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Zona friki

En “Big Eyes” Tim Burton utiliza a Walz para interpretar a un Walt que... ¿alude al Walt en el que tú y yo estamos pensando?

En “Big Eyes” Tim Burton utiliza a Walz para interpretar a un Walt que... ¿alude al Walt en el que tú y yo estamos pensando?

Contaba en su momento lo mucho que me dolió escribir una crítica poniendo a caldo a Tim Burton, a cuyo cine me siento muy cercano. Pero acababa de ver la sombra más tenebrosa (junto con El planeta de los simios) de su filmografía, así que despotriqué un poco contra el cineasta y hasta le acusé de haberse convertido en vampiro. Pero poco tiempo después, me he reconciliado con él.

Aviso de que a Big Eyes le faltan esos grandes momentos timburtonianos, como cuando Ed Wood se encuentra con Orson Welles, el inventor de Eduardo Manostijeras muere justo antes de ponerle las manos que habrían evitado la tragedia, o el entierro al que acuden el gigante y los personajes supuestamente fantasiosos del padre de Big Fish, donde hasta a los más duros se les ponían los pelos del cogote como escarpias. Si hubiera conseguido alguna secuencia de este calado estaríamos hablando de otra de las cumbres de la filmografía de Tim Burton, y lamentablemente no es así.

Pero entrega un film correcto interesante en su búsqueda de nuevos caminos, pues están ausentes por una vez Johnny Depp y Helena Bonham-Carter, símbolos de su tendencia a ir a lo cómodo, y además Big Eyes no guarda relación con el género fantástico.

Al terminar la proyección me sentí un marginado timburtoniano, una especie de friqui comparable a Jack Skeleton, porque otros compañeros de alrededor no compartían ni de lejos mi entusiasmo. Quizás el problema está en mí, porque me empollé mucho a este director hace poco –publiqué recientemente con Luis Miguel Carmona el libro sobre su obra “Tim Burton y sus mundos de fantasía”–, así que desgraciadamente eso me incapacita un poco para tratar de percibir la peli como cualquier otro espectador.

En cualquier caso, y quizás sean paranoias producto de la edad, he detectado un tono sarcástico y ácido que Burton hasta ahora sólo había sacado ocasionalmente en Mars Attacks! y que le sienta bastante bien, pero al mismo tiempo el realizador trata de ser equilibrado y consecuente. Así, me ha resultado un tanto curioso que haya escogido a un Walz, Christoph, para interpretar a un tal Walt, pues llaman así coloquialmente a su personaje, Walter Keane, un embaucador que se apropia de la autoría de las pinturas de Margaret, su mujer (una excelente Amy Adams).

Como es bien sabido, Tim Burton procede de un estudio fundado por otro Walt. Y salvando las numerosas y obvias distancias entre ambas historias, al mago de los dibujos animados se le discute la invención gráfica de Mickey Mouse, atribuyéndosela al gran animador Ub Iwerks, que se fue del estudio, pero luego volvió triunfalmente (lo más creíble es que éste dibujara al personaje a petición del productor, que por su parte le puso la voz y se inventó su forma de ser).

Mientras Burton permaneció en la casa del ratón, apenas pudo desarrollar su personalidad artística, y ahora parece que se ha estancado en parte por la presión de las grandes productoras, al igual que al personaje encarnado por Adams no le permiten evolucionar, porque lo que ha hecho antes vende mucho. Y que conste que el gótico realizador no cuenta nada de esto con acritud, y está bastante claro que el personaje que más le gusta de toda la peli es el villano, hasta el punto de que por momentos se olvida de la supuesta protagonista, como antaño se notaba su preferencia por el Joker, mientras que Batman se le traía al viento. Si existe aquí esta reflexión metacinematográfica (que puede ser una percepción subjetiva mía) sobre el papel de las grandes compañías en la creación artística, se deduciría que les concede el mérito de crear espectáculo, y también de vender a las masas lo que produce el artista, aunque al mismo tiempo se queja de que minimizan su importancia.

Por cierto, también la emprende contra nosotros, los críticos, por haberle dado cera con Sombras tenebrosas. “Hacéis críticas porque no sabéis crear nada”, llega a decirle Walt (Waltz) a uno de los mejores personajes de Big Eyes, un sombrío crítico interpretado no por casualidad por Terence Stamp, el psicópata de El coleccionista. Nos acusa de dictar modas absurdas, y de esnobismo recalcitrante. En fin, acepto que nos lo tenemos merecido.

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