hacen el resto. Se trata, sobre todo, de un film de actores, de primeros planos. Por eso, quizá, lo único que mantiene el interés del conjunto es el trabajo del espléndido reparto, en donde sobresalen el atormentado Phoenix, sus dos amores Vinessa Shaw y Gwyneth Paltrow, y la veterana Isabella Rossellini en una comedido y efectivo papel de madre.

4/10
La noche es nuestra

2007 | We Own the Night

Finales de los 80. Los Grusinsky conforma una familia con amplia tradición profesional en la policía. Actualmente Burt es uno de los veteranos jefes de la policía neoyorquina, y su hijo Joseph ha sido promovido como capitoste de una unidad antidroga. Pero todo clan tiene una “oveja negra”, y Bobby, el otro hijo de Burt, no ha seguido los pasos de servir en las fuerzas del orden. Él está al frente de una importante discoteca, y aunque nada en su trabajo es ilegal, su garito es frecuentado por mafiosos rusos dedicados al narcotráfico, y su mercancía circula por allí. Cuando Joseph le pide que le eche un cable, a modo de confidente, Bobby, que se ha cambiado el apellido para que nadie le relacione con la pasma, rehúsa. Los remordimientos vendrán cuando su hermano es tiroteado. A partir de ese momento colabora con la policía, lo que pone en peligro a su novia, y la misma existencia de esa relación. James Gray demuestra gran coherencia temática en su breve filmografía de tres títulos –los otros son Cuestión de sangre y La otra cara del crimen–, al orquestar intensos dramas alrededor del mundo policial y criminal. Aquí entrega una película muy en la línea de los títulos que dominaron los 70, como French Connection (Contra el imperio de la droga), Serpico y compañía, en consonancia con otro film reciente, American Gangster. No inventa la pólvora, y a veces el ritmo narrativo resulta un tanto cansino (véase la concesión erótica del arranque), pero dibuja bien los lazos familiares, donde se encuentran en tensión el cariño y el resentimiento. El reparto es excelente, aunque domina la función Joaquin Phoenix, con el personaje mejor dibujado en la trama. Entre los momentos trepidantes destacan la visita al laboratorio de droga, la emboscada en la autopista y el clímax en el campo de trigo.

6/10
La otra cara del crimen

2000 | The Yards

Leo (Mark Wahlberg) es un joven que acaba de salir de la cárcel y que desea emprender una nueva vida, pero todavía siente una poderosa atracción por el dinero fácil. Es un buen chico, pero su timidez le convierte en objeto ampliamente manipulable. Sin saber dónde se mete se alía con su amigo Willie (Joaquin Phoenix) para hacer un trabajito para la empresa de su tío Frank (James Caan), dedicada a conseguir contratos para el metro de Nueva York de modo poco convencional: sobornos, estafas, sabotajes y asesinatos. Poco a poco Leo comprenderá la verdad y constatará que haga lo que haga él siempre será un cuerpo extraño en su familia. Un cuerpo extraño que quizá sea necesario extirpar. Hace algo más de siete años James Gray logró el León de Plata en el Festival de Venecia con su primer film, Cuestión de sangre. Ahora ha contado con un reparto de lujo para rodar su segunda película, escrita por él mismo. Gray recrea con eficacia los bajos fondos de Nueva York para narrar el drama de la redención de un hombre indeciso, cuya inocencia infantil le lleva por derroteros que no desea. Hay mucha sordidez en esta historia, filmada de modo sobrio y convencional, a medio camino entre el thriller y el drama. Del reparto sobresale un cínico James Caan y un Joaquin Phoenix que cada día se encasilla más en papeles que interpreta a la perfección, el clásico tipo desdoblado capaz de erizarte los pelos cuando pierde los papeles. Y Ellen Burstyn y Faye Dunaway demuestran una vez más que en esto de interpretar, como en la mili, la veteranía es un grado.

5/10
Cuestión de sangre

1994 | Little Odessa

Joshua, un asesino a sueldo de la mafia rusa, regresa tras muchos años de ausencia a Little Odessa, el barrio neoyorkino donde nació, para perpetrar un crimen. Es la oportunidad para volver a ver a los suyos... y para poner su vida en peligro. James Gray filmó con 25 años con su primer largometraje, y sorprende la densidad dramática, dura y violenta, con que dibuja la esquizofrenia de un asesino que trata de compatibilizar su 'trabajo' con la vida familiar. Un tema tradicional en los filmes de gangsters, que ha dado títulos espléndidos como la trilogía de El padrino de Francis Ford Coppola, o Calle sin salida de William Wyler. Con este último, comparte la película de Gray el deseo del protagonista de ver a su anciana madre.

4/10
Ad Astra

2019 | Ad Astra

Un futuro no muy lejano. Roy McBride ha seguido los pasos de su legendario padre, Clifford McBride, con su dedicación profesional como astronauta. El progenitor dedicó su vida a la búsqueda de vida extraterrestre más allá del sistema solar, pero supuestamente perdió la vida en la misión conocida como Proyecto Lima. Ahora una extrañas tormentas eléctricas están sacudiendo a la Tierra, y todo apunta a que este preocupante fenómeno tiene su origen en Saturno, el lugar donde se perdió el contacto con Clifford años atrás. De modo que encomiendan a Roy viajar a Marte, para enviar desde ahí un mensaje a su padre, en lo que es una misión ultrasecreta. Con apenas media docena de títulos, James Gray ha demostrado ser uno de esos cineastas a los que merece la pena seguir la pista. Tiene un sentido innato de la narración, y no teme tomarse su tiempo, o emplear elocuentes silencios, para contar sus historias. Aunque se inició con cintas policiales (Cuestión de sangre, La otra cara del crimen, La noche es nuestra), pronto quedó claro que le interesaba indagar en los dilemas morales y vicisitudes de las personas, lo que se vio en la cinta romántica Two Lovers, pero también en su mirada a la inmigración al nuevo mundo en El sueño de Ellis, y en la cinta aventurera de exploración de ignotas tierras en Z, la ciudad perdida. Es también el caso de Ad Astra, donde con un guión coescrito con Ethan Gross –apenas conocido por su contribución a la serie Fringe– se mueve como pez en el agua –o nave en el espacio- con una aventura galáctica de ciencia ficción, que presenta elementos que recuerdan al cine de Terrence Malick. No parece casual en tal sentido que el protagonismo recaiga en un excelente Brad Pitt, que también ejerce de productor a través de su compañía Plan B, y que hizo con Malick El árbol de la vida. La película combina sabiamente el drama colectivo –la Tierra corre peligro, el ser humano está en decadencia– con el personal –Roy es un gran profesional, pero está solo, no ha sabido formar una familia, y corre el peligro se seguir los pasos de su padre en su individualismo revestido de preocupación por el bien común–, lo que lleva a la reflexión acerca de la deshumanización de la sociedad –los astronautas que se limitan a cumplir órdenes, sin interrogarse acerca de las razones de sus actos–, y la creciente tendencia al aislamiento, algo paradójico en un mundo tan mediático, donde supuestamente son tan fáciles las comunicaciones, y que contrasta con la búsqueda casi obsesiva de vida extraterrestre. La mirada antropológica abierta a la trascendencia es rica, y gran mérito de Gray estriba en no transitar nunca por caminos tediosos: la voz en off de Roy se introduce con oportunidad y no cansa, y algunos episodios de acción –la parada en la Luna, la atención a una llamada de rescate de una nave...– se convierte en inteligente y no forzado respiro para el espectador impaciente. Pitt sabe sostener la narración, presente en casi todos los planos del film, pero se encuentra bien respaldado por el resto de los actores, claramente en roles secundarios, pero que cumplen a la perfección: Tommy Lee Jones, Liv Tyler, Ruth Negga y Donald Sutherland, los más conocidos, especialmente.

7/10
Z, la ciudad perdida

2017 | The Lost City of Z

Percy Fawcett, joven militar británico, vive su destino en Irlanda como si fuera un exilio. Casado y con un niño en camino, Fawcett se siente desaprovechado, él es principalmente un hombre de acción y sueña con hacer algo grande en el ejército. Sin embargo, una lacra familiar parece poner obstáculos insalvables a su carrera, por lo que se verá forzado a aceptar una singular misión con la que jamás habría soñado: encabezar una expedición a tierras inexploradas del Amazonas para hacer un estudio geográfico del lugar. Recreación de la vida y hazañas del explorador británico Percy Fawcett (1867-1925), un hombre que se obsesionó con la búsqueda de El Dorado, la mítica ciudad perdida que supuestamente estaba hecha de oro y que él denominó Z. En sus viajes Percy encontró hallazgos de antiguas civilizaciones, lo que le hizo sospechar que estaba muy cerca de su objetivo. El film, inspirado en el libro escrito por David Grann, que obtuvo un notable éxito editorial, es interesante, qué duda cabe, pero también deja una sensación algo decepcionante. El desarrollo del argumento prometía mayor aventura, algo que demandaba la historia, pero sorprendentemente ésta es superficial, sin la mínima emoción requerida y el metraje acaba haciéndose largo. La sensación es que el guión de Z, la ciudad perdida, obra del propio director James Gray, responsable de títulos como La noche es nuestra o El sueño de Ellis, queda simplemente cojo. Hay un esfuerzo de producción, con las excelentes y exóticas localizaciones y la sobresaliente factura fotográfica de Darius Khondji, pero falta vibración, aliento épico, y Gray entrega en su lugar una especie de somera crónica histórica en la que sólo parece desear hacer justicia a Fawcett. En este sentido, al menos ha sabido centrarse en los personajes –Fawcett, su esposa Nina, su socio Costin– y la película coge fuerza en este aspecto, con un protagonista bien dibujado, algo atormentado, en donde se otorga capital importancia a su obsesión exploradora. La lástima es que esa faceta es interior (buen trabajo de Charlie Hunnam), no se traduce suficientemente en imágenes, se habla de ella, sí, se comenta, pero al margen de algunos trayectos por el río y un leve encuentro con indígenas, apenas se ve. Sí está en cambio notablemente descrita la relación con su esposa, hijos, colegas, con personajes sólidos, interpretados con oficio por Sienna Miller, Tom Holland o Robert Pattinson.

6/10
El sueño de Ellis

2014 | The Immigrant

Corre el año 1921, y dos hermanas procedentes de Polonia, Ewa y Magda, acarician el sueño americano. Pero a su llegada a Nueva York son retenidas en la aduana de Ellis Island, y se fuerza su separación. Magda se queda en la isla, donde padecerá tuberculosis. Y Ewa, acusada falsamente de "mujer alegre", se integra en la ciudad, gracias a la mediación de Bruno, que tiene un negocio de prostitución y revistas picantes; el precio que podría tener que pagar es la vida de degradación a la que le invita su "salvador", aunque las convicciones de ella, devota católica, le indican que debe procurar seguir otra senda. Algo nada sencillo, pues sus parientes neoyorquinos, con los que esperaba reunirse felizmente, no le facilitan las cosas. Duro pero interesante film acerca del drama de la inmigración, las tribulaciones que toca vivir cuando se llega a un nuevo país del que no se sabe absolutamente nada, y donde todo se pone desde el principio cuesta arriba. El mérito de James Gray –La noche es nuestra, Two Lovers– y su coguionista Ric Menello es la creación de tres buenos personajes, sobre todo los encarnados por Marion Cotillard, la inmigrante a que alude el título original, y Joaquin Phoenix, el proxeneta que desarrolla sentimientos contradictorios hacia la chica que ha conocido en Ellis Island. El tercero en discordia es Jeremy Renner, mago profesional Orlando que a veces interviene en los espectáculos de Bruno, y que enseguida queda prendido de Ewa. La cinta presenta conflictos de entidad, auténticos dilemas morales ante unas circunstancias que empujan en una dirección, y la conciencia que no deja de sugerir cuál sería el modo adecuado de actuar. Además de ofrecer alguna que otra sorpresa narrativa, hay emoción genuina en varios pasajes, como en el de la confesión, y el momento climático que habla con elocuencia de sacrificio. La fotografía de Darius Khondji es maravillosa, de una capacidad evocadora semejante a la que ofrecía en los pasajes de don Vito Corleone joven Gordon Willis en El padrino II. No falta algún pasaje escabroso, incluido para pintar gráficamente el ambiente donde le toca desenvolverse a Ewa.

6/10
Lazos de sangre

2013 | Blood Ties

Años 70. Chris Pierzynski ha cumplido condena por participar en un ajuste de cuentas. Al salir de prisión, su hermano pequeño, Frank, le ayuda a regenerarse, alojándole y buscándole un trabajo, pues a pesar de que tuvieron sus más y sus menos años atrás, cree que los lazos de sangre les unen. Pero el pasado de Chris llamará pronto de nuevo a su puerta... Hasta ahora el actor Guillaume Canet había desarrollado una intachable carrera como director, pues tras la tragicomedia criminal Mon idole, rodó el impecable thriller No se lo digas a nadie, seguido del excelente drama Pequeñas mentiras sin importancia. Pero el francés pincha en cierta medida con su cuarto trabajo, remake en inglés del film de Jacques Maillot Liens de sang, que él mismo protagonizó en 2008, y que a su vez llevaba al cine la novela "Deux freres, un flic, un truand", de Bruno y Michel Papet. Muy apreciado por sus compañeros de profesión, Canet ha contado para su film con un reparto de secundarios impecables en el que destaca sobre todo su esposa, Marion Cotillard, como ex mujer del recluso, pero también Mila Kunis, Zoe Saldana, Matthias Schoenaerts, Noah Emmerich, Griffin Dune y James Caan, padre de los personajes centrales. En cuanto a los protagonistas, Clive Owen realiza un buen trabajo como el hermano descarriado, y Billy Crudup resulta un tanto insulso pese a que parece haber realizado un notable esfuerzo de autosuperación. Bien ambientada, con ayuda de canciones de la época, Lazos de sangre cuenta con alguna notable secuencia de acción como un asalto a un furgón. Por otro lado, su tratamiento de las relaciones fraternales tiene su interés. Pero a la cinta le falta garra, y el espectador se queda con la sensación de que se le podría haber sacado más jugo a todos sus elementos.

5/10
Two Lovers

2008 | Two Lovers

Es muy posible que, más allá de su argumento y calidad, este film sea recordado como el último que dijo que rodaría Joaquin Phoenix, ya que tras su conclusión, en octubre de 2008, el actor anunció que sería su canto del cisne frente a las cámaras. Luego se supo que esa retirada formaba parte de un montaje... Se trata de su tercera colaboración con el director James Gray, con quien antes había rodado La otra cara del crimen y La noche es nuestra, dos películas que, como Two Lovers, reflejan un mundo poco esperanzado, con personajes atormentados que viven crisis de identidad. Leonard padece un estado semi depresivo e inestable, desde que él y su prometida se separaron porque eran incompatibles genéticamente para tener hijos. Es un tipo muy sensible, que disfruta haciendo fotografías artísticas en blanco y negro, pero que, como consecuencia de su desarreglo emocional, ha intentado suicidarse más de una vez. La vida con sus padres dista mucho de ser alegre en su casa de Brooklyn, con la única compañía de algunos amigos judíos de sus padres y el empleo poco halagüeño en el negocio de tintorería familiar. Un día conoce a Sandra, hija de un amigo de su padre. Ambos se atraen y se diría que forman una pareja perfecta. Sin embargo, una tercera variable entra en liza cuando Leonard se enamora de su atractiva vecina Michelle, que está atormentada por su relación con un hombre casado. Película tristona, de argumento poco atractivo y cuya evolución dramática resulta tópica y no acaba de ser muy satisfactoria. Gray ofrece una puesta en escena muy urbana, casera, llena de intención en sus encuadres cerrados en interiores, luz mortecina, y con ambiente exterior apagado, neblinoso. La propia historia y el estado interior del protagonista hacen el resto. Se trata, sobre todo, de un film de actores, de primeros planos. Por eso, quizá, lo único que mantiene el interés del conjunto es el trabajo del espléndido reparto, en donde sobresalen el atormentado Phoenix, sus dos amores Vinessa Shaw y Gwyneth Paltrow, y la veterana Isabella Rossellini en una comedido y efectivo papel de madre.

4/10
La noche es nuestra

2007 | We Own the Night

Finales de los 80. Los Grusinsky conforma una familia con amplia tradición profesional en la policía. Actualmente Burt es uno de los veteranos jefes de la policía neoyorquina, y su hijo Joseph ha sido promovido como capitoste de una unidad antidroga. Pero todo clan tiene una “oveja negra”, y Bobby, el otro hijo de Burt, no ha seguido los pasos de servir en las fuerzas del orden. Él está al frente de una importante discoteca, y aunque nada en su trabajo es ilegal, su garito es frecuentado por mafiosos rusos dedicados al narcotráfico, y su mercancía circula por allí. Cuando Joseph le pide que le eche un cable, a modo de confidente, Bobby, que se ha cambiado el apellido para que nadie le relacione con la pasma, rehúsa. Los remordimientos vendrán cuando su hermano es tiroteado. A partir de ese momento colabora con la policía, lo que pone en peligro a su novia, y la misma existencia de esa relación. James Gray demuestra gran coherencia temática en su breve filmografía de tres títulos –los otros son Cuestión de sangre y La otra cara del crimen–, al orquestar intensos dramas alrededor del mundo policial y criminal. Aquí entrega una película muy en la línea de los títulos que dominaron los 70, como French Connection (Contra el imperio de la droga), Serpico y compañía, en consonancia con otro film reciente, American Gangster. No inventa la pólvora, y a veces el ritmo narrativo resulta un tanto cansino (véase la concesión erótica del arranque), pero dibuja bien los lazos familiares, donde se encuentran en tensión el cariño y el resentimiento. El reparto es excelente, aunque domina la función Joaquin Phoenix, con el personaje mejor dibujado en la trama. Entre los momentos trepidantes destacan la visita al laboratorio de droga, la emboscada en la autopista y el clímax en el campo de trigo.

6/10
La otra cara del crimen

2000 | The Yards

Leo (Mark Wahlberg) es un joven que acaba de salir de la cárcel y que desea emprender una nueva vida, pero todavía siente una poderosa atracción por el dinero fácil. Es un buen chico, pero su timidez le convierte en objeto ampliamente manipulable. Sin saber dónde se mete se alía con su amigo Willie (Joaquin Phoenix) para hacer un trabajito para la empresa de su tío Frank (James Caan), dedicada a conseguir contratos para el metro de Nueva York de modo poco convencional: sobornos, estafas, sabotajes y asesinatos. Poco a poco Leo comprenderá la verdad y constatará que haga lo que haga él siempre será un cuerpo extraño en su familia. Un cuerpo extraño que quizá sea necesario extirpar. Hace algo más de siete años James Gray logró el León de Plata en el Festival de Venecia con su primer film, Cuestión de sangre. Ahora ha contado con un reparto de lujo para rodar su segunda película, escrita por él mismo. Gray recrea con eficacia los bajos fondos de Nueva York para narrar el drama de la redención de un hombre indeciso, cuya inocencia infantil le lleva por derroteros que no desea. Hay mucha sordidez en esta historia, filmada de modo sobrio y convencional, a medio camino entre el thriller y el drama. Del reparto sobresale un cínico James Caan y un Joaquin Phoenix que cada día se encasilla más en papeles que interpreta a la perfección, el clásico tipo desdoblado capaz de erizarte los pelos cuando pierde los papeles. Y Ellen Burstyn y Faye Dunaway demuestran una vez más que en esto de interpretar, como en la mili, la veteranía es un grado.

5/10
Cuestión de sangre

1994 | Little Odessa

Joshua, un asesino a sueldo de la mafia rusa, regresa tras muchos años de ausencia a Little Odessa, el barrio neoyorkino donde nació, para perpetrar un crimen. Es la oportunidad para volver a ver a los suyos... y para poner su vida en peligro. James Gray filmó con 25 años con su primer largometraje, y sorprende la densidad dramática, dura y violenta, con que dibuja la esquizofrenia de un asesino que trata de compatibilizar su 'trabajo' con la vida familiar. Un tema tradicional en los filmes de gangsters, que ha dado títulos espléndidos como la trilogía de El padrino de Francis Ford Coppola, o Calle sin salida de William Wyler. Con este último, comparte la película de Gray el deseo del protagonista de ver a su anciana madre.

4/10

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