Diga usted los títulos de tres comedias románticas de los últimos años que le hayan gustado especialmente. Dos de ellas estarán escritas casi con toda probabilidad por Richard Curtis, uno de los grandes guionistas del género. Por si esto fuera poco, también fue una de las mentes pensantes detrás de Mr. Bean, y hasta coescribió el guión adaptado de War Horse (Caballo de batalla). Ejerce como director por tercera vez con Una cuestión de tiempo, mezcla de drama y comedia, con elementos fantásticos, sobre un chico que al cumplir los 18 años descubre que puede viajar atrás en el tiempo, a diferentes momentos de su vida, para tratar de arreglar cosas. Según ha comentado, será la última película que dirija.
Le diría que trabajo para la revista "Caballo & sabueso", como comenta Hugh Grant en el film escrito por usted Notting Hill. Usted que relató allí con mucha gracia los encuentros con la prensa especializada en cine, ¿cómo lo pasa siendo hoy siendo el entrevistado?
Por un lado me siento un poco nervioso, pero me parecen experiencias que tienen su gracia. De hecho, introduje la escena de las entrevistas en Notting Hill inspirándome en las que se hicieron tras el rodaje de Cuatro bodas y un funeral. Estuve presente en ellas, y me parecieron tan divertidas que pensé que alguien tenía que meterlas en alguna película.
Hoy llevo todo el día conversando con periodistas. Se me ha ocurrido una escena. Imagínese a un redactor que pasa toda la mañana esperando para hablar con un gran director de cine. Por fin le llega el turno, y le dicen que sólo tiene cinco minutos. El hombre tiene una compleja pregunta que hacerle, así que se tira cinco minutos formulándola. El entrevistado contesta: "Sí". Y ya está, entra el jefe de prensa y le dice que se le acabó el tiempo, que se tiene que ir (se monda de risa).
Ha declarado que se jubila usted como realizador. ¿Esta película viene a ser una especie de testamento cinematográfico en el que habla de todo lo que le interesa?
Creo que Una cuestión de tiempo es una película que ofrece una visión amplia de la vida. Mis películas anteriores podría decirse que son comedias románticas, que cubren hasta las bodas. Pero aquí se habla de la familia, el paso del tiempo y otros asuntos. He aprovechado para contar, por una vez, otras muchas cosas.
¿Cree que se podrían arreglar los asuntos del corazón viajando en el tiempo como el personaje central del film?
No estaría mal. Aunque yo pienso que en general, en cuestiones de amor, mejor dejar las cosas como están. Por ejemplo, a mí me rompieron el corazón cuando tenía 20 años. Lo pasé bastante mal. Tarde cinco años en recuperarme. Pero no creo que fuera conveniente haber evitado que ocurriera eso, porque sin aquella experiencia, no habría escrito tantas películas sobre el amor. Mi carrera habría ido por otros derroteros. Mejor no tocar nada.
¿Y no querría cambiar nada de su vida profesional? Si viajara en el tiempo, seguro que habría alguna película que desearía no haber escrito.
No, tampoco modificaría nada. Pasa lo mismo que con el amor, creo que todas las experiencias son útiles.
Por ejemplo, a finales de los 80 yo escribía La víbora negra, para televisión. Fue una época terrible para mí. Estaba deseando trabajar en cosas diferentes. Pero con el paso del tiempo, mucha gente me ha comentado que lo pasó muy bien con esa serie. Incluso hoy en día se me acercan personas que me dicen que está entre sus favoritas. Así que no fue malo del todo hacerla.
A continuación contactó conmigo un productor de Hollywood, que me contrató para escribir un film para Metro Goldwyn Mayer. Era una producción estadounidense, con personajes de allí. Todo fue un auténtico desastre, nada me salía bien. Casi da al traste con mi carrera.
Pero gracias a esa mala experiencia comprendí que tenía que centrarme en escribir en Gran Bretaña, sobre personajes que estén basados en la gente que tengo alrededor. Y después alcancé el éxito con películas muy británicas.
¿Escogió como actriz principal a Rachel McAdams porque ya tenía experiencia en viajes temporales al haber protagonizado Más allá del tiempo, con Eric Bana?
(Risas). Lo pensé. Pero en realidad la escogí porque es mi actriz favorita. Y fue un gran acierto porque proporciona una enorme tranquilidad.
No se puede ser guionista y director, porque siempre estás nervioso ante la posibilidad de que los actores destruyan tus diálogos. Resulta muy difícil conseguir que los digan en su totalidad. Pues bien, con Rachel McAdams no hay problema. Es la única intérprete de toda mi carrera con la que me he sentido feliz y relajado. Se pone en situación, y ya sabes que todo va a salir fluidamente.
Vuelve a poner en el reparto a Bill Nighy, que aparece en sus tres filmes como director, se diría que es su actor fetiche. Secundario en teoría, resulta que tiene gran importancia. ¿No cree que uno sale del cine pensando que Una cuestión de tiempo gira en torno a la relación entre padres e hijos?
Pues aunque no pensé que fuera exclusivamente sobre este tema, lo cierto es que estos días mucha gente me está diciendo eso mismo. Y me produce una gran alegría, porque es una de las partes que más me interesaban y que cuidé mientras escribía el guión.
Creo que se nota mucho que Domhnall Gleeson y Bill Nighy, padre e hijo en la pantalla, se hicieron muy amigos en la vida real. Estaban siempre juntos contándose cosas. Creo que eso se refleja en la pantalla.
Cuando contacté con Nighy para ofrecerle el papel, esta vez estuvo a punto de decirme que no. Finalmente me dijo que aceptaría la propuesta siempre y cuando le dejara 'no interpretar'. Me dejó un tanto perplejo esa afirmación. Cuando le pregunté a qué se refería con lo de 'no interpretar' aclaró que no quería darle al personaje demasiados rasgos específicos, sino representarle en la pantalla de la forma más sencilla posible. De esta forma, cada espectador podría colocar en su lugar mentalmente a su propio padre.
Me llamó la atención que el personaje de Domhnall Gleeson en el film tiene un póster de Amelie, en lugar de uno de algún ídolo del rock, como parece propio de los jóvenes de su edad. ¿Quería rescatar de alguna forma el espíritu del film de Jean-Pierre Jeunet?
Lo cierto es que antes había estado conversando distendidamente con Gleeson, le pregunté cuál era su película favorita y me dijo que Amelie. Por eso se me ocurrió poner ese póster ahí. Creo que si me hubiera dicho que su preferida era La matanza de Texas o algo así, su habitación no tendría pósteres.
Viendo tanto Una cuestión de tiempo como el resto de sus filmes, se tiene la sensación de que uno sólo puede ser feliz casándose y teniendo hijos. ¿No existen otras fórmulas para conseguirlo?
Interesante dilema. Es posible. Lo cierto es que yo escribo, como dije antes, sobre lo que conozco. Yo he conseguido la felicidad a través de ese camino, y por tanto es el que cuento en mis películas. Es posible que si mi vida hubiera sido distinta me haría preguntas distintas y eso se reflejaría en mis guiones.
Entonces, ¿ha conseguido ser feliz? ¿No necesita viajar en el tiempo para arreglarse la vida?
De ninguna forma. En cualquier caso, si volviera atrás, me esforzaría por disfrutar al máximo cada momento. O iría al concierto que dio Bob Dylan en Londres en los 70 para revivirlo otra vez.
No se necesita casi nada para ser feliz. Muy poco. Se trata de centrarse en las cosas más sencillas de la vida. Mi momento favorito del día es cuando le preparo el desayuno a mis hijos. No sé por qué, pues la verdad es que me resulta muy duro levantarme temprano por la mañana. Pero luego me pongo a hacerles el desayuno y ya se me pasa.
En Una cuestión de tiempo, como en el resto de su filmografía, tienen gran importancia las canciones de la banda sonora. ¿Las escoge mientras escribe?
Siempre escucho música pop mientras trabajo. Cuando me toca componer secuencias tristes, pongo música melancólica, y cuando estoy en las partes más cómicas, busco temas más alegres. Siempre hago sugerencias sobre la música, y cuando dirige otro, a veces las sigue. En esta película es en la que más me he acercado a las ideas iniciales.
Dos de los temas que suenan, "The Luckiest", de Ben Folds, y "Gold in Them Hills", de Ron Sexsmith, estaban ahí antes del guión. Me refiero a que siempre había querido incluirlas en alguna película.
¿En serio será su última película? ¿Está cansado?
Como mucho escribiré algo para otros realizadores. Se tarda 3 años en dirigir. Realmente, hay que estar muy interesado en una historia para querer dedicarle tanto tiempo de tu vida.
Resulta un trabajo con demasiada tensión. Tienes poco tiempo para cada cosa. Por ejemplo, estuve años pensando en la secuencia del encuentro en la playa, pero luego tuve únicamente para rodarla una tarde, ni siquiera completa, como mucho cuatro horas o así. Y tiene que salir todo bien, como lo has pensado. ¿Qué pasa si no estás inspirado?
Por otro lado, he trabajado con directores que han hecho un trabajo estupendo, y que rodarían lo que yo mismo he pensado, mucho mejor. Por ejemplo, David Yates rodó el telefilm The Girl in the Cafe, y lo hizo tal y como imaginé cuando redactaba el guión. Es increíble su profesionalidad. Y Spielberg es un fenómeno. Dejemos que a partir de ahora ruede Steven Spielberg.
Como profesional de la escritura, debo decirle que me encantan sus diálogos. Mi favorito: "Niños, no toméis drogas. Haceros estrellas del rock y os las darán gratis". ¿Cómo consigue que le salga algo así? ¿Qué consejo le daría a otros aspirantes a escritores?
Que trabajen mucho. La verdad es que yo escribo bastante, unas 20 páginas de diálogos al día. La mayor parte de lo que hago no es bueno, pero entre tanto material, algunas partes son salvables, y me quedo con ellas.
Con ese tipo de frases intento retratar lo que ocurre cuando estás en una reunión de amigos, se hace tarde, te tomas unas copas y siempre hay gente ingeniosa que hace comentarios medio delirantes y surrealistas que tienen gracia. Yo me pongo música mientras escribo, como dije, y trato de pensar que estoy en uno de esos encuentros con gente querida, para ver si me siento inspirado.
¿Por qué se especializó en comedia romántica?
Lo cierto es que no me considero especializado en ese género. Casi nunca he pretendido escribir una. Puede parecer extraño, pero es así. Por ejemplo, cuando empecé Cuatro bodas y un funeral, le aseguro que estaba haciendo una película casi autobiográfica, con personajes que se parecían a mi grupo de amigos. Quizás lo que me salió pueda ser definido como comedia romántica a pesar de todo, aunque yo siempre defiendo que es un film costumbrista. Notting Hill puede que sea el único caso en el que desde el principio quise adscribirme al género. Pero Love Actually no es exactamente una comedia romántica. Está compuesta por muchas historias variopintas. Si se analiza con tranquilidad el segundo tramo del film tiene un tono más propio del drama familiar.
¿Le hubiera gustado hacer otro tipo de películas?
No sé, la verdad es que si me pongo a hacer una lista de mis 10 películas favoritas de la historia del cine, me saldrían como mucho 2 ó 3 que se parecieran a las que yo hago.
Quizás no debo intentar rodar algo diferente. Soy muy aficionado a la pintura y he pensado a veces en Marc Chagall. ¿Qué pinta? Gente azul. Una y otra vez. ¿Y Roy Lichtenstein? Gente en viñetas de cómic.
O sea que uno hace lo que sabe hacer.
Le acusan por norma general de rodar filmes excesivamente comerciales y poco realistas. ¿Está de acuerdo con sus detractores?
Con lo primero puede que sí. Intento que mis películas vayan dirigidas a un público amplio. Pero pienso sinceramente que no hay nada malo en ello. Muchas de las mejores películas de la historia tenían una clara vocación comercial.
Existen películas de arte y ensayo que son aburridas y otras muy comerciales que también lo son. Pero no creo que se pueda descalificar a una producción por ser comercial.
Sobre lo segundo, confieso que siempre me sorprenden cuando me acusan de hacer películas poco realistas, simplemente porque yo escribo sobre la gente que se enamora y quiere a sus familias. Creo que hay mucha gente en esa situación, ¿no?
Pero luego si sale otra película en la que un soldado deserta del ejército, va a un apartamento y mata a una mujer embarazada, ¡eso sí dicen que es realista! Pues personalmente, yo nunca he conocido a nadie que haya hecho eso. Por suerte.
