Están de moda los 80. Puesto que crecí en esta época, miro hacia ella con cierta nostalgia, pero nunca entenderé por qué se mitifica tanto. Si hasta se ha reestrenado hace unas semanas en cines… ¡La historia interminable! No quiero ni saber cómo ha afectado el paso del tiempo a esta adaptación del genial libro de Michael Ende, que ya era espantosa entonces, con un Atreyu que ni siquiera era verde como en el libro... ¡montado en un dragón de peluche! Escucho a los chavales de ahora calificar a Regreso al futuro como clásico, con la misma pasión como cuando yo era pequeño hablábamos de Ciudadano Kane o Psicosis. No tengo nada contra las peripecias de Marty McFly, pero aunque entiendo que ya no se ve cine más antiguo, la verdad es que tampoco me parece la panacea de lo que se ha rodado en pantalla.
Y ahora se estrena Cazafantasmas, versión del exitazo de aquella época con protagonistas femeninas. Que conste que tiene algún momento tronchante, como el concierto de rock, con aparición estelar del mismísimo Ozzy Osbourne, que parece haber pactado con el demonio, pues está igual que siempre, mientras que por contra mi muy queridísima Sigourney Weaver, que también tiene su cameo, acusa los efectos de la edad. No obstante, el conjunto no da mucho de sí, me divirtió mucho más la fresca La boda de mi mejor amiga, del mismo director, con las mismas protagonistas. Dónde va a parar.
Desde que he visto a las cazadoras de espectros me han preguntado varias veces “si hace justicia a la genialidad del original” (palabras literales). Respondo que alguna vez te ríes, pero que se queda en poca cosa, con un final caótico… ¡exactamente lo que era la cinta dirigida por Ivan Reitman en 1984! ¡Que yo la vi cuando tenía 13 años, y la tengo cierto cariño! Pero aunque por entonces no había visto tanto cine como ahora, ya intuía que estaba lejos de hitos del género cómico como La fiera de mi niña o Primera plana.
Y para terminar de convertirme en el bloguero terrorista más odiado de todos los tiempos, voy a confesar una verdad que me hará parecer a los lectores un ser más pérfido que si hubiera estrangulado a un gatito en YouTube. Ahí va la bomba: ¡los ochenta fueron un asco de década! Me da igual si por entonces eras joven y todavía tenías pelo y ligabas en las discos de moda. El revival de aquellos espantosos años está durando demasiado, más que la propia década en sí, y se debe reconocer la verdad:
5 razones por las que los 80 fueron nefastos:
1. Nos trajeron los cardados, los pantalones de pitillo, y las tachuelas. En la moda se imponía la falta total de vergüenza. Creo que quienes ahora idolatran aquella época deberían echar un vistazo al álbum de fotos de sus padres, y se llevarán una verdadera sorpresa.
2. Se rodaron las peores series televisivas de la historia, cuyos episodios eran todos… ¡exactamente iguales! Ocurre con El equipo A, y con El coche fantástico, cuyo protagonista lucía un peinado que ilustra a la perfección lo comentado en el punto anterior.
3. Los ochenta también conocieron la llegada del SIDA, una terrible enfermedad que tardó muchísimo en controlarse, dejando numerosísimos fallecidos, algunos tan ilustres como Freddie Mercury, Rock Hudson, Anthony Perkins, Isaac Asimov y Michel Foucoult.
4. Las cassettes eran un horror, se escuchaban fatal, y en cuanto te descuidabas se atrancaban en la cabeza reproductora, destruyéndolas por completo. Las gasolineras de la época vendían en este formato infaustos recopilatorios de Los chunguitos y chistes de Arévalo (se ve que las cintas buenas se acababan enseguida).
5. La heroína hizo estragos, y provocó una oleada de delincuencia callejera que ríete tú de Tijuana a la hora de comer.
6. Sólo teníamos dos canales televisivos, a cual peor. Si en uno retransmitían como era costumbre en la época una partida de billar porque el presidente era aficionado, y en la otra ponían “Un, dos, tres”, con su humor basado en repetir setenta veces la ‘tronchante’ frase “la plaza estaba abarrotada”, estabas listo.
7. Se acabaron los hippies, que sí que iban a cambiar el mundo y tal, pero por aquel entonces ya habían llegado a la conclusión de que vivir en comunas sin ducharse a menudo tampoco solucionaría gran cosa.
8. Musicalmente hablando me parece que sí, que hubo grandes artistas, pero si vuelvo a pillar en la tele el videoclip de “Take on Me” de A-Ha me descerrajo un tiro entre las cejas. Después de los 60 con The Beatles, y los 70, con grupos como Led Zeppelin, Black Sabbat, The Doors, The Clash , The Police, AC/DC y hasta Abba, pues me parecen muy poca cosa, lo más horrible hasta que sobrevinieron los 90, y los dosmiles, cuando el panorama ha empeorado aún más. Quien piense que la Movida Madrileña no está sobrevalorada, debería echarle un vistazo al vídeo de Pedro Almodóvar interpretando "Satanasa" con Fabio MacNamara.
9. Tres cuartos de lo mismo con el cine. En los 70 títulos como El padrino, Tiburón, Annie Hall y La guerra de las galaxias reinventaron el cine. Desde entonces no ha salido nada nuevo.
10. Estaba muy mal visto hablar mal de Verano azul, te consideraban anti-familiar y asocial. Pero a mí ya me parecía almibarado el mítico episodio en el que una de las protagonistas tenía la regla por primera vez y la madre le decía a su marido: "Agustín, Bea ya es mujer". Todavía me tiene traumatizado aquello.
