Dice el dicho que “no hay quinto malo”. Siempre he compartido esta idea, seguramente porque yo soy el quinto de seis hermanos, y aunque
Dice el dicho que “no hay quinto malo”. Siempre he compartido esta idea, seguramente porque yo soy el quinto de seis hermanos, y aunque como decía Billy Wilder “Nadie es perfecto”, malo, malo, tampoco soy. El caso es que en el Festival de Cine de San Sebastián acaba de anunciar la concesión de su quinto Premio Donostia 2012 para Dustin Hoffman. De momento -cualquiera se atreve a dar por cerrada la cosa- hay tres Donostia ordinarios para Ewan McGregor, Tommy Lee Jones y John Travolta, y dos especiales por el 60 aniversario del festival, para Oliver Stone y el recién incorporado a la cosecha de galardones Dustin Hoffman.
Creo que sería un disparate poner objeciones a un premio a toda su carrera tan merecido. Dustin Hoffman nos ha emocionado con tantas películas... De memoria y sin consultar decine21.com pienso en Tootsie, Marathon Man, Rain Man, Cowboy de medianoche, Kramer contra Kramer, Papillon, Pequeño gran hombre y Todos los hombres del presidente, y ya no me harían falta muchos más títulos para justificar el reconocimiento. Encima leo en la nota de prensa que Hoffman presentará en San Sebastián su debut como director, El cuarteto (The Quartet), con el que se clausura el festival, y, albricias, me digo, qué bueno que premiaron a este pequeño pero grandísimo actor, que se suma al cuarteto de premiados ya anunciado.
Creo que hay que felicitar a José Luis Rebordinos por tanto premio, porque en esta vida es mejor pasarse que quedarse corto, y más vale amarrar que quedarse compuesto y sin nadie a quien premiar. Me imagino que muchas gestiones para conceder el Donostia han fructificado incluso más allá de lo esperado, lo que está sin duda muy bien.
La duda que me queda es sin aún habrá más premios. Yo no me atrevería a cerrar la cuenta. Una de las cosas que llaman la atención es que los cinco galardonados son hombres, y en los tiempos de cuotas en que vivimos estoy convencidísimo de que se habrá intentado también recompensar a alguna mujer. Así que si de pronto nos sale una Lauren Bacall o una Nicole Kidman que pasaban por el Bulevar y nos dicen que sí, que se apuntan a recibir Donostia, estoy seguro de que se lo dan, de cabeza. Incluso si algún veterano de postín quisiera -un Gene Hackman que sale de su retiro para recibir el premio, un Clint Eastwood, aunque sea republicano y le guste jugar con sillas...-, se encarga otro Donostia y sin problemas.
Al final la única pega podrían ser los días que dura el Festival, con nueve noches para dar premios, a no ser que se unifiquen las entregas, no habrá más remedio que poner coto al asunto, y reservarse para 2013. Porque parafraseando el viejo lema de la Metro, a este paso va a resultar que en el Festival hay más Premios Donostia que estrellas en el firmamento.
